Wanádi-tonóro-mótai-ñenúdu dibujos de los hombros del pájaro carpintero, avatar de Wanádi, el dios creador del mundo ye’kwána.

Simbología de la cestería ye’kwána

El inventario mitológico de Charles Brewer-Carías

Edgar Cherubini Lecuna

Los vastos territorios que se extienden al Sur del Orinoco, con sus mesetas que se remontan a los orígenes del planeta y las culturas ancestrales que habitan en sus selvas han sido por más de medio siglo objeto de estudio del explorador y científico Charles Brewer-Carías (1938), divulgador de nuestro patrimonio geográfico, botánico y etnográfico de esas regiones. Hoy nos deslumbra con un nuevo libro: Simbología de la cestería ye’kwána, portal hacia un mundo paralelo[1], se trata de un detallado inventario mitológico expresado en los tejidos ye’kwána. Las bandejas que utilizan para colocar los alimentos son tejidas por los hombres (townahónato-so’to) a través de un sistema nemotécnico de canciones ancestrales. En ellas se aprecian numerosos símbolos que representan la creación del mundo, la historia de sus orígenes y sus héroes mitológicos.

Antes de resaltar la importancia etnográfica, literaria y artística de este libro editado por Juan Carlos Maldonado Art Collection, voy a tratar de resumir la motivación de su autor a quien he tenido el privilegio de acompañar en diversas expediciones en esta región. El primer encuentro de Brewer con la cultura Ye’kwána data de 1960. A los 22 años de edad, recién graduado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se traslada a las cabeceras del río Erebato en Guayana, para realizar un estudio etno-antropológico en esta comunidad ribereña del rio Caura.


Charles Brewer-Carías, poblado ye’kwána en Santa María del Erebato, 1960.

El testimonio de Ramón Tomedes, actual “capitán” o cabeza responsable de ese poblado, lo describe así:  “Yo era un niño en esos años cuando conocí a Charles, sin embargo recuerdo el día en que Gervasio, en ese entonces el capitán del poblado en el que se encontraba Brewer, le espetó en su cara: “tu para nosotros eres tan desvalido como un niño” (amödö sichu kua’kö), “…no sabes hacer nada”.  Desde ese momento, Brewer se dedicó a preguntar y aprender durante años cómo vivíamos, a conocer y hablar nuestra lengua y nuestra música, de cómo se teje una Wáha o cómo se fabrica una curiara, a distinguir en la selva lo necesario para subsistir, hasta que se convirtió en un “sotto”, es decir, en un hombre, en el sentido de saber lo que una persona necesita para vivir en la selva”.[2] El significado del término “Sotto”, se encuentra en el libro Introducción a la cosmovisión de los indios ye’kwána –Makiritare, del antropólogo Daniel de Barandarian, estudio fundamental para entender dicha cultura. Allí, el autor afirma: “El más importante concepto psicológico de un Ye’kwána es ver en la “persona Sotto” la energía vital humana que le permite estar en sintonía con el mundo existente y en especial con las otras personas de su grupo. Un “sotto” se vale de sí mismo para vivir y recrearse en el mundo. El “sotto” decide por sí mismo entre el bien y el mal”. Pero lo más significativo es que un “sotto” conoce la prerrogativa fundamental del espíritu humano: la libertad o “Yaamadi”. [3]


La rana Káwao, la portadora del fuego, uno de los personajes del Watunna o mitología ye’kwána.

Aparte de ser el autor del más importante compendio de etnobotánica del Amazonas, el conocimiento que Brewer-Carías posee de la lengua, del modo de vida de los ye’kwána y del medio donde habitan, le permitió comprender la riqueza espiritual de sus relatos sobre los personajes mitológicos del Watuna, la tradición oral de esta etnia que junto a los fenómenos naturales de la selva, son expresados con formas abstractas, figurativas y simbólicas en el tejido (tidi’uma) de las bandejas circulares conocidas en su lengua como wáhas. Brewer afirma que “la totalidad de los dibujos figurativos empleados a manera de estampas sagradas para adornar las bandejas o azafates en las cuales se sirve el casabe, así como los diseños abstractos y los remolinos que adornan otras wáha utilizadas como portales durante la meditación, deben su origen en una tradición artística milenaria que proviene de los grupos caribe y arawak”.


El diseño central con forma de rana que adorna esta bandeja aún no terminada, se conoce como Wanádi-hiñámo-hídi, iñekídi (la que fuera esposa de Dios).
 

La cultura es un conjunto de creencias, costumbres e instituciones sociales que caracterizan e individualizan a las distintas sociedades. El refinamiento de una cultura se fundamenta en sus relatos e historias construidas sobre sus bases fundacionales, en los valores morales y espirituales, así como en el arte y los rituales sociales. Es interesante lo que dice Brewer sobre el uso de las bandejas como parte del protocolo social cotidiano de los ye’kwána: “Las bandejas circulares planas o wáha que elaboran los ye’kwána, se consideran la expresión de tejido vegetal asargado más exquisito de toda la Amazonía y a lo largo de siglos han sido empleadas para presentar el casabe durante las comidas. Uso este último que fuera reportado por primera vez por el explorador Francisco Fernández de Bobadilla hace unos 250 años, quien luego de visitar el río Padamo le fuera ofrecida por estos indígenas una cena en la cual le sirvieron el casabe sobre unos azafates. Todo aquel ritual de presentación de la comida ocurrió en completo silencio y resultó idéntico al que yo presencié el 21 de mayo de 1961, cuando fui a visitar el poblado de Wasaña, en un afluente del río Erebato, a dos días de camino desde Hiuwihtíña. Un ritual curioso y excepcional con la misma etiqueta, incluidos los cinco tabacos prendidos, que reportara sir Robert Schomburgk, después de que los maiongkóng (ye’kwána) le sirvieran una cena el 11 de febrero de 1839. Un evento que tuvo lugar 75 años después del que describió Bobadilla y 122 años antes de mi experiencia. Estas bandejas ornamentadas deben su existencia a que son las empleadas a la hora de la comida como medio de transmisión de las leyendas y las moralejas resultantes del contexto mitológico que regula y mantiene cohesionada a la sociedad Ye’kwána”.


Esta es una wáha adornada con cuatro diseños especulares conocidos en el río Erebato como Boróto-kángwa-ishakídi o «la cara de la marimonda».

Con una lengua estructurada con la que expresan un pensamiento y una filosofía de vida de unidad indisoluble con la naturaleza y una cosmovisión integrada a sus utensilios de uso cotidiano, pienso que debemos hablar de la cultura Ye’kwána como una “totalidad espiritual integrada”[4]. Su cestería es un arte y un medio para transmitir la narrativa mítica de sus orígenes a sus descendiente. En relación a los diseños, Brewer concluye: “Estos complejos diseños representan un discurso sagrado y que de forma verbal abierta, o también sólo para iniciados, se ha empleado desde siempre como norma y direcciónpara la comunidad ye’kwána y para aquellos que se consideran “gente” o so’tto”. 

Charles Brewer-Carías, 2019
© Fotografo Tim Lewis-Bale

Además de estar dirigido a antropólogos y etnólogos o a despertar interés en la riqueza de la cultura milenaria de los ye’kwána, este libro y su detallada descripción de plantas, materiales para el tejido y las técnicas de la urdimbre de cada uno de los tipos de cestería, está orientado a preservar una valiosa información de gran utilidad para los descendientes de esta etnia que deseen continuar elaborando los rigurosos diseños de este arte en vías de extinción.

Antropología de la abstracción geométrica

Según Kathleen Hall, el universo de la abstracción geométrica como tendencia, transformó la visión del mundo. Los fundadores del movimiento, Wassily Kandinsky, Frantisek Kupka, Piet Mondrian y Kazimer Malevich comunicaron sus percepciones a través de formas geométricas. En Malévich y Mondrian se puede apreciar la influencia deantiguas culturas que utilizaron la geometríacomo expresión artística. Esos artistas se iniciaron en la búsqueda de las “leyes universales” que gobiernan la realidad visible, pero que se encuentran escondidas por las apariencias externas de las cosas. “(…) Se sintieron los mensajeros de un mundo metafísico y pretendieron comunicar ese conocimiento a través de sus pinturas. El lenguaje con el que estos artistas tradujeron su visión de ese mundo fue la abstracción geométrica: eran escribas que pintaban lo que no se podía decir con palabras”.[6] Un elocuente ejemplo de esto lo tenemos en Piet Mondrian, quien utilizó solamente líneas rectas para representar el universo, inspirado en los ensayos teosóficos de Blavatsky (1831-1891) y Mathieu Schoenmaekers (1915), en los que este último argumentaba: “Los dos extremos absolutos fundamentales que conforman nuestro planeta son: la línea de fuerza horizontal, es decir, la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol, y el movimiento vertical y profundamente espacial de los rayos que tiene su origen en el centro del sol”.

He revisitado brevemente estos conceptos de la abstracción geométrica no para hablar de obras de arte contemporáneo, sino con la idea de reconocer y destacar los registros y sus motivos abstractos compilados en este detallado inventario. En relación a los diseños, Brewer concluye: “Estos complejos diseños representan un discurso sagrado”.


Awidi o remolinos. Wáha tejida en espiral con vueltas (yomunahkádi) o “remolinos enfrentados” (ahotakáto awídi).

En su investigación, afirma que además de los dibujos para representar a los héroes mitológicos de la saga cosmogónica Watúnna, “los tejedores tawána-ho-náto so’to emplearon dibujos geométricos complejos basados en vórtices, grecas, remolinos, codos y vueltas yomunahkádi, que reciben en general el nombre de awídi (remolino).  Estos sirven para adornar algunas bandejas wáha usadas para ser contempladas y para meditar con sus diseños de la misma forma como se emplean las mandalas orientales como soportes de la meditación. Esto es debido a que su compleja composición y disposición gráfica genera movimientos ilusorios anómalos y cambios de profundidad que atraen inevitablemente la atención del observador, denominadas “Percepción de movimiento ilusorio” (Fraser & Wilcox 1979) e “Ilusión de percepción de movimiento anómalo y esteropsis” (Kitaoka 2012). La razón por la que los ye’kwána se empeñaran en tejer algunos de estos complicados diseños con remolinos awídi fue que estos podían ser contemplados a manera de mandala para generar trances hipnóticos, especialmente a los fhíwai o chamanes, con el fin de que su akáto o espíritu pudiera superar en menor tiempo el portal que lo separa de un mundo paralelo”.


Tres wáhas iluminadas con awídi o vórtices o giros, utilizadas para meditar y entrar en trance. Las líneas de la lluvia se consideran la continuación del dibujo principal.  © Juan Carlos Maldonado Art Collection.

