Un diente de león

Fotografía: Auschwitz Memorial @AuschwitzMuseum

Un diente de león

Edgar Cherubini Lecuna

En la fotografía observamos a una muchedumbre apiñada azarosamente, a primera vista, al no conocer el contexto en que fue tomada la escena, no entendemos por qué sus rostros reflejan incertidumbre. Escudriñando un poco más, vemos que, en medio de esa aglomeración, un niño desprende de la hierba un diente de león y extasiado observa sus hojas dispuestas en roseta desde la base y sus múltiples semillas provistas de vistosos vilanos prestos a transportarlas lejos de allí, pero cuando se disponía a soplarlas y dispersarlas al viento, sonríe y extendiendo su mano, brinda ese privilegio a unos niños que absortos lo observaban manipular la flor. Es 9 de julio de 1944, un mes de julio como éste, cinco trenes atestados de judíos húngaros han cruzado la frontera y arriban a su destino, el campo de concentración de Auschwitz. Ese niño y su familia no saben para qué los han trasladado allí, de pie durante varios días, apiñados en vagones pestilentes de los que se utilizan para transportar ganado. Al descender, los guardias SS han ordenado dejar las valijas apiladas a un lado y esperar en la hierba antes de franquear la entrada a las instalaciones de lo que, a primera vista, es un complejo fabril, ya que, a la entrada, en un arco metálico está escrito el lema: “El trabajo os hará libres” (Arbet Macht Frei).  La ambigüedad del eslogan posiblemente se refería a la eficiencia nazi en esa fábrica de muerte, que cronometraba los protocolos para que no transcurriera mucho tiempo de espera, entre el descenso de los vagones y la entrada a las cámaras de gas. Entre el 14 de mayo y el 9 de julio de ese año, fueron transportados 420.000 judíos desde Hungría, siendo asesinados en serie, incluyendo al niño que jugueteó con el diente de león media hora antes de que muriera asfixiado en una cámara de gas.

La época del desprecio llamó Malraux al siglo XX. Pero los nazis no vinieron de otro planeta, eran hombres y mujeres comunes, padres y vecinos normales, más bien banales como refería Arendt a los que gerenciaron eficientemente el exterminio. Theodor Adorno, en Negative Dialectics, al hablar del esplendor de la cultura alemana que a su vez produjo el horror nazi, afirmó: “El palacio de la cultura y civilización occidental es construido con mierda de perro (built out of dogshit)”, yaludiendo a la crueldad generalizada de nuestra época: “toda la idea de cultura después de Auschwitz es basura”, concluye.

En el umbral del matadero de Auschwitz, observar el gesto inocente de ese niño, maravillado por esa portentosa y lúdica flor que al soplarla se expande y vuela en el viento, me recuerda lo que expresara Michael Frame en su libro Geometría del desconsuelo: “La belleza y el dolor son los vecinos de al lado. Ver la belleza es vislumbrar algo más profundo, pero el desconsuelo es vislumbrar una pérdida cuyas consecuencias no desempacaremos por años, y tal vez nunca”.

El genocidio de I.5 millones de niños cometido por el nazismo no escandaliza lo suficiente, porque las atrocidades que creíamos superadas continúan y una violencia sin tregua se desata contra quienes representan el futuro o son los herederos del mañana (así se les menciona a los niños en todos los discursos políticos). Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, en su intervención durante la segunda Conferencia sobre el Estado Mundial de los Derechos Humanos (15/07/2022), declaró que la invasión rusa a Ucrania y los bombardeos a la población civil han forzado a 4.3 millones de niños a abandonar sus hogares y emigrar a lugares más seguros. Señaló además que, en el mundo, 200 millones de niños viven actualmente en zonas de guerra.

La mayoría de esos niños son víctimas de un destino que ellos no eligieron y millones de ellos, como dijo una vez Hernando Track, “no pasarán de la estatura de los fusiles” oquedarán mutilados física y mentalmente. Antonio Gala también se refirió a la infancia al escribir sobre lacontradicción de ser niño: “Un proyecto de hombre en un mundo en el que un hombre se tiene por tan poco”.

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359 palabras que cambiaron el destino de Francia

General Charles de Gaulle en la cabina de la BBC de Londres, 18 de junio de 1940

359 palabras que cambiaron el destino de Francia

El llamado a la resistencia

Edgar Cherubini Lecuna

Mientras la maquinaria de guerra Nazi se preparaba para ocupar Austria, Checoslovaquia, Polonia y planificaba la invasión al resto del continente, Hitler y su lugarteniente, el mariscal Heinrich Göring, en una mesa de diálogo y negociación con el políticamente correcto canciller inglés Neville Chamberlain, prometieron paz, estabilidad y seguridad a Europa. El acuerdo firmado el 30 de septiembre de 1938, fue suscrito en estos términos: “Hemos tenido una reunión y estamos de acuerdo en reconocer que la cuestión de las relaciones anglo-alemanas es de primera importancia para los dos países y para Europa. Consideramos que el acuerdo firmado ayer por la noche y el Acuerdo Naval anglo-alemán simbolizan el deseo de nuestros dos pueblos de no ir a la guerra de nuevo. Estamos decididos adoptar el método de la consulta para hacer frente a cualquier otra cuestión en referencia nuestros dos países, así como estamos decididos a continuar con nuestros esfuerzos para eliminar las posibles fuentes de diferencia y contribuir así a asegurar la paz en Europa”. Dos meses más tarde, el 6 de diciembre de 1938, von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores del Reich y Georges Bonnet, ministro de Relaciones Exteriores de Francia, firmaron otro acuerdo, en términos idénticos al anterior, “para la consolidación de la situación en Europa y el mantenimiento de la paz general”. En mayo de 1940, Alemania invadió Francia ensayando con éxito su novísima Blitzkrieg o “guerra relámpago”.

El 15 de junio de 1940, se recordará como uno de los días más nefastos de la historia de Francia. Habían transcurrido diez meses en gran tensión desde que Francia y el Reino Unido declararan la guerra a Alemania, después que Hitler traicionara el acuerdo firmado dos años antes.  Los dos ejércitos aliados se concentraron en ocupar posiciones defensivas y esperar que el enemigo actuara, adoptando una tímida campaña militar que fue tomada con sorna por el ejército alemán que la calificó de Sitzkrieg o guerra de sentados y que se conocería como dróle de guerre o guerra en broma.

Debilitada por la crisis económica, su población polarizada y dividida en facciones, aislada diplomáticamente, con un ejército desmoralizado y sin una estrategia militar coherente, Francia fue invadida por el ejército nazi. Desde mediados de mayo sus divisiones mecanizadas venían avanzando velozmente. Los generales franceses habían basado su confianza en la línea Maginot, una serie de fortificaciones, bunkers y trincheras a lo largo de la frontera con Alemania, pero la ausencia de una estrategia militar hizo que resultara un fracaso pues las divisiones alemanas la rodearon invadiendo por Bélgica y atacaron justo donde ésta terminaba, en su extremidad occidental, por les Ardennes. La experiencia militar francesa se sustentaba en un paradigma bélico de grandes frentes de batalla estáticos, una guerra de trincheras, sin entender que la estrategia militar había evolucionado notablemente. La Blitzkrieg o guerra relámpago con la introducción de nuevos elementos tácticos en el escenario bélico como las veloces divisiones Panzer, los escuadrones de aviones caza de la Luftwaffe, el dinamismo y eficacia de las fuerzas aerotransportadas, entre otras tácticas, hicieron que la línea Maginot resultase uno de los fracasos estratégicos más costosos e inútiles de la historia militar europea. Desde el 27 de mayo, las fuerzas alemanas venían encajonando a los ejércitos aliados que se batían en franca retirada, aislando y dejando atrapados en las cercanías de Dunkerque a seiscientos mil soldados anglo-franceses y a cientos de miles de refugiados civiles. Fue el prólogo a la ocupación nazi y a la alianza con el gobierno militarista, colaboracionista y antijudío del mariscal Pétain.

Un joven capitán de aviación llamado Antoine de Saint-Exupéry, quien se ofreció de voluntario como piloto de reconocimiento, es testigo desde la cabina de su avión de la furia del avance alemán. Se estremece ante las escenas del caos y dislocamiento que produce la retirada de masas de soldados y civiles chocando al huir con los contingentes que aún se dirigían a enfrentar al invasor, lo que producía horrorosos embotellamientos en las carreteras, que eran aprovechados por los cazas alemanes para ametrallarlos. El piloto reporta lo que observa: “Se huye a una velocidad de cinco kilómetros por día, de los tanques de guerra que avanzan a campo traviesa a más de cien kilómetros por hora y de aviones que se desplazan a ochocientos kilómetros por hora”. Saint-Exupéry sabe que Francia está derrotada y que los reconocimientos aéreos son inútiles pues, al cabo de unos días, ya no tenía a dónde ni a quién reportar los movimientos del avance enemigo. En tres semanas los alemanes habían derribado diecisiete de los veintitrés aviones de reconocimiento: “Se sacrifican los equipos aéreos como si fueran vasos de agua arrojados en el incendio de un bosque. (…) Sin embargo, yo prosigo mi vuelo con una imperturbable seriedad”. Esto lo describe descarnadamente en su log-book que luego plasmaría en su libro Piloto de guerra. Saint-Exupéry insiste en la responsabilidad de resistir y combatir para brindar esperanza a los otros: “Estamos a fines de mayo, en plena retirada, en pleno desastre. Todo está en suspenso. Todo está perdido. Claro que estamos vencidos. Pero yo continúo experimentando la tranquilidad de un vencedor. ¿Que son contradictorias mis palabras? Me río de las palabras. No dispongo de ningún lenguaje para justificar mi sentir victorioso pues me siento responsable. Nadie puede sentirse a la vez responsable y desesperado”. El coraje y las reflexiones de este piloto vaticinan lo que sucederá en los días, semanas y meses siguientes, el surgimiento de una voz que logrará el reagrupamiento de los patriotas franceses que darán la pelea al invasor, de allí que dijera: “La derrota puede, en ocasiones, revelarse como el único camino hacia la resurrección, a pesar de sus fealdades. Yo bien sé que para crear un árbol se condena a una semilla a pudrirse. El primer acto de resistencia, si llega demasiado tarde, es siempre perdedor. Pero es el despertar de una resistencia. Tal vez un árbol saldrá de él como de una semilla”.

El gobierno francés se había retirado a Burdeos confiando en el Mariscal Pétain, héroe triunfador de Verdún (1916). El 17 de junio, Pétain es nombrado presidente del Consejo y anuncia en su discurso que no enfrentará al enemigo, se plegará y firmará el armisticio con Alemania nazi, colaborando con el ejército de ocupación, las SS y con la temible Gestapo a partir de ese momento. Ese mismo día, el General de Gaulle viaja a Londres indignado y decidido a continuar la lucha y establecer una alianza con los británicos. El 18 de junio de 1940, a los tres días de la invasión y ocupación en progreso y a apenas a un día de la traición de Pétain, a las ocho de la noche y a través de la señal de la BBC de Londres, en la oscuridad de ciudades sitiadas y campiñas arrasadas, una voz recorre Francia lanzando las semillas de la resistencia y del combate por la libertad. Fue el llamado histórico del general Charles de Gaulle, quien había desconocido el régimen apátrida de Pétain y se había exiliado en Inglaterra luego de tratar infructuosamente de convencer al Gobierno de que abandonara Francia y se estableciera en Argel, desde donde se reagruparían los ejércitos para recuperar la patria y se mantendría libre del deshonor de un armisticio con los nazis.

Ante la entrega de Francia a Hitler por el Estado Mayor del Ejército Francés, abandonó el país y asumió el mando de la Francia Libre o Francia Combatiente (France Combattante) hasta la liberación. Charles de Gaulle era un desconocido para la mayoría de los franceses quienes escuchaban su voz, pero no sabían quién era, ni siquiera cómo era su rostro. Esa voz a través de la radio aglutina a las primeras redes de resistencia donde participan por igual “intelectuales, periodistas, personal de museos, bomberos, peluqueras, mecánicos, que se convierten de un día para otro en personas de acción” (Agnès Humbert, La Resistencia). El 22 de junio De Gaulle hace un segundo llamado, esta vez a soldados, marinos y aviadores “con o sin armas” a unirse y organizarse, a acudir a Inglaterra para recibir entrenamiento. Sus arengas radiales se suceden sin interrupción durante meses, brindando esperanza y guía para los franceses combatientes que en cuatro años sumaron decenas de miles, un ejército anónimo en las ciudades, montañas y bosques, llamado “el ejército de las sombras”. El 28 de junio insta a los generales y demás oficiales de los territorios franceses a plegarse a la Francia Combatiente, siendo reconocido por los británicos y aliados como jefe de los Franceses Libres. Una voz que transmitía convicción, una voz coherente y responsable en medio del caos, la incertidumbre y la angustia de la ocupación nazi, una voz que no cesó en promover la unidad de los franceses, de motivarlos para resistir y luchar por su libertad.

En las zonas aisladas de Francia utilizaban radios de cristal de Galena, un kit de simple construcción, que se componía de un audífono, una antena de alambre y un semiconductor de sulfuro de plomo (PbS) o piedra Galena, muy populares en esa época. De esa forma se recibían los mensajes radiales de la BBC de Londres en todos los rincones de Francia, aunque se interrumpiera el flujo de electricidad. La lucha consistió en reconocimiento e información de los movimientos del enemigo, sabotaje y operaciones militares contra las tropas de ocupación alemanas y contra las fuerzas apátridas del régimen de Vichy. Se creó una prensa clandestina, se editaron folletos, se crearon centros para la producción de documentación falsa, se organizaron huelgas y manifestaciones en pueblos y ciudades, se construyeron bunkers y escondites para los combatientes, así como múltiples redes secretas para el rescate de prisioneros de guerra evadidos, así como escondites para los jóvenes desertores al STO (Servicio de Trabajo Obligatorio) impuesto por los alemanes, en especial las rutas de evacuación para judíos perseguidos.

