Carlos Cruz-Diez, Muro y pisos de Couleur Additive (1974).
Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, Caracas. © Atelier Cruz-Diez Paris

La sociedad acepta algunas cosas como reales, pero la realidad visible esconde otras más profundas y es el artista quien las revela. La sociedad asume que todo es estable, pero es el artista el que conoce y expresa que no hay nada estable bajo el cielo”.

James Baldwin

¿De qué color es el cielo?

Apuntes sobre el color espacial de Cruz-Diez

Edgar Cherubini Lecuna

París, julio 2019

Las interrogantes que incitaron a Carlos Cruz-Diez (1923-2019) a escrutar la realidad que existe detrás del fenómeno cromático y que lo llevaron a transformar el plano estático de la pintura tradicional en colores dinámicos o espaciales, fueron producto de una intensa y sistemática reflexión sobre la condición sustantiva del color. El artista propuso y demostró que “el color es autónomo, sin anécdotas, desprovisto de simbología”, definiendo al color como un “acontecimiento” que sucede en “tiempo y espacio reales” y que es conjugado a voluntad por el observador.

Al plantearse una reflexión ontológica sobre el color, su existencia como manifestación fenoménica real, así como su condición mutante, ambigua, autónoma, el color como un acontecimiento, el artista comenzó por preguntarse ¿De qué color es el cielo?. Una simple pregunta que provocaría el cambio de paradigmas sobre el fenómeno cromático. En una conversación con el crítico y curador de arte Hans Ulrich Obrist [1], el artista le expresó el por qué de su cuestionamiento y su posterior razonamiento sobre el color como “acontecimiento”, expresando lo siguiente: “Los indígenas Pemones de la Gran Sabana, en Guayana, al sur de Venezuela, tienen otra concepción de la visión del color. Cuando uno les pregunta de qué color es el cielo, responden: “¿De noche? ¿de tarde? ¿por la mañana?”, mientras que un occidental contesta sin pensarlo: “¡Azul!”. Si uno le pregunta de qué color es un Coro-Coro rojo(ibis escarlata), el indígena responde: “¿Cómo? ¿cuándo? ¿volando? ¿en el suelo? ¿de día? ¿de noche?. Por eso me propuse hacer ver que el color no existe como un hecho absoluto, sino que siempre es un acontecimiento que se está haciendo, que se está produciendo …Un devenir que trato de poner en evidencia en mis obras”, concluye Cruz-Diez.


Carlos Cruz-Diez, mostrando sus primeros experimentos de Amarillo Aditivo (1959). © Articruz Panama, 2015 / Photo: Rafael Guillén

El color es un acontecimiento

Para Cruz-Diez, el color tiene un valor sustantivo que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias.  Sus primeros hallazgos, que lo llevaron progresivamente a transformar el plano estático en colores dinámicos, son el fruto de un pensamiento libre, sin esquemas preconcebidos, que lo conducen a escrutar la realidad que existe detrás de los fenómenos. “Tú descubres cosas, las relacionas, haces tus reflexiones y asociaciones para luego inventar. El invento es la codificación de algo existente, es decir, de algo que existió siempre pero que tus contemporáneos o tus predecesores nunca lo percibieron. El arte es el vehículo entre el hombre y las cosas de una época, por eso, los misterios se aclaran gracias a los artistas”.[2]

A finales de la década de 1950, Cruz Diez tuvo conocimiento de las investigaciones sobre el color del Dr. Edwin Land (1909-1991), este científico de Harvard descubrió que al filtrar los colores físicos rojo y verde, mediante la simple adición o sustracción de ambos, reproducía todo el espectro cromático. Si bien, Land aplicó sus hallazgos a la industria fotográfica creando el sistema Polaroid, Cruz Diez los adaptó a sus interrogantes, hipótesis y experimentos sobre el fenómeno cromático.

La génesis del color espacial

En la obra Amarillo Aditivo (1959), Cruz-Diez demuestra que cuando dos planos de color se tocan, se produce una zona perceptiva crítica y se crea una línea virtual más oscura en el punto de contacto. Esta línea virtual contribuye a la aparición de un tercer color que no existe en los pigmentos utilizados en el soporte. “Ello es producto de la condición prospectiva del ojo, que al moverse continuamente, superpone en sus límites los planos de color. Aislando ese espacio de contacto de los dos colores, obtengo los ‘módulos de acontecimiento cromático’ que provocan, en parte, la continua transformación del color”. Distintas gamas cromáticas aparecen y desaparecen continuamente, dependiendo de la dirección e intensidad de la fuente luminosa y del ángulo y distancia de observación del espectador. Los colores que aparecen tienen una existencia virtual, sin embargo son tan reales como los pigmentos utilizados. Esta constatación significó el génesis y el punto de partida de un discurso que fue más allá de los estables paradigmas que existían sobre el color, al atreverse a liberarlo de la forma. A partir de ese momento, Cruz-Diez afirmó: “Propongo el color autónomo, sin anécdotas, desprovisto de simbología, sin tiempo, en presente perpetuo”. Desde ese momento, sus investigaciones y propuestas no cesaron de evolucionar hasta el presente.


