Portada del libro. Laurence Debray, fusil en mano, Brigada de Pioneros, Cuba, 1986

Laurence Debray, hija de dos subversivos

Edgar Cherubini Lecuna

París, Noviembre 2017

La biografía del Rey Juan Carlos de España que escribió Laurence Debray en 2013, acuciosa investigación sobre los personajes históricos que se entrecruzaron en la vida de Juan Carlos, fue sin duda una empresa ardua y laboriosa, a ratos delicada debido a la alta investidura del sujeto de marras. Pero escribir su propio relato autobiográfico, siendo la hija de dos personajes ligados a los avatares de la revolución cubana y agentes de la subversión en Latinoamérica en las décadas de 1960 y 1970, es sin duda una audaz aventura literaria, un camino espinoso para una niña que en Cuba aprendió a manejar un fusil de asalto antes de jugar con una Barbie, que fue mimada por Jane Fonda y Simon Signoret, que dio sus primeros pasos de la mano del pensador Jorge Semprún y aprendió a cultivar flores en el jardín de su casa de campo con el teórico marxista Louis Althusser.

Laurence Debray, conoce muy bien el desarrollo político tanto de Cuba como el de Venezuela, realidades que no hicieron sino confirmar su acertada decisión de dejar atrás el engorroso equipaje marxista que arrastraban sus progenitores, pero también, como ella lo expresa, de “deshacerse de los afectos para lograr la libertad”. Laurence es una de esas mentes brillantes del nuevo escenario intelectual francés, que ha sorprendido a todos con esta historia, su historia, en la que trata de armar el rompecabezas de su familia venezolana y francesa, hurgando con su característica minuciosidad de historiadora, dando marcha hacia atrás, desandando los caminos que recorrió su familia en Venezuela y Cuba (Fidel Castro y Elizabeth Burgos, su madre), en Bolivia (la aventura del Che Guevara y Regis Debray, su padre) y el de sus ancestros (la alta burguesía y clase política francesa). Una iconografía que había permanecido en penumbras, de pronto se ilumina en estas páginas.

Bajo el título “Hija de revolucionarios” (Fille de révolutionnaires, Éditions Stock, France, 2017) y que pronto será pubicado en Español por Editorial Anagrama, la autora realiza una radiografía del ambiente social, político e intelectual de las décadas de 1960 y 1970 en su Francia natal.

En el corazón de la historia narrada a sus 41 años, Laurence intenta comprender a las dos figuras míticas de su infancia y adolescencia: Regis Debray y Elizabeth Burgos, dos figuras ante las que se sobrecoge por “la dignidad de su pasado y la implacable pureza de sus compromisos”. Leer las 300 páginas de su libro significaron penetrar en un intrincado laberinto en cuyo centro moran dos Minotauros. Laurence encarna a la vez el coraje de Teseo y la sabiduría de Ariadna, al poder desentrañar el hilo del amor logrando su propia redención. “Amor, esa herida en el universo, ese exilio interior, ese déficit ontológico, pero que no existe hasta ser nombrado”, como bien lo expresara Lacan. Conversamos con la autora en el preámbulo de este otoño parisino y su singular meteorología. Aquí resumo sus palabras.

ECL: Indagar sobre Regis Debray y Elizabeth Burgos, subversivos de los años 60’s, es penetrar en un laberinto poblado de pasiones, aventuras y secretos. Aún siendo usted su hija, le ha costado mucho tiempo hilvanar sus historias. Si le pidiera un retrato de ambos personajes, en pocas palabras cómo los definiría.

LD: Son personajes complejos y comparten una historia compleja, ellos han evolucionado a través del tiempo. Si los padres suelen ser personas cercanas, para mi, ellos siempre fueron extranjeros. Escribí este libro en un intento de indagar en sus vidas para entenderlos mejor y entenderme mejor.

ECL: Por lo que relata en su libro, pareciera que su vida ha estado signada por dos polos de atracción: Cuba y Venezuela ¿Cómo ve al castrismo y al chavismo? ¿Cómo siente a esos dos procesos en la actualidad?

LD: Hoy en día, ya es evidente que el castrismo ha logrado imponerse como modelo político y económico en Venezuela. Es un castrismo con casi 60 años de experiencia de ejercicio totalitario del poder, que ha logrado fusionarse con el modelo petrolero venezolano, generando esa “águila de dos cabezas” que es hoy Venezuela.  Venezuela es un país que vive del petróleo desde hace un siglo, y que tiene la cultura de adquirir todo fácilmente, mediante su “petrochequera”, sin producir casi nada. El pragmatismo de Cuba y su proyecto geopolítico imperialista se puso al servicio de esa tendencia de la cultura venezolana, diseñándole a Chávez un método para la compra de adhesiones políticas y de paso, un modelo económico arcaico, el trueque, destruyendo la actividad económica del país al decretar la nacionalización de las industrias privadas. Pero lo que podría ser considerado como un fracaso del modelo económico castrista, el de transformar una economía floreciente en una verdadera ruina económica, como fue la destrucción de la industria azucarera en Cuba, y luego la de la industria petrolera en Venezuela, no es tal en términos de la lógica política castrista. Después de haber logrado el exilio de los sectores opuestos a la dictadura, queda una mayoría, el “pueblo”, convertido en masa dócil, que va acostumbrándose a la penuria, y que da su aval al poder a cambio de una bolsa de comida. Negociar, otorgando un espacio de democracia a la sociedad, significa ceder una parte de su “soberanía” y de su prepotencia. Así lo veo, lastimosamente sin solución.