Presidido por Jean Moulin, delegado del General de Gaulle en territorio francés ocupado, en 1943 se reúne por primera vez en París el Consejo Nacional de la Resistencia, encuentro donde participan el Comité d’action militaire (COMAC), brazo armado del Mouvements unis de la Résistance (MUR), partidos políticos y delegados de las confederaciones de obreros y trabajadores, de la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos y de la Confederación General del Trabajo. Tres años después del histórico llamado del General de Gaulle, se comenzaban a ver los frutos de la Francia Combatiente, de esa unión de militares, políticos, agricultores, obreros y gente común que significó el germen de la reconquista de la libertad, así como del incipiente borrador de los conceptos republicanos y democráticos que regirían la futura Francia liberada. La resistencia francesa, sin duda, constituyó un factor vital para el triunfo de los ejércitos aliados. La historia que sigue ya es conocida, el 6 de junio de 1944, hace 82 años, las fuerzas aliadas desembarcan en Normandía. La liberación de París comenzó días antes con encarnizados combates de la Resistencia contra las fuerzas de ocupación, a la que se unieron los efectivos de la 2da División Blindada francesa comandada por el General Leclerc, apoyada por la 4ta división de Infantería del ejército estadounidense. El 25 de agosto de 1944, París es liberado.

La liberación de Francia constituyó una ardua tarea realizada en cuatro años, iniciada aquel 18 de junio de 1940. Era la primera vez en la historia que un héroe nacional se hacía conocer a través de la radio. En su primer llamado a los franceses aquél 18 de junio de 1940, esa voz dijo con certeza y emoción: “Pase lo que pase, la llama de la Resistencia Francesa no debe apagarse y no se apagará” (“Quoi qu’il arrive, la flamme de la résistance française ne doit pas s’éteindre et ne s’éteindra pas”). El asumió con convicción la responsabilidad de mantener viva esa llama durante cuatro años.

Este es el texto del discurso que el general de Gaulle pronunció la noche del 18 de junio de 1940 a través de los micrófonos de la BBC de Londres, 359 palabras que cambiaron el destino de Francia:

“Los jefes (militares) que, desde hace muchos años están al frente de los ejércitos franceses, han formado un gobierno. Este gobierno, alegando la derrota de nuestros ejércitos, hizo contacto con el enemigo para detener los combates. Por supuesto que hemos sido abrumados por el poderío mecánico, terrestre y aéreo del enemigo. Infinitamente más que su número, son los tanques, los aviones, las tácticas de los alemanes que nos hacen replegar. Son los tanques, los aviones, las tácticas de los alemanes lo que ha sorprendido a nuestros líderes al punto de llevarlos a donde están hoy. ¿Pero es esta acaso la última palabra? ¿Debería desaparecer la esperanza? ¿Es definitiva la derrota? ¡No!

Créanme, yo les hablo con conocimiento de causa y les digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos derrotaron pueden traer la victoria algún día. ¡Porque Francia no está sola! ¡Ella no está sola! ¡Ella no está sola! Ella tiene un vasto imperio que la respalda. Ella puede hacer un bloque con el Imperio Británico que controla el mar y continuar la lucha. Puede, como Inglaterra lo está haciendo, usar sin limitaciones la inmensa industria de los Estados Unidos.

Esta guerra no se limita al desventurado territorio de nuestro país. Esta guerra no se decide por la batalla de Francia. ¡Esta guerra es una guerra mundial! Todas las fallas, todos los retrasos, todos los sufrimientos no impiden que haya, en el universo, los medios necesarios para aplastar un día a nuestros enemigos. Golpeados hoy por el poderío mecánico, podremos vencer en el futuro con un poderío mecánico superior. ¡El destino del mundo nos lo estamos jugando aquí!  Yo, el general de Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que están en territorio británico o que puedan venir aquí, con sus armas o sin sus armas, invito a los ingenieros y trabajadores especialistas de las industrias de armamentos que están en territorio británico o que puedan venir aquí, a que se pongan en contacto conmigo. Pase lo que pase, la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará.  Mañana, como hoy, hablaré en la radio desde Londres.

Audio del General Charles de Gaulle por la BBC de Londres el 22 de junio de 1940

Nota: desde hace diez años publico este artículo en esta misma fecha para recordar la vital importancia para una nación que surja un líder valiente y coherente como lo fue Charles de Gaulle, un desconocido de los franceses en ese entonces, pero que con sus palabras de convicción, sinceridad y patriotismo, emitidas por la radio, lograron organizar la resistencia y unir a una nación en un solo objetivo, vencer al ocupante enemigo y reconstruir los valores democráticos republicanos.

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Knut Hamsun en el país de las maravillas

Knut Hamsun (1859-1952). Premio Nobel de Literatura 1920.

Knut Hamsun en el país de las maravillas

Edgar Cherubini Lecuna

Al leer el libro “En el país de las maravillas”[1] de Knut Hamsun (1859-1952), traducido por Zarina Martínez Børresen, sentí que había acompañado al autor desde Helsinki hasta Bakú, atravesando la cordillera del Cáucaso, límite natural entre Europa Oriental y el oeste de Asia. En 1899, Hamsun recorrió en tren y en coche a caballos extensos territorios de Rusia, Georgia y Azerbaiyán, donde cohabitaban decenas de pueblos y lenguas distintas, así como diversas religiones y creencias: musulmanes chiitas y sunitas, persas sufíes, judíos askenazis, budistas, cristianos ortodoxos, católicos levantinos, monofisitas, bahái, así como conservadores del culto a Zoroastro. Quizás esta increíble diversidad fue lo que atrajo a Hamsun a emprender esa aventura.

Escrito en primera persona, es un cuaderno de bitácora en orden cronológico, donde el autor combina libremente la geografía y la etnología para componer un relato donde lo real y lo fantástico cautivan al lector. Pero lo que mas impacta del texto es la exhaustiva descripción de los pueblos y personajes con los que fortuitamente se topa en su travesía y la maestría con la que va despejando capas de ethos profundos que de alguna manera encubren complejas personalidades y costumbres exóticas. Del relato realista y crudo pasa a la más excelsa poesía al describir los paisajes que observa a su paso, que lo hacen evocar su idílica infancia pastoril “cuando escribía con el dedo índice por todo el cielo”.

En 1920 recibió el Premio Nobel por La bendición de la tierra. Esta obra revolucionó el estilo literario de su tiempo. Hamsun fue un pionero de la literatura psicológica, escritores de la talla de Thomas Mann, André Gide y H. G. Wells lo consideraron como un maestro. Para Isaac Bashevis Singer, premio Nobel de Literatura en 1978, Hamsun es el padre de la literatura moderna, a quien califica de “escritor impresionista”. Su estilo retrospectivo influenció, entre otros, a escritores como Hemingway, Miller y Auster.

La traducción al español realizada por Zarina Martínez Børresen de “En el país de las maravillas”, libro escrito en 1899, es producto de su afanosa investigación de costumbres, modismos y expresiones idiomáticas noruegas de finales del siglo XIX, utilizadas por Hamsun para esta narración. El haber traducido al español directamente del texto original en noruego, que hoy nos brinda Aquelarre Ediciones (2020), es un valioso aporte al conocimiento de esta obra en particular, ya que las versiones anteriores en español de este libro son traducciones de otros idiomas.

Conocí a Zarina Martínez Børresen en París hace diez años y desde entonces hemos mantenido una relación de amistad alimentada por interesantes pláticas sobre arte y literatura. Lo que sigue es el resumen de la conversación que sostuvimos recientemente sobre la aventura que significó para ella traducir este libro.  

¿Cómo traducir la lengua y las costumbres del siglo XIX, realidades que ya no existen, mundos ajenos a una persona del siglo XXI?

El caso de En el país de las maravillas es especial. Yo viví en la Unión Soviética durante muchos años y puede visitar la mayoría de los lugares donde Hamsun estuvo. Ciertamente mis viajes no fueron por tierra, pero la naturaleza y los lugares, tal como los describió Hamsun, no habían cambiado cuando yo viajé allá en los años 80 del siglo pasado. Por otra parte, las descripciones de Hamsun son tan detalladas y vívidas que parece imposible para el lector no adentrarse en ellas. Considero que la obra de Hamsun es universal y absolutamente actual, independientemente de cuando haya sido escrita, debido a que aborda temas y situaciones sin fecha de caducidad. No olvidemos que, después de todo, Hamsun es considerado como uno de los pioneros de la literatura moderna. 

Al abordar una obra literaria, el traductor se convierte en el primer lector en otro idioma de una obra y al llegar al final del contenido emprende un camino inverso en la búsqueda de comprensión del texto original hasta los significantes capaces de expresarlo en su lengua, así lo expresa Valentín García Yebra (1917-2010), destacado traductor y filólogo español, quien afirma que “este lector-traductor no puede contentarse con la comprensión como lo haría lector común, sino que ha de procurar acercarse en lo posible a la comprensión total. Digo ‘en lo posible’, porque la comprensión total de un texto es inalcanzable”.[2] ¿Qué opina usted de esta afirmación y cuál es su experiencia en ese viaje inverso al traducir a Hamsun?

Es probable que García Yebra tenga razón al afirmar que la “comprensión total” es inalcanzable. Sin embargo, quiero pensar que, al hablar noruego, al haber leído la obra en el idioma original, visitado los lugares descritos por Hamsun, estudiado a fondo buena parte de su obra y por último el vivir en Noruega, me han dado, como traductora, una perspectiva más amplia de ésta en su totalidad y por lo tanto he podido acercarme a ella y hacer el viaje inverso con más herramientas que, por ejemplo, los primeros traductores de Hamsun al español.    

Zarina Martínez Børresen, traductora.

Las dificultades que enfrenta un traductor con la complejidad de otra lengua, las resume García Yebra citando a Rilke: “Casi todo lo que nos sucede es inexpresable”, lo que ese escritor quería decir es que, “si la verdadera comunicación es imposible dentro de una misma lengua ¿Cómo va a ser posible, mediante la traducción, entre lenguas distintas?”. Esa misma pregunta se la hago a usted.

Hace poco me invitaron a participar en un documental sobre el etnógrafo soviético Yuri Knórozov, quien descifró la escritura maya y a quien tuve el privilegio de conocer cuando trabajaba en la embajada de México en Rusia. A propósito del desciframiento, Knórozov expresó que “cualquier cosa creada por el hombre puede ser comprendida y descifrada por el hombre”. También hace unos meses, en una presentación de En el país de las maravillas, la moderadora dijo que había que apreciar la labor de los traductores ya que, gracias a ellos, era posible para millones de lectores acceder a grandes obras de literatura, a pesar de no conocer el idioma original. Creo que ambas posturas son válidas en lo que hace a la traducción.

Mi conocimiento de la obra de Hamsun se deriva del trabajo realizado para mi tesis doctoral, en la cual analicé la presencia de la obra de Hamsun y su posible influencia en la del mexicano Juan Rulfo. Rulfo evidentemente leyó a Hamsun en traducciones de traducciones de dudosa calidad, pero a pesar de eso pudo captar y asimilar elementos emblemáticos de los temas, la forma de narrar, aspectos culturales y la visión del mundo de Hamsun.

Considero que la cuestión de la “comunicación” entre el lector y una obra traducida tiene muchos matices, pero aquí el elemento más importante es la calidad de la traducción. Siempre ha habido traducciones al español de un gran número de obras de Hamsun, pero no es sino hasta principios de los años 90 del siglo pasado que empiezan a aparecer traducciones directas y de calidad del noruego al español, brindando así al lector la posibilidad de tener un contacto más directo con la obra. He de señalar que las traducciones al español antes de los 90 habían sido hechas en gran parte por escritores y críticos literarios, quienes se basaron en versiones del alemán y del francés principalmente, y en algunos casos decidieron “mejorar” el estilo de Knut Hamsun o simplemente omitir pasajes complicados o demasiado detallados. Este es un problema que he observado incluso en traducciones recientes de Hamsun al inglés y al francés.

En relación con la responsabilidad de traducir, un filósofo amigo estudioso de Kant, me comentaba con estupor cómo los errores de interpretación debido a la falta de dominio sobre la lengua del autor han provocado distorsiones conceptuales en innumerables traducciones al español de este filósofo ¿Es que ser traductor no significa que puedes traducir cualquier género? ¿Para traducir filosofía hay que ser filosofo? ¿Para traducir poesía hay que ser poeta? ¿Se necesita amar la complejidad como Knut Hamsun para poder traducirlo?