Carlos Cruz-Diez, Amarillo Aditivo (1959). © Atelier Cruz-Diez Paris

Desde sus primeros experimentos sobre el comportamiento del color, Cruz-Diez logró efectos de post-imagen con gran precisión mediante la utilización de líneas: “La línea no es un elemento estético en mi trabajo, es el medio más eficaz que pude encontrar para multiplicar las zonas críticas de visión entre dos planos de color. Es así como puedo generar nuevas e inestables gamas cromáticas. Lo cual no impide que el resultado sea un hecho expresivo, comunicativo y sensible”.[3]

La capilla Sixtina de Maiquetía

La apoteosis del Color Aditivo, uno de los hallazgos de Cruz-Diez en 1959, la encontramos en la obra Muro y pisos de Couleur Additive del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (1974), ya que su hall central miles de jóvenes se fotografían diariamente en ella y le dedican cartas y poemas. Dicha obra se ha convertido en una referencia de identidad para el venezolano, como lo atestiguan miles de mensajes y selfies en las redes sociales que referencian al piso del aeropuerto. En una entrevista reciente, el conocido crítico y curador de arte Luis Pérez-Oramas, afirmó: “A mis ojos, se trata de la más grande obra pública en la historia del arte venezolano, en el sentido de que es la más simbólica. Pienso que es una verdadera Capilla Sixtina de la abstracción venezolana. Un día vendrá cuando esta obra sobreviva a la mediocridad humana y nosotros nos preguntaremos quiénes  fueron esos gigantes que tiempo atrás crearon tales maravillas”.[4] En abril de 2017, Cruz-Diez, en una carta dirigida a los venezolanos, se expresó sobre este fenómeno social al decir: “He visto con dolor la diáspora de jóvenes talentos que han salido del país y las fotografías de sus partidas sobre mi obra en el aeropuerto de Maiquetía. Solo espero que ésta sea un motivo de reencuentro en un futuro cercano”.

Arte del movimiento, espacio y tiempo reales

Según George Steiner, “Los lenguajes son ventanas que nos permiten ingresar a la realidad de una manera única”.[5]  Sabemos que el arte está formado por un conjunto de códigos que, al utilizarlos de forma racional, intuitiva o metafórica, configuran un mensaje cuyo fin es el de trasmitir una información al receptor de la obra. De allí que pensemos que el camino alternativo que toma Cruz-Diez en su investigación sobre el color, se orienta dentro de un escenario de contemporaneidad, a la elaboración de un lenguaje. Cruz-Diez, lanza el color al espacio y hace de éste un “acontecimiento” que sucede en “tiempo y espacio reales” (sacando al color del ámbito de la bidimensional al que tradicionalmente estaba asociado), conjugándolo en un tiempo presente que es creado por el observador. Los códigos creados por Cruz-Diez son descifrados, comprendidos y utilizados por el observador para construir un diálogo y una respuesta desde su entendimiento.  Por lo tanto, se ha creado un lenguaje cromático, al hacer posible una “dialéctica” entre el espectador y las obras.

En la poética de Cruz-Diez su obra se afirma por igual en el concepto de que el color es un sentimiento, y los sentimientos transforman al individuo y a su entorno, contribuyendo así a revolucionar la percepción no solo del color, sino de la vida de la gente: “La evidencia del color en el espacio, así como su mutación continua, se operan porque he cambiado los soportes materiales y conceptuales. El postulado de mi discurso plástico es llevar el color al espacio. No sabemos “leer” el espacio, sólo leemos la forma. Saber leer el espacio genera un inmenso placer y una nueva noción de belleza”.[6]


Carlos Cruz-Diez, Paris 2017 © Atelier Cruz-Diez Paris / Photo: Lisa Preud’homme

No hay nada estable bajo el cielo …ni siquiera su azul

En su ensayo sobre el proceso creativo, James Baldwin describe la actitud del artista cabal y su reveladora misión en la sociedad: “El artista se distingue de los demás actores responsables en la sociedad por el hecho de que él es su propio tubo de ensayo, su propio laboratorio, trabajando de acuerdo con normas muy rigurosas, aunque no sean las establecidas, con el fin de revelar, sin ninguna consideración, todo lo que pueda descubrir con respecto al misterio del ser humano. La sociedad acepta algunas cosas como reales, pero la realidad visible esconde otras más profundas y es el artista quien las revela. La sociedad asume que todo es estable, pero es el artista el que conoce y expresa que no hay nada estable bajo el cielo”. [7]