ECL: Regis Debray, al pasar del pensamiento a la acción, al menos se destacó de la generalidad de intelectuales de la izquierda francesa, de tendencia “filotiránica”, que arrellanados en sus sillas académicas o desde las animadas mesas de los bistrots, donde nadie los persigue por sus ideas, siempre han pretendido hacer revoluciones a distancia en el tercer mundo, sea en Asia, Medio oriente, África o Latinoamérica, terminando éstas en genocidios como en Camboya y en tiranías como la cubana y la venezolana. Desde su punto de vista ¿qué es lo que pretendían y aún pretende esa “izquierda enceguecida”, como bien la denomina usted?

LD: La izquierda francesa ha conformado su imaginario político en la Revolución francesa y cree que todos los países deben pasar por esa fase con el fin de “emanciparse”. A ello se agrega la influencia marxista que ha sido muy fuerte en Francia en los años 60 y que conlleva la idea del “internacionalismo proletario”. También pesa el pasado colonialista de Francia y detrás de este, el mito del “buen salvaje” del siglo de las luces. El imperio colonial se vive hoy bajo la forma de la culpabilidad, lo que provoca un cierto sentimiento de condescendencia hacia los antiguos oprimidos por el colonialismo. En cuanto a América Latina, ésta le cae de maravilla, pues el antiamericanismo es una pasión que la izquierda radical francesa comparte con el castrismo.

Elizabeth Burgos y Laurence

ECL: Su madre se deshizo de las ataduras del castro-comunismo posicionándose como una crítica analista del proceso cubano. Elizabeth Burgos no cesa de escribir, alertando sin cesar sobre el modelo aplicado por Cuba en Venezuela ¿Acaso su padre le ha comentado algo en relación a cómo Cuba y Venezuela terminaron convertidas en dictaduras despiadadas y sangrientas?.

LD: A mi padre no creo que le importe mucho la dimensión represiva de los regímenes que se autocalifican de izquierda. Tal vez lo vea como una fatalidad de ese tipo de procesos. Porque el imaginario francés se divide entre aquellos que comulgan con el Club de Jacobinos cuyo presidente fue Robespierre, que desencadenaron el periodo del “Terror” y la otra corriente moderada, la de los Girondinos, opuesta al “Terror”.

Regis Debray y Laurence

ECL: En estos días, todos los diarios del mundo rememoran los cincuenta años de la muerte del Che Guevara y su fallida gesta en Bolivia, acompañado por Regis Debray, su padre. Siendo la hija de dos revolucionarios y habiendo sido entrenada en las filas de los “Pioneros” cubanos ¿Cómo pudo usted desconectarse del mito del Che Guevara, diseñado especialmente para la juventud?

LD: Nunca practiqué la adoración del mito del Che Guevara. Mis padres nunca me lo inculcaron, nunca tuvieron un retrato ni del Che ni de Fidel Castro en sus casas. He sabido que en el apartamento en el que vivían en La Habana, era el único en toda la isla en el que no habían fotos de Fidel ni del Che. Ellos no han sido parte del público que se alimenta de imágenes, ellos han sido actores políticos, gente de acción. Por el contrario, como mi vida transcurrió en parte en España, mi único héroe es Juan Carlos I, rey de España, al que dedique una biografía. El es uno de los actores políticos mas importantes del siglo XX, un héroe pacifico de la democracia. Como puede ver, no me atrae la épica heroica y trágica. Soy un producto de lo institucional. Como lo explico en mi libro el ejemplo de mis abuelos paternos cuenta mucho en eso. La historia de Francia tiene también muchos otros personajes importantes para escoger y seguir.

Che Guevara (centro) y Regis debray (derecha), Bolivia, 1967

ECL: Si bien usted describe a sus padres como “electrones libres propensos al ocultamiento”, mientras que se refiere a sí misma “en búsqueda de la claridad, la transparencia y un lugar”, sin especificar a cuál lugar se refiere ¿Existió o existe ese lugar? ¿Dónde está la luz y dónde la penumbra?

LD: Todas las generaciones piden rendir cuentas a las generaciones anteriores. Es un proceso normal y saludable. A veces, a ellos les cuesta mucho porque no han sido acostumbrados a rendir cuentas a nadie ni a justificarse ante nadie. Han pensado mas en la Historia que en su propio legado o en su descendencia.

ECL: Al leer su apasionante relato sobre las aventuras revolucionarias de sus padres y la búsqueda detectivesca de sus rastros en la historia política latinoamericana, le brinda el motivo para escribir sobre su exploración en busca de una identidad a través de una minuciosa descripción autobiográfica de su vida plena de nostalgias, alegrías, ganancias y pérdidas, queda pendiente una incógnita; ¿Quién es usted?

LD: Yo soy un producto de mi época, con preocupaciones conjugadas en tiempo presente. No tengo la pretensión de impactar el mundo, solo a veces de aclararlo. Tengo la suerte de haber crecido en un medio intelectual interesante y abierto, donde la democracia es un hecho inalterable, pero que siempre hay que cuidarla. La vigilancia política es una prioridad.

ECL: En su libro, usted cita una frase de Félicien Marceau que resume muchas páginas, por eso le pregunto ¿En cuál de los dos pisos vive usted?

“- En primer lugar, ¿cómo está?

–  Está bien.

– ¿Él es feliz?

– Es libre.

– ¿Es diferente?

– Es el piso de arriba”.