Un buen traductor debe conocer bien la lengua de la cual va a traducir, e idealmente, manejar cualquier texto. De lo contrario la traducción quedaría encasillada y reservada exclusivamente a traductores-especialistas en cada materia, lo cual parece complicado. En literatura entra la responsabilidad del traductor, como dice Humberto Eco, de “decir casi lo mismo” y no lo que suena bien, de “mejorar” o interpretar lo que cree que el autor quiso decir. Este es un gran reto y uno de los problemas que encontré al leer traducciones antiguas de Hamsun al español. Cuando escribí mi tesis de maestría, y más tarde de doctorado, hice mis propias traducciones de citas de las obras estudiadas, si me parecía que las existentes no eran muy precisas. Sin ser historiadora del arte o curadora traduje de español a inglés todos los textos para el libro conmemorativo dedicado al pintor mexicano Ricardo Martínez. Actualmente estoy trabajando Vagabundos, otro título de Hamsun, y la editorial Aquelarre me ha propuesto retomar la traducción de Hambre. Una vez concluidos estos proyectos me gustaría traducir obra noruega contemporánea.  Mi trayecto hacia la traducción de Hamsun es complejo, y ciertamente no me hubiera embarcado en esa labor si no hubiera amado su complejidad: hace unos años recibí una comunicación de Miguel Pineda, un joven que estaba por fundar una editorial en Xalapa, México, bajo el nombre de Aquelarre Ediciones. Miguel quería lanzar la editorial con títulos de los que él denominaba “autores malditos” – en el caso de Knut Hamsun por su apoyo al Nacional Socialismo – y quería publicar Hambre como primer título. La idea original era que yo escribiera el prólogo, pero más adelante acordamos que yo hiciera además una traducción para lectores hispanoamericanos. Por cuestiones de derechos de traducción, el proyecto no se realizó y entonces propuse traducir y prologar I æventyrland, cuya traducción exacta al español sería En el país de los cuentos. Mi decisión de cambiar el título a En el país de las maravillas fue totalmente subjetiva: vivir en la Unión Soviética, donde todo podía suceder y ver lo que Hamsun había visto casi un siglo antes fue una experiencia única. Por otra parte, amigos soviéticos latinoamericanistas frecuentemente definían a su propio país como una “casa de locos real maravillosa”, un espacio surrealista y mágico a la García Márquez, que sobrepasaba los límites de lo normal.

Este es un libro con varias lecturas, una de ellas es la visión y postura crítica de Hamsun sobre la modernidad, la civilización y el eurocentrismo. Fue testigo de cómo la búsqueda de petróleo y otros minerales en esos territorios destruía los valores culturales, las tradiciones y hasta las creencias ancestrales de esos pueblos. Es cáustica la crítica que hace de la empresa petrolera de Nobel (creador del premio que lleva su nombre) en Bakú, Azerbaiyán ¿Cómo interpretó y tradujo esa postura de Hamsun? ¿Se trataba de un naturalismo místico o una visión pionera de la visión “verde” y decrecentista en boga hoy en día en Europa?

En el país de las maravillas es la primera obra en que Hamsun expresa su posición acerca del daño que la “civilización” puede hacer. En este caso naturalmente se refiere a sociedades como las que observa en el Cáucaso, más atrasadas que las europeas desde un punto de vista eurocentrista, si bien matizado con elogios a la vida sencilla de las comunidades que visita.  Sin embargo, en su obra posterior, Hamsun plantea abiertamente el daño que la supuesta “civilización” causa a pequeñas comunidades en lugares apartados en la misma Noruega, perjudicando la naturaleza y fomentando la necesidad de bienes superfluos como comida enlatada, café, viviendas con ventanas de colores, bancos y oficinas postales, entre otros, que nadie necesita y resultan a la larga en pobreza, hambruna, desarraigo e incluso crimen.

En La bendición de la tierra, novela por la cual recibió el premio Nobel de literatura en 1920, Hamsun expone claramente el contraste entre el campo y la ciudad y las consecuencias negativas de abandonar la tierra por el espejismo de la civilización y en busca de una supuesta vida mejor. Él mismo dedicó tiempo, energía y recursos considerables a la agricultura en sus propiedades, primero en el norte y por último en Nørholm, en el sur de Noruega. Algunas de sus posturas coinciden con y anteceden a planteamientos del Nacional Socialismo, el cual Hamsun apoyaría de manera muy desafortunada unos años más tarde.

Sobre esto último, pienso que Hamsun vivió bajo el signo de una contradicción permanente. Admirador de la cultura alemana, era favorable a la creación de una gran confederación de pueblos germánicos, de allí que, a sus 80 años, observara con complacencia la invasión alemana, publicando artículos de prensa favorables al Tercer Reich y al mismo Hitler. Tras el finalizar la guerra, en las principales ciudades de Noruega fueron quemados sus libros. Sufrió el desprecio de sus compatriotas y fue internado en un hospital psiquiátrico, donde los especialistas concluyeron que sus facultades mentales se habían deteriorado y sobre esa base se retiró la acusación de traición. Su infeliz conjunción con el pensamiento nazi eclipsó su excelsa obra literaria por muchos años. Cuando le fue encomendada la traducción de esta obra ¿Cómo abordó usted el fantasma del nazismo en la vida de Hamsun? Le comento esto, solo para preguntarle sobre la complejidad a la que se enfrenta un traductor y en especial, la enorme responsabilidad en relación con el receptor final de su labor que es el lector.

En Noruega hay a la fecha una discusión sobre el nazismo en la vida de Hamsun y sobre la necesidad de separar al escritor del simpatizante, con la cual estoy de acuerdo. Yo veo que mi responsabilidad como traductora es transmitir al receptor el valor literario de la obra, más que guiarlo a leer entre líneas. En mayor o menor grado, la mirada de un europeo de viaje por el Cáucaso estará determinada por sus parámetros y sus expectativas. Como lectora, sí me llamaron la atención la actitud de Hamsun hacia los ingleses y judíos, así como cierto paternalismo y condescendencia para con los caucasianos, con los que por otro lado generalmente simpatiza. Pero también como lectora compartí con el autor su fascinación por ese mundo tan distinto al suyo, la cual transmite con gran maestría.

Por último, hay que recordar que la obra fue escrita a principios del siglo XX, años antes incluso de la primera guerra mundial, y que las opiniones que Hamsun expresa en ella parecen más personales que políticas.  

Una obra literaria es una obra de arte cuyo medio expresivo es la palabra. En su caso ¿Cúales son las dificultades mayores de trasladar palabras, términos, la sintaxis y los giros idiomáticos del noruego al español?

En el caso de En el país de las maravillas, una de las dificultades fue que el lenguaje de Hamsun es anticuado y muchas palabras son más cercanas al danés que al noruego, por lo que tuve que recurrir a versiones en noruego moderno y consultar diccionarios académicos, así como a amigos locales para aclarar frases, palabras y referencias culturales que no aparecían en ningún diccionario. Al igual que en su obra inicial, aquí Hamsun “juega” con el lenguaje a través del cambio de tiempos verbales, de puntuación a veces ilógica y de no utilizar guiones o comillas al reproducir diálogos, por ejemplo. Yo decidí respetar estas decisiones, ya que las considero emblemáticas de su estilo. Después de todo, si tomamos en cuenta que el título original incluía la frase “vivido y soñado en el Cáucaso”, los “juegos” contribuyen a crear una atmósfera en la que, como es común en la obra temprana de Knut Hamsun, a veces resulta difícil separar la realidad de la fantasía, lo soñado de lo vivido y el viaje literal del figurado. 

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[1] Knut Hamsun, En el país de las maravillas, Aquelarre Ediciones, México, 2020. Traducción y prólogo de Zarina Martínez Børresen.

[2] Valentín Garcia Yebra, Ideas sobre la traducción y problemas de la traducción literaria, Équivalences, 12e année-n°1, 1981.

Extractos del libro “En el país de las maravillas”, de Knut Hamsun

La montaña (Capítulo VI, pág. 79)

En una vuelta cerrada del camino se abre repentinamente una ranura a la derecha y vemos completamente cerca la punta helada del Kazbek, con sus glaciares como chispas blancas bajo el sol. Ahí está ante nosotros, alto y silencioso, mudo. Nos invade un sentimiento extraño. La montaña está ahí como por encima de las demás: parece un ser de otro mundo que nos observa. Bajo tambaleante del carro y me sujeto de la capota ahí mismo. En ese momento se apodera de mí una sensación de estar en una vorágine, de flotar sobre el camino, fuera de mí; es como estar cara a cara con un dios. El silencio es total (…) nunca me he sentido tan falto de equilibrio en la tierra; aquí estoy parado y tengo que sujetarme de algo. Entonces el glaciar se esconde detrás de una nube. La vista ha desaparecido. La montaña continúa susurrando bajo la nube.

El proletariado de los genios. Capítulo IX, pág. 127

La luna está ya bastante brillante; son las cinco de la tarde. El sol y la luna resplandecen al mismo tiempo en el paisaje y hace mucho calor. Este mundo no es como ningún otro mundo que conozco y una vez más pienso que me podría quedar aquí de por vida. Hemos descendido tanto que los viñedos empiezan de nuevo; hay nueces en el bosque y el sol y la luna brillan uno junto a la otra. El hombre está indefenso ante esta maravilla y si uno viviera aquí podría ver esto cada día y golpearse en el pecho de asombro. Este pueblo ha luchado contra la amenaza de la destrucción, pero ha vencido todo, es fuerte y sano, florece; hoy en día es un pueblo de diez millones en total. Los caucasianos no saben de las fluctuaciones en la bolsa de Nueva York, su vida no es una carrera de velocidad, tienen tiempo para vivir y pueden cortar comida de los árboles o matar a sus ovejas para vivir de ellas. ¿Pero son acaso mejores personas los europeos y los yanquis? Sabe Dios. Dios y nadie más lo sabe, así de dudoso es. Algunos son grandes hombres porque lo que los rodea es pequeño; porque el siglo, a pesar de todo, es pequeño. Pienso en algunos nombres célebres, únicamente de mi propia profesión y hay muchos en una larga fila, miembros del proletariado de los genios. Yo cambio a una veintena de ellos solo por el caballo de Marengo[1]. Los valores no tienen un valor inmutable: la aureola del teatro allá equivale al cinturón brillante aquí. El tiempo se lleva a ambos, el tiempo los cambia por otros valores. ¡El Cáucaso, el Cáucaso! No es por nada que los más grandes gigantes de la poesía que el mundo conoce, los grandes rusos, han estado contigo y bebido de tus manantiales…

El ser humano obedece a un hombre que sabe ordenar. (Capítulo III, pág.54-55)

En el andén en la estación (Armavirov) pasea, entre otros, un joven circasiano. Va vestido así: tiene botas largas de charol con hebillas doradas encima de la parte exterior de las piernas. Su túnica café, que le llega casi a los tobillos, está sujeta en la cintura por un cinturón dorado, de donde cuelga un puñal sobre el vientre. En el pecho se ve la punta de dieciocho cartuchos. Lleva un sable largo y angosto a un costado. El sable arrastra y el mango está incrustado con turquesas. Viste una camisa o una túnica de seda cruda blanca; su abrigo se mantiene abierto a la altura del pecho y la seda cruda se ve como plata bajo el sol. Tiene cabello negro que brilla y una gorra de piel tibetana completamente blanca como la nieve, cuya lana le cuelga un poco sobre la frente. Su atuendo da una impresión de descuido, pero no su cara. Me explican que su uniforme es reglamentario, pero lo que otros tienen de lino él lo tiene de seda, y lo que otros tienen de bronce él lo tiene de oro. Es hijo de un príncipe. Todos lo saludan en la estación y él responde a todos; algunos hasta hablan con él y escuchan tranquilos su larga respuesta. Parece que les pregunta cómo están, cómo les va y cómo están sus mujeres y si los niños están sanos. No parece que diga nada incómodo, ya que todos le agradecen y parecen satisfechos. Dos muzhiks, campesinos rusos con blusa y cinturón de piel, se acercan a él y lo saludan, se quitan las gorras y las ponen bajo el brazo y se inclinan y le dicen algo. El joven oficial también los escucha y les responde algo que los deja satisfechos. Pero entonces empiezan a hablar más, explican algo y empiezan a hablar entre ellos. El oficial los interrumpe con una palabra corta y los muzhiks se ponen la gorra.

Probablemente han recibido la orden de cubrirse, debido al calor. Y siguieron hablando; pero entonces el oficial se ríe, niega con la cabeza y dice nyet, nyet, y después se retira. Pero los muzhiks lo siguen. De pronto, el oficial da media vuelta, los señala y dice: ¡Staistai! Y los muzhiks se detienen, pero continúan hablando y profiriendo sus quejas. Otros ríen de sus lamentos y les dicen que callen, pero no se dan por vencidos de ninguna manera; escucho sus voces quejosas aún después de que el tren ha echado a andar.

Me quedo pensando en este oficial y los muzhiks. Seguramente era su amo, y probablemente era el dueño del pueblo en el que habíamos estado y tal vez también hasta del castillo de Soria Moria que vimos en la mañana y de todas las millas de tierra negra por las que hemos pasado. ¡Alto!, les dijo a los muzhiks, y se detuvieron. Cuando una multitud amenazante persiguió a Nikolai I en San Petersburgo, éste únicamente se detuvo, dio media vuelta, señaló y grito con voz severa: ¡De rodillas! Y la chusma se arrodilló. El ser humano obedece a un hombre que sabe ordenar. Napoleón fue obedecido con entusiasmo. Obedecer es un placer, y el pueblo ruso sabe hacerlo todavía.

El arte sagrado de la escritura (Capítulo XIII, pág.164-165)

La ciudad (Tiflis) es todo menos divertida, pero había un rincón al cual volvimos una y otra vez y que nunca nos cansamos de ver: el barrio asiático. (…) Aquí había gente de todo el Cáucaso: georgianos, gente de la montaña, grupos uralo-altaicos, todo tipo de tártaros, después indoeuropeos como persas, kurdos, armenios, gente de Arabia y de Turkestán, de Palestina y el Tíbet. Y todo aquí era tranquilo, nadie tenía prisa. La tranquilidad del oriente se posaba sobre ellos. Los turbantes blancos y multicolores eran los dominantes; solo uno que otro verde o azul se veía coronar una maravillosa cabeza barbada. Los cinturones eran o bien de metal repujado, o como los de los persas, de seda de muchos colores. Los caucasianos, kurdos y armenios llevaban armas.