Si la función del artista, según Baldwin, es la de revelar lo que se esconde detrás de la realidad, que en su devenir es sutil, inestable y ambigua, como por ejemplo contrariar la idea creada por nuestros condicionamientos culturales de que el cielo es azul por antonomasia, pensamos que Cruz-Diez se inscribe en esa función social trascendente, cuando afirma: “El condicionamiento cultural fundado en el culto de la forma y la imagen, nos impide aprehender los acontecimientos sutiles que suceden en el espacio y el tiempo. En mis obras, el color aparece y desaparece en el transcurso del diálogo que se genera con el espacio y el tiempo real. Simultáneamente, aparece de forma incuestionable el hecho de que la información adquirida, así como los conocimientos memorizados en el transcurso de nuestra experiencia vital, no son, probablemente, ciertos …al menos parcialmente.

Es posible, además, que gracias al color, abordado a través de una “visión elemental” desprovista de significaciones preestablecidas, podamos despertar otros mecanismos de aprehensión sensible más sutiles y complejos que los impuestos por el condicionamiento cultural y la información masiva de las sociedades contemporáneas”.[8]

Apartir de sus hallazgos sobre la Addition Chromatique (1959), ese mismo año desarrolla la Physichromie; en 1963 la Induction Chromatique; en 1965 la Chromointerférence, la Transchromie y la Chromosaturation;  en 1968 el Chromoscope y en 1995 Color en el Espacio, entre otras investigaciones y propuestas en torno al fenómeno cromático, hasta su desaparición física en 2019. Ya en 1969, el crítico de arte Jean Clay, se había expresado sobre la trascendencia de su obra: “podríamos afirmar, sin lugar a dudas, que los hallazgos de Cruz-Diez como pensador del color, dejan atrás las ideas establecidas sobre el color cultural, ligado a los sistemas de organización mental del siglo XX”.[9]

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[1]  Hans Ulrich Obrist, Conversations, Vol I. Manuella Éditions, Paris 2008.


[2]  Carlos Cruz-Diez, Reflexión sobre el color, Fundación Juan March, España, 2009

[3]  Idem

[4]  L’Architecture d’Aujourd’hui, Paris, 2016

[5]  George Steiner, Gramáticas de la creación, Madrid, Ediciones Siruela, 2005.

[6]  Carlos Cruz-Diez, Didáctica y dialéctica del color, Caracas, 1980.


[7]  James Baldwin, The Price of the Ticket, St Martin’s Press,1985

[8]  Carlos Cruz-Diez, Reflexión sobre el color, Fundación Juan March, España, 2009

[9]  Jean Clay, Cruz-Diez et les trois étapes de la couleur moderne, galería Denise René, París, 1969.

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Environnement de Transchromie circulaire (1965-2017), Place de la Concorde, París © Photo : Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

Cruz-Diez Beyond the Walls

Edgar Cherubini Lecuna

La inauguración en París de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo FIAC, reúne este año en el Grand Palais a más de 200 galerías de arte moderno y contemporáneo. Fundada en París en 1974, en esta feria están representados todos los medios: pintura, escultura, fotografía, instalaciones, videos, performances y artes digitales.  Dentro de las múltiples actividades programadas para este gran evento, encontramos la FIAC Beyond the Walls, una cartografía de instalaciones en los lugares públicos más emblemáticos de París: en los Jardines de las Tullerías, en la Place Vendome, en la Place de la Concorde y en el Museo Nacional Eugene Delacroix.

En la conocida Place de la Concorde, la galería Philippe Gravier presenta: Environnement de Transchromie Circulaire de Carlos Cruz-Diez (1923-2019). El artista trabajó en el diseño de esta obra en 2017, partiendo de una concepción singular de la abstracción iniciada en 1965 cuando desarrolló su primer “Proyecto para un entorno de color sustractivo”. Se trata de una obra interactiva, que permite al observador intervenir y percibir las variaciones cromáticas que provocan variadas combinaciones de colores que se originan a partir de la superposición de paneles de vidrio transparentes de colores sustractivos, siendo modificados por el desplazamiento de la persona, por la intensidad de la luz y los otros colores del ambiente. Las láminas de vidrio de colores, debido a su transparencia, propician la contemplación del entorno modificado por el fenómeno de la substracción.  La fabricación e instalación de esta obra, fue realizada por el equipo del Atelier Cruz-Diez Paris, dirigido por Carlos Cruz-Diez Jr., como parte de los proyectos de integración a la arquitectura y a los espacios urbanos de la obra del artista.