LD: En el piso de arriba …libre, desde luego. Una libertad que heredé de mis padres.

edgar.cherubini@gmail.com

Anuncios

No nos quedan más comienzos

Edgar Cherubini Lecuna

París, Octubre 2017

El historiador Yuval Harari (Sapiens, 2014; Homo Deus, 2015), augura para el mundo un escenario preocupante que debe llamar a la reflexión a todos los venezolanos conscientes: “Las tecnologías, el conocimiento y la información están ampliando las desigualdades entre una clase de superhombres con mayores capacidades y posibilidades y el resto de la humanidad, la casta de los inútiles”.

Esto ya es una realidad en Venezuela, ya que mientras otros países, muchos de ellos pequeños, sin petróleo ni fuentes de energía, se preocupan por invertir y desarrollar el conocimiento, retener y atraer a los mejores talentos, buscar la excelencia en sus campus universitarios, nutrir la cultura y las artes, potenciar la agroindustria, desarrollar start-ups, pequeñas y medianas empresas dedicadas a la innovación tecnológica, acelerar el desarrollo de las ciencias vivas, desarrollar energías alternativas, hacer emerger las ciudades del mañana mediante diseños urbanos sustentables, alentar economías de nicho, promover políticas públicas eficaces, empoderar al ciudadano, invertir en el desarrollo informático, en la investigación biomédica, en la gestión sostenible de los residuos, en fin, todo lo que esta civilización y en especial las sociedades democráticas están demandando de sus gobiernos, Venezuela, un gigantesco teritorio pletórico de recursos y de gente buena, se ha quedado rezagada de la economía global, de las nuevas tendencias del desarrollo, de la sociedad del conocimiento, de las innovaciones y en general de la creatividad necesaria para enfrentar los retos que representan los nuevos paradigmas de la civilización, ya que una casta de inútiles en alianza con militares y el crimen organizado nos ha retrocedido a etapas primitivas.

Desde el boom del petróleo en la década de 1970 hasta el presente, estos temas han desaparecido del imaginario político. Políticos y gobernantes, han obviado reflexionar y debatir sobre modelos desarrollo que no estén basados en la renta petrolera y en las importaciones, debido a que allí han estado y continúan estando las oportunidades de enriquecimiento de una casta privilegiada de arribistas, políticos y militares, asociados a cada gobierno de turno, siendo una de las causas que ha contribuido a la ruina en la que hoy se encuentra Venezuela.

Durante la presidencia de Chávez, asistimos perplejos, a la mayor elaboración en nuestros años de historia como nación, de la taumaturgia y la deificación de un Estado petrolero absolutista y rentista. Cuando conversamos con ciudadanos de otros países y les comentamos que Venezuela en el ejercicio de una sola administración obtuvo ganancias por el comercio del petróleo de US$ 800.000 millones, no salen de su asombro al enterarse del desesperanzador cuadro de pobreza, escasez, improductividad y marginalidad en todos los indicadores del desarrollo y la economía mundial que exhibe nuestro país.

El chavismo, aparte de entregar la soberanía a terceros, lo que hizo fue potenciar aún más el rentismo y la corrupción. El ingreso petrolero no se reinvirtió en lograr un desarrollo sustentable para lograr la independencia económica, industrial y productiva, mucho menos para sentar las bases de una sociedad del conocimiento. Tampoco se utilizó para empoderar al ciudadano para que éste emprendiera su propio desarrollo y progreso individual, por el contrario, se lo robaron y despilfarraron hipotecando el futuro del país, convirtiéndolo en un paria del progreso humano y a los ciudadanos en mendigos de las bolsas CLAP, eso si tienen carnet del PSUV.

Como lo afirma el pensador Buckminster Fuller: “No podrás cambiar las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, debes construir un nuevo modelo que haga obsoleto el modelo actual.”

La verdadera lucha es por un cambio de paradigmas. Entre los factores para lograr la reconstrucción del país y sacarlo del encasillamiento de ideas obsoletas, es imperativo reposicionarlo, hay que pasar de ser un petro-Estado rentista a un Estado emprendedor. La tarea más urgente es la de ensamblar las individualidades para reconstruir el escenario político venezolano, para posicionarlo en el mundo del siglo XXI. Recuperar la voz crítica de ideas, es recuperar la política, cada día que pasa se hace más urgente. En este presente desacertado y dramático, por encima de los cogollos partidistas y de la casta de inútiles surgen voces esperanzadoras que auguran nuevos liderazgos: “es la hora de reunificar a la nación, es la hora de avanzar, es la hora de una nueva conducción política”.

No debemos subestimar la capacidad de los venezolanos para reinventarse. Así como el TSJ legítimo comenzará a sesionar en el exilio, ya por lo menos un think tank ha comenzado a aglutinar los talentos de la diáspora para contribuir a la reconstrucción del país.

Mediante un franco reposicionamiento, en pocos años el país puede alcanzar el desarrollo. Esto solo será posible en democracia, con la participación y voluntad política de mentes lúcidas que decidan corregir el rumbo incierto que ha predominado hasta el presente. Habría que comenzar por superar la pobreza mental imperante durante todos estos años (no hablo solo del chavismo) y buscar un terreno común para el establecimiento de unas reglas de juego claras para salir del cul-de-sac donde nos han conducido.

De acuerdo con George Steiner “no nos quedan más comienzos”, por eso, a la esperanza hay que ponerle nombre, estrategias, conducción, ideas y programas, para hacer posible el renacimiento y la reconstrucción de la nación a la que aspiramos y merecemos.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

 

 

Antígonas criollas

Edgar Cherubini Lecuna

En la entrevista realizada por Hanna Waar (NEL, México, 2011) a Jacques Alain Miller de la escuela de Lacan, sobre el tema del amor, el psicoanalista le respondió: “Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?”.