Otros motivos que se encuentran en la epopeya cosmogónica Watúnna son los diluvios representados por formas geométricas. Brewer explica que esos acontecimientos han permanecido en la memoria colectiva gracias a los relatos que repiten los cantores o aichuriáha: “La casi totalidad de los Tawána-ho’náto so’to (hombres tejedores y conocedores), representan los diluvios mediante un diseño periférico llamado “líneas de las gotas de la lluvia” o konóho-kúdu-ishakídi, unas rayas negras y paralelas que conectan el borde o labio (chäähíye) de la bandeja wáha con el recinto central o ewíhti delineado por un rombo o un cuadrado que encierra al motivo a destacar”.


Konóho-kúdu-ishakídi es el diseño de las líneas de la lluvia y se le llama kumúkö.

La abstracción geométrica se caracteriza por no transponer o representar entes u objetos que se encuentren manifiestos en la realidad, convirtiéndose desde sus inicios a finales del siglo XIX, en una de las vertientes más atrayentes del arte. Se distingue de otras tendencias por el uso de distintas formas geométricas organizadas de manera lógica y reflexiva que confieren a las obras un tono simétrico preciso. Las manifestaciones artísticas de la cultura ye’kwána, las abstracciones geométricas de la lluvia, del diluvio y de los avatares de lo divino como armonía original de todas las cosas, nos lleva de la mano a comparar estos motivos con los conceptos de los primeros artistas abstractos ya mencionados y con los que lograron la inestabilidad del plano en el arte óptico-cinético.


Bandeja denominada «la idea de Kásu» (Kásu-nehodídi). Este complejo diseño de seis vueltas se le atribuye a un tejedor o tawána-ho-náto so’to de nombre Kásu, quien habría vivido en el río Padamo hace unos 150 años. Colectada por Brewer en el río Erebato en 1961

Debido a su naturaleza subjetiva, estos diseños abstractos y geométricos nos conectan con la realidad sagrada de los ye’kwána y quizás contribuyan al debate metafísico sobre los “universales” platónicos, de si estos existen como realidades independientes de las cosas y de si tales ideas universales están en la mente de las divinidades que crean el mundo conforme a ellas y su plan providencial. Esto es parte de lo que observamos y nos ha hecho reflexionar al recorrer el extenso inventario de símbolos recopilados por Charles Brewer-Carías en su libro.

La cultura ye’kwána en peligro de extinción

El Amazonas venezolano, una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo. Sus bosques pluviales tienen una antigüedad de 75 millones de años y sustentan el equilibrio climático al producir nubes, lluvias, agua y oxígeno para todo el globo terráqueo. Las diversas etnias que allí habitan en armonía con las selvas provienen del tronco Arawak-Caribe, presentes en esos territorios desde hace 4.000 años. Para la época del arribo de los españoles en el siglo XV, los ye’kwána (del grupo Caribe) ya era una cultura establecida al Sur del Orinoco.[5] 


Ye’kwánas transportando una curiara, Salto Para en el río Caura, estado Bolivar.

La lectura de este libro nos aporta la necesidad de preservar esta y otras culturas de Guayana y Amazonas del ecocidio sistemático que se desarrolla en esos territorios. Los que conocemos la región y hemos convivido con sus indígenas, no podemos dejar de alertar sobre los peligros que los acechan, del alarmante el estado de ingobernabilidad y pérdida de soberanía al Sur del Orinoco, donde la guerrilla colombiana y otros grupos armados amparados por el régimen han establecido campamentos mineros que arrasan indiscriminadamente la selva utilizando mercurio en el proceso de extracción del oro, perjudicando los suelos y envenenando los ríos, utilizan a los indígenas como guías, los esclavizan en las minas, los hostigan y asesinan. Este desastre humanitario y ambiental viene sucediendo desde que el presidente Maduro y sus militares, implementaron el denominado Arco Minero del Orinoco y la creación de las Zonas Económicas Especiales en Guayana y Amazonas, que permite actividades de explotación minera, petrolera, forestal y otros desarrollos en territorios indígenas, parques nacionales, reservas forestales y de biosfera extremadamente vulnerables.

Desde las riberas del Caura nos llegan terribles las noticias. Grupos de mineros dirigidos por civiles armados y militares han penetrado los hábitats de los Ye’kwána a lo largo de este afluente del Orinoco, destruyendo la selva y contaminando sus aguas con mercurio. Es urgente detener la la destrucción de la reserva de la biosfera del planeta y el etnocidio de comunidades originarias que constituyen un reservorio de la sabiduría ancestral de la humanidad.

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[1] Charles Brewer-Carías, Simbología de la cestería ye’kwána, portal hacia un mundo paralelo, edición Juan Carlos Maldonado Art Collection, 2019.

[2] Charles Brewer-Carías, Desnudo en la selva: supervivencia y subsistencia, 2013

[3] Daniel de Barandarián, Introducción a la cosmovisión de los indios Ye’kwána-Makiritare, UCAB,  1979 

[4] Franz Boas, Race, Language, and Culture, 1964

[5] Natalia Cáceres, Grammaire fonctionnelle- Typologique du Ye’kwanaLangue caribe du Venezuela,Université Lumière Lyon 2, Département de Sciences du Langage, 2011.

[6] Kathleen Hall, Theosophy and the Emergence of Modern Abstract Art, TF Magazine, EE UU, 2012.

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Carlos Cruz-Diez, Environnement de Transchromie circulaire (2017), La Défense, París, 2020.
© Atelier Cruz-Diez Paris / Photo: Lisa Preud’homme

Les Extatiques, l’art au grand air

Cruz-Diez y la transfiguración del entorno

Edgar Cherubini Lecuna

La fase de desescalada o desconfinamiento progresivo en París fue necesaria porque no se podía mantener a millones de personas por tiempo indefinido encerradas en sus viviendas. No se puede vivir entre paréntesis, pero a veces ayuda a reflexionar y comprender mejor las cosas. De allí que, pese a las incógnitas de la epidemia y los miedos que provoca la posibilidad de una segunda ola de contagios, el arte busca los medios para expresarse y brindar una perspectiva esperanzadora para los que se han liberado del confinamiento, porque el arte es un antídoto contra la incertidumbre. Eso fue lo que percibí al recorrer la exposición Les Extatiques, l’art au grand air, en la explanada de La Défense, uno de los distritos de negocios más importantes de Europa. Allí se encuentran las sedes de importantes corporaciones, instituciones y hoteles. Sus altos edificios se encuentran conectados por una inmensa explanada peatonal, Le Parvis, un paseo dotado de jardineras, fuentes y terrazas de cafés y bistrots, frecuentado por las 200.000 personas que diariamente acuden a sus domicilios, oficinas, hoteles y centros comerciales del lugar. Es también un museo y espacio de exposiciones al aire libre, como la actual muestra de arte contemporáneo Les Extatiques, compuesta de obras que motivan a un diálogo inédito entre el espectador, las obras y este singular entorno urbano. Una exposición “Ecléctica, amena, colorida, esta nueva edición invita a un sorprendente paseo por las formas de las obras y su significado oculto que poco a poco se van revelando cuando entran en contacto con ellas”, como bien lo expresa Fabrice Bousteau, curador de la muestra.

Desde el inicio de la epidemia y gracias a las plataformas de videoconferencia, las pocas veces que salgo a la calle es por necesidad, pero esta vez acepté la invitación de Carlos Cruz-Diez Jr., director del Atelier Cruz-Diez Paris, para observar las obras expuestas al aire libre en La Défense. Caminando por la explanada en dirección al Grande Arche, me encontré frente a la reluciente Environnement de Transchromie circulaire de Carlos Cruz-Diez. Se trata de una obra participativa concebida en 2017, que permite al observador adentrarse en ella y percibir las variaciones cromáticas que provocan la superposición de paneles de vidrio transparentes de colores sustractivos que propician la contemplación del entorno urbano modificado por el fenómeno de la substracción. Bajo la iniciativa de la galería Philippe Gravier, la fabricación e instalación fue orquestada por el equipo del Atelier Cruz-Diez Paris, dirigido por Carlos Cruz-Diez Jr., como parte de los proyectos de integración a la arquitectura y a los espacios urbanos de la obra del artista. La importancia de esta obra se remonta a octubre 2019, cuando fue exhibida por primera vez en la emblemática Place de la Concorde, durante la Feria Internacional de Arte Contemporáneo FIAC. 

A propósito del concepto de Transchromie, me remitiré a la conversación que sostuve en abril de 2019 con el maestro Cruz-Diez, durante la instalación de su exposición Labyrinthus de transchromies en La Patinoire Royale-Galerie Valérie Bach, Bruselas. En esa oportunidad el artista me comentó lo siguiente: “Comencé a trabajar en 1965 la idea de la Transchromie,  desarrollando desde entonces desde entonces una variedad de obras con el propósito de poner de manifiesto la condición sustractiva del color. Cuando miramos a través de los vidrios transparentes de colores substractivos, notamos que las tonalidades de personas y objetos del entorno se transforman con gamas menos luminosas que las originales debido a que estamos restando o sustrayendo la luz. Mis ambientaciones cromáticas ayudan a que la persona recree la realidad de su entorno al abordar el fenómeno del color sin significados preestablecidos y sin anécdotas. El concepto o punto de partida de mis obras, es el carácter sustantivo del color. El color tiene un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias”.  En ésta Transchromie en particular, el espectador decide el trayecto circular a seguir y los colores que desea combinar, transfigurando la luz, estableciendo un diálogo dinámico con la obra y el entorno urbano. 

Cuando una obra como esta nos asombra, pocas veces nos preguntamos sobre los entretelones que la hicieron posible. El diálogo con Carlos Cruz-Diez Jr., se orientó hacia la ingeniería y los efectos ópticos logrados por el maestro Cruz-Diez: 

P: Hablemos del concepto y fabricación de la obra

R: Esta ambientación cromática consiste en paneles de vidrio de colores transparentes que brindan al observador composiciones geométricas y gamas cromáticas que se renuevan constantemente a medida que uno se adentra y observa desde allí ese fabuloso entorno arquitectónico de La Défense. Los vidrios, al filtrar la luz, logran una síntesis sustractiva mientras que los reflejos superpuestos producen nuevos colores en síntesis aditiva. En relación a su fabricación, en el Atelier Cruz-Diez, procedimos a modelar en 3D los planos del artista, para después numerar cada modulo y sus partes antes de elaborarlos. El estudio de los elementos constructivos frente a las variantes del espacio público y de la intemperie fueron también motivo de reflexión y de adaptación. Los vidrios son templados y laminados con una película de color que corresponde a los colores según el diseñó del artista, de manera que el observador al caminar dentro de ella pueda crear diferentes gamas cromáticas a su paso, al combinar diversos colores sustractivos. 

Carlos Cruz-Diez Jr. Exposición Les Extatiques, La Défense, París, 2020
© Atelier Cruz-Diez Paris / Photo: Lisa Preud’homme
 

P: Usted ha estado trabajando junto a su padre desde hace más de 40 años, háblenos de su experiencia con el artista. 