Hacía mucho calor al mediodía, pero en varias partes había techo sobre las calles y buena sombra. Los burros, los caballos y los perros están con la gente. Un caballo estaba bajo el sol implacable cuando llegamos; tiene llagas en la crin, así como grandes heridas e incontables moscas sobre las heridas. El caballo no siente nada; ahí está parado, flaco al máximo, con la cabeza gacha y deja que las moscas permanezcan ahí. Está totalmente atontado y si nosotros espantamos a las moscas no parece sentir alivio; está ahí nada más quemándose al sol, pestañeando apático. Como está amarrado a un carro, seguramente espera a su amo. Sus heridas apestan… Es un caballo arrogante, un caballo estoico. Con tan solo dar unos pasos podría protegerse en la sombra, pero ahí sigue. Tampoco le afecta que las moscas permanezcan ahí, así de absoluto es su deterioro.

Los artesanos trabajan en la calle al lado de los burros, los caballos y los perros. Los herreros calientan hierro en sus pequeñas fraguas y lo golpean en pequeños yunques; los trabajadores de metal liman, graban, repujan y pican; de vez en cuando incrustan una turquesa u otras piedras. Los sastres cosen largos albornoces y ensartan máquinas de coser occidentales, armados hasta los dientes y con grandes gorros de piel en la cabeza. Hasta hace doscientos años, nuestros sastres y zapateros nórdicos trabajaban con un espadín a la cadera. Aquí persiste la costumbre.

En los puestos hay sobre todo prendas de seda, mercancías bordadas, alfombras, armas, joyas. El visitante puede mirarlo todo, sin comprar; pero si compra, mejor. Estos comerciantes toman todo con bendita tranquilidad. Hay mucha suciedad en todos los puestos; pero en los de alfombras hay además alfombras valiosas sobre el piso, en la puerta, sobre los escalones y en la calle hasta la casa vecina. Sí, son alfombras persas y caucasianas valiosas. Y la gente y los perros andan sobre ellas y las ensucian tanto que es lamentable verlas.

De trecho en trecho, bajo un pequeño cobertizo, hay alguien que sabe escribir y que escribe para la gente cualquier cosa que le pidan. A su alrededor tiene libros con letras llamativas y no es raro que se haya vuelto tan gris y digno, ya que ha aprendido esas letras y las puede descifrar. También vimos a personas jóvenes y serias con escritos bajo el brazo; eran seguramente discípulos de teólogos y letrados que iban y volvían de casa del maestro. Al pasar por el puesto del escribano se inclinan y saludan respetuosamente. El arte de la escritura es sagrado, hasta el papel en el que se escribe es sagrado. El famoso sheik Abd ul Kader Gilani nunca pasaba frente a un puesto de papel sin antes haberse purificado lavándose, y al final se volvió tan santo y espiritual que podía sobrevivir durante semanas con una sola aceituna. El papel sirve para multiplicar el libro sagrado y por eso tiene esa reputación. Uno escoge el papel para sus escritos con el mayor cuidado, afila su pluma y mezcla la tinta con devoción. (…) Es con respeto que también nosotros pasamos por delante de estos puestos con escritos y papel. Porque el hombre ahí dentro es tan fascinantemente digno.


[1] Hamsun hace referencia a Marengo, uno de los caballos de Napoleón Bonaparte y el más famoso de todos ellos. Debe su nombre a la batalla de Marengo, en Italia. (N. de la T.)

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Putin, emperador de un mundo en llamas

Putin, emperador de un mundo en llamas

Edgar Cherubini Lecuna

París, marzo 2020

La amenaza de Putin de desatar una guerra nuclear nos recuerda los últimos días de Hitler en el bunker de la Cancillería, exclamando: “¡Jamás capitularemos, no, jamás! Nos pueden destruir, pero si lo hacen sepultaremos con nosotros al mundo, a un mundo en llamas”. Es el mismo vaciamiento de conciencia que llevó al nazismo a destruir a Europa y producir una mortandad de entre 60 y 90 millones entre combatientes y población civil, en su mayoría ocasionadas por los bombardeos sobre ciudades, pero también como resultado de las violaciones masivas de los derechos humanos siendo el Holocausto su máximo exponente, a lo que se añadió la desprotección de los millones de refugiados y desplazados, sometidos a hambrunas, a los rigores del clima y a su propia suerte. Hoy es incierto el futuro de Europa y del mundo, de nuevo estamos en guerra, aunque los débiles dirigentes occidentales y los Pilatos del momento no quieran intervenir más allá de lo políticamente correcto, creyendo que con eso van a evitar lo inevitable. Putin no solo invade Ucrania a sangre y fuego, sino que, en el colmo de su psicopatía, ordena activar la alerta nuclear de su arsenal de 6.000 ojivas nucleares si Occidente intenta responder a su agresión, amenazando con incendiar el planeta.

En un artículo que publiqué en enero de 2018, titulado “La incertidumbre de las langostas” (ver enlace al final), comenté sobre los nuevos Chamberlain a cargo de las relaciones con Irán y del impulso con el que Putin había iniciado el nuevo ideal hegemónico de Rusia. Allí comenté una noticia, que me pareció muy significativa, pero que pasó desapercibida en medio de tantas trivialidades, amenazas y calamidades globales. Se trataba del busto en bronce de Putin, engalanado con una toga de emperador romano, erigido al norte de San Petersburgo. Un despacho de la AFP daba cuenta de la ceremonia inaugural donde se desveló la estatua: “Andrei Poliakov, líder de la asociación que reúne a los cosacos de San Petersburgo, expresó: La imagen de un emperador romano es la de la sabiduría, y esto corresponde al rol histórico de Vladimir Putin que logró unir Rusia y Crimea”. La anexión de esta península ucraniana en marzo de 2014 y el apoyo de Moscú al fraude de los separatistas en el este de Ucrania produjeron un deterioro en las relaciones entre Rusia y los países occidentales. Sin embargo, la anexión de Crimea no perturbó la siesta de los dirigentes occidentales más preocupados por la cultura woke del instante líquido que por la defensa y supervivencia de sus valores. La invasión del ejército ruso a Ucrania hace tres semanas hizo que Europa despertara, esta vez con el feroz dinosaurio gruñendo al pie de la cama.

La agresión de la Rusia de Putin se realiza dentro del imaginario imperial de la reconstrucción de la gloria soviética en el marco geopolítico de un imperio euroasiático frente al mundo occidental, que sigue siendo su gran enemigo debido a que es libre, democrático y próspero. El Gatestone Institute International Policy Council, en su edición de este mes, recoge el llamado de alerta con el que historiador alemán Jan Behrends advierte a Europa: «No se equivoquen: para Putin no se trata de la UE o la OTAN, se trata de su misión de restaurar el imperio ruso. Ni más ni menos. Ucrania es solo un escenario, la OTAN es solo un irritante. Pero el objetivo final es la hegemonía rusa en Europa».  Su aseveración se basa en las afirmaciones del politólogo y ultranacionalista ruso Alexandr Dugin, asesor de Putin: «El imperio euroasiático se construirá sobre el principio fundamental del enemigo común: el rechazo del atlantismo, el control estratégico de los EE. UU. y la negativa a permitir que los valores liberales nos dominen». (Soeren Kern, Why Did Vladimir Putin Invade Ukraine?, Gatestone Institute, March 14, 2022).

El Decreto Tierra Quemada revisitado

Según Glucksmann (Dostoievski en Manhattan, 2002), existe una matriz común entre el nazismo y el régimen soviético, como es la utilización del “terror” como la ultima ratio de cualquier estrategia totalitaria. “El terror de las bombas no perdonará las casas de los ricos ni de los pobres, las últimas barreras entre clases desaparecerán” – exclamaba Goebbels – “Los últimos obstáculos para la realización de nuestra misión revolucionaria caen junto a los monumentos de la civilización”.

El nazismo utilizó la teoría del «espacio vital» o Lebensraum, para justificar la conquista territorios mediante guerras relámpago (Blitzkrieg). En su estudio sobre Hitler, Erich Fromm afirma que luego de haber consolidado en su persona todo el poder de la nación alemana, su objetivo fue la ocupación de toda Europa. “Mientras el ejército nazi avanzaba destruyendo todo a su paso, el dictador desde su sala de cine privada dedicaba horas a mirar documentales que le llegaban a diario sobre las matanzas en los frentes de batalla y de los cientos de miles de cadáveres producidos por sus campos de exterminio. Pero su afán de exterminio se volcó también sobre las ciudades incluyendo al final a la propia Alemania. Cuando ya la derrota era inminente, promulgó el Decreto de Tierra Quemada: “Antes que el enemigo ocupe el territorio alemán, todo, sencillamente todo cuanto es esencial para la continuidad de la vida será destruido. Todo será quemado, abatido o demolido, incluyendo los registros, los archivos, las granjas, el ganado, los monumentos, los edificios, los palacios y los edificios de ópera. Y si el pueblo alemán no está dispuesto a luchar por su supervivencia, tendrá que desaparecer también”. (Anatomía de la destructividad humana, 1973). Rusia ha conformado una sociedad totalitaria en su interior y se expresa como un imperialismo agresivo y destructor hacia fuera, un ultranacionalismo expansionista. Hitler, que odiaba al género humano, al fracasar en sus propósitos quiso ver el mundo en llamas, Putin expresa la misma intención.

La mentira desconcertante

En su afán de lograr sus objetivos, podríamos catalogar a Putin de ultranacionalista fanático que, como bien lo definiría Fernando Savater, “ya ha asesinado en su interior a todos los que no piensan como él”. Para poder lograr sus planes imperiales utiliza el terrorismo como política de Estado, ocupando todos los espacios físicos y espirituales de la sociedad, alimentándose del miedo, imposibilitando el movimiento y la libertad de acción de los ciudadanos bajo su influencia. Esto último describe a Rusia atrapada en las garras de Putin.

No olvidemos que durante la vigencia del Pacto de Cooperación Germano-Soviético o Pacto Ribbentrop-Mólotov (1939), los nazis se inspiraron en Stalin y su régimen de terror. Esta unión permitió el intercambio de experiencias en métodos de espionaje y represión, así como el entrenamiento y buenas prácticas para la gerencia y manejo de los campos de concentración para disidentes del comunismo ruso, modelo que la Alemania nazi copiaría y perfeccionaría como una eficiente industria del exterminio, aniquilando en poco tiempo a 6 millones de judíos. Como militar y funcionario de la KGB durante la “guerra fría” Putin se formó en esos perversos protocolos que moldearían su visión de la política, de la sociedad y del mundo.

Según el historiador Jean-Pierre Le Goff (Vladimir Poutine pratique le “mensonge déconcertant” issu du communisme totalitaire. Le Figaro, 04.03.2022), el discurso de Putin nos confronta con otra forma de sinrazón. Está marcado por la “mentira desconcertante” derivada del comunismo totalitario. La grandeza de sus propósitos y la desvergonzada inversión entre el agresor y el agredido desestabilizan la razón y el sentido de la realidad. Es verdaderamente “el mundo al revés” en una ideología y propaganda donde lo blanco es negro, donde la guerra es paz, donde la agresión es sinónimo de “liberación de los pueblos”, esto es parte de un sistema de representaciones y creencias ideológicas, es la reescritura de un gran relato histórico del que (Putin) quiere ser a la vez heredero y nuevo héroe. Esta significación ideológica determina una relación con el mundo y un tipo de comportamiento desconectado de la realidad y difícil de desarraigar, sin embargo, las verdades históricas básicas son olvidadas o desdibujadas al mismo tiempo: el derrumbe de la URSS no se debió a una agresión sino a causas internas a un régimen que ya no aguantaba más y este derrumbe del comunismo no fue vivido como “la mayor catástrofe del siglo XX” por los pueblos sometidos al yugo soviético sino por el contrario como una liberación. La pertenencia a la OTAN responde a una legítima petición de protección para no revivir un día lo que estos países sufrieron por décadas. Desconocer estas verdades primarias o considerarlas de hecho como secundarias, equivale a desconocer la voluntad de estos pueblos. Es como si les dijeran que deberían tener cuidado de no ofender a su antiguo opresor y de no alejarse demasiado de él”.

edgar.cherubini@gmail.com

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La incertidumbre de las langostas https://www.elnacional.com/opinion/columnista/incertidumbre-las-langostas_219303/

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Coreogegos en Stuttgart

Sonia Sanoja y Gego, MAC, Caracas 1977. Fotografía José Luis Sanz. Fundación Sonia Sanoja-Alfredo Silva Estrada

Coreogegos en Stuttgart

Dos mujeres y un ideal estético

Edgar Cherubini Lecuna

Vamos a hablar de dos mujeres. La primera, esgrimiendo líneas va construyendo espacios fenoménicos a partir de polígonos virtuales, urdiendo un cosmos geométrico. La otra, crea mundos efímeros con cada gesto, con cada movimiento de su cuerpo profesa instantes de plenitud. Hace 45 años, esas dos mujeres coincidieron en busca de un ideal estético, así se gestó la coreografía Cuerdas, simple medida (Coreogego), de Sonia Sanoja, integrada a las esculturas de Gego. Esta original pieza de danza se escenifica de nuevo en el marco de la exposición Gego. The Architecture of an Artist, en el Kunstmuseum de Stuttgart, gracias a la estrecha colaboración con la Fundación Sonia Sanoja-Alfredo Silva Estrada, dirigida por Desirée Domec Sanoja. La reposición del montaje estará a cargo de la coreógrafa Claudia Capriles con la participación de la escuela John Crancko de Stuttgart.

La exposición Gego. The Architecture of an Artist, que inaugura este 18 de febrero, bajo la curaduría de Stefanie Reisinger, es el resultado de una investigación de 3 años sobre un conjunto de 100 obras ofrecidas en préstamo por la Fundación Gego al Kunstmuseum de Stuttgart.

FOTO No 3Sonia Sanoja, Coreogegos, MAC,1977. 