Cito esta frase, a propósito de lo que George Steiner expresa en su libro Antígonas (1990), de haberse enamorado de la heroína griega, como muchos otros pensadores lo han hecho. Y es que Antígona es el símbolo de la rebeldía de la mujer enfrentada a la aplastante maquinaria del Estado. Simboliza el ideal de virtud y nobleza, recordándonos que el individuo, sus valores y las leyes del corazón están por encima de cualquier ley impuesta arbitrariamente por un tirano.

Antígona es el tema de una de las más notables y controversiales tragedias de Sófocles. La trama comienza con Eteocles, a quien le correspondía alternar la conducción de Tebas con su hermano Polinice, pero se aferra al poder despojándolo de su derecho, lo que provoca el alzamiento de Polinice, quien marcha hacia la ciudad encabezando una rebelión. Los dos hermanos entran en combate y se dan muerte el uno al otro. Creonte toma el poder de la ciudad, ordenando que se abandone el cuerpo de Polinice frente a los muros de Tebas, para que sea pasto de las fieras. Nuestra heroína desobede el edicto del mandatario y le da sepultura a su hermano, lo que hace desatar la furia del tirano, disponiendo que fuera enterrada viva en una cueva.

Antígona, cuya historia está encarnada en muchas mujeres del presente, actúa según los dictados de su conciencia, obedeciendo al mandato de esos valores que no están plasmados en las leyes, sino en el corazón de cada individuo: “Desobedezco tus leyes y edictos, porque yo obedezco a otras leyes no escritas e inalterables, leyes eternas, que no son de hoy ni de ayer. ¿Es que acaso crees que voy a violar esas leyes divinas por miedo a una voluntad humana?”. La obra concluye con el sacrificio de Antígona.

Hegel, otro enamorado de Antígona, argumenta que su mensaje sacude el pensamiento antiguo que asignaba un destino fatal al héroe trágico, mientras que en esta obra, la heroina descubre una nueva perpectiva al drama moderno ya que “el héroe se yergue y sucumbre enteramente por obra de sus propios actos”. Hegel se refiere a estos hombres y mujeres capaces de sacrificarse por sus valores como “espiritus lucidos en sí mismos, espiritus integros”. “El auténtico acto de autorealización equivale a la sustancia ética o moralidad como acto sustantivo”.

La Moral (de la raíz Mori: costumbre) tiene que ver con el conjunto de valores, comportamientos y normas que socialmente aceptamos como válidos en nuestra sociedad, en nuestra cultura, en nuestra civilización. Ética, es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y por qué decidimos actuar en consecuencia. Cuando Antígona se rebela y defiende sus valores obedeciendo su ética personal, ejerce su libertad, aun a riesgo de sacrificar su vida.

La filósofa y psicoanalista Anne Dufourmantelle, en su ensayo Le sacrifice est-il encore possible? (Philosophie Magazine No 58), explora el tema del sacrificio de Antígona haciendo referencia al presente: “Una sociedad que no está en condiciones de soportar el sacrificio es una sociedad pervertida. Esta verdad escandalosa es sólo una manera de decir que, sin la posibilidad de sacrificio, ya sea en forma de un acto heroico o de una resistencia diaria, inevitablemente se dibuja un horizonte totalitario y de clausura. El sacrificio crea el “acontecimiento”, divide el tiempo psíquico, humano e histórico en dos, definiendo un antes y un después. El sacrificio inaugura un nuevo tiempo, realiza una ruptura y es, en esencia, una insubordinación radical, otorgando una magnitud superior al sujeto que lo realiza, ya que su acto, su sacrificio abre el acceso a una dimensión humana. Por eso, el sacrificio amenaza el orden social, ya que es un acto totalmente subversivo como lo atestiguan figuras míticas, especialmente femeninas, como Antígona”.

Antígona contraría la idea establecida en la sociedad, de que el guion de nuestras vidas ya ha sido trazado por el destino, rebelándose no solo contra las leyes humanas impuestas por Creonte sino contra el terrible destino de sumisión al tirano que el pueblo de Tebas aceptaba sin protestar. De allí, que Steiner exprese que su interés en Antígona es el de preguntarse el por qué esta tragedia “continúa dominando y dando forma vital a nuestro sentido del yo y del mundo. ¿Por qué las Antígonas son verdaderamente eternas y siguen tan cercanas a nosotros en nuestro presente?”. El poeta Hofmannsthal da la respuesta: “¡Esta radiante criatura no pertenece a ninguna época! Venció una vez y continúa venciendo”. Las Antígonas del presente, encarnan la lucha por los valores humanos, por la democracia, por la libertad.

Solo deseo transmitir mi admiración y orgullo por las mujeres que se enfrentan a la denigrante dictadura comunista en Venezuela, a esas madres, esposas, hermanas e hijas que han visto asesinar, encarcelar y torturar a sus seres queridos, manteniendo sus frentes en alto con dignidad y coraje, arriesgando sus vidas en su lucha por la democracia. Son las nobles Antígonas criollas.

edgar.cherubini@gmail.com

 

París, Septiembre 2017

 

Niña secuestrada por un contingente de las FARC en El Caguán, Colombia

 

Los niños invisibles de Colombia

Edgar Cherubini Lecuna

París, Septiembre 2017

Desde hace más de cincuenta años, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), han estado en guerra contra el Estado, manteniendo en jaque a la sociedad colombiana. A este escenario de conflicto bélico se sumaron el Ejército de Liberación Nacional (ELN), poderosos carteles de la droga y grupos paramilitares como el AUC. En el presente se habla de una posibilidad para la paz, no exenta de exabruptos políticos y de oscuros acuerdos fabricados en Cuba. En esta larga historia de violencia, la aparición de los niños soldados es una de sus indignantes consecuencias, que hoy diversos factores políticos tratan de ocultar.