R: Tuve la oportunidad de acompañarlo durante todos esos años y continúo asistiendo a otros artistas en la producción y elaboración de sus obras. En un mundo de inmensas posibilidades tecnológicas, el artista para lograr lo que quiere expresar necesita cooperación, consejos, valerse de técnicas que él no domina. Es ahí donde actúo yo. Manejo diversos medios y técnicas que pongo a la disposición de los artistas, que son los verdaderos inventores. Pero quisiera dejar claro que el uso de tecnología de punta como herramienta en el arte es útil solo cuando ésta se pone al servicio de una idea, de un concepto.  

P: ¿Cuál es su rol en al Atelier Cruz-Diez de París? 

R: Dirijo, con la colaboración de mis dos hijas, el equipo de artesanos, técnicos y profesionales con quienes desarrollamos los proyectos que concibió mi padre, él trabajó sin cesar hasta el último día de su vida. Me encargo personalmente de planificar y dirigir la exacta fabricación de las obras siguiendo sus diseños, planos e indicaciones. Otra de mis responsabilidades es la gerencia y planificación de estrategias destinadas a abrir nuevos mercados para la exhibición y venta de obras en diversos países, estableciendo acuerdos con museos, galerías y coleccionistas. Todo esto me ha llevado a desarrollar una visión panorámica de ese medio tan complejo como lo es el mercado global del arte. 

P: Cuáles son los proyectos en desarrollo

R: De los proyectos de integración a la arquitectura, estamos en el proceso de instalación de la Ambientación cromática Montalbán 11, un conjunto de obras que Cruz-Diez concibió para los espacios comunes del ese edificio en Madrid.  Otro proyecto es justo aquí en La Défense, se trata de una Physichromie a gran escala que estará ubicada en el hall de acceso de la Torre Trinity.  En cuanto a exposiciones, hace pocos días regresé de Aix-en-Provence donde asistí a la inauguración de la exposición SUD-EST, organizada por la Fundación Vasarely en colaboración con el Museo Nacional de Arte Moderno y el Centre Pompidou, en la que exhiben obras de Cruz-Diez junto a las  de otros destacados artistas. El año próximo vamos a participar en el Pabellón francés en la Exposición Universal de Abu Dabi y en ese mismo año en la exposición de obras de Cruz-Diez en la Galería Cayón, en Menorca, entre otras.

Carlos Cruz-Diez, Paris 2017 © Atelier Cruz-Diez Paris / Photo: Lisa Preud’homme 

En 1960, al establecer su taller en París, las propuestas de Cruz-Diez se sumaron a las tendencias de la Abstracción Geométrica y a la corriente Cinética en pleno desarrollo en ese momento en Europa. Sus investigaciones sobre la luz y el fenómeno cromático, sus reflexiones y hallazgos hicieron que su nombre se asociara al de otras grandes figuras del arte contemporáneo, siendo considerado uno de los más destacados pensadores del color del siglo XX, sus obras forman parte de las colecciones de los más importantes museos del mundo. El arte brinda la posibilidad de reflexionar y visualizar de otra manera la realidad presente. Aun después de su reciente partida, Cruz-Diez continúa asombrando multitudes. 

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La trampa de las elecciones parlamentarias para legitimar al régimen

Edgar Cherubini Lecuna

Desde hace 21 años, el régimen Chavista adoptó la mentira como política de Estado en todos los órdenes de la vida nacional e internacional, convirtiendo a sus instituciones y actores políticos en personajes de una ópera bufa, violenta y sangrienta.

Hoy asistimos a una trampa semántica, elaborada con eficacia por sus aliados internacionales, con el apoyo de operadores locales con el fin de legitimar al régimen chavista.

Parte del mecanismo de la trampa se activa cuando el tirano envía una comunicación a la UE pidiendo el envío de observadores para el proceso fraudulento de las elecciones parlamentarias fijadas para noviembre de este año. Obviamente no puede ser aceptado ya que la UE para organizar su logística, necesita por lo menos seis meses de anticipación. Estas acciones incluyen la participación de Henrique Capriles, quien junto con otros pseudo opositores, instan a la participación en las elecciones. De seguido,  Josep Borrell, Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, siguiendo la línea del PSOE (Zapatero-Podemos) instan a Maduro a posponer las elecciones.

Después de un toma y dame mediático internacional Maduro « cede » teatralmente y anuncia la postergación requerida por la UE. A instancias de España, la UE enviará una comisión que acordará una fecha prudente, instalándose en el país para coordinar las acciones. El régimen acuerda con los veedores de la UE ceder en algunas condiciones, quizás nombrar a un “opositor” en el CNE y prometer que sus sus pistoleros no coaccionarán a los “votantes CLAP”. Pero se mantienen las decisiones del CNE ilegítimo, entre otras la de aumentar el número de diputados a la AN, de 167 a 277, es decir 110 diputados extras, evidentemente militantes chavistas o comprados por el régimen. A esto hay que agregar la manipulación de la “caja negra” del registro electoral y la estructura fraudulenta para el manejo de la data electoral montada durante Chávez y mil veces denunciada hasta por su propio operador técnico, acusándola de fraudes cometidos en comicios anteriores debido a la capacidad, en las últimas horas de la jornada electoral, de añadir electrónicamente los votos que sean necesarios para el fraude. Se mantendrá operativa.

Antes de continuar, es interesante observar cómo los apoyos a la democracia en Venezuela han evolucionado en los últimos meses debido a la propia dinámica del liderazgo opositor. Sobre esto es necesario mencionar su desgaste, la inmovilidad en medio de la epidemia, la falta de una comunicación eficaz y las torpezas cometidas por Leopoldo López (piedra en el zapato del PSOE y la cancillería española), quien mal asesorado pretendió negociar con militares y sostenedores del régimen salidas inconsultas con sus aliados locales y europeos. Por eso y otras causas que no vamos a mencionar ahora, el PSOE junto a Podemos y parte de la izquierda europea apoyan la gestión encomendada a Capriles, ya que han visto en este dirigente la posibilidad de “una salida negociada a favor del régimen”, no de la oposición democrática.

Los indultos (mal puede indultarse a un secuestrado) con los que el régimen benefició a un grupo de opositores presos y asilados que no habían cometido delito alguno, aparte de expresar sus ideas, ha sido parte del “rostro humano” de la tiranía, demostrando que está en disposición de “ceder y negociar”, sirviendo para un “levántate y anda” a Capriles, el perfecto esquirol contra la oposición democrática.

Volviendo al guión. Ante este “triunfo de la razón” y de la “negociación política”, Capriles y la pseudo oposición llaman al pueblo a concurrir ya que, a instancias de España, la UE supervisará los comicios. La oposición liderada por Guaidó se termina de fragmentar porque “ahora hay supervisión internacional” y “no hay razones para no concurrir a votar”. Pese a que imperan condiciones leoninas del régimen, las elecciones son avaladas por la UE y la nueva Asamblea Nacional “legítima” y con mayoría chavista entra en funciones. La nueva AN desmonta todo lo que ha realizado la anterior y asume el control, entre otros, de los activos en el exterior. Dejan fuera a Guaidó, a USA y a los « extremistas » de derecha y Maduro se reviste legitimidad en Europa, que le levanta las sanciones porque hay demasiado dinero invertido por chavistas y enchufados en una Europa vapuleada en su economía por la pandemia, aparte de los intereses “progresistas” en Venezuela.

La trampa semántica en los medios internacionales ya se activó, basta escuchar las declaraciones emitidas ayer (El País, 14.09.2020) por Arancha González Laya, ministra de Relaciones Exteriores de España, expresando: “Si hay espacio, por pequeño que sea, para que se celebren elecciones con condiciones democráticas España lo apoyará”. Ya no se trata de elecciones democráticas libres, justas y competitivas, sino de “pequeños espacios” concedidos a dedo, como los indultos de Maduro.

La trampa del régimen y sus aliados internacionales está montada. Utilizarán las elecciones parlamentarias como un mecanismo de legitimación que además ayudará a la corporación criminal que gobierna Venezuela a deshacerse de la oposición democrática y sus aliados, léase OEA-USA-Colombia-Brasil y los países democráticos que apoyan al gobierno interino.

No se puede hablar de elecciones en un país gobernado por una narco mafia militar con fachada civil, que ha sido señalada como autora de crímenes de lesa humanidad y tienen orden de captura internacional. Daniel Gascón (Letras libres, 27/01/2017) retoma las reflexiones de Hannah Arendt sobre la mentira en política: “Las mentiras contienen un elemento de violencia, la mentira moderna aspira a destruir cuando aparece en las democracias y en los Estados totalitarios, aunque en estos últimos es un paso previo al asesinato”. El chavismo asesinó la democracia en Venezuela. Solo nos queda enfrentar la mentira, la desinformación y la trampa semántica de los aliados de la dictadura en los medios internacionales, aunque este sea un combate desigual como acertadamente dijo John Milton: “Que se enfrenten la verdad y la falsedad; ¿acaso se ha visto alguna vez que la verdad sea derrotada en una confrontación franca y leal?”. 

En Venezuela se deben realizar elecciones libres, transparentes, tanto parlamentarias como presidenciales, con la participación en unas primarias de los partidos y dirigentes que están hoy inhabilitados, con un registro electoral confiable, comicios supervisados por veedores internacionales calificados, con un CNE depurado y el desmantelamiento del sistema automatizado creado por el régimen, desinfectándolo de los dos o más millones de votos electrónicos que guarda en reserva. Es decir, realizar elecciones en democracia. Pero mientras la criminal, mentirosa y tramposa dictadura chavista detente el poder siguiendo al pie de la letra el libreto cubano, es un disparate pedirle diálogo y elecciones de verdad.  

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Veronika Tsepkalo, Svetlana Tikhanovskaya y Maria Kolesnikova

Elecciones en Bielorussia

Tres valientes mujeres desafían al tirano Lukashenko

Edgar Cherubini Lecuna

En psicología, el término déjà-vu (ya visto) o déjà-vecu (ya vivido), se utiliza cuando una persona asegura haber experimentado una  situación dada como si la hubiera vivido previamente. La experiencia del déjà-vu suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de “sobrecogimiento”. Esto último es lo que experimenté en las conversaciones con María Shokalo, una joven simpatizante de la resistencia opositora Bielorusa.

Bielorussia o Belarus, es un pequeño país de 207.595 km2
con una población de 9.49 millones de los cuales el 80% descienden étnicamente de los denominados rusos blancos. El país fue devastado durante la Segunda Guerra Mundial y durante su reconstrucción, a partir de 1945, fue miembro fundador de la ONU junto con la Unión Soviética, que la ocupó militarmente hasta 1991, año en que se produce su independencia. Alexander Lukashenko es su presidente desde 1994 y ha sido catalogado por la mayoría de los países Europeos como “El último dictador de Europa”. Es un guardián del templo comunista de la antigua URSS y opuesto a las influencias de Occidente que puedan perturbar sus abusos de poder, ha ganado seis elecciones, todas supuestamente fraudulentas, mientras reprime brutalmente a los opositores, encarcelándolos, enviándolos al exilio o asesinándolos. 