Después de culminar sus estudios de Ingeniería, mención Arquitectura en la Universidad de Stuttgart, Getrud Goldschmidt (1912-1994), mejor conocida como Gego, emigró a Venezuela en 1939, escapando de la Alemania nazi. A partir del año 1956, se dedica a la creación artística, iniciando un proceso de abstracción progresiva basada en la línea: “Líneas creadas ni de la realidad del ver, ni de la realidad del conocer”, afirmaba sobre sus percepciones. Desde 1969, Gego se concentra en la representación geométrica espacial de los sólidos platónicos, trabajando con materiales maleables conforma armonías colgadas del vacío con las que entreteje su cosmos personal.  Como escribe de ella Anne Louyot, “Armada sólo de una línea, Gego rompe e irrumpe, continúa y desvía, estira y hace temblar, explora el espacio sin conquistarlo. Ella inventa nuevos puntos de vista, nuevos enfoques, nuevos caminos en la inmensidad”.

Sonia Sanoja (Caracas, 1932-2017) es una figura emblemática de la danza contemporánea venezolana. Esta bailarina y coreógrafa, asumió la danza como una filosofía de vida. Autora de sesenta y seis obras que asombraron al público en los teatros de las principales capitales del mundo, sus originales e innovadoras coreografías y actuaciones la situaron en la vanguardia de la escena dancística internacional. Sus obras obedecen a elevadas valoraciones conceptuales y estéticas. En uno de sus libros, Duraciones visuales (1963), Sanoja habla de sus creaciones: “Son movimientos que el bailarín no puede ver, porque son sus propias visiones encarnándose en su propio cuerpo”. Los escenarios de los teatros limitaban los movimientos de rotación y traslación de ese planeta en órbita excéntrica, de allí que Sanoja integró sus ideas a la tendencia artística de la abstracción geométrica, concibiendo coreografías que escenificó en innovadores espacios arquitectónicos contemporáneos como la UCV de Villanueva y en exposiciones de artistas cinéticos como Soto y Gego, siendo estos algunos de los escenarios donde proyectó su expresiva fuerza vital. Cada una de las coreografías y ejecuciones de esta bailarina fueron catalogadas por la crítica internacional como pequeñas obras de arte.

Sobre la importancia del acontecimiento artístico en Stuttgart, que mencionamos al comienzo, tuve la oportunidad de conversar con Desirée Domec Sanoja, presidenta de la Fundación Sonia Sanoja-Alfredo Silva Estrada:

El arte funciona como un mediador entre la razón y la sensibilidad de un entorno histórico y social dado, de allí que el artista es por igual un producto de la sociedad donde vive, del orden y el caos de su tiempo. La coreografía Cuerdas, simple medida (Coreogego), fue creada y ejecutada por Sonia Sanoja durante la exposición Gego (1977), en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en un momento cumbre en que la cultura venezolana era reseña permanente en los medios internacionales. Después de 45 años, se escenifica en Stuttgart. Por favor háblenos de la historia de esta pieza coreográfica que conjuga la vanguardia del arte en Venezuela.

Hablar de esta pieza es hablar de la amistad entre Sonia y Gego, allí está la génesis de todo. El vínculo entre estas creadoras es de larga data y según palabras de la misma Sonia “se fundamentó en la mutua comprensión de sus ideales estéticos”. Sabemos que Sonia, Alfredo, Gego y Gerd Leufert se frecuentaban casi a diario, de ahí la profunda interacción intelectual y larga lista de colaboraciones entre ambas parejas.

En una entrevista que hiciera Teresa Alvarenga a Sonia en 1977 (publicada en ICAA), Sonia traza el nacimiento de los Coreogegos, en casa de Gego: “Nunca olvidaré que fueron Gego y Gerd los dos amigos que quizás mayor estímulo me dieron para afrontar esa modalidad poco frecuente en la danza, contemporánea: presentar sola en escena un espectáculo completo. Fue precisamente en el patio de la casa de Gego y Gerd, donde yo ensayaba, ante un pequeño grupo de amigos, mis primeros programas cómo solista. Recuerdo que Gego, desde la planta alta, a través de una de sus esculturas, ensayó una iluminación para una de las coreografías y resultó todo un hallazgo…Comprenderás entonces por qué digo hoy que estas Coreogegos vienen de muy lejos. Han nacido de amor por una obra que, en una forma u otra, siempre he sentido muy cerca de la mía”.

La primera presentación de los Coreogegos se escenificó en la inauguración de la primera exposición de Gego en el MAC de Caracas en 1977. En ese entonces Sonia Sanoja ejecutó una serie de coreografías cortas en las cuales ella interactuaba con las esculturas de Gego. Ha juzgar por el registro fotográfico de la época, fueron 3 piezas y 3 piezas musicales diferentes, a cargo de Vladimir Ussachevsky, Iannis Ioannidis y Alfredo del Mónaco, pioneros de la música electrónica. En 1978, Sonia Sanoja presenta Cuerdas Simple Medida (Coreogegos), coreografía basada en una de las piezas que presentara en el MAC, ejecutando su danza con el traje de cuerdas, un hito de la abstracción en la danza contemporánea. La coreografía se inicia con un fragmento del texto poético Variaciones sobre Reticuláreas: Homenaje a Gego, perteneciente a Alfredo Silva Estrada, acompañado de una composición del músico venezolano Alfredo del Mónaco.

Sonia Sanoja, como coreógrafa y a la vez intérprete de sus creaciones, embutida en una malla negra, prefería ambientes abstractos para sus realizaciones. En Coreogegos, eligió revestirse de cuerdas para crear redes espaciales como los tejidos de Gego. Tengo entendido que usted aportó para esta reposición el traje que originalmente utilizó Sanoja hace 45 años.

Ciertamente, el traje original de Sonia Sanoja ha sido incluido en la curaduría. Fue realmente muy emocionante verlo transformado en objeto museístico, siendo examinado por conservadores de textiles y su preparación para integrarlo al montaje. Que la obra de Sonia sea presentada en un museo revela la trascendencia de su obra hacia otras disciplinas, un tema del que se ha escrito poco. La curaduría de dicha exposición incluye el traje original de Sonia, una serie de fotografías y la reposición del montaje coreográfico dirigido por Claudia Capriles.

La troupe que ejecutará Cuerdas, simple medida (Coreogego), dirigida por Claudia Capriles, está compuesta por bailarines de la escuela John Crancko, fundada por quien fue el afamado director del Ballet de Stuttgart. Dicha escuela está catalogada como una de las más prestigiosas del mundo. Me gustaría conocer cómo se produjo esa integración de talentos.

La participación de la Escuela John Crancko nos honra y se logró gracias al puente creado por el Kunstmuseum para realzar esta exposición. Por tratarse de una escuela, el pensum permitió presentar un seminario teórico y práctico sobre Sonia Sanoja a cargo de la coreógrafa Claudia Capriles. Luego del seminario, Claudia realizó una audición a los estudiantes interesados en participar en el montaje, lo cual fue una experiencia artística y pedagógica muy importante. Entre los estudiantes seleccionados para la audición estaban chicos y chicas de varias nacionalidades y con gran curiosidad por experimentar otras técnicas coreográficas. Estimo que, siguiendo el legado de la “Maestra”, cómo la llamaban cariñosamente sus alumnos en Venezuela, Sonia hubiera apreciado mucho que su obra brinde hoy una oportunidad a jóvenes bailarines de otras latitudes para iniciarse en el mundo de la danza contemporánea.

FOTO No 7 copyDesirée Domec Sanoja, Stuttgart, 2022

Cuál ha sido el papel de su fundación y cómo se logró insertar dicho montaje en esta exposición.

La propuesta de incluir el montaje en el proyecto de exposición es iniciativa de la curadora Stefanie Reisinger. Ella nos contactó y a la vez nosotros a Claudia Capriles quien trabajó con Sonia en el montaje de Cuerdas, Simple Medida (Coreogego) en el 2010, en el marco del programa Visionarios. Precursores de la Danza Contemporánea en Venezuela, creado por Carlos Paolillo. Dicho montaje se repitió en el 2012 para la exposición Gego, obra abierta. Testimonios y Vigencia en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas para el centenario del nacimiento de Gego por solicitud de la curadora Fabiola Arroyo. Estas experiencias fueron claves para Claudia Capriles quien trabajó junto con Sonia dirigiendo a jóvenes bailarinas para los montajes del 2010 y 2012. Esta transmisión de conocimiento es fundamental para poder reconstruir la metodología, técnica, conceptos y filosofía que usó Sonia Sanoja para crear sus piezas. Por ello la Fundación invitó a Claudia Capriles a dirigir este montaje dado el profundo conocimiento de la obra y experiencia cómo directora de la mano de la propia Sonia. También en octubre pasado viajé a Caracas con Stefanie Reinsinger para acompañarla en una visita de investigación en los archivos de la Fundación Gego y la Fundación Sanoja – Silva Estrada. Este viaje fue tremendamente productivo del que surgirán otros proyectos a mediano plazo.

Otro evento importante que tendrá lugar en el marco de la exposición es un concierto de música electrónica de la Orquesta de la Opera de Stuttgart cuyo repertorio incluye piezas de Alfredo del Mónaco y Iannis Ioannidis. Esta noticia nos es sumamente grata ya que pone en manifiesto el interés de la dirección artística de la Orquesta en la selección de músicos de vanguardia con los que trabajó Sonia.

Háblenos de la fundación que usted dirige y de su misión en la preservación y difusión del legado de estas destacadas figuras de la cultura venezolana. Además de la participación en esta exposición en el Kunstmuseum de Stuttgart, qué otros proyectos tienen en agenda.

La Fundación está dedicada a la preservación y divulgación del pensamiento, obras y propuestas de vanguardia de Sonia Sanoja y Alfredo Silva Estrada, en los ámbitos de la danza y la poesía respectivamente. Una de mis metas es la de brindar al público en general la posibilidad de redescubrir la obra y legado vanguardista de ambos creadores y que puedan servir como fuente de inspiración para aquellos que consideran la poesía y en la danza como valiosas expresiones estéticas contemporáneas.

En el 2022, espero podamos dar inicio al proyecto de catalogación y digitalización de los archivos de la fundación, para así, incentivar la utilización de la documentación impresa y audiovisual contenida en esos archivos y en nuestra biblioteca para la investigación de críticos, periodistas, estudiantes, curadores, así como para su exhibición y divulgación. Gracias a la labor de un equipo de profesionales en museología en Caracas, desarrollamos una propuesta de conceptualización de dicha colección, ya que se trata de una muy amplia y diversa documentación audiovisual e impresa sobre Sonia y Alfredo. El proyecto está listo, solo nos toca conseguir un donante que aporte los fondos. Igualmente queremos relanzar nuestro sello editorial Vertiente Continua con una antología de las reflexiones filosóficas de Sonia Sanoja. En el ámbito creativo, esperamos estrenar un montaje coreográfico en Caracas a propósito del centenario del nacimiento de Grishka Holguin.

Otro proyecto en el que actualmente trabajo, gracias a nuestros archivos, es el de crear una serie de podcasts con el programa radial Homenajes, que condujo Alfredo Silva Estrada por más de dos décadas. Este programa fue un hito en la historia radial y lamentablemente no existe rastro de ello en los archivos de la Radio Nacional de Venezuela.

Un proyecto que para mi es de suma importancia es la creación de un programa de becas, de intercambios y apoyo a la formación para bailarines venezolanos, atendiendo así las inquietudes de los bailarines en Venezuela, para mi es una prioridad. No olvidemos que Sonia, la bailarina, poeta y filósofa, fue en los últimos años de su vida, “La Maestra”, una referencia para muchos jóvenes bailarines a quienes ella a su vez acompañó y estimuló, por lo tanto, desde la fundación quiero retomar ese acompañamiento y crear puentes con centros de formación y creación coreográfica en diversos países.

Al escucharla y percibir su entusiasmo por la preservación de su legado familiar, hay una frase de la poeta y filósofa española, Chantal Maillard que usted me hace evocar, dice así: “Construimos la inmortalidad con aquello que nos rodea y nos acompaña. Un objeto familiar es una parcela de inmortalidad. Cobijados por lo familiar, evitamos la sensación de estar perdiendo pie”. En un país donde se empeñan en borrar la historia y los rastros de hombres y mujeres notables, que abandona y cierra las puertas del que fue uno de los museos más importantes del continente, ese mismo donde Gego expuso su obra e inspiró la coreografía de Sonia Sanoja que hoy aclamarán en el museo de Stuttgart, la labor que usted realiza con su fundación es vital para que el país del arte se mantenga en pie.

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Francia retira sus tropas de “Africanistán” 

Comandos franceses tras la toma de Tumbuctú (2013) 

 “Africanistán” fue el título que utilicé en un artículo sobre la intervención francesa en Mali que escribí en 2013, en clara analogía con el empantanamiento que comenzaba a experimentar EE. UU. en Afganistán, del que ya conocemos su final y que desafortunadamente le está ocurriendo lo mismo hoy a Francia en África Occidental. La retirada forzosa de las fuerzas militares francesas de Mali se debe a la presión de los militares corruptos que dieron un golpe de Estado en ese país del Sahel y que están en clara alianza con Rusia. La llegada a ese país de fuerzas mercenarias rusas denominadas “Wagner”, prestas a ocupar posiciones en la región del Sahel, es un nuevo episodio que demuestra que “los tipos malos están ganando” (Anne Appelbaum dixit) mientras las democracias del planeta continúan sin reaccionar ante las arremetidas globales de los enemigos de occidente.

Francia retira sus tropas de “Africanistán” 

Edgar Cherubini Lecuna

Desde hace varios días las noticias hablan de la retirada forzosa de las fuerzas militares francesas de Mali y la llegada a ese país de fuerzas mercenarias rusas, prestas a ocupar posiciones en la región del Sahel. No soy un entendido en geopolítica, pero eso no impide que me mantenga atento a lo que sucede en el mundo para poder entender los acontecimientos y opinar sobre hechos preocupantes. Hoy me dispongo a esbozar lo que ocurre en África Occidental y parte del Magreb desde 2009, compilando algunos artículos sobre el tema que he escrito desde esa fecha, destacando que en uno de ellos se cita un informe de inteligencia de la UNODC, que involucra a Venezuela en la crisis que vive esa región del África Occidental.