Para entender la situación de los niños y adolescentes en el conflicto colombiano, tomemos como ejemplo un parte de guerra del año 2.000: “El ejército colombiano cercó la columna Arturo Ruiz, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC- EP, en medio de la operación Berlín, en Suratá, Santander. Allí murieron 100 personas y fueron capturadas 90, de las cuales 72 eran menores de 18 años” (Ximena Pachón C., La infancia perdida en Colombia: los menores en la guerra, Universidad Nacional de Colombia, 2009).

Pero basta con recordar el informe que en el año 2004 ofrecieron una docena de organizaciones humanitarias, entre las que se encontraban Human Rights Watch, Save the Children y UNICEF, donde estimaban un promedio de 11.000 niños, niñas y adolescentes reclutados por los ejércitos guerrilleros de las FARC, el ELN y las Autodefensas Unidas de Colombia AUC. Los menores, con edades comprendidas entre 9 y 16 años, entrenados para el combate y manipulados psicológicamente, han sido utilizados para acciones de alto riesgo tales como la activación y desactivación de minas antipersonales, asaltos con armas cortas, espionaje, transporte de explosivos y servidumbre sexual para la tropa. Han sido reportados y documentados cientos de casos de niños, niñas y adolescentes que murieron o quedaron mutilados a consecuencia del manejo de minas antipersonales. No existe ninguna diferencia entre los “niños bomba” utilizados por Hezbollah y Hamas en el Medio Oriente, con lo ocurrido a sus pares colombianos.

Las FARC y al ELN son también responsables del reclutamiento de menores en las zonas fronterizas con Venezuela, amplia geografía por donde se han desplazado con total impunidad esos grupos narco terroristas debido a las alianzas y apoyo logístico brindado por Chávez desde que llegó al poder de la mano de Fidel Castro. Imposible olvidar la frase de Chávez: “Venezuela limita por el Oeste con las FARC”. Comunidades indígenas de Amazonas han denunciado por igual la utilización de sus jóvenes por la guerrilla, debido al conocimiento de la selva o como mano de obra en la extracción de oro que la guerrilla realiza a cielo abierto en territorio venezolano.

Niño entrenado por las AUC

Las “leyes de la guerra”, frágiles y variables, ponen ciertos límites al horror, pero cuando no se respetan las convenciones, la guerra se criminaliza. Las FARC y el ELN, con su ideología del “se vale todo”, aliadas con el narcotráfico, se ubicaron en la categoría de “terroristas internacionales”, incursos en crímenes contra la humanidad.

La aprobación en 1989 de la Convención sobre los Derechos del Niño, es el principal instrumento legal para proteger a todos los niños, niñas y adolescentes del planeta. Las resoluciones y protocolos sobre los niños y los conflictos armados, tanto de la Organización de Naciones Unidas (ONU) como de la Organización de Estados Americanos (OEA), instan a los Estados a impedir la utilización de niños como soldados. El Estatuto de Roma (1998), considera “crimen de guerra” el reclutar a niños menores de 15 años. Uno de los más importantes instrumentos legales a nivel internacional es el Protocolo Facultativo sobre la Participación de Niños en Conflictos Armados, que entró en vigencia en el año 2002, prohibiendo el reclutamiento obligatorio o voluntario de menores de 18 años.

Niños y adolescentes reclutados por las FARC

Como corolario de los acuerdos de paz, el 26 de enero de 2017, el presidente Santos exigió a las Farc entregar a los menores de 15 años, declarando: “La guerrilla ha incumplido esa parte del acuerdo, (los niños) deben salir ya de las filas de las Farc”, como fue estipulado en el pacto con los insurgentes el 15 de mayo 2016. Pero lo más grave es que no existen datos oficiales sobre el número total de menores que aún están en manos de los narco-guerrilleros o cuántos han sido desmovilizados “por la puerta trasera” para evitar denuncias.

Si bien se aprobó un protocolo para facilitar su reintegración a la vida civil, este se activará solo cuando las Farc ingresen definitivamente a las “orwellianas” Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN), demarcaciones que agruparán a los guerrilleros como un primer paso para la “dejación (¿?) de armas y desmovilización”.

Por otra parte, Coalico, que hace parte de la Coalición Internacional contra la utilización de niños soldados, constituida en 1998 por Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Jesuit Refugee Service, entre otras ONG’s, emitió la grave denuncia que, durante el primer año de negociación, las FARC habían reclutado medio millar de nuevos niños.

El periodista colombiano Eduardo Mackenzie, lanza una alerta sobre los llamados planes de “normalización” de los niños soldados: “Las Farc quieren perpetuar el control de los niños reclutados y de los niños secuestrados que logren salir de sus filas en los próximos meses. Quieren controlarlos de cerca para que no le cuenten a la prensa qué vida desgraciada tuvieron dentro de esa organización criminal y para que no se pasen, con el tiempo y la reflexión, al campo político contrario. Para eso inventaron un astuto programa. Lo llaman “Camino diferencial de vida”. Dicen que ese grupo se encargará de “consolidar” los “proyectos de vida” de los menores que dejen las armas. Prometen que a través de ese programa ellos podrán “reintegrar a la sociedad” a esos menores. Pero no habrá la tal “reintegración”: esos niños pasarán directamente de los cambuches guerrilleros, o de las zonas de “normalización”, a ese organismo para seguir siendo adoctrinados por las Farc. ¿Para qué? Para enviarlos enseguida a engrosar las filas de la organización política que las Farc quieren lanzar bajo la cubertura del falso “proceso de paz”. (No basta pedir que devuelvan a los niños, Periodismo sin fronteras, 13 de febrero de 2017).