Environnement de Transchromie circulaire (1965-2017), Place de la Concorde, Paris © Photo : Marc Domage, Paris 2019.

A propósito del concepto de Transchromie, me remitiré a la conversación que sostuve en abril de este año con el maestro Cruz-Diez. En esa oportunidad el artista me comentó: “Comencé a trabajar en 1965 la idea de la Transchromie, desde entonces he realizado una variedad de obras que ponen de manifiesto la condición sustractiva del color. Cuando miramos a través de los vidrios transparentes de colores, notamos que las tonalidades de personas y objetos del entorno se transforman con gamas menos luminosas que las originales debido a que estamos restando o sustrayendo la luz. Mis ambientaciones cromáticas ayudan a que la persona recree la realidad de su entorno al abordar el fenómeno del color sin significados preestablecidos y sin anécdotas.


Detalle de una de las combinaciones de colores que se originan a partir de la superposición de paneles de vidrio transparentes de colores sustractivos.  
Environnement de Transchromie circulaire (1965-2017), Place de la Concorde, París © Photo Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019
 

El concepto o punto de partida de mis obras, es el carácter sustantivo del color. El color tiene un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias”. En ésta Transchromie en particular, el espectador decide el trayecto circular a seguir y los colores que desea combinar, transfigurando la luz y el entorno, estableciendo un diálogo dinámico con la obra. Arnauld Pierre en À travers la couleur, refiriéndose a las Transchromies del artista, expresa: “Cruz-Diez establece nuevas modalidades de la percepción del color, provocando una experiencia corporal más completa a través de la percepción absolutamente única y contingente de cada espectador físicamente involucrado en la duración de su propia experiencia”.

En 1960, al establecer su taller en París, sus propuestas se sumaron a las tendencias de la Abstracción Geométrica y a la corriente Cinética en pleno desarrollo en ese momento. Sus investigaciones sobre la luz y el fenómeno cromático, sus reflexiones y hallazgos hicieron que su nombre se asociara al de otras grandes figuras del arte contemporáneo, siendo considerado uno de los más destacados pensadores del color del siglo XX, sus obras forman parte de las colecciones de los más importantes museos del mundo. Aun después de su partida este año, Cruz-Diez continúa asombrando multitudes.

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Carlos Cruz-Diez, Inducción Circular Antonella 2, Panama 2011 © Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

Cruz-Diez en la galería Denise René

Homenaje al color

Edgar Cherubini Lecuna

Tuve la oportunidad de observar las labores de montaje de la exposición Carlos Cruz-Diez: Hommage à la couleur, que será  abierta al público en los próximos días en la galería Denise René, aquí en París. Más que un homenaje al artista recién desaparecido, es una magnífica oportunidad para recrearse en sus hallazgos relacionados con el fenómeno cromático: Physichromie, Transchromie, Chromointerférence, Induction Chromatique y Couleur à l’espace, palpitan en los espacios de esta emblemática galería.

Carlos Cruz-Diez, Physichromie 1096, Paris 1977 © Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

En las obras de Carlos Cruz-Diez (1923-2019), el color posee un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias. Como bien lo afirmaba el artista: “En todas mis obras, demuestro que el color, al interactuar con el observador, se convierte en una realidad autónoma y evolutiva, capaz de invadir el espacio sin anécdotas, desprovisto de símbolos, sin tiempo ni ayuda de la forma y aún, sin ningún soporte”. Sus obras no solo se observan con los ojos, sino también con el cuerpo, ya que al desplazarnos hacemos que surjan nuevas gamas de color, otorgándole al espacio y al tiempo funciones inéditas.

Carlos Cruz-Diez, Chromointerférence spatiale Paris 9, Paris 2018
© Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

Denis Killian, director de la galería, me condujo a una de las salas para que observara algo inédito, el Chromoscope spatial. Se trata de una investigación sobre las transformaciones de la luz iniciada por Cruz-Diez en 1967 y que hoy podemos admirar en esta singular muestra.

El boulevard Saint-German visto con el Chromoscope (1967)

Según lo describió el propio artista, “El Chromoscopio es un instrumento para llevar consigo, tal como se porta un catalejo. Es una obra destinada a operar la transfiguración del paisaje nocturno de las grandes ciudades. Su interés no reside en el objeto, sino en el acontecimiento visual que éste genera. Es una obra que actúa como intermediaria entre la realidad y nuestro ojo, condicionando la mirada a una lectura distinta del entorno”.

Cromoscopio original concebido por Cruz-Diez
Carlos Cruz-Diez, Chromoscope rouge, Paris 1967, Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

Sobre la evolución de esta propuesta a otra escala, Domitille d’Orgeval, curadora de la exposición lo describe así: “El Chromoscope spatial (2019) es la variante monumental y espectacular: en este entorno se convierte en una experiencia sensorial, los objetos y las personas se desmaterializan en un juego de interferencias de colores intensos y la luz”.

Carlos Cruz-Diez Jr. y Edgar Cherubini, Chromoscope Spatial, Galería Denise René, Paris, Septiembre 2019 © Atelier Cruz-Diez Paris. Photo: Lisa Preud’homme

Conversamos también con Carlos Cruz-Diez Jr. director del Atelier Cruz-Diez Paris, quien trabajó junto a su padre por más de 40 años, acumulando una vasta experiencia en la utilización de tecnologías aplicadas al arte. Al preguntarle sobre su participación en este proyecto, nos expresó: “La realización del Chromoscope spatial, ha sido uno de los últimos proyectos de mi padre. Trabajamos sobre el concepto, diseños y planos del Chromoscopio original ideado por él en 1967, para llevarlo a otra escala, como lo vemos aquí”.  Sobre el emblemático Atelier Cruz-Diez Paris y sus 59 años de febril actividad, nos dijo “En este momento estamos desarrollando diversos proyectos y exposiciones en varios países que mi padre concibió en los últimos meses antes de su partida. Por otra parte, estamos acompañando y asistiendo a otros artistas en sus proyectos. Pienso que en un mundo de inmensas posibilidades tecnológicas, el artista para lograr lo que quiere expresar necesita valerse de técnicas que están en constante evolución. No soy artista pero manejo diversos medios tecnológicos que siempre han estado a la disposición de mi padre y de los artistas que acuden a nosotros, que a fin de cuentas son los verdaderos inventores. El Atelier Cruz-Diez en París, con su reputación, experiencia y savoir faire, hace posible que artistas con ideas y propuestas coherentes se abran paso en el complejo mundo del mercado del arte”, expresó.

Es importante tener presente que en el desarrollo de sus propuestas, Cruz-Diez realizó ocho investigaciones sobre la luz y la fenomenología del color: Couleur Additive (1959), Physichromie (1959), Induction Chromatique (1963), Chromointerférence (1965), Transchromie (1965), Chromosaturation (1967), Chromoscope (1967) y Couleur dans l’espace (1993).  Las reflexiones, experimentos y hallazgos de este artista, lo podríamos comparar con el rigor de un investigador científico. Sobre esto último, en una oportunidad afirmó: “Tú descubres cosas, las relacionas, haces tus reflexiones y asociaciones para luego inventar. El invento es la codificación de algo existente, es decir, de algo que existió siempre pero que tus contemporáneos o tus predecesores nunca lo percibieron. El arte es el vehículo entre el hombre y las cosas de una época, por eso, los misterios se aclaran gracias a los artistas”. Parafraseando al escritor Gustav Meyrink (Golem), podríamos decir que mentes como la de Cruz-Diez no cesan de buscar las preguntas adecuadas en un mundo lleno de respuestas.

Carlos Cruz-Diez, Induction Chromatique à double fréquence Série Sur 2, Paris 2015 © Atelier Cruz-Diez Paris © Adagp, Paris 2019

No es fortuito que la galería Denise René exhiba a Cruz-Diez. En las décadas de 1950 y 1960, Denise René (1913-2012), impulsó el cinetismo como una proposición plástica que exaltaba la inestabilidad del plano y una nueva dialéctica entre el espectador y las obras. Las exposiciones Le Mouvement (1955) y Le Mouvement 2 (1964), significaron una revolucionaria experiencia visual e interactiva promovida por esta galerista donde participaron Calder, Tinguely, Albers, Tomasello, Vasarély, Morellet, Agam, García Rossi, Soto, Le Parc, Boto, Sobrino, Hewitt y Cruz-Diez, entre otros innovadores del arte contemporáneo.  

Denise René, Carlos Cruz-Diez, París, 2011 © Atelier Cruz-Diez Paris

Desde hace 64 años la galería Denise René ha cimentado su posicionamiento en la abstracción geométrica y la corriente cinética, manteniendo así la línea trazada por su fundadora. Desde que instaló su taller en París en 1960, Cruz-Diez mantuvo una franca amistad e intercambio de ideas con Denise René. Por eso, siempre ha estado presente en esta galería, que de nuevo nos invita a disfrutar el color, como él lo percibió y transmitió.

Carlos Cruz-Diez. Hommage à la couleur

Fecha:04.10. al 30.11.2019

Galería Denise René

22 Rue Charlot, 75003 Paris

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Una franja de Gaza en Venezuela

El caballo de Troya de las negociaciones

Edgar Cherubini Lecuna

París, septiembre 2019

Es indudable que la crisis política en Venezuela tomó un nuevo curso y de mayor complejidad, después que la narcoguerrilla que opera en Venezuela bajo la protección del régimen de Maduro y su cúpula militar, hizo trizas los acuerdos de paz con las FARC logrados en Noruega, al decidir retomar las armas e iniciar acciones terroristas contra el Estado colombiano y sus instituciones. Como parte de la nueva estrategia de la dictadura tutelada por Cuba, a los pocos días de esa declaración de guerra, Maduro ordenó movilizar tropas hacia los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas, en la frontera con Colombia para realizar maniobras militares conjuntas, incluyendo a sus organizaciones paramilitares de milicianos y “colectivos”.  Para mayor gravedad, el Gral. Padrino su ministro de la Defensa ordenó desplegar el sistema de misiles de defensa antiaérea: S-300, que los rusos han instalado en Venezuela, siendo el más avanzado de América Latina y el Caribe. A partir de ahora, los grupos armados de las FARC y el ELN podrán operar en Venezuela con total impunidad, creando una especie de “franja de Gaza” que se extiende a lo largo de la frontera occidental del país, desde la Península de la Guajira hasta la frontera con Brasil, haciendo realidad el sueño de Chávez y Fidel: “Venezuela limita en el Oeste y al Sur con las FARC (Chávez dixit)”.

Para Venezuela y los países de la región se ciernen riesgos inéditos y una espiral de violencia imprevisible. El más peligroso e inminente es el de la precipitación acelerada del país hacia un “Estado fallido”, al existir el riesgo, si es que ya no ha sucedido, de que los armamentos livianos y portátiles que poseen las FANB terminen en las manos de las organizaciones narcoterroristas, de los paramilitares y escuadrones de exterminio aliados con bandas hamponiles que hacen vida en el territorio venezolano amparadas por el régimen y que en alianza con la narcoguerrilla se han distribuido el territorio nacional para proteger sus negocios criminales.

Ante este nuevo escenario, cualquier persona medianamente informada se pregunta: ¿Por qué Noruega aceptó que Cuba fuera la sede de las negociaciones de Paz para Colombia, siendo este país el secular promotor de la subversión en Latinoamérica, el sostenedor de la narcoguerrilla y el que maneja los hilos de la dictadura en Venezuela? ¿Por qué Noruega hizo caso omiso a las denuncias que ubican en Cuba a los terroristas más buscados por Colombia y las agencias de seguridad internacionales?. Durante las negociaciones entre el régimen de Maduro y la oposición democrática en las que Noruega es garante, ¿acaso la dictadura no ha arreciado su persecución y violencia contra los opositores, y descaradamente apoya militarmente a la narcoguerrilla, amenazando a Colombia?. También nos preguntamos por ciertas coincidencias: ¿Es que acaso no fue en las negociaciones en Noruega, que la OLP comandada por Arafat utilizó el mismo modelo para ganar tiempo, movilizar y rearmar a sus combatientes, irrespetando el acuerdo y continuar con sus ataques terroristas contra Israel?

Un indicio de dónde comenzar a hilvanar las respuestas lo leemos en el boletín del Gatestone Institute, que publica un trabajo titulado: “Cómo los déspotas interpretan los tratos con Occidente” (Bassam Tawil, How Despots Interpret Deals with the West, Gatestone Institute, September 2019). Se trata de un breve análisis sobre las tensiones diplomáticas entre Irán, la Unión Europea y Estados Unidos sobre el acuerdo nuclear de 2015 con este país islámico, a raíz de sus amenazas de “borrar del mapa a Israel”. El tema de dicho informe debería sacudir la ingenuidad de los negociadores europeos y de todos aquellos que creen en el diálogo con terroristas, dictadores y déspotas, al evidenciar que los promotores del terrorismo cuando se sientan a negociar lo hacen para ganar tiempo mientras se rearman e incrementan su violencia y perversidad contra las democracias occidentales, interpretando cada gesto de acercamiento y diálogo civilizado como un signo de debilidad.

Una franja de Gaza en Venezuela

Debido a las coincidencias con los conflictos en Venezuela y Colombia, es interesante  revisitar los entretelones del acuerdo de Oslo firmado en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina OLP, en la que participó el gobierno de Noruega como garante de los acuerdos. El informe Gatestone retrata el objetivo de Yasser Arafat al participar en esas conversaciones, ya que la OLP nunca tuvo la intención de apartarse del terrorismo contra el Estado judío. El analista Bassam Tawil comenta que un oficial de la OLP describió los diálogos de Oslo como un “Caballo de Troya” y que, mientras avanzaban las conversaciones, Arafat tenía como objetivo “convertir el Acuerdo de Oslo en una maldición para Israel”, aprovechando ese tiempo para rearmarse y movilizar a sus combatientes a zonas estratégicas. Sobre esto último cita el registro de la conversación con Arafat de otro oficial de la OLP, en la que el líder Palestino le expresó: “Por Allah, los volveré locos (a los judíos). Por Alá, convertiré este acuerdo en una maldición para ellos. Por Allah, tal vez no en mi vida, pero tu vivirás para ver como los judíos huyen de Palestina. Ten un poco de paciencia”.

En el 2000, Arafat en Camp David pateó otra de las mesas de negociación y acuerdos lanzando una ola de terrorismo contra Israel, la famosa “Intifada”, pese a que había recibido la oferta de Ehud Barak, de “establecer un estado palestino desmilitarizado en el 92% de Cisjordania y el 100% de la Franja de Gaza y el establecimiento de la futura Capital palestina en el este de Jerusalén, siendo rechazada por los palestinos sin siquiera una contraoferta. La OLP y Yasser Arafat, arremetieron con una campaña sin precedentes de atentados suicidas y actos terroristas cobrando la vida de miles de israelíes” (Tawil). Israel nuevamente pagó otro alto precio por una mesa de diálogo que se suponía debía promover la paz y la estabilidad en Oriente Medio, donde se trató la retirada israelí de la Franja de Gaza, pero fue utilizado por la propaganda palestina como un signo de debilidad y retirada. Desde entonces, los palestinos no han cesado de disparar cohetes y perpetrar atentados contra Israel exclamando que los habían obligado a huir de Gaza.

Yo añadiría que ni a la OLP y menos ahora a Hamas les ha interesado la creación de un Estado Palestino, ya que eso significaría establecer y respetar las reglas de juego de la comunidad internacional y traicionar su juramento de jamás reconocer la existencia del Estado judío y de no cesar de luchar por su aniquilación.

Salvando las distancias y debido a las semejanzas, pienso que este complejo escenario geopolítico del Medio Oriente se ha trasladado a Venezuela. Para resumir, en relación a Colombia, podemos decir que los acuerdos de Paz manejados por Noruega y Cuba solo han servido para que los criminales de la narcoguerrilla agrupados dentro del partido político FARC, ocuparan curules en el congreso y ahora gocen de total impunidad, mientras su ala militar se reagrupaba y empoderaba en el santuario chavista. En cuanto a Venezuela, la comunidad internacional ha tratado de restaurar la democracia a través de las negociaciones promovidas igualmente por Noruega (…y Cuba), pero hasta la fecha, el chavismo no ha negociado, ya que con cada “diálogo” solo ha ganado tiempo, ha agudizado más la crisis en el país y ha incrementado la violencia y perversidad de su feroz dictadura, como si hubiera copiado a pie juntillas el modelo y método de negociación OLP-Arafat, al ganar tiempo para poder organizar una inviolable franja de seguridad para los terroristas y la narcoguerrilla a lo largo de la frontera con Colombia y Brasil.

Pensando en voz alta, finalmente me pregunto ¿Es una coincidencia que Noruega sirva de facilitador y garante de acuerdos que no se cumplen, sino que por lo contrario son utilizados como “caballos de Troya” por los terroristas?

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Jeff Koons, “Rabbit”, 2019

El anti-David

Edgar Cherubini Lecuna

Paris, julio 2019

Al desmembramiento de las certezas y valores que padecemos en el presente, hay que añadir la confusión promovida por el “se vale todo” en el arte, lo que ha ocasionado una crisis de valoración estética promovida por mercaderes de propuestas insulsas. Esto ocurre en un mercado del Arte globalizado, cuyo  desarrollo ha alcanzado proporciones colosales y cuenta con un portafolio multinacional de artistas, ferias, galerías, marchantes, subastas, mecenas y coleccionistas. El balance anual del Maastricht Art Market Report (TEFAF), revela que las ventas globales de arte en 2018 ascendieron a 67.400 millones de US$. Un verdadero fenómeno financiero del siglo XXI.