En marzo de 2012, el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), principal grupo Touareg del norte de Mali, proclamó la independencia de esa región reclamando reivindicaciones ancestrales (ver link al final). Aprovechando esta coyuntura y el descabezamiento del régimen maliense por un golpe militar, grupos salafistas encabezados por el Al-Quaida au Maghreb Islamique (AQMI), se hicieron fuertes en esos territorios, en franca alianza con bandas armadas provenientes de Níger, Sudan y de Libia, asociados con traficantes de armas y drogas. Entre dichas organizaciones destacan el Ansar Dine d’Iyag Ag Galy (ADIG), el Frente de Liberación Nacional de Azawad (FLNA), la secta fanática nigeriana Boko Haram y el Movimiento por la Unidad del Jihad africano (MUJAO), todos bajo el liderazgo del AQMI, ocupando en su avance poblados y ciudades importantes como Kidal, Tombuctú y Gao. Dichos grupos se movilizan desde 2009 por el desierto del Sahel, vasto espacio geoestratégico que bordea los límites de Mali, Níger, Burkina-Fasso, Mauritania, Tchad, Senegal, Guinea, Nigeria, Libia y Argelia. 

Tres años antes, el 2 de noviembre de 2009, en esa misma zona, un Boeing 727 realizó su cuarto y último aterrizaje en una pista en pleno desierto, presumiblemente cargado con 10 toneladas de cocaína, armas, pertrechos militares, remesas de dólares y personas no identificadas. Por la capacidad de carga de dicha aeronave, el valor del cargamento de droga se estimó en ese entonces en más de 300 millones de euros. Se presume que dicho envío tenía la finalidad de abastecer a los grupos terroristas islámicos que operan en esa región, así como utilizar sus rutas secretas para transportar la droga hacia el Mediterráneo y Europa. Según el responsable regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Alexandre Schmidt, en declaraciones ofrecidas el 16.11.2009 a las agencias internacionales de noticias, “El Boeing de carga partió de Venezuela y aterrizó en una pista improvisada a 15 km de Gao, al Noreste de Mali. El avión fue incendiado para hacer desaparecer cualquier rastro, pero en la investigación se obtuvieron los números de registro. No se sabe desde hace cuánto tiempo se hace este tipo de vuelos”, precisó Schmidt. La Embajada de Estados Unidos en Bamako, a su vez, habló de un puente aéreo, ya que informó que ese año hubo otros cuatro aterrizajes similares en la misma zona. 

La vasta operación militar llevada a cabo en el norte de Mali por los terroristas islámicos con la participación de miles de combatientes, a todas luces implicó una estrategia global, una logística y un apoyo financiero de grandes dimensiones. Los indicios que presentó en su momento la UNODC involucran a organizaciones narcoterroristas como las FARC en las misiones aéreas de transporte de drogas antes mencionadas e indican que se utilizó a Venezuela como el país de donde decolaron. En ese momento surgieron varios interrogantes: ¿Cómo un avión de tales dimensiones, transportando toneladas de cocaína, armas y pertrechos y la logística que implica, pudo despegar de aeropuertos venezolanos bajo vigilancia militar? ¿Quién está detrás de estas operaciones de subversión y desestabilización en progreso en África Occidental? ¿Cuál es el papel que juegan Venezuela, Rusia, Cuba, Irán? En los años setenta, en plena Guerra Fría, el ejército expedicionario cubano intervino en varios países africanos con una estrategia y logística consideradas como “modelos” en muchas escuelas militares. Al manejar a su antojo los hilos del poder y de importantes recursos en Venezuela, surgen diversas preguntas: ¿Cuál era y sigue siendo el interés del régimen chavista en África occidental? ¿Estaría Cuba involucrando a sus títeres criollos en África, esta vez en alianza con organizaciones terroristas islámicas? ¿Es que esta logística está incluida en los acuerdos que firmó Chávez (Venezuela a instancias de Cuba) con Rusia, Irán, Hamas y Hezbollah? Las alianzas perversas de este régimen lo convierten en la principal fuente de conjeturas. 

Alarmados por la unificación de los grupos terroristas en Mali, el gobierno de transición del presidente Dioncounda Traoré, pidió ayuda a Francia. Las tropas francesas incursionaron en Mali el 11 de enero de 2013 (Opération Serval). Asumiendo el riesgo de un empantanamiento en “Africanistán” -analogía con Afganistán que utilicé en esa fecha para describir lo que estaba ocurriendo en África Occidental-, Francia comenzó una ofensiva contra los grupos armados que ocuparon la región norte de ese país. En febrero, Tombuctú fue liberada luego de un año de violencia y feroz imposición de la Sharia en esa y otras las ciudades tomadas por los terroristas islámicos. Fue una operación excepcional de comandos franceses que, luego de consolidar posiciones, fueron cedidas a la armada maliense y a la Misión Internacional Africana (MISMA), coordinada por la Comunidad Económica de Estados Africanos del Oeste (CEDAO) y apoyada por la ONU. 

Un comando francés en un pueblo al norte de Mali

En 2014, la intervención recibe el nombre de Opération Barkhane al aliarse con otros cinco países vecinos y recibir apoyo de fuerzas especiales de Inglaterra, Dinamarca, España, Estonia y la República Checa, aparte de los drones de reconocimiento aportados por el ejército americano.  

Después de nueve años de intervención y de feroces combates contra los grupos terroristas enquistados en el Sahel, el lunes 31 de enero de 2022, la nueva junta militar que gobierna en Mali desde el golpe de Estado ejecutado en mayo de 2021, expulsó al embajador de Francia y exigió la retirada de suelo maliense de los comandos franceses y europeos, mientras daban la bienvenida a las fuerzas militares rusas. Desde hace varias semanas es notorio el despliegue en Malí de mercenarios rusos de la compañía Wagner.  

Emmanuel Macron ya había anunciado en 2021 un reajuste de la presencia militar francesa en el Sahel y dio inició a la reducción del número de efectivos en las bases ubicadas en el norte del país, en medio de la lucha contra los grupos terroristas: «Cuando luchamos contra el terrorismo sobre el terreno, con éxito, con líderes terroristas que han sido neutralizados por nuestros ejércitos en los últimos años, también protegemos a nuestro país, también protegemos a los franceses y, por lo tanto, debemos seguir haciéndolo», señaló el gobierno francés en los primeros días de febrero. Sin embargo, dada la crítica situación, es probable que se inicie una retirada forzosa de Malí, lo que significaría no solo un duro fracaso para Francia, sino un revés en la lucha contra el terrorismo. La retirada de los soldados franceses no puede pasar por Níger, ni por Burkina Faso y tampoco por Guinea, ya que estos dos últimos países acaban de sufrir sendos golpes de Estado y en suelo maliense la junta militar está instigado a la población contra ellos. Lo cierto es que parte de la región ha caído en manos de militares corruptos vinculados con Rusia. 

Mercenarios rusos de Wagner en Mali (2022)

Mali, excolonia francesa, que obtuvo su independencia en 1960, tiene una población de 20 millones de habitantes atomizados en 20 etnias, muchas de ellas en conflicto permanente. Siendo pobre y desértico, es el cuarto país africano con las mayores reservas de oro, uranio, litio, bauxita, hierro, cobre, níquel, fosfato, manganeso y otros minerales en el subsuelo. Las reservas de oro y uranio son parte de las razones por las que. Rusia está desplegando sus fuerzas mercenarias de ocupación conocidas como Wagner, en contubernio con los militares corruptos de Mali. En relación con la presencia militar rusa en Mali, la junta militar ha declarado que son “instructores para asesorar y entrenar a los militares malienses en el uso de equipos bélicos adquiridos a Rusia”. El ejército ruso estaba ya brindando asistencia técnica después de la entrega el año pasado de helicópteros Mi-17 y de otros helicópteros de combate rusos Mi-35, entregados en 2017 y 2018. Está claro que Wagner es la punta de lanza de la penetración rusa en ese país. El caos provocado antecede a la ocupación militar de sus mercenarios en las zonas donde existen reservas de oro y minerales estratégicos ¿Acaso no es el mismo guion aplicado en Venezuela? Ante este panorama, surgen más interrogantes y conjeturas sobre el destino de esta región y me hacen recordar el refrán que dice “…Piensa mal y acertarás”. 

Ver también: https://ideasdebabel.wordpress.com/2012/04/17/francia-ante-los-tuaregs-rebelion-en-el-pais-que-no-puedes-encontrar-por-edgar-cherubini-lecuna/

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Venezuela convertida en una miserable trinchera de Rusia y Cuba

Venezuela convertida en una miserable trinchera de Rusia y Cuba

Edgar Cherubini Lecuna

Pensando en voz alta, comparto la preocupación de muchos ciudadanos sobre la deriva de la crisis que vive Venezuela hacia una de mayor amplitud. El juego geopolítico de Rusia, monitoreado desde Cuba, dimensiona el conflicto no solo a nivel regional, sino a una esfera internacional, enfrentando de hecho a dos potencias: USA y Rusia en este tablero, debido a la presencia y actuación militar rusa en territorio venezolano. No son “fanfarronadas” las declaraciones del vicecanciller ruso Sergei Ryabkov, quien, en el marco de las conversaciones en Viena, afirmó que “no confirmaría ni excluiría” la posibilidad de que Rusia pueda enviar activos militares a Cuba y Venezuela si las conversaciones fracasan y aumenta la presión de Estados Unidos sobre Rusia. La Unión Europea (UE) y los Estados Unidos acusan a Rusia de preparar un ataque contra Ucrania, aliado de Occidente. Rusia responde acusando a la OTAN de desarrollar actividades hostiles cerca de sus fronteras y reclamando garantías de seguridad jurídicas a Estados Unidos y la Alianza Atlántica.

De la declaración de Rusia se desprenden los siguientes argumentos:

  1. Se comprueba la autoridad política que ejerce Rusia y Cuba en Venezuela, al disponer a discreción el uso del territorio nacional como base de operaciones militares contra Estados Unidos y sus aliados en la región.
  2. La sumisión del régimen de Maduro a los planes y estrategias geopolíticas de Rusia y Cuba. La presencia militar rusa en Venezuela y el despliegue de armamento de alta tecnología es un hecho comprobado desde el año 2004.
  3. La indolencia de los gobiernos democráticos de América y Europa que continúan tolerando la desestabilización de las democracias regionales y la implantación de Estados criminales promovidos por Cuba y Venezuela.

Esta situación se ve agravada con la reedición de la era Maisto y su deslucida frase sobre Chávez : “No hagas caso a lo que dice sino a lo que hace” (¡…lo hizo!), al calificar el gobierno norteamericano de “fanfarronadas” las amenazas en ciernes, tal y como se expresó Jake Sullivan, el asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense Joe Biden, para después agregar en forma timorata que su país respondería de forma “decisiva” si Rusia realiza tal despliegue militar en Venezuela o en Cuba. Respondiendo a la reacción de Estados Unidos y del presidente Interino Juan Guaidó a las declaraciones del Vicecanciller ruso, el ministro de la defensa, Gral. Vladimir Padrino (@vladimirpadrino), con su habitual arrogancia twitteó: “No asombra ver a la vil vocería de la antipatria hablar de soberanía nacional después de rogar intervención militar y sanciones contra Venezuela, cuando Rusia asoma la posibilidad de profundizar las relaciones de cooperación militar de nuestras naciones, las cuales YA EXISTEN”. (mayúsculas en el Twitt).

Es necesario recordar que el arribo a Venezuela de fuerzas militares rusas data de 2004, en el marco de acuerdos de asistencia técnica para el entrenamiento y manejo del sofisticado armamento que Chávez adquirió en ese entonces, convirtiéndose con los años en una misión interventora que, según lo declarara el propio gobierno ruso, “permanecerá allí por el tiempo que sea necesario”. En 2004, Rusia dotó al régimen de una flota de aviones de caza Sukhoi; el sistema de misiles de defensa antiaérea: S-300; helicópteros de ataque; tanques de guerra; vehículos de combate para infantería; sistemas portátiles de misiles de corto, mediano y largo alcance; 160.000 fusiles de asalto Kalashnikov de última generación (Existe una fábrica de fusiles AK y municiones instalada en Aragua); 6.000 fusiles Dragunov de largo alcance (1 Km) para francotiradores; lanzacohetes portátiles anti tanques y anti helicópteros, entre otros armamentos de gran movilidad y poder de fuego.

Venezuela se ha convertido en el primer aliado estratégico de Rusia en el continente americano. Desde 2008 y en dos oportunidades el país ha sido el teatro de maniobras aéreas y navales combinadas realizadas por las armadas de Rusia y Venezuela, incluyendo la participación de bombarderos nucleares TU-160 que han aterrizado en varias oportunidades en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía. Vale la pena apuntar que el sistema de misiles de defensa antiaérea de largo alcance: S-300, que los rusos han instalado en Venezuela, es el más avanzado de América Latina y el Caribe. Esto ha venido sucediendo ante la mirada impasible de los Estados Unidos y de los gobiernos democráticos de la región. Desde el 2018 se ha constatado la presencia (en Caracas y estado Bolívar) de contingentes de Spetsnaz Alfa o fuerzas especiales rusas provenientes de Siria con previa escala en Cuba antes de arribar al país. 