Esos niños entrenados para odiar y asesinar, se les han cercenado sus derechos, sufriendo humillaciones a su dignidad y a su inocencia, los que sobrevivan a este horror nunca podrán crecer un solo centímetro como hombres y mujeres normales.

¿Cuál ha sido o será el destino de los miles de niños y adolescentes (muchos de ellos ya son adultos) reclutados y entrenados por las Farc y el ELN en todos estos años? ¿Cuántos son? ¿Quiénes son? ¿Dónde están? Es un grave error político que en aras de una supuesta justicia transicional para lograr la Paz con esos criminales narco-terroristas, se invisibilice a estos niños.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

Wuilly Arteaga

El violín y la aplanadora

Edgar Cherubini Lecuna

París, agosto 2017

Wuilly Moises Arteaga, el joven violinista de las barricadas, fue apresado por la GNB durante una manifestación en Caracas. Además de haber permanecido aislado, le quemaron su cabello y lo golpearon fuertemente en la cabeza y rostro, lo que hizo que perdiera la audición del oído derecho. Wuilly fue trasladado al Palacio de Justicia de Caracas y fue presentado ante un tribunal que determinó que continuará detenido, ya que al músico le imputan los delitos de “instigación pública y detentación de sustancias incendiarias”. No es la primera vez que arremeten contra él. En otra oportunidad fue sometido a una brutal golpiza y despojado de su violín para ser destruido, aplastado por las botas de los militares y paramilitares asesinos que reprimen las manifestaciones pacíficas que claman por democracia en Venezuela. Hasta aquí las noticias que circulan en las redes.

Vamos a tratar de dilucidar el por qué del odio y el ensañamiento de los verdugos del régimen contra este indefenso músico. Una de las respuestas la encontramos en 1984 de George Orwell, libro publicado en 1945, que describió en forma premonitoria la utopía totalitaria de una sociedad y una nación cayéndose a pedazos, dirigida por un gigantesco y abrumador aparato de propaganda. Unos fragmentos de la novela ilustran la terrible lógica de lo que sería en el presente la reedición de esta pesadilla: “Los hombres, deben ser dirigidos por aquellos que son más fuertes que ellos. El bien de los otros no nos interesa, solo buscamos el poder, nada mas que el poder. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución. Se hace una revolución para establecer una dictadura”. Por cierto, desde 1960, dicho libro está prohibido en Cuba y quien se arriesgue a obtenerlo, leerlo o comentarlo es encarcelado de inmediato.

El mundo orwelliano de 1984, revela la esencia del totalitarismo: “Luego del control de los recursos de la nación, lo que importa ahora es controlar la mente. La realidad está en el interior de la cabeza: El poder real, el poder por el cual debemos luchar día y noche, es el poder sobre los individuos ¿Cómo aseguramos el poder sobre el prójimo? ¡…Haciéndole sufrir!. La obediencia no basta. El poder es infringir sufrimiento y humillaciones. El poder es destruir el espíritu humano en pedazos que se juntan después bajo nuevos patrones armados por nosotros. ¿Qué clase de mundo estamos creando? Un mundo de temor, miedo, traición, tormento. Un mundo de aplastadores y aplastados, un mundo que a medida que lo afinemos se volverá cada vez más despiadado. El progreso de nuestro mundo será el progreso hacia el sufrimiento. Nuestra civilización está fundada sobre el odio; no habrá otras emociones que el temor, la rabia, el triunfo y la humillación. Destruiremos el resto”.

En el comunismo, llámese Stalinismo, Khmer Rouge, Castrismo o Chavomadurismo, se halla la matriz de todas estas aberraciones. Las botas que aplastaron el violín de Wuilly, son las mismas que en los años sesenta quisieron aplastar la libertad de conciencia del realizador ruso Andrei Tarkovski, autor del film El violín y la aplanadora, título de este artículo, en el que el tosco operario de una enorme aplanadora de asfalto se siente conmovido por primera vez en su vida por la música ejecutada por un niño violinista, dando nacimiento a una amistad entre la fuerza bruta y la sensibilidad musical, logrando transformar la vida del obrero. Tarkovski (1932-1986) y sus films fueron duramente criticados por el Partido Comunista y los comisarios políticos garantes de lo que se denominaba en Rusia el realismo socialista en el arte, es decir, la eliminación de toda expresión que no exaltara al socialismo real. Sus películas fueron prohibidas, forzándolo al exilio. El pensamiento único del Comunismo no permite desviaciones y menos que alguien se inspire en la música para transformar su existencia.

Cartel del film “El violín y la aplanadora”, 1960.

Como un antídoto contra el horror totalitario, la escritora Maria Popova relata que en un concierto de Bach en 1952, el filósofo alemán Josef Pieper, fue invitado a dirigirse al público durante el intermedio. Piepper habló de la perplejidad que sentimos por el encantamiento y el poder de la música, expresándose así: “La música es uno de los fenómenos más sorprendentes y misteriosos del mundo, lo que nos hace pensar que la música no es más que una filosofía secreta del alma”. Por eso, la dictadura comunista odia al joven violinista y a todo aquello que implique libertad de pensar y crear.