Este mercado está influenciado por los Ultra High Net Worth Individuals (UHNWI), un segmento social de las élites mundiales que han entendido que adquirir una obra de arte resulta más rentable y menos riesgoso que colocar sus capitales en la bolsa de valores.  Éstos, a su vez, transforman mágicamente objetos de arte en activos de alto grado de inversión, la mayoría de los UHNWI apuntan a obras y artistas conocidos, mientras que otros apuestan a los más promocionados. Es notorio que estas estrategias de marketing con las que promueven artistas y obras en la actualidad, son orquestadas por alianzas entre galeristas, grupos financieros y medios especializados, para persuadir a gente desinformada a preferir, en muchos  casos, lo falso a lo verdadero, lo insustancial a lo valioso.

Observamos con desconcierto y a veces con indignación, como simples objetos, sean bolsas de basura repletas de desechos, felpudos usados, cajas de zapatos o animales disecados son calificados por curadores y críticos como “obras de arte”.  Basta citar como ejemplo, el cadáver de un tiburón sumergido en una pecera con formol o la calavera del artista inglés Damien Hirst, titulada For the Love of God, vendida en 50 millones de libras esterlinas (US$ 65 millones) en 2008. Obras que junto con sus exorbitantes precios, forman parte de un mercado que contribuye a la confusión reinante en el arte.  

El creciente desconcierto está opacando a los verdaderos discursos del Arte contemporáneo, incluyendo el de jóvenes artistas con investigaciones y propuestas innovadoras entre los que se vislumbran visionarios y precursores de una nueva estética, pero los curadores y galeristas insisten en promocionar bodrios sin sentido que produzcan dividendos. En muchos stands de las últimas ferias de arte que he visitado, donde uno no sabe si estaba observando una exposición de decoradores, artesanos o bromistas, he notado que a los “instaladores” les ha dado por colocar valijas apiñadas, las mismas que vimos en pasadas ediciones de la Bienal de Venecia, las encontramos en parecida versión en otras ferias, junto a ramas y troncos cortados de árboles o plantas dispuestas en hilera como si visitáramos un vivero o los espejos, que son un déjà-vu, sin hablar de los mobiliarios de baño, poltronas y sofás dispuestos como en una sala de visita en los stands, siendo esto último la nueva idea fija que tienen estos pseudo artistas. Muchas de las llamadas obras de arte e instalaciones “vanguardistas” o “posmodernas”, sin ningún discurso conceptual que las sostenga, no son otra cosa que trampas caza bobos armadas por arribistas, curadores y galeristas con muchas agallas y poco miedo al ridículo. Hay un viejo refrán popular que dice: “Donde hay un timador, hay un incauto”. Es una trapacería, no hay otra palabra para definir a unos autodenominados “artistas”, fabricantes de desaguisados. El arte corre el riesgo de convertirse en una banalidad.

¿Cuál es el origen de este despropósito? Cuando Marcel Duchamp (1887–1968), cuestionó el academicismo en el arte y en 1917 expuso un urinario de porcelana que tituló Fountain, bajo el concepto ready-made art, dio inicio, sin proponérselo, a que muchos otros se sintieran con licencia para matar el arte.  En ferias y galerías nos encontramos con vulgares imitadores de Duchamp, Ray, Picabia, del Dadá o del pop Art de la década de los 50, 60 y 70, de los que ya hemos visto obras similares hasta la saturación, pero que estos exponentes del disparate nos tratan de vender como algo novedoso. Críticos de arte, periodistas culturales y curadores que convierten lo banal y nulo en vanguardia, no hacen otra cosa que invitar a la gente a vivir en el mundo de la estupidez y la confusión. Si bien, el arte debe ser completamente libre por tratarse de un mecanismo de expresión del que dispone cualquier individuo, debe existir al menos una dosis de ética o al menos de pudor en el artista en relación a las obras que exhibe. 

El anti-David

Esta hecatombe de extravagancias llegó a su paroxismo este año. En la subasta organizada en el mes de mayo por la casa Christie’s de Nueva York se vendió la escultura de Jeff Koons titulada “Rabbit” en 91.1 millones de dólares, un récord histórico para un artista vivo. Se trata de una pieza de metal que imita la forma de un globo al que se le ha dado la apariencia de un conejo. Para entender los alcances de este artificio e indignarse con sobrada razón, basta escuchar lo que Alex Rotter, el arrogante director de arte contemporáneo de Christie’s, dijo sobre esta obra: “Rabbit es la pieza más importante de Jeff Koons. Iría aún más lejos, es la escultura más importante de la segunda mitad del siglo XX. Es el final de la escultura, es el anti-David, como yo lo llamo”, afirmó sin pudor. Así de sencillo quedó eclipsada la obra maestra de Miguel Ángel