Para Venezuela y los países de la región se ciernen riesgos inminentes: el primero sería el verse involucrados en un conflicto geopolítico mundial, debido la intención de Rusia de incluir a Venezuela en sus planes de dotación de bases de apoyo y despliegue militar a nivel internacional. El segundo y más peligroso e inminente es el de la precipitación acelerada del país hacia un “Estado fallido” (pensamos que ya lo es), provocando que esos armamentos livianos y portátiles terminen en las manos de las organizaciones narcoterroristas, de los paramilitares y escuadrones de exterminio aliados con bandas hamponiles que hacen vida en el territorio venezolano amparadas por el régimen y que en alianza con grupos armados se han distribuido el territorio nacional para proteger sus negocios criminales.

A ninguno de los factores locales y foráneos antes mencionados les conviene el restablecimiento de la democracia en Venezuela, por el contrario, tienen la orden de impedir la hoja de ruta trazada por Guaidó y la Asamblea Nacional. Por eso, se hace necesario transmitir a la opinión pública internacional que ésta no es una dictadura militar como las que conoció Latinoamérica en el pasado, sino que se trata de un cartel criminal que está ejerciendo las funciones de gobierno con apoyo de militares, organizaciones criminales, narcoterroristas y rogue states (Rusia, Irán, Cuba), expoliando las riquezas que aún quedan de una nación en ruinas y que, de haber una transición democrática, Cuba continuará alimentando focos de subversión en Venezuela y países vecinos. Con justificada razón, Luis Almagro se refiere al régimen de Maduro como una “dictadura usurpadora” con una ‘dinámica de management’ dictatorial muy cubano, mezclado con el crimen organizado”. 

La cancillería del gobierno legítimo debe lograr la unión con las cancillerías democráticas del continente para hacer un llamado urgente a la opinión pública internacional y a los gobiernos democráticos del mundo, acerca de la muy peligrosa deriva de la crisis venezolana y cómo la cesión de soberanía territorial por el régimen de Nicolás Maduro a países forajidos como Rusia y Cuba, así como a organizaciones criminales que ya controlan parte del territorio, comprometen el futuro de los venezolanos y la paz de la región. La tolerancia tiene un límite.

No hace falta ser un experto para entender que el desenlace de una crisis política es el momento más delicado y de mayor suspenso en relación con los actores, los tiempos y las decisiones. Es usual que en un “momento de desenlace” se den situaciones inesperadas y si no se está preparado pueden resultar inmanejables o convertirse en una oportunidad perdida e irrepetible.

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El símbolo invertido devora al portador

Bandera del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei) conocido coloquialmente como Partido Nazi.

El símbolo invertido devora al portador

Edgar Cherubini Lecuna

Para Carl Jung, el símbolo implica algo desconocido u oculto. Un símbolo puede dar forma a lo que no tiene forma, pudiendo así materializar lo que antes era solo sensaciones, ideas, intuiciones, creencias o valores. Los símbolos activan las «resonancias» en el interior del individuo. Cuando la mente se propone explorar un símbolo, llega a ideas que van más allá de lo que nuestra razón puede captar, son “potenciales energéticos psíquicos” constitutivos de toda actividad humana. (C.G. Jung, El hombre y sus símbolos, 1964). Los símbolos tienen repercusiones insospechadas en la psiquis de un individuo, de un grupo o de una sociedad. De allí, que la prudencia enseña a no desvirtuarlos.

Sin entrar en el análisis del surgimiento de los mitos colectivos y de aquellos que en su nombre los utilizan, pero sí en el terreno de las analogías políticas, ésta en particular que abordo a continuación, presenta rasgos interesantes por el uso esotérico de los símbolos para el empoderamiento de un caudillo, en este caso, el de Hitler y el nazismo.

Desde sus inicios, el nazismo estuvo plagado de ideas esotéricas. Michel Tournier, narra la jornada trágica en que terminó la conspiración e intento de golpe de estado de 1923, en la que Hitler conservó la bandera estampada con la cruz gamada, empapada en la sangre de los caídos (die Blutfahne) y que, a partir de 1933, era exhibida dos veces al año para celebrar el fracasado golpe de estado con una marcha sobre la Feldherrnhalle de Munich, pero sobre todo en septiembre en ocasión del Reichsparteitag de Nuremberg que constituía la cúspide del ritual de masas del partido nazi. En una tribuna en forma de altar, frente a decenas e miles de vehemente seguidores que colmaban el templo virtual que conformaban las columnas de luz de 150 reflectores apuntando al cielo, el visionario del futuro “Hombre Nuevo” y de una “nueva raza de superhombres”, el gran oficiante de ese culto, actuaba ceremoniosamente: “Cual semental que fecundase a una sucesión indefinida de hembras, la Blutfahne era puesta en contacto con los nuevos estandartes que aspiraban a la inseminación del Führer. El gesto del Führer, dando cumplimiento al rito nupcial de las banderas, es el mismo del reproductor guiando con su mano la verga del toro en la vía vaginal de la vaca” (Le roi des aulnes, Paris, Gallimard, 1970).

El tema recurrente del discurso de Hitler versaba sobre “el mandato que había recibido del pueblo, para sacarlo de su esclavitud y liberarlo”, la “defensa de la Sangre y de la Tierra” (Blut und Boden), idea representada por los colores rojo y negro de la bandera nazi, así como la voluntad de “una Alemania sólo para los verdaderos alemanes”, ya que los que no eran nazis, eran considerados alimañas, gusanos, piojos, escoria que deberían ser aniquilados. Para cumplir con ese propósito, la gnosis nazi se alimentó de toda una suerte de símbolos ancestrales y héroes de un pasado mitológico, así como de elementos sincretistas inspirados en diversas religiones y creencias.

Entre otras inclinaciones providenciales, Hitler se creía ungido de poderes sobrenaturales, de allí que ordenara a Himmler la creación de la Ahnenerbe o secretaría para estudios de ocultismo, encargada de localizar y traer a Alemania reliquias y talismanes como las Calaveras de Cristal de los Mayas, la Piedra del Destino o la Roca de Jacob (actualmente en la abadía de Westminster en Inglaterra y usada en la coronación de los reyes), la Lanza de Longinos (Viena), el Santo Grial (Francia) y el Arca de la Alianza (Israel), para empoderar al Führer y a su “mandato de mil años”. Para satisfacer el delirio de Hitler y sus SS, Himmler creó en febrero de 1935, un importante centro esotérico ubicado en el castillo triangular de Wewelsburg, concebido como el lugar propicio para el establecimiento de lo que luego sería conocida como la “Orden Negra” u “Orden de la Muerte”, que adoptó como insignia la calavera sobre unos huesos cruzados (Totenkopf) y un extraño culto ceremonial a la muerte para la iniciación de sus integrantes. El punto central de las edificaciones de Wewelsburg sería el Obergruppenführersaal, lugar donde se levantaban trece plataformas en torno a una mesa tallada en piedra bajo una bóveda que lucía una esvástica. Directamente debajo de ésta se encontraba una especie de templo llamado el “vestíbulo de los muertos”, lugar donde se conservaban los restos de antiguos héroes, utilizado para la realización de rituales y sesiones de magia negra, sirviendo a la vez de escenario para la iniciación de los escogidos. Entre las muchas ideas que surgieron de ese “templo”, la más demencial fue la del genocidio de seis millones de judíos. Según Francis King, “la política de Hitler se correspondió con el comportamiento de un ser necrófilo que ha pactado con los poderes del más allá. La esencia de ese pacto es la muerte y se expresa en la perversidad, la sangre y la destrucción” (Satan and Swastika: The Occult and the Nazi Party, 1976).

En el misticismo hindú y de otras culturas protoeuropeas, la cruz gamada sinistral o rotando hacia la izquierda, “Swástica” en sánscrito, es un positivo y poderoso símbolo solar, eje del mundo y de la regeneración perpetua la vida.

Los símbolos que emplearon los nazis para la destrucción del viejo orden y la instalación a perpetuidad del III Reich, se revirtieron contra ellos mismos. La cruz gamada, “Swástica” en sánscrito, era un positivo y poderoso símbolo solar, eje del mundo y de la vida del misticismo hindú y de otras culturas protoeuropeas, pero al ser copiada por los ideólogos del esoterismo nazi, fue adulterada deliberadamente al cambiar de dirección la rotación de los brazos, transformándola en un símbolo de destrucción y muerte. El Führer quien, a la vez, encarnaba al Pueblo, al Estado y el Partido Nazi, vivió su propio fin entre los escombros incendiados de la otrora poderosa Alemania, suicidándose en un oscuro bunker, dejando tras de sí un continente destruido y millones de muertos.

Salvando las distancias y los personajes, es imposible no aludir a lo ocurrido en Venezuela con la implantación del Socialismo del Siglo XXI. La pretendida refundación del país emprendida por Chávez se inició con la transformación de la historia y de los símbolos patrios.

Escudo de Venezuela (original)
Escudo modificado por Chávez

No contento con cambiarle el nombre al país, modificó la bandera y al escudo nacional le invirtieron la dirección hacia donde el caballo allí estampado solía cabalgar. Transformaron el rostro de Simón Bolívar en un zambo a imagen y semejanza suya. Chávez en persona dirigió la profanación del sarcófago del Libertador para utilizar sus huesos en rituales de empoderamiento de la santería cubana. La retórica genocida y necrófila que impuso con el “Patria, Socialismo o Muerte”, se convirtió en la política criminal de Estado que desde entonces flagela a los venezolanos. La espada libertadora de Bolívar fue mancillada al ser ofrendada a dictadores, terroristas y genocidas de toda calaña. En vez de marchar hacia el futuro, el bravío alazán del emblema patrio comenzó una cabalgata a la inversa, hacia un pasado violento y tenebroso. De las cornucopias del escudo dejaron de brotar los frutos de la tierra, dando paso a la ruina y a la penuria que, desde entonces, reinan sobre la patria. Con la inversión de los símbolos patrios comenzó la decadencia del país. Al mismo Chávez lo alcanzó una muerte temprana, dolorosa e inesperada. Según Tournier, “hay un pavoroso momento en que el símbolo invertido y ultrajado, se convierte en demonio y devora al portador”.

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La apoteosis de la línea

Carlos Cruz-Diez, Environnement Chromointerférent (1974/2016), exposición “Inter Lineas”, La Patinoire Royale – Galerie Valérie Bach, Bruselas, Bélgica, 2021-2022. Foto: Atelier Cruz-Diez París / Louise Mambi © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2021

La apoteosis de la línea

Edgar Cherubini Lecuna

Una verdadera apoteosis de la línea, eso fue lo que experimenté al incursionar en la sorprendente Environnement Chromointerférent,de Carlos Cruz-Diez, en la exposición que bajo el título Inter Lineas presenta actualmente La Patinoire Royal-Galerie Valérie Bach en Bruselas. Pero antes de comentar sobre dicha exposición y para tratar de comprender dicha obra, voy a realizar un breve repaso sobre el concepto de línea y su evolución en la tendencia de la abstracción geométrica, en especial el uso que hizo Cruz-Diez de ésta para demostrar que el color no existe como un hecho absoluto, sino que es un devenir, un acontecimiento inestable y efímero.

En geometría, una línea es una sucesión continua de puntos que se extienden de manera indefinida formando un trazado en un mismo plano. Siendo la forma de expresión más sencilla y pura que existe, algunos artistas profundizaron en su esencia. En su obra Composición en Rojo, Azul y Amarillo (1930), Piet Mondrian utiliza solamente líneas rectas y colores primarios para representar su mística percepción de la compleja estructura del universo. En sus estudios, Kandinsky reveló la dinámica del punto: “Para que este punto se mueva es necesario crear una tensión que le aportará movimiento” (Punto y línea sobre el plano, 1926). Sobre esto último, Naum Gabo y Antoine Pevsner, en su Realist Manifesto (1920), ya habían comprendido la relación entre dinámica y espacio inherente a la línea,: “Afirmamos que la línea solo tiene valor como dirección de las fuerzas estáticas y de sus ritmos en los objetos, la línea como pulsación en el espacio”. Línea, espacio, tiempo y movimiento nos remiten al concepto de “cinetismo” al que, por primera vez en el arte, Gabo y Pevsner hacen mención en dicho manifiesto: “Afirmamos que en las artes hay un elemento nuevo, los ritmos cinéticos, como formas básicas de nuestra percepción del tiempo real”.

Desde sus primeros experimentos sobre el comportamiento del color Carlos Cruz-Diez (1923-2019), logró efectos de post-imagen con gran precisión mediante la utilización de líneas. “La línea no es un elemento estético en mi trabajo, es el medio más eficaz que pude encontrar para multiplicar las zonas críticas de visión entre dos planos de color. Es así como puedo generar nuevas e inestables gamas cromáticas. Lo cual no impide que el resultado sea un hecho expresivo, comunicativo y sensible”.  Este artista emprendió una sistemática reflexión sobre la condición sustantiva del color, con la que se dedicó a escrutar la realidad que existe detrás del fenómeno cromático, hasta lograr transformar el plano estático de la pintura tradicional en colores dinámicos que surgen al espacio.

Con la obra Amarillo Aditivo (1959), Cruz-Diez demuestra que cuando dos líneas de color se tocan, se produce una zona perceptiva crítica y se crea una línea virtual más oscura en el punto de contacto. Esta línea virtual contribuye a la aparición de un tercer color que no existe en los pigmentos utilizados en el soporte. Ello es producto de la condición prospectiva del ojo, que, al moverse continuamente, superpone en sus límites los planos de color que provocan, en parte, la continua transformación del color. Partiendo de ese mismo concepto crea la Chromointerférence (1964), al experimentar sobre un Color Aditivo con dos planos superpuestos móviles con los que, mediante un movimiento mecánico o manual de un patrón de líneas sobre éste, producía un efecto muaré, logrando una segunda transformación que reveló colores no contenidos en el soporte. De esta forma, el artista logró fundir los colores, unos con otros, en una red lineal en movimiento que, gracias al efecto mutable del color como agente cinético adicional, surgieron colores que no estaban contenidos en la superficie. El observador se encuentra, por tanto, en presencia de una doble animación de una superficie que emana del color.  