Caricatura de Rayma, 2017

En defensa del violinista, podríamos esgrimir la frase de Nietzsche, quien proclamó: “Sin música la vida sería un error”. De allí que, confiemos en que Wuilly seguirá en la calle, enfrentándose a los matones del dictador, utilizando su instrumento para disparar Mozart, Bach y Beethoven (Rayma dixit), en “Tempo giusto”, “Vivace” y “
Prestissimo” en este momento “Maestoso
” del pueblo venezolano luchando por la democracia, hasta que los criminales en el poder ejecuten su “Tocata y Fuga”.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

 

 

Una nación es un plebiscito de todos los días

Edgar Cherubini Lecuna

París, Julio 2017

Existen variadas definiciones sobre lo que es una nación, aunque todas hacen referencia a un conjunto de personas que se encuentran unidas por vínculos comunes como son la lengua, la raza, la cultura, las costumbres y las tradiciones, que van conformando una historia específica dentro de unos límites geográficos. Podríamos decir, que una nación es la unión psicológica de un pueblo que toma conciencia de un destino común. Ernest Renan, en una conferencia pronunciada en la Sorbona el año 1882, titulada “Qu’est-ce qu’une nation?”, afirmó en ese entonces: “Una nación es un alma, un principio espiritual”.

Por eso, la gente que siente a su nación en lo profundo de su ser, lucha por su construcción y su defensa, a través de decisiones éticas, que son el verdadero ejercicio de la libertad. Sin esa capacidad de elegir a diario no hay libertad posible y sin libertad una nación agoniza, es débil, es avasallada o desaparece. Cada una de nuestras decisiones y actos, nos va construyendo a nosotros mismos y a la vez va construyendo la nación que deseamos. De allí que Renan haya proclamado: “Una nación es un plebiscito de todos los días”.

El término “Nación”, proviene del latín “nascere”, “nacer”. Una nación la conforman quienes han nacido en su territorio y comparten la misma lengua que a su vez unifica a la nación y a su historia. Esa lengua se transforma en lenguaje político cuando se utiliza en lograr acuerdos para un pacto social, como única herramienta de búsqueda de conceptos, estrategias y soluciones colectivas concertadas para aglutinar las individualidades en una causa común, en un destino común.

Sobre esto último, Hubert Peres, reafirma la importancia de participar en “una comunidad de destino”, compartida por sus miembros más allá de los desacuerdos políticos y de la diversidad social. El sentimiento de que el destino individual solo es posible cumplirlo unido al de los otros, aunque piensen diferente a uno, forma parte de la construcción de una nación, que al final no es sino la suma del aporte de las convicciones, fidelidades, solidaridades y las narrativas personales que cada uno de sus ciudadanos desarrolla en libertad e igualdad.

La gesta popular del 16-J, significó el rechazo a “constitucionalizar el fracaso”, como bien lo definió Gustavo Roosen: “Nacida como una jugada política de audacia frente a la pérdida de aceptación ciudadana, la constituyente se anuncia como la consagración precisamente del modelo y de las políticas que han generado el inocultable fracaso de estos años” (El Nacional, 17.07.2017).

Siete millones seiscientas mil personas han puesto en marcha la reconstrucción democrática de Venezuela. Sin embargo, hay que terminar de definir ese gesto masivo, acompañándolo de conceptos y objetivos de un nuevo modelo de desarrollo, de un nuevo posicionamiento como nación, de un concepto que unifique de una vez por todas al pueblo en la defensa de la democracia y la búsqueda de un destino común.

Benedict Anderson (L’imaginaire national), aporta una definición que motiva a la reflexión: “Una nación es una comunidad política imaginada”. Esto quiere decir que una nación no es un hecho en sí, algo consumado, sino la permanente construcción de un ideal.

En Venezuela, hay que comenzar por la reconstrucción de las instituciones y de los valores, para poder lograr la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia social. Pero estas palabras son tan solo una representación ideal. Como dice James Baldwin (Nothing Personal), “La realidad detrás de estas palabras depende, en última instancia, de lo que todos y cada uno de nosotros creamos lo que realmente representan, depende de las decisiones que uno esté dispuesto a tomar, todos los días”. Supeditar la política a la ética es el único terreno sólido desde donde tomar esas decisiones. Una nación, al igual que un individuo, se construye todos los días.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

 

 

 

Gandhi o la fuerza de la convicción

Edgar Cherubini Lecuna

París, junio 2017

Mahatma Gandhi (1869-1948), dedicó su vida al bien común y a la independencia de su país. Este hombre de contextura esquelética y de una profunda espiritualidad, escogió el camino de la no violencia, adoptando el principio denominado satyagraha. En su autobiografía, relata como llegó a definir su lucha: “Veníamos utilizando el término inglés Nonviolent resistance o resistencia pasiva, para describir nuestra lucha, pero en una conversación con unos visitantes europeos comprendí que el término “resistencia pasiva” era muy simple y quizás débil, por eso reflexioné que era necesario acuñar una nueva palabra en nuestra lengua para designar el firme deseo de lucha de los hindúes por su independencia. Pero al no poder encontrar la definición, elaboré un concurso a través del diario Indian Opinion, premiando al lector que hiciera la mejor sugerencia al respecto. El resultado fue la palabra “Sadagraha” (sat: verdad, agraha: firmeza, convicción), de allí surgió el término satyagraha, para la designación de esta lucha que la convertí en la historia de mi vida” (Mahatma Gandhi, An Autobiography or the Story
of my Experiment with the Truth, 1955).