Desde el 1994, el régimen de Lukashenko ha ejercido una fuerte represión contra los dirigentes opositores, siendo especialmente severo después de las elecciones presidenciales de 2010, cuando ordenó detener a cientos de personas durante la dispersión de las protestas y condenó a los líderes de la oposición, incluidos varios candidatos presidenciales, a severas penas de prisión, forzando al exilio a muchos de ellos. La oposición en Bielorussia está fragmentada, pero parte de ella está unida en una coalición de centro derecha, que incluye al Movimiento Por la Libertad, el Partido Civil Unido y el comité organizador para la creación del partido Democracia Cristiana de Biolorussia. Los líderes de las elecciones de 2020 no forman parte de ninguna de estas organizaciones.

Esto nos remite a lo que han experimentado los venezolanos durante los 21 años de régimen chavista, por lo que consideramos un dramático déjà-vu. Es de hacer notar que Chávez firmó oscuros acuerdos políticos, financieros y militares con “el hermano Lukashenko”, sumados a otros tantos por Maduro, que solo han servido para trasladar cuantiosos fondos disfrazados de pagos por servicios y a un entramado de negocios privados coordinados por operadores de ambos dictadores.

Tres mujeres y un rumbo trazado en 15 minutos

El 9 de agosto se celebraron las elecciones presidenciales en Bielorussia. Estas son las sextas elecciones en las que Alexander Lukashenko se ha declarado ganador, manteniéndose como presidente durante 26 años, mientras que sus principales oponentes han sido encarcelados con cargos penales ficticios. El comienzo de la campaña electoral de 2020 estuvo marcado por la detención de los dirigentes opositores Sergei Tikhanovski y Viktor Babariko, el candidato más popular de la oposición, acto seguido inhabilitaron la candidatura del tecnócrata y diplomático Valeri Tsepkalo.  Después de los arrestos, Svetlana Tikhanovskaya, esposa de Tikhanovski, junto con Veronika Tsepkalo, esposa del otro candidato inhabilitado y Maria Kalesnikava, directora de campaña de Viktor Barbariko, sostuvieron una reunión de emergencia para decidir qué hacer ante esta brutal arremetida del tirano. María Shokalo me comenta que “dicha reunión duró apenas 15 minutos, al cabo de la cual convocaron a los equipos de campaña y seguidores a unirse y apoyar la candidatura de Svetlana Tikhanovskaya. Nunca antes en la historia de Bielorusia los opositores habían podido llegar a un acuerdo tan rápido – expresa Shokalo -, su objetivo político fue simple y transparente: realizar unas nuevas elecciones libres y justas”. Cuando es imprescindible la unión para salvar un país, no se puede perder ni un minuto, sobran las palabras y los egos. Estas tres mujeres tomaron las riendas de la oposición, organizando los encuentros preelectorales del equipo unificado de los tres candidatos en diferentes ciudades, reuniendo a decenas de miles de partidarios del cambio. 

La mayor manifestación en la historia de Bielorusia 

El día de las elecciones los ciudadanos observaron numerosas violaciones del reglamento electoral, la ausencia o detención de observadores, la falta de boletines de voto o la imposibilidad de sufragar en las embajadas del país en el extranjero, entre otros abusos seculares del régimen. El 14 de agosto, la presidenta de la Comisión Electoral Central declaró a Alexander Lukashenko ganador con 80,1% de los votos y a Svetlana Tikhanovskaya con 10%, exactamente lo opuesto a lo que mostraban las encuestas. Tales resultados provocaron multitudinarias protestas masivas en todo el país que continúan hasta hoy martes 18 de agosto, al momento de entregar esta nota.

La Internet fue desactivada por tres días seguidos. Sólo transmitían los medios de información del Estado. Las detenciones violentas de manifestantes pacíficos suman 7.000 y hay más de 80 desapariciones forzadas. Los policías y militantes pro-Lukashenko destrozaban los automóviles que circulaban por las calles y lanzaban granadas sonoras contra manifestantes y edificios residenciales para acallar las protestas. Los periodistas que cubren las manifestaciones son detenidos o deportados. La plataforma Golos divulgó un análisis provisional de los resultados, detectando falsificaciones en 989 centros de votación, donde Sviatlana Tsikhanouskaya había obtenido la mayoría de los votos.

El 10 de agosto, después de impugnar los resultados ante la Comisión Central Electoral, Svetlana Tikhanovskaya tuvo que asilarse en un país vecino, ante el riesgo de ser encarcelada. Ese mismo día, un manifestante pacífico, Aleksandr Taraikovski, fue abaleado por la policía.

Mujeres de blanco portando flores, símbolo de la resistencia

El 11 de agosto, en medio de una brutal represión grupos de mujeres, vestidas de blanco y portando flores, salieron a las calles alineadas en cadenas de solidaridad en todo el país. Empresas importantes de Biolorusia se declararon en huelga. La ciudadanía se organizó espontáneamente, grupos de voluntarios acudieron a los centros de detención para elaborar listas de detenidos y llevarles comida y ropa.

El 12 de agosto, Alexander Vikhor, uno de los detenidos, murió en prisión. Los médicos se unieron a las manifestaciones. Al día siguiente, los embajadores de los países de la UE asistieron a una ceremonia para colocar flores en la estación de metro Pushkinskaya, donde murió abaleado otro manifestante. Los prisioneros liberados relataron las atrocidades y las torturas que aplicaron a las y los detenidos. Los empleados de los canales de televisión estatales se declararon en huelga. El gobierno le negó la entrada al país a una comisión del Parlamento Europeo que planeaba asistir a una reunión con los periodistas que cubren las protestas.

La contraprotesta no se hace esperar, el 16 de agosto, desde todo el país el gobierno traslada simpatizantes a Minsk para participar en una manifestación en apoyo al dictador, la mayoría bajo amenazas de perder sus empleos. Lukashenko exclama en el evento: «Ni muerto soltaré el país”. En respuesta a la manifestación a favor del gobierno, la gente de la capital y de las regiones toma las calles del centro de Minsk. En muchas ciudades y pequeños pueblos, la gente también sale en masa con consignas como «Vete ya», «Juicio», «Ni perdón, ni olvido» y otras consignas similares. 

Desde el día de las elecciones, Lukashenko expresó un inesperado pánico por las protestas masivas, pidiendo el respaldo militar de la Rusia de Putin. La Unión Europea se ha pronunciado exigiendo una transición democrática y la celebración de nuevas elecciones para “darle al pueblo belaruso la posibilidad de elegir libremente a sus líderes”. Para quienes han seguido los acontecimientos en Venezuela, la reacción de las instituciones internacionales forma parte de este déjà-vu.

Svetlana Tikhanovskaya, candidata presidencial de la oposición 

Mientras, Sviatlana Tsikhanouskaya declaraba ayer desde el exilio: “Estoy lista para aceptar esta responsabilidad y actuar en este período como líder nacional con el objetivo de que el país se tranquilice, de que vuelva a la normalidad, que se liberen  todos los presos políticos y se prepare cuanto antes la base jurídica y las condiciones adecuadas para convocar unas nuevas elecciones presidenciales reales, honestas y transparentes que puedan ser aceptadas inequívocamente por la sociedad mundial. Todos queremos salir de este círculo vicioso en el que hemos estado atrapados los últimos 26 años. En los últimos meses se ha hecho más que evidente para todo el mundo que nuestro pueblo es capaz de organizarse, de tomar las decisiones adecuadas y defenderse a sí mismo y a nuestros seres queridos. Pero lo más importante, es que esto lo hemos asimilado nosotros mismos. Era lo que nos había faltado durante tantos años. Hoy los belarusos demuestran los milagros del heroísmo, la solidaridad y la moral. La verdad está de lado de la fuerza de voluntad, de la honestidad, la moral y el valor”. Este último párrafo deberá ser, por siempre, la condición indomable de los verdaderos dirigentes democráticos, tal como lo están demostrando estas tres mujeres.

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(*) El resumen de los acontecimientos en Bielorusia, fue posible gracias a los editores de Voice of Belarus https://www.voiceofbelarus.com/es/

Para más información: https://www.facebook.com/prayforbelarus/videos/

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Estatua de Cristobal Colón, decapitada en Columbus Park, Boston, Massachusetts, junio 2020

Los Antifas y la decapitación de las estatuas

Edgar Cherubini Lecuna

La destrucción o la degradación de las estatuas, los rostros de mármol desfigurados a martillazos o las figuras en bronce manchadas de pintura, son para el historiador Stéphane Ratti una expresión del damnatio memoriae, una manera de maldecir, condenar o destruir la memoria y herir profundamente el sentimiento histórico de la sociedad.

Esta escalada de vandalismo contra el patrimonio cultural en muchas ciudades de Europa y América no es espontáneo, obedece a una estrategia contra las sociedades democráticas occidentales nacida de la unión de las organizaciones de extrema izquierda internacional orquestadas con el Islam integrista. Es una turbia marea antidemocrática y antioccidental en la que proclaman luchar contra el racismo y la islamofobia, pero en realidad están tendiendo puentes para la penetración del islamismo radical y el comunismo en sus países. Entre las decenas de organizaciones subversivas que pululan impunemente en las democracias occidentales se encuentra Action Antifasciste, conocida como Antifa.

Como afirma Soeren Kern (Breve historia de Antifa, Gatestone Institute, 21.06.2020), Antifa puede ser descrito como un movimiento insurgente transnacional que pretende, con extrema violencia, subvertir la democracia liberal a fin de reemplazar el capitalismo global con el comunismo. La proclamada meta de Antifa, tanto dentro como fuera de EEUU, es establecer un orden mundial comunista. Antifa está, de hecho, altamente conectada y bien financiada, con una presencia global. Cuenta con una estructura organizativa horizontal, con decenas y posiblemente centenares de grupos en diferentes países.

Los orígenes ideológicos de Antifa pueden rastrearse hasta la Unión Soviética. En la década de 1920, la Internacional Comunista (Comintern) desarrolló el denominado frente táctico unido para “unificar las masas trabajadoras por medio de la organización y la agitación (…) a escala internacional y en cada país” contra el “capitalismo” y el “fascismo”, dos términos que a menudo se utilizaban indistintamente. El movimiento Antifa moderno toma su nombre de una organización denominada Antifaschistische Aktion, fundada en mayo de 1932 por los líderes estalinistas del Partido Comunista alemán. Se creó para combatir a los fascistas, término que éste utilizaba para calificar a los partidos pro capitalistas del país. En 1933 pasó a la clandestinidad, luego de que los nazis tomaran el poder.  “El antifascismo siempre ha sido fundamentalmente una estrategia anticapitalista. Por eso el símbolo de la Antifaschistische Aktion nunca ha perdido su fuerza inspiratoria (…) El antifascismo es más una estrategia que una ideología”, señala Kern.

La Facción del Ejército Rojo (RAF), por sus siglas en alemán, también conocida como Banda Baader-Meinhof, fue una guerrilla urbana marxista que cometió asesinatos, atentados terroristas y secuestros durante tres décadas con el objetivo de provocar una revolución en Alemania Occidental. Tras el colapso del régimen comunista en Alemania Oriental en 1989, se descubrió que la Banda Baader-Meinhof había recibido entrenamiento, refugio y suministros de la Stasi, la policía política de la RDA. Las tácticas de la RAF, son similares a las que utiliza hoy Antifa, coincidiendo además en que la RAF veneraba a las dictaduras comunistas de la URSS, China, Corea del Norte, Vietnam del Norte y Cuba. Por esta razón, tanto Antifa como los extremistas de izquierda suelen ignorar o legitimar las violaciones de los derechos humanos en dictaduras socialistas o comunistas.

Antifaschistische Aktion o Antifa fundada en 1932 por el Partido Comunista alemán

En el Reino Unido, la Anti-Fascist Action (AFA), grupo militante antifascista fundado en 1985, dio origen al movimiento Antifa en EE UU. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y el colapso del comunismo en 1990, el movimiento Antifa abrió un nuevo frente contra la globalización neoliberal, afirma Kern. Podríamos resumir que el comunismo ha mutado en diversas organizaciones, adaptando sus estrategias de lucha y subversión a nuevos escenarios, aprovechando la carencia de estadistas, los vacíos y las debilidades de las democracias occidentales.

En relación a las estatuas existen dos conceptos antagónicos. El primero hace referencia a una remota concepción del origen de las estatuas en la Grecia clásica: “Una estatua no representa a alguien, actualiza la presencia de un ser ausente: es su presencia. En la tragedia de Eurípides (Siglo V a. C.), hay una escena que  muestra al joven Hipólito, ofreciendo una corona de flores trenzada a la diosa Artemisa, mientras le dice a la estatua: “Estoy contigo. Estoy hablando contigo y tú me estás hablando a mí. Tu cara no es visible para mí, pero escucho tu voz”. La verdadero Artemisa no es la estatua, que el héroe tiene ante sus ojos. La verdadera Artemisa está viva, habla y la escucha porque su presencia se ha convertido en una realidad para él (sin duda psicológica), gracias a la estatua (Stéphane Ratti, Les statues, objet de piété et de haine, Le Figaro, 14.06.2020).

Busto de Cervantes mancillado, San Francisco, California, junio 2020

La segunda concepción nos hace entender el por qué de las decapitaciones, derribos y profanaciones de las estatuas de Colón, Cervantes, Churchill, de Gaulle y otras grandes figuras, después de hallar algunos indicios en el Corán. En los compendios del Hadiz (recopilación de las sentencias de Mahoma, escritas por los sabios y eruditos) tomados de los libros canónicos de Abu Daud, entre otras recopilaciones orales del Profeta, se cita que el Arcángel Gabriel cierta vez rehusó entrar en la casa del Mensajero de Allah porque había una estatua cerca de la puerta. Tampoco entró al día siguiente; entonces le dijo al Profeta : “Manda a que decapiten la estatua”. La interpretación del pedido de Gabriel de que la estatua quede sin cabeza, sin rostro, es con el fin de que al mirarla no genere sentimientos hacia ella, ya que Alá es al único al que se debe admirar y demostrar sentimientos por ser el único dios, pero es “incognoscible”, es decir, que no tiene representación. Para el Islam, es un pecado mortal representar de ninguna manera a su Dios. De allí que también esté estrictamente prohibido colocar estatuas que perpetúen la memoria de reyes, grandes hombres o cualquiera que sea digno de admiración. Solo Alá lo merece.

Cuando observamos a estos fanáticos destruyendo estatuas y cruces, quemando iglesias y bibliotecas, demoliendo los museos, degollando y quemando vivos a los cristianos de Irak, masacrando a los periodistas de Charlie Hebdo por haber publicado una caricatura de Mahoma o asesinando a quienes no se plieguen a sus creencias, en realidad están despejando el camino para la refundación del mundo según el Corán. Sería una ingenuidad pensar que todas estas acciones vandálicas contra las estatuas que estamos presenciado en occidente no tienen correspondencias con el islamismo radical que en alianza con la internacional comunista buscan destruir las democracias.

Busto del General de Gaulle profanado en Paris, junio 202

¿Por qué en Francia, L’Action Antifasciste o Antifa, junto a las demás organizaciones y partidos de izquierda, se oponen fieramente al Estado de Israel?  Después de la caída del Muro de Berlín y el alejamiento del proletariado obrero de las causas socialistas en el mundo, la izquierda ha visto en el Islam la religión de los pobres, los marginados, los explotados. Los islamistas son los nuevos “condenados de la tierra”, con quienes expiarán su pesada carga de culpa colonialista. Como bien lo define Pascal Bruckner, el pensamiento de izquierda, huérfano de ideales, ha encontrado en el Islam un substituto a la idea del ‘proletariado’ y un ‘modelo revolucionario’. Pero además, el carácter antioccidental del Islam les procura el aura de una religión del Tercer Mundo (Pascal Bruckner, Un racisme imaginaire, 2017). El odio a Israel y el apoyo a la causa palestina de los terroristas de Hamas y Hezbollah, esta última dirigida por Irán, se han convertido en símbolo de la nueva “lucha de liberación de los pueblos”.

La ambigüedad de los políticos europeos y las celestinas de la prensa que tildan de ‘fascistas’, ‘ultraderechistas’, ‘racistas’ e ‘islamofóbicos’ a los que no piensen como los Antifas, han contribuido a la expansión e impunidad de los enemigos de occidente. Es vergonzoso observar la claudicación de los dirigentes occidentales ante la arremetida terrorista en nuestras ciudades, arrodillándose ante los vándalos o presurosos cubrir las esculturas o descolgar las pinturas que puedan escandalizar a los facinerosos. No nos extrañaría que las próximas estatuas a ser destruidas sean el David, la Piedad, el Moisés, el Pensador o la Estatua de la Libertad. Como las estatuas no pueden defenderse y los gobiernos las han dejado en el desamparo, hay que pensar en cómo rebelarnos ante la barbarie y hacerle frente a estas acciones destructivas de nuestros valores occidentales. Es cuestión de supervivencia. De no ser así, tras decapitar las estatuas vendrán por nuestras cabezas.

París, junio 2020

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Quema de libros en Berlín, mayo 1933

Bibliocausto en Venezuela

Edgar Cherubini Lecuna

París, junio 2020

El término “Bibliocausto” (Bibliocaust) lo acuñó la revista Time en su edición del 22 de mayo de 1933, cuando en el mundo libre se propagó la noticia de la sistemática quema de libros acometida por los nazis en las principales bibliotecas alemanas y posteriormente en los países ocupados. Como bien lo apunta Fernando Báez (Historia universal de la destrucción de los libros, 2004), el Bibliocausto, en el que millones de libros fueron destruidos por el régimen nazi, precedió al Holocausto o aniquilación sistemática de millones de judíos en los campos de concentración. Entender cómo se gestó este horror – afirma Báez – puede permitirnos comprender cuánta razón tenía Heinrich Heine cuando escribió proféticamente en su obra Almanzor (1821), “Allí donde se queman libros, acaban quemando hombres”. La destrucción de libros de 1933 fue apenas el prólogo de la matanza que siguió, “las hogueras de libros inspiraron los hornos crematorios”.

La noticia del pasado lunes, donde las autoridades la Universidad de Oriente (UDO) denuncian la quema de miles de libros e investigaciones impresas que fueron reducidos a cenizas, pudiera ser el corolario de estos 21 años de destrucción del país por el régimen castro-chavista. Los actos vandálicos sucedidos en la UDO, se inscriben en un guión establecido por Hugo Chávez cuando hablaba de la importancia de la “batalla de las ideas para imponer el llamado socialismo del siglo XXI” y que dio comienzo, entre otras acciones, a la destrucción de las bibliotecas en el país que contuviesen “libros de ideología capitalista”, como expresara Ignacio Barreto, militante chavista y director del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, en la entrevista que en 2009 le hiciera Laura Helena Castillo (El Nacional, Siete días, 29.03.09). Allí, Barreto expresa sin ambages sus inquisitivas ideas sobre los libros: “El problema de la ideología no es un asunto ni proselitista ni partidista, se trata de la concepción de un Estado, un sistema. La mayor parte de los libros que están en las bibliotecas tiene una ideología dominante capitalista. Los libros de autoayuda incitan al individualismo, a que tu crecimiento personal no tenga nada que ver con el crecimiento del otro. Los libros de historia de hace muchos años ven a la historia desde la dominación. Son libros de ideología capitalista”. En la Biblioteca Nacional apoyan la creación de la sección ideológica en las salas públicas del país, que contiene sólo libros destinados a promocionar el proyecto político de Hugo Chávez. En muchos de sus anaqueles ya se encuentran libros alusivos a la revolución cubana y en cuanto a libros de texto para la educación primaria han desaparecido acontecimientos relevantes de la historia democrática del país, mientras se magnifica la gesta de Chávez cuando en 1992 lideró un golpe de Estado y en el presente intenta establecer un régimen denominado Socialismo del Siglo XXI, acota la periodista.

Quema de libros en la UDO, 2020

El diario venezolano El Nacional (Siete Días, 29.03.09) nos trae una noticia inquietante sobre la destrucción masiva de libros por el régimen de Hugo Chávez. En un reportaje de Laura Helena Castillo, la periodista investiga la destrucción de más de 60.000 volúmenes sustraídos de las bibliotecas públicas del estado Miranda durante la gestión del gobernador Diosdado Cabello, el segundo hombre de la revolución. “Entre 2007 y 2008, cerca de 62.262 libros de las bibliotecas del estado Miranda fueron vendidos como pulpa de papel. La operación quebrantó las normas de descarte de material elaboradas por la Biblioteca Nacional”, escribe la periodista, quien detecta por igual en las auditorías la desaparición de más de un millón de ejemplares. Se trata de “la destrucción de la cultura (…) en la lista hay de todo: religión, historia, literatura, política, material braille, textos infantiles. El número de ejemplares representa 15% de los 401.000 libros que, según el Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado Miranda (IABIM), quedan en el estado, aunque debería haber 2.000.000”.  Miriam Hermoso, presidenta del Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado Miranda, denunció en esa fecha que más de 62 mil libros fueron retirados sin seguir el debido procedimiento para convertirlos en papel higiénico y servilletas. La funcionaria alertó de la eliminación de ediciones relacionadas con líderes políticos que tuvo Venezuela antes de la llegada de Chávez al poder y su sustitución por textos sobre temas como la vida y hazañas del Che Guevara, hechos ocurridos durante la gestión como gobernador del estado del capitán Diosdado Cabello. “Entre las bajas literarias se cuentan ejemplares de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry e incluso el Quijote. También las obras completas de Rómulo Betancourt, el primer presidente de la democracia, y Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, el novelista más importante de Venezuela, que gobernó de 1945 a 1948.  “Las bibliotecas públicas dejaron de cumplir su rol y se convirtieron en centros ideológicos”, afirmó Hermoso (Reportaje de El Periódico, España, 2009).

Un reportaje de Marlenis Castellanos El Nacional (01.04.2009) y un titular de El Impulso, hablan de una situación similar en el estado Lara. Ambos diarios entrevistaron a Álvaro Gómez, quien era en ese entonces el director de la Red de Bibliotecas del estado. Gómez denunció que las 35 bibliotecas públicas habían sido expoliadas y que 3.000 libros habían sido quemados: “Las bibliotecas son para conservar la historia no quemarla”, expresó consternado.

Para el régimen chavista, construir el socialismo significó desde su inicio sacrificar la libertad de conciencia, la manipulación y el control de la población, así como la tarea más importante para estos sociópatas: borrar la memoria colectiva. Entre otras denuncias realizadas desde 2007, está la desaparición de colecciones fundacionales de regiones, pueblos y personajes que levantaron esas comunidades o contribuyeron a la edificación de la democracia en Venezuela. De allí que retomemos a Fernando Báez cuando dice que “(…) un libro se destruye con ánimo de aniquilar la memoria que encierra, es decir, el patrimonio de ideas de una cultura entera. La destrucción se cumple contra todo lo que se considere una amenaza directa o indirecta a un valor considerado superior”.

Ursula K. LeGuin, en la introducción de su novela fantástica, La Mano Izquierda de la Oscuridad, define la ciencia ficción como extrapolativa, es decir, cuando se toma un acontecimiento, una tendencia o un fenómeno del aquí y del ahora y es desarrollado en el futuro. LeGuin afirma: “Muchos lectores descartaron como exageradas y deprimentes novelas como Un Mundo Feliz de Huxley, que hace 76 años predecía la extinción de la libertad bajo yugos totalitarios o la aniquilación de la naturaleza provocando graves desequilibrios. Todo aquello que es extremadamente lógico, deprime a la gente”, acota LeGuin.  De allí que, en medio de la distopia que padece Venezuela, es oportuno evocar un libro que se relaciona, se trata de la obra del género de anticipación, “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury. El título alude a que 451º F, es la temperatura a la que arde el papel. En la trama de la novela, los “bomberos”, son ejecutores de una nueva inquisición contra la libertad de pensamiento, en vez de apagar incendios se dedican a quemar libros prohibidos por el régimen. Montag, el héroe de la novela, es un “quemador de libros” (book burner) quien un día, abrumado por su aborrecible faena, percibe que los libros tienen “cuerpo y alma” y al “escucharlos gritar mientras los quema”, decide desertar y unirse al movimiento de resistencia. Hombres y mujeres que han ideado una táctica para preservar su cultura y sus valores, mediante la memorización de un libro por cada uno de los disidentes. Así, en un encuentro casual de dos transeúntes en un parque, una mujer es “La República” de Platón y el desconocido con quien se tropezó y ahora dialoga, podría ser “Los Viajes de Gulliver”. En un café, una joven le recita “Antígona” a otro joven, quien le contesta con fragmentos de “La guerra y la paz”. Para “leer” un libro había que buscar a otra persona, generalmente un desconocido.

Hacia eso nos dirigimos si no se detiene la usurpación y la destrucción del país que estos sociópatas acometen desde hace 21 años.

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El mundo del arte se reinventa

Edgar Cherubini Lecuna

París, mayo 2020

Dada la urgencia de atenuar la debacle económica venidera, varios países europeos están comenzando una fase de desescalada o desconfinamiento progresivo a sabiendas del posible riesgo de una nueva ola de contagios. El encierro de más de tres mil millones de personas durante tres meses, la ruptura de las cadenas de abastecimiento internacionales y el cierre de fronteras terrestres y aéreas con sus calamitosas consecuencias económicas, ha obligado a individuos y empresas a reinventarse para hacer frente a la parálisis. Si bien es una buena noticia el reinicio de actividades en algunos sectores y regiones en esos países, los analistas económicos plantean un horizonte incierto mientras no se logre inmunizar masivamente a las poblaciones del planeta. Lo cierto es que para la economía mundial y la europea en particular, la recuperación luce incierta y vacilante, debido a la caída estrepitosa del PIB, altos niveles de desempleo, la quiebra de empresas y la anunciada recesión. Al menos durante un par de años los ingresos no volverán a los niveles anteriores a la crisis.

En el mundo del Arte, los museos, ferias, galerías y marchantes de arte, al no poder actuar de manera presencial, se han visto forzadas a reinventar sus ideas, estrategias y prácticas, acelerando su integración a la dimensión digital, ya que los estudios de opinión a nivel global indican que, en promedio, el 45% de las personas entrevistadas expresan que pasarán varios meses antes de atreverse a ir a lugares donde haya concentración de gente. Debido a lo anterior, las 300 ferias de Arte a nivel global que en 2019 alcanzaron cifras de venta de $16.6 mil millones, han sido suspendidas en lo que respecta a 2020 y algunas se han postergado sin fechas precisas para 2021 y 2022. Hasta el momento, las ferias Art Basel y Frieze han adoptado la modalidad on line para las galerías participantes, debido a que los coleccionistas no acudirán a sus eventos hasta que una vacuna contra el Covid-19 sea implementada, sin embargo el primer viewing room o galería virtual implementado por Art Basel Hong Kong no convenció y en el caso de Frieze NY, en su primera etapa no tuvo el éxito esperado, lo que quiere decir que las ferias virtuales, por el momento, no pasan de ser experimentos en busca de un modelo exitoso. Art Basel seguirán adelante en forma híbrida hasta que la gente se sienta segura de asistir en persona. La experiencia individual y social de observar y adquirir una obra de arte no podrá ser sustituida por la dimensión digital y menos en lo que respecta a las obras participativas. La confianza entre un coleccionista y una galería es una relación que se construye en persona y lleva tiempo afianzarla, establecer ese vínculo por internet será uno de los retos a asumir por un tiempo. Mientras no haya inmunidad viral, un gran porcentaje de personas no acudirá a lugares concurridos.

Dicho lo anterior, nos encontramos con una paradoja, pues en lo que va de año, las subastas on line, han sido muy exitosas. La reciente subasta de Sotheby’s del 14 de mayo, logró ventas de $ 100 millones,  reuniendo a coleccionistas de 35 países. Por su parte, Christie’s está ensayando una nueva modalidad virtual, al invitar a su cartera de clientes a una venta única durante 24 horas, comenzando en Hong Kong, pasando por París, Londres y culminando en New York.

Como vemos, las grandes firmas no tendrán problemas en sobrevivir a esta pandemia sanitaria y económica, pero las galerías pequennas y medianas podrían desaparecer. Ante esta situación de falta de recursos de algunos para invertir eficazmente en las redes, importantes firmas como David  Zwirner Gallery están implementando iniciativas interesantes.

Tuve la oportunidad de asistir virtualmente al coloquio organizado por Marc Spiegler, director global de Art Basel, titulado “New Gallery Collaborations during the Crisis”, con la participación de David Zwirner desde NY, Sadie Coles (UK) y Jeffrey Deitch (LA), en el que informaron sobre la creación de colectivos de galerías para hacer frente a esta situación.

Zwirner en 2017 creó una plataforma digital, colocándose en los primeros puestos del ranking mundial de ventas on line, acumulando una experiencia invalorable en este medio. En dicho coloquio anunció la creación de “Plattform Project” en cada una de las ciudades donde están establecidas sus galerías, ofreciendo su plataforma y know how digital a 12 pequeñas galerías, de forma gratuita y sin pedirles ninguna comisión de venta. Desde abril está funcionando en New York y en este mes con “Platform Paris/Brussels” las de Francia y Bélgica con 20.000 visitas semanales. El galerista afirma: “En estos tiempos de reorganización social y cultural, los viewing room en línea activadas por museos, galerías y ferias son una  para oportunidad para que el arte de sus frutos, pero no todos tienen los recursos para promover sus obras de arte en la esfera digital. Entonces, pensé en aliviar las presiones financieras y ayudar a las galerías en dificultades”.  Por su parte Sadie Coles de la galería HQ de Londres, anunció la creación de un colectivo que reúne a 18 galerías para unir esfuerzos de exhibición y ventas. Desde Los Ángeles, Jeffrey Dietch ofrece curadurías on line a un grupo de 10 galerías que acaban de unirse.

Si bien, de ahora en adelante la venta digital de obras convivirá con el modelo tradicional, las sensaciones y percepciones que produce el contemplar en persona una obra de arte, es difícil de transmitir a través de una pantalla. Walter Benjamin dijo en una oportunidad: “Nada puede reemplazar el aura del objeto de arte”.

Sobre la esperada recuperación del mundo del Arte, Marc Glimcher de Pace Gallery, expresa su idea al afirmar que esta crisis “es la oportunidad de rechazar lo que contamina, degrada y erosiona nuestro mundo creativo y de abrazar y proteger lo que es real, duradero e inspirador para nuestras vidas y por el arte”. Por su parte, Sarah Thornton (Museos y subastas más fuertes, Ideas El País: El futuro después del Coronavirus), ofrece una visión más optimista: “Cuando el planeta se haya recuperado de la pandemia y de la debacle económica por este confinamiento, el arte experimentará una completa recuperación. Los museos y las galerías de arte regresarán más fuertes que nunca. Las subastas e incluso las principales ferias de arte volverán plenamente revigorizadas. ¿Por qué?  Porque, al contrario de lo que ocurre con películas y libros, el arte no puede ser pasado al formato digital sin que pierda su esencia. A diferencia de lo que ocurre en Facebook e Instagram, ver arte en vivo es algo muy social. La razón número uno por la que la gente acude a centros de arte es para socializar. El arte es un espacio ideal para compartir experiencias. Es un tema de conversación que tiene significado. Crea momentos memorables. El Arte con mayúsculas no trata solo de la vista y los ojos; es una experiencia física que te sacude por dentro”.

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(*) Imagen: Art Basel, Viewing Room, feria virtual, Hong Kong 2020

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Franklin y Eleanor Roosevelt, 1935

Se necesitan estadistas para el renacimiento cultural

Edgar Cherubini Lecuna

París, mayo 2020

Un bien de primera necesidad es un producto o servicio que se considera esencial para la supervivencia de las personas. En ese sentido, no se debería tratar la cultura y sus manifestaciones artísticas como accesorios no indispensables para la recuperación económica como ha sucedido secularmente en muchos países en vías de desarrollo, ya que ambas son alimentos para el espíritu y la mente, necesarias para el ejercicio de la libertad.

En un momento de crisis como el que ha comenzado a padecer la economía mundial, es interesante evocar a Franklin Roosevelt y Winston Churchill, dos estadistas que estuvieron al frente de sus países en medio de dos pavorosas crisis vividas en occidente, como fueron la Gran Depresión (1929-1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con devastadores efectos en todos los órdenes de la vida social. Sin embargo, la visión de Roosevelt contenida en el denominado New Deal (1932) para la reestructuración de la economía y hacer frente al empobrecimiento de millones de norteamericanos, incluyó la dimensión cultural en su plan de reconstrucción como un factor indispensable para el bienestar social.

La mayoría de los proyectos fueron ideados por su esposa Eleanor, ligada al mundo cultural y al mecenazgo. Al frente del Brain Trust, un think tank que reunió a intelectuales, pensadores, sociólogos y economistas, la mayoría de la Universidad de Columbia, Eleanor y su equipo se dedicaron a redactar las leyes y medidas económicas aconsejando al gobierno la necesidad de aplicarlas para sacar al país del colapso. La agencia encargada de aplicarlos recibió el nombre de Works Progress Administration (WPA), responsabilizándola de aplicar los programas culturales para el apoyo de las artes, el teatro, la música y un muy especial proyecto literario y periodístico denominado Federal Writers’ Project.

El periodista y escritor Saïd Mahrane (Le Point, 16/05/2020), escribe sobre la formidable aventura humana del proyecto, que dio nacimiento a inusitadas obras de literatura, teatro, música y fotografía, “Cerca de 7.000 autores fueron subvencionados. La idea no era solo proporcionar trabajo a unos intelectuales carentes de ingresos, sino invertir en un proyecto de educación popular dirigido a las multitudes con la finalidad de provocar un sentimiento de pertenencia a su país. Estos escritores subsidiados eran, como aparecían en los formularios de contratación: “mensajeros de buena voluntad”. Este programa fue acompañado de un vasto proyecto editorial, instalando imprentas en la mayoría de los estados. Solo basta recordar la monumental obra del escritor John Steinbeck “Las uvas de la ira”, dramática novela sobre la Gran Depresión, que le valió el Premio Nobel de Literatura.

No puedo dejar de mencionar a Dorothea Lange, quien fue subvencionada por el U.S. Government’s Farm Security Administration (FSA), para realizar uno de los más importantes reportajes fotográficos de realismo social en la historia de la fotografía moderna. Durante un año compartió las penurias y vivencias de las familias que emigraban desde California a otros estados de la Unión en busca de sustento. Una de las fotografías emblemáticas de ese período es la titulada Migrant Mother (1936), actualmente en la colección del MoMA en New York.

Dorothea Lange, Migrant Mother, 1936

Otra de las obras nacidas de este proyecto fue un libro que alcanzó una proyección universal titulado “Elogiemos ahora a hombres famosos” (Let Us Now Praise Famous Men), sobre la vida de los cultivadores de algodón en el Sur de los Estados Unidos, un canto a la dignidad de los olvidados que se convirtió en un verdadero tratado sociológico, escrito por James Agee e ilustrado con las conmovedoras fotografías de Walker Evans. Los escritores y fotógrafos que recorrieron esa América empobrecida durante la depresión, no solo humanizaron la crisis, sino que con sus testimonios hicieron visibles las desigualdades sociales y étnicas que existían en ese momento. Esta encuesta colosal realizada por escritores, periodistas, fotógrafos, compañías de danza, directores de teatro y pintores, nutrió con sus resultados los proyectos de ayuda del Estado a los más necesitados.

Otro coloso político que apoyó la cultura en tiempos de crisis fue Wiston Churchill. En 1938, cuando los vientos de guerra amenazaban la supervivencia de Europa, exclamó en el parlamento: “Las artes son esenciales para cualquier vida nacional completa. El Estado se debe a sí mismo sostenerlas y alentarlas …Mal le va al país que no saluda a las artes con la reverencia que les corresponde”.


Winston Churchill, 1939

Habiendo entrado Inglaterra en la guerra, el director de la National Gallery, Kenneth Clark, sugirió enviar las colecciones de arte a Canadá. La respuesta de Churchill fue tajante, ordenando guardarlas en sótanos, “…Ninguna obra de arte saldrá de Inglaterra. Nosotros vamos a ganar la guerra”.

Pero hay otra frase atribuida a Churchill que ha desatado una investigación exhaustiva de sus biógrafos y que ha motivado a la International Churchill Society pronunciarse sobre lo genuino o no de su autoría. Lo cierto es que, cuando el Parlamento Británico le exigió a Churchill la necesidad de recortar los fondos para las artes con el fin de apoyar el descomunal esfuerzo que exigía la guerra, este respondió: “¿Entonces, para qué estamos luchando?”.

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La Victoria de Samotracia (Níke tes SamothrákesS. IV), museo de Louvre

Museos y galerías vacíos ¿Internet cambiará la experiencia estética?

Edgar Cherubini Lecuna

París, abril 2020

Esos magníficos templos de la memoria que son los museos y los espacios exploratorios del arte que son las galerías, hoy se encuentran vacíos a causa de la distopia que nos ha tocado vivir. Un enemigo invisible ha paralizado al planeta y no sabemos cuándo retornaremos la normalidad. Por primera vez sentimos que la ausencia de multitudes deja un vacío atronador. Sin las miradas de los 9 millones de visitantes que el año pasado recibió el museo de Louvre, La Mona Lisa, la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, la Coronación de Napoleón, entre otras 35.000 obras, hoy se encuentran desoladas. Otros espacios expositivos no se quedan atrás, el Musée d’Orsay acogió a 1.584.026 visitantes y el Centro Pompidou a 1.038.832, mientras que la exposición Leonardo Da Vinci, clausurada en febrero de este año, justo al inicio de la pandemia, recibió las visitas de más de un millón de personas. Los 3.353.685 visitantes del Museo del Prado en Madrid o los 50 millones de personas que acogió el conjunto de museos de Italia, solo por mencionar algunos museos emblemáticos, hablan de la sed de belleza de millones de individuos y su ausencia en esos recintos. ¿Cuándo regresarán a colmar sus salas? El no saberlo engendra incertidumbre e inquietud en el mundo del arte.

Serge Lasvignes, presidente del Centre Pompidou, anuncia que la institución dejará de percibir por venta de entradas unos 1.2 millones de € mensuales y cerca de 600.000 € en venta de libros, mercadería y otros servicios, manifestando su preocupación por el tiempo que pueda durar la ausencia de visitantes (QDA, 10.04.2020).

En Estados Unidos, la intranquilidad va en aumento junto con la expansión de la epidemia. Según el JPMorgan Chase, el PIB real del país caerá un 25 % en el segundo trimestre. Las pérdidas en el medio cultural se calculan en más de 50 mil millones. La presidenta y directora ejecutiva de la American Alliance of Museums, Laura L. Lott ha expresado que los museos de EE UU pierden al día 33 millones de dólares. Por citar un ejemplo, en la ciudad de New York, que atrae al año a 65 millones de visitantes, el MoMA dejará de percibir 30 millones de dólares por la venta de entradas.  El Museo del Prado en Madrid, en un trimestre de inactividad puede perder más de 5 millones de euros en boletería. Según los entendidos, los museos dejarán de ser destinos turísticos en lo que resta del año.

Las galerías

El mercado global del arte facturó US$ 67.700 millones en 2019. Sobre esto último cabe decir que solo en ese año se vendieron 71.400 obras de arte moderno y contemporáneo entre subastas y galerías. En relación a estas últimas, según Artprice, el producto mundial de ventas en este primer trimestre ha caído en 38% en relación al mismo período en 2019. De allí que, un tercio de las galerías francesas se declarará en quiebra según los datos publicados este mes por el CPGA (Comité Profesional de Galerías de Arte), al verse obligadas al parar sus actividades en el segundo semestre de 2020. De aquí a finales del año, salvo las galerías internacionales y las bien posicionadas, decenas de ellas dejarán de existir en las más importantes capitales del mundo, a causa de esta crisis global.

Arte online

El reciente informe de Art Basel y UBS sobre los resultados del Mercado Global de Arte 2019, muestra que el cambio al mercadeo en las redes ya estaba en curso, solo basta analizar que el monto de las ventas de arte online a nivel global fue de US$ 5.000 millones, pero ahora, debido al confinamiento indefinido y las consabidas  incertidumbres, el arte en el mercado digital cobra un nuevo impulso. Si hasta 2019, el 45% de las ventas anuales de arte se sustentaban en eventos en vivo como ferias y exposiciones, así como la febril actividad de los marchand d’art, en la nueva era de distanciación social, la carrera hacia las ventas online se acelera cada día, con una diversificación en la oferta a través de exhibiciones en innovadoras plataformas digitales para subir a la red exposiciones, subastas y ventas.

Resulta interesante tener en cuenta que en 2019, las casas de subastas con ventas inferiores a US$ 1 millón realizaron el 23% de sus ventas online, y el 4% de ventas superiores a US$ 10 millones. El dato más interesante es que las galerías preferidas por los coleccionistas millennials se encuentran en plataformas Web, convirtiéndose en los usuarios más habituales: un 92% de ellos compraron online. El 36% pagaron más de US$ 50,000 por una obra de arte u objeto en línea, incluido el 9% que adquirió más de US$ 1 millón en obras.

Facebook, Instagram y otras redes sociales han aumentado exponencialmente la oferta de obras de arte, tal es la magnitud de la tendencia que Lucy Mitchell-Innes, de la New York’s Mitchell-Innes & Nash, se pregunta si van a seguir necesitando alquilar o adquirir locales para galerías, con la inversión y gastos que eso implica. Por otra parte, expresa su confianza en la recuperación del mercado, pero también aconseja una visión a largo plazo: “Podría ser el momento de repensar no solo nuestro papel como galería, sino incluso de preguntarnos, ¿qué es una galería?”, ¿Tu espacio es tu galería?, ¿O es tu programa tu galería? Una galería es una visión, una historia, un grupo de personas que se unen en torno a ideas comunes. Si tenemos eso, podemos encontrar un camino a seguir ” (Brian Boucher, Galleries’ digital transformation accelerates, The Art Basel and UBS Global Art Market Report ).

¿Habrá un cambio en la experiencia estética?

Según Adolfo Vásquez Roca, en las sociedades informatizadas y globalizadas “el museo ha sido desplazado en su rol hegemónico de administrador del régimen de visibilidad de una cultura”. Para el filósofo, “la nueva comunidad virtual, sin centro ni periferia, ha creado nuevas formas de transferencia de conocimiento y tránsito de imágenes”, en fractura con el discurso único de “la verdad del arte” que precisamente el museo tradicional trata de preservar” (Estética de la virtualidad y deconstrucción del museo como proyecto ilustrado, Revista Nómadas, No 28, 2008).  Si bien el Louvre a aumentado en 400.000 las visitas por internet, manteniendo su visibilidad y función social a sabiendas de que sus pérdidas se elevarán al 80%, entendidos como Serge Lasvignes (Centre Pompidou) expresan que las alternativas digitales no son suficientes: “El museo es un lugar de contacto, reunión e intercambio: no es una base de datos. Todos intentamos tranquilizarnos, pero nada reemplaza lo que es el museo en esencia” (QDA).  En todo caso, estamos presenciando un cambio de paradigmas en la manera que hasta hoy hemos empleado para ver y apreciar el arte, preguntándonos si esta distopia cambiará la experiencia estética que comparten los amantes del arte. Museos y galerías, exponentes imprescindibles del proyecto cultural de una sociedad y del posicionamiento de un país, tendrán que buscar nuevas formas de adaptación para sobrevivir a esta crisis, mientras dure el distanciamiento social y podamos volver a encontrarnos al calor de un vernissage o en el recogimiento de una sala en algún museo, conmovidos por la belleza o el ingenio de una obra.

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Venezuela: una nación destruida, una nación por inventar

Edgar Cherubini Lecuna

París, abril 2020

 En estos momentos, en todos los centros de pensamiento se analizan los cambios que producirá esta emergencia mundial ocasionada por la pandemia del Covid-19. La sociedad planetaria está detenida en sus diferentes dinámicas hasta nuevo aviso y el confinamiento de casi 3.000 millones de seres humanos produce reflexiones como la del historiador Yuval Noah Harari, quien afirma: “La humanidad se enfrenta ahora a una crisis global. Tal vez la mayor crisis de nuestra generación. Las decisiones que las personas y los gobiernos tomen en las próximas semanas, probablemente darán forma al mundo en los años venideros, no solo a nuestros sistemas de salud, sino también a nuestra economía, política y cultura. Hay que actuar con rapidez y decisión. También hay que tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones. Al elegir entre alternativas, debemos preguntarnos no solo la manera de superar la amenaza inmediata, sino qué clase de mundo vamos a habitar una vez que pase la tormenta. Sí, la tormenta pasará, la humanidad va a sobrevivir, la mayoría de nosotros va a seguir vivo – pero vamos a habitar un mundo diferente” (El mundo después del coronavirus, marzo 2020).

Pienso que quienes proporcionarán las pautas en ese nuevo amanecer del mundo serán las naciones cohesionadas socialmente antes, durante y después de esta guerra contra el temible enemigo invisible. En las naciones desarrolladas se esta convocando a los distintos actores sociales y políticos a lograr acuerdos en estrategias y soluciones colectivas para aglutinar a todos los factores en una causa común necesaria para la resiliencia y los retos del día después. ¿Podemos afirmar que esto sucede en Venezuela? Por desgracia no. Durante veinte años el régimen ha destruido la capacidad de cohesión social al utilizar un lenguaje de odio, reduccionista, excluyente y pervertido. El lenguaje político fue demolido y junto con éste se extinguieron la democracia, las instituciones y su sistema de libertades y derechos, de progreso individual y colectivo en un despropósito desatinado y nihilista.  La respuesta a la pregunta anterior es aún más dolorosa, no solo contemplamos una nación destruida, arruinada física y moralmente en estos últimos veinte años en manos de la corporación criminal que usurpa sus instituciones, hay que añadir que esto fue la consecuencia de no haber construido durante la era democrática un concepto que unificara al pueblo en un destino común de nación. El ingreso petrolero no se reinvirtió en un desarrollo sustentable para lograr la independencia económica, industrial y productiva, mucho menos para sentar las bases de una sociedad del conocimiento. Antes y durante la actual era chavista, las ganancias petroleras no se utilizaron para empoderar a los ciudadanos de manera que estos emprendieran su propio desarrollo y progreso individual, por el contrario, los convirtieron en mendigos de los partidos políticos, después de las misiones y recientemente de las bolsas CLAP. El chavismo en el poder, lejos de mejorar la precaria estructura de seguridad social existente o de construir una moderna red de hospitales, montaron sus improvisadas misiones dirigidas por cubanos para el control social y político de los barrios pobres. En resumen, se robaron miles de millones de la renta petrolera, hipotecando el futuro del país, convirtiéndolo en un paria del progreso humano. Hoy, en toda Venezuela, hay una profunda carestía  de alimentos y medicinas, aparte de la falta de electricidad, agua, gasolina y de elementales servicios públicos.  Si antes de la llegada de la epidemia, la situación del país se consideraba como de desastre humanitario, esta pudiera convertirse en un genocidio controlado si los sociópatas que han usurpado las instituciones no son depuestos. Según Luis Almagro (ABC Internacional, 22/03/2020): “Podríamos estar enfrentando una tragedia de dimensiones catastróficas para el hemisferio. Pero una dictadura irresponsable que ha generado la peor crisis migratoria y humanitaria de la historia del hemisferio, con un patrón de coronavirus que puede multiplicarse en función de esas condiciones, puede transformarse en un desastre absoluto”.

Naciones en vías de extinción vs naciones que invierten en conocimiento

Ese mundo diferente que pudiera surgir de la pospandemia del que habla Harari, citado al comienzo de esta nota, no es otro que el de la transición de una economía de bienes básicos a una economía del conocimiento. Según J. E. Cabot: “Aquellas naciones que siguen tratando de competir vendiendo materias primas sin conocimientos, son cada día más pobres. Una economía no solamente puede mover la riqueza física, reservas e inversiones, sino que también puede mover la riqueza intelectual (Los imperios del futuro, 2006). Una sociedad que no se encuentre en este momento ensayando modelos alternativos para su futuro, en un franco proceso de reposicionamiento ante un entorno de incertidumbres y amenazas globales, será un país frágil o en vías de extinción. Esto será así en Venezuela, si los políticos y líderes continúan sin entender que para reconstruir el país deben sacudirse los modelos obsoletos de economía y política, no sólo los del socialismo real, que comprobadamente fracasó, sino también las abstracciones económicas insostenibles que están colapsando en muchos países, plagados de creciente inflación y desempleo estructural, donde los políticos confunden a la gente ofreciendo la idea de que a mayor consumo mayor desarrollo y prosperidad mientras obvian la disminución de los índices de desarrollo humano, de educación y conocimiento, mientras se hace todo lo contrario a la producción sostenible de bienes y alimentos, se expolia al medio ambiente y se agotan los recursos naturales no renovables.

Ante la enorme crisis global, el costo de la energía, el agotamiento acelerado de los recursos naturales, así como el descontrol climático y el desastre ecológico producto de la irracionalidad del sistema, Yuval Harari (Sapiens, 2014; Homo Deus, 2015) augura para el mundo un escenario preocupante que debe llamar a la reflexión a todos los venezolanos conscientes: “Las tecnologías, el conocimiento y la información están ampliando las desigualdades entre una clase de superhombres con mayores capacidades y posibilidades y el resto de la humanidad, la casta de los inútiles”. Muchos países, aun pequeños, sin petróleo ni fuentes de energía, se preocupan por invertir y desarrollar el conocimiento, retener y atraer a los mejores talentos, buscar la excelencia en sus campus universitarios, nutrir la cultura y las artes, potenciar la agroindustria, desarrollar start-ups, pequeñas y medianas empresas dedicadas a la innovación tecnológica, acelerar el desarrollo de las ciencias vivas, desarrollar energías alternativas, hacer emerger las ciudades del mañana mediante diseños urbanos sustentables, alentar economías de nicho, promover políticas públicas eficaces, empoderar al ciudadano, invertir en el desarrollo informático, en la investigación biomédica, en la gestión sostenible de los residuos, en fin, todo lo que las sociedades democráticas están demandando de sus gobiernos. Por el contrario, Venezuela, un gigantesco territorio pletórico de recursos y de gente buena, se ha quedado rezagada de la creatividad necesaria para enfrentar los retos que representan los nuevos paradigmas de la civilización, ya que la casta de inútiles de la que habla Harari, en alianza con militares y el crimen organizado nos ha retrocedido a etapas primitivas. Pero, hay que decirlo, desde el boom del petróleo en la década de 1970 hasta el presente, estos temas cruciales desaparecieron del imaginario de políticos y gobernantes, obviando reflexionar y debatir sobre modelos de desarrollo que no estuvieran basados en la renta petrolera y en las importaciones, debido a que allí han estado y continúan estando las oportunidades de enriquecimiento de una casta privilegiada de arribistas, políticos y militares, asociados a cada gobierno de turno, siendo una de las causas que ha contribuido a la ruina en la que hoy se encuentra Venezuela.  

Como lo afirmó en su momento el pensador Buckminster Fuller: “No podrás cambiar las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, debes construir un nuevo modelo que haga obsoleto el modelo actual”. La verdadera lucha es por un cambio de paradigmas. Entre los factores para lograr la reinvención del país es imperativo pasar de ser un petro-Estado rentista a un Estado emprendedor, no hay otra alternativa. La tarea más urgente es la de recuperar la voz crítica de ideas, de recuperar la política. En este presente desacertado y dramático, por encima de los cogollos partidistas y de la casta de inútiles es la hora de reunificar a la nación, es la hora de avanzar, es la hora de una nueva conducción política. No debemos subestimar la capacidad de los venezolanos para reinventarse. Esto solo será posible en democracia, con la participación de mentes lúcidas que decidan corregir el rumbo incierto mediante el establecimiento de nuevas reglas de juego para salir del cul-de-sac donde nos han conducido. Parafraseando a George Steiner: “No nos quedan más comienzos”, por eso, a la esperanza hay que ponerle nombre, estrategias, conducción, ideas y programas, para hacer posible el renacimiento y la reconstrucción de la nación a la que aspiramos y merecemos.

La construcción de una nación es la suma del aporte de las convicciones, fidelidades y solidaridades de cada uno de sus ciudadanos. Benedict Anderson (L’imaginaire national, 2006), aporta una definición de nación que motiva a la reflexión y brinda esperanza en medio del caos que padecemos: “Una nación es una comunidad política imaginada”. Esto quiere decir que una nación no es un hecho consumado, sino una permanente y dinámica construcción humana. Podríamos añadir lo que el filósofo Wittgenstein afirmó en relación a la función del lenguaje en la sociedad: “imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida”.  Allí está la clave para lograr lo políticamente imaginado, un discurso que motive la sinergia de todos los venezolanos, capaz de construir una causa que nos conmueva y nos movilice permanentemente en la defensa y reconstrucción de la democracia, de los valores éticos, de la libertad, la igualdad y la justicia social, sentirnos dignos y orgullosos de pertenecer a una nación moderna.

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