Carlos Cruz-Diez, Environnement Chromointerférent (1974/2016), exposición “Inter Lineas”, La Patinoire Royale – Galerie Valérie Bach, Bruselas, Bélgica, 2021-2022. Foto: Atelier Cruz-Diez París / Louise Mambi © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2021

A partir de esos hallazgos, este artista visionario concibe el Environnement Chromointerférent (1974/2016), que consiste en la proyección luminocinética de líneas y tramas que al desplazarse en el espacio producen gamas de color inesperadas e inexistentes en el ambiente, adelantándose en el tiempo a lo que hoy conocemos como experiencias inmersivas. Esta imponente ambientación de tramas lineares en constante movimiento, en las que el espectador se sumerge para experimentar el asombro, no es otra cosa que una auténtica apoteosis de la línea.  La proyección ‘luminocinética’ de módulos cromáticos lineares estáticos y móviles, hace que el cuerpo y la mente del espectador penetren en un universo paralelo, donde los puntos de referencia se modifican y los sentidos reinventan un espacio-tiempo distinto, pero igualmente real. La percepción de movimiento y estabilidad simultáneas, crean en el espacio una situación de inmaterialidad, de transfiguración y ambigüedad del color. En esta obra, la participación del espectador alcanza niveles de exaltación, ya que experimenta en vivo una realidad sensorial que se materializa de una manera particular en el entorno. Con cada nuevo espectador que se desplaza dentro de la ambientación, se reproduce el efecto de Cromointerferencia en la superficie de su cuerpo mientras se desplaza o contempla inmóvil el efecto, haciendo que un observador, a la vez, sea observado por otro, sintiéndose ambos actores y autores de la obra.  Según Matthieu Poirier quien fue el curador de la exposición Un Être flottant (Palais d’Iéna, Paris, 2016) donde se exhibió Environnement Chromointerférent: “Esta obra despliega una concepción singular de la abstracción, que se podría calificar de ‘Heracliteana’ (…Nunca te bañas dos veces en el mismo río), ya que el color no es un hecho consumado, inmóvil, sino una mutación ininterrumpida en el tiempo y el espacio real”.

Carlos Cruz-Diez, Environnement Chromointerférent (1974/2016), exposición “Inter Lineas”, La Patinoire Royale – Galerie Valérie Bach, Bruselas, Bélgica, 2021-2022. Foto: Atelier Cruz-Diez París / Louise Mambi © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2021

Con una superficie de casi 3.000 m2, la Patinoire Royal-Galerie Valérie Bach en Bruselas, es uno de los espacios más grandes, en manos privadas, dedicado al arte contemporáneo en Europa. Construida en 1877, albergó originalmente una pista de patinaje, siendo renovada en 2015 convirtiéndola en lo que hoy en día es la sede de la galería donde actualmente se presenta la exposición Inter Lineas, abierta al público hasta enero de 2022. En el catálogo leemos lo que expresan Valérie Bach y Constantin Chariot: “El extraordinario efecto visual descubierto por Cruz-Diez, crea un verdadero ‘espejismo’, porque la mezcla retiniana de colores anida en realidad, ‘entre líneas’, en el ojo del espectador y es donde se produce realmente el efecto de interferencia cromática, sorprendente y desconcertante, cuando ese espectador advierte que algunas gamas de color percibidas, en realidad no existen”. Por lo tanto, sobre la obra de Cruz-Diez, podemos decir que se trata de “una revolución de la mirada sobre un fenómeno impalpable del color flotando en el espacio y, a la vez, entre el ojo y el cerebro, una experiencia dinámica de la elasticidad de nuestra percepción” (Poirier). La puesta en escena de esta sorprendente obra fue realizada por el ingenioso equipo de profesionales y técnicos del Atelier Cruz-Diez París, dirigido por Carlos Cruz-Diez Jr.

Carlos Cruz-Diez, Environnement Chromointerférent (1974/2016), exposición “Inter Lineas”, La Patinoire Royale – Galerie Valérie Bach, Bruselas, Bélgica, 2021-2022. Foto: Atelier Cruz-Diez París / Louise Mambi © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2021

Según Maurice Merleau-Ponty, “El color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran” (L’Œil et l’Esprit, 1961). Este sublime concepto lo podríamos aplicar a los descubrimientos de Cruz-Diez, para quien el punto de partida de sus obras es el carácter sustantivo del color. Durante más de sesenta años desarrolló ocho investigaciones sobre el fenómeno cromático: Couleur Additive (1959), Physichromie (1959), Induction Chromatique (1963), Chromointerférence (1965), Transchromie (1965), Chromosaturation (1965), Chromoscope (1968) y Couleur dans l’espace (1993). Con sus hallazgos y propuestas, Cruz-Diez modificó los estables paradigmas que existían sobre el color, al disociarlo de la forma: “El color tiene un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias. Mis ambientaciones cromáticas ayudan a que la persona recree la realidad de su entorno al abordar el fenómeno del color sin significados preestablecidos y sin anécdotas. Yo propongo: el color como una realidad efímera, autónoma y evolutiva. En mis obras el color está presentado como un acontecimiento en continua mutación que no necesita de la forma, desprovisto de toda simbología, sin tiempo pasado ni presente” (Reflexiones sobre el color, Ediciones Fundación Juan March, Madrid, España, 2009). La trascendencia de su obra, lo sitúan en el mundo del arte como uno de los más destacados pensadores del color del siglo XX.

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Berlín no era Jericó

El 9 de noviembre de 1989, hace 32 años, una multitud incontenible acaba a martillazos con 28 años de oprobio.
 

A martillazos contra el muro

Berlín no era Jericó

Edgar Cherubini Lecuna

Berlín no era Jericó. El Muro no cayó por el toque de trompetas hechas de cuernos de carneros. Los alemanes del Este acabaron con él a martillazos como una manera de descargar su indignación. ¿Qué sentían esos millones de personas encerradas dentro de los límites impuestos por un Estado totalitario, esclavizadas a un sistema miserable, sometidas por la violencia y la crueldad de una clase dominante poseedora de todos los privilegios, obediente de las órdenes de Moscú? El muro de Berlín (1961-1989), emplazado a lo largo de la frontera que demarcaba las “zonas de influencia”, creadas tras la ocupación por la alianza militar que derrotó al régimen nazi de Adolf Hitler. Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética dividieron el territorio alemán en cuatro zonas imponiendo su dominio sobre Alemania. Berlín quedó separada en dos pedazos, el Este quedó bajo el control de la República Democrática Alemana o RDA ocupada por la Unión Soviética, mientras que el lado Oeste estaba bajo la influencia de las potencias occidentales

El muro separaba por igual a Europa y al mundo. Fuera del universo estalinista de la Unión Soviética y de los países que sobrevivían a la asfixia dentro de la Cortina de Hierro, muchos se preguntaban hacia dónde conduciría esa aventura colectiva sin significación ni finalidad que pretendía hacer historia a costa de sacrificar la libertad del individuo, sin entender que existe una naturaleza humana y lo humano se caracteriza por la vida del espíritu que trasciende a la historia. Pierre Henri Simón lo resume así: “Arrollados por lo fatal, consideraron el mundo y la historia como irremediablemente absurdos, entregados no a una ley secreta de progreso, menos aún a los designios de una providencia, pero sí a la contingencia pura y al azar. Chocaban de frente, por doquiera, contra el muro de lo trágico, ¿pues qué otra cosa es lo trágico sino la sensación de una resistencia obscura e insensata contra la cual se rompe la fuerza de libertad y de razón que hay en el hombre?” (Proceso al Hombre, 1962).

La respuesta contundente surgió de una marea humana de hombres y mujeres que llegaron a los límites de la repugnancia a una doctrina que bajo el concepto de la búsqueda del Hombre Nuevo y otras manipulaciones del socialismo real, representaba a la historia como un movimiento de fuerzas independientes de la iniciativa humana, donde el individuo debería sacrificar su presente y su vida en función de un gobierno dirigido por patanes y cuyos dogmas había que obedecer aun siendo irracionales. El 9 de noviembre de 1989, hace 32 años, una multitud incontenible se desborda y acaba a picotazos con 28 años de oprobio, luego de haber sido separado un país en dos mitades desgarradas, con su gente, sus familias, sus amigos, sus pueblos, sus árboles y pájaros, unos en una tierra de libertad y otros en una cárcel gigante: la Alemania del Este, un país convertido en una carcasa de horror y vilezas, un Estado militarizado, ocupado por los soviéticos, un régimen policial y represivo que, basado en la coerción, la amenaza, la violencia y la tortura aplicadas por la temible Stasi (Staatssicherheit) del Ministerio de la Seguridad del Estado, trató de doblegar y condicionar el comportamiento de millones de individuos que al final, en forma valiente y pacífica se rebelaron por su libertad y su dignidad.

El escritor Guy Sorman, testigo de los acontecimientos de la noche del 9 de noviembre, comenta en una entrevista: “La destrucción fue voluntaria y laboriosa; los alemanes orientales, actores y no espectadores, a golpes de martillo es que derriban el muro de hormigón. Yo estuve allí, presenciando que, apenas cruzado el Muro, los alemanes orientales, liberados, corrieron a los supermercados del Oeste y regresaron a casa cargados con lo que no podíamos encontrar en el Este, entre otros, pañales para bebés y bananas. (…) La destrucción del Muro y la caída del comunismo soviético, fueron en verdad imprevisibles. Nadie lo había previsto, el presidente de Alemania Oriental, en junio de 1989, había declarado que el Muro estaría allí durante cien años, inmediatamente se unió a esa opinión el líder socialdemócrata de Alemania Occidental, Gerhard Schroeder. La destrucción del Muro tampoco fue instantánea, como tampoco quedó inmediatamente claro que Alemania del Este había desaparecido, ni que Europa se había reunificado, ni la Unión Soviética borrada del mapa, ni que la ideología comunista estaba fuera del juego. La eliminación de la dictadura soviética procedió lentamente y solo tuvo éxito gracias al talento visionario de Helmut Kohl en Alemania, de George Bush en Estados Unidos, de Boris Yeltsin y Gorbachov en Rusia; gracias a ellos, que consiguieron precipitarse en la brecha, Europa acabó reunificada y la URSS desapareció. El Muro de Berlín y los que aún se le asemejan, son únicos y son los únicos que simbolizan una ideología. Por tanto, la elección última de la humanidad es la siguiente: vivir en el ‘infierno’ capitalista pero con el derecho a salir de él o en el ‘paraíso’ comunista, obligados a permanecer allí” (L’hebdo, 30.10.2009). 

“Cuando el manto de Dios pasa por la historia, hay que saltar y agarrarse a él”

En una entrevista a Helmud Kohl (El País/08.11.09), ex-canciller de Alemania y protagonista de esa historia, resume los entretelones del momento y nos brinda una lección reveladora del sentido de la oportunidad en política, afirmando lo siguiente: “Yo jamás dudé de que el muro caería en algún momento y de que Alemania volvería a unirse. Pero siempre fue una pregunta abierta cómo y cuándo ocurriría esto. Durante largo tiempo ni siquiera supe si esto sucedería mientras viviera. Siempre estuvo claro que para que eso ocurriera debían concurrir muchas cosas; tal como sucedió durante los años 1989 y 1990. No sólo la voluntad de libertad de las personas de la RDA; no sólo la Glasnost y la Perestroika; no sólo la política de distensión entre Oriente y Occidente; no sólo el presidente de EE UU, George Bush; no sólo el secretario general soviético, Mijaíl Gorbachov; no sólo el canciller alemán: nadie se habría bastado por sí solo para llevar a cabo la caída del muro y la reunificación. Se requería más bien una feliz -me gustaría decir histórica- constelación de personas y acontecimientos.  

También forma parte de la conciencia histórica saber que con la caída del muro aún no se había conquistado la unidad. Al contrario, nada estaba aún decidido el 9 de noviembre de 1989. Es cierto que se había abierto una rendija en una puerta, pero nada estaba decidido todavía en el día en que cayó el muro. La reunificación de nuestro país era más bien una lucha de poder político en torno al statu quo europeo y a los intereses de seguridad en el Este y el Oeste. Hasta el último momento, fue un acto de equilibrio en el campo de tensión de la guerra fría.  Para describir la situación en la que yo me encontraba entonces me gusta citar a Otto von Bismarck, porque no hay una imagen mejor: “Cuando el manto de Dios pasa por la historia, hay que saltar y agarrarse a él”. Para eso tienen que darse tres requisitos: en primer lugar, hay que tener la visión de que se trata del manto de Dios. En segundo lugar, debe sentirse el momento histórico; y en tercer lugar, hay que saltar y (querer) agarrarse a él”.

Sin fusiles no hay comunismo. Los militares y la policía no dispararon contra la multitud.

Sin fusiles no hay comunismo

Sin embargo, al celebrar los 32 años de este triunfo de la libertad y la democracia, nos damos cuenta de que el muro de lo trágico no solo está hecho de ladrillos, hormigón, campos minados y alambradas de púas, aun observamos y padecemos muros mentales, muros ideológicos, muros de incomunicación, muros virtuales y tantas otras separaciones y desgarramientos.  Hay quienes aun mantienen a sus pueblos dentro de muros difíciles de franquear como en Cuba o quienes en su desquiciamiento se empecinan en construir muros de odio y miseria como en Venezuela, donde unas cuantas mafias de militares y criminales han excluido del progreso humano a treinta millones de personas, sometidas por la violencia y la crueldad, obligando a seis millones de compatriotas a escapar de la “revolución bonita”.  

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

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