Mientras el movimiento para mantener el principio de la no violencia progresaba lentamente, la política de represión gubernamental se desataba con gran furia, especialmente en Punjab. Así lo describe Gandhi. “Los líderes populares fueron encarcelados, la ley marcial — lo que, en otras palabras, quiere decir inexistencia de cualquier ley — fue proclamada, y se crearon tribunales especiales. Estos no eran tribunales de justicia, sino instrumentos para llevar a cabo los deseos arbitrarios de un autócrata. Se pronunciaban sentencias por una simple sospecha, sin que ninguna evidencia fuera necesaria, en flagrante violación del más limitado espíritu de justicia”.

Entre marzo y abril de 1930, Gandhi organizó una marcha que recorrió 300 kilómetros hacia el oeste de la India hasta la costa del Océano Índico, que se conoció como Marcha de la Sal y cuyo objetivo consistía en reclamar el derecho de los hindúes a producir su propia sal y romper el monopolio impuesto por los ingleses. Al igual que muchos otros productos básicos, Gran Bretaña mantenía el monopolio de la fabricación y el comercio de sal de la India desde el siglo XIX, prohibiendo a los nativos extraer o vender el mineral y obligándolos a comprarlo a un alto costo a los comerciantes británicos. Dado que la sal era una necesidad nutricional en la India, Gandhi consideraba que las leyes de la sal eran inadmisibles.

 

A su paso por villas y ciudades, se le fueron uniendo miles de hombres, mujeres y niños, familias enteras, incluyendo funcionarios gubernamentales que padecían por igual las restricciones. En Dharasana, miles de manifestantes ignoraron las advertencias de la policía y avanzaron hacia el depósito de sal. El periodista estadounidense Webb Miller estaba en el lugar y describió lo que allí sucedía: “De repente, se escuchó una orden y decenas de policías se precipitaron sobre los manifestantes que avanzaban pacíficamente y una lluvia de bastonazos cayeron sobre sus cabezas … Ninguno de ellos levantó ni siquiera un brazo para defenderse de los golpes”. De inmediato, varios miles de hombres se colocaron en filas de a cuatro y, a medida que los de adelante eran golpeados brutalmente hasta caer al suelo ensangrentados, la siguiente fila daba un paso adelante para recibir otra andanada de bastonazos. Miller, conmovido por la decisión y convicción demostrada por aquellos hombres y mujeres, telegrafío al director de su diario anunciándole la inminente independencia de la India.

El intenso relato de Miller sobre la represión a esa manifestación pacífica y la actitud de los seguidores de Gandhi, se difundió en los medios de comunicación internacionales, llegando a ser leído en voz alta en el Congreso de los Estados Unidos. Winston Churchill, que definió a Gandhi como “un orate vestido con una sábana” admitiría más tarde que “el desafío de esas protestas y sus consecuencias habían infligido una inmensa humillación al Imperio Británico”.

Gandhi y 60.000 de sus seguidores fueron arrestados, pero los acontecimientos que se produjeron en esos días, desencadenaron el proceso de independencia de la India. El gobierno Inglés confiscó The Bombay Chronicle, diario que cubría las incidencias de la lucha por la independencia, pero surgieron otros medios que propagaron el Satyagraha como los semanarios Joven India y el Navajivan, que se pusieron a la disposición de Gandhi. “Mediante estas publicaciones me esforcé en informar al público lector sobre el verdadero sentido del satyagraha. Ambos diarios llegaron a alcanzar una amplia circulación. Estos periódicos me ayudaron, en cierta forma, a estar en paz conmigo mismo, ya que la desobediencia civil daba sus frutos, y ayudaron al pueblo en esta hora de prueba, cumpliendo con su humilde aporte en la lucha contra la tiranía y la ley marcial”.

Por otra parte, el gobierno de Punjab no podía mantener en la cárcel a miles de punjabis que, bajo el régimen de la ley marcial, fueron condenados a penas de prisión sobre la base de difusas evidencias como, por ejemplo “robo simbólico de sal”, entre otras acusaciones absurdas. Era tal el escándalo y las protestas en las comunidades que rodeaban ese acto de flagrante injusticia, que muchos de los presos fueron puestos en libertad por la presión popular.

Gandhi estuvo preso hasta principios de 1931, saliendo de la prisión más admirado que nunca. Time Magazine lo nombró “Hombre del Año” en 1930 y diarios de todo el mundo enviaron periodistas a entrevistarlo e informar sobre su gesta.

El virrey británico Lord Irwin finalmente aceptó negociar con él, y en marzo de 1931, los dos firmaron el Pacto Gandhi-Irwin, que puso fin a la satyagraha a cambio de varias concesiones, entre ellas la liberación de miles de presos políticos y el reconocimiento del derecho a recolectar ellos mismos la sal. Ese fue el primer paso en el proceso de independencia de la India, lograda finalmente en 1947.

“Describir la verdad, tal cual la entendí y en la forma exacta en que llegué a ella, ha sido mi objetivo”, expresa Gandhi en otras emotivas páginas de su autobiografía. “Esta tarea ha significado para mí una gran paz mental. Porque mi profunda esperanza consistía en despertar la fe en la verdad y en el ahimsa (respeto a la vida). Mis experiencias me han convencido de que no existe otro Dios que la verdad. Los chispazos de verdad que he podido entrever y transmitir, apenas sí pueden expresar la luz maravillosa que emerge de la verdad, un millón de veces más intensa que la del sol que diariamente ven nuestros ojos. Para contemplar cara a cara el espíritu de la verdad, uno debe ser capaz de amar como a uno mismo, a la más insignificante expresión de la creación. Un hombre que aspira a eso, no puede permanecer ajeno a cualquier manifestación de la vida. Por ello, mi devoción a la verdad me llevó al campo de la política”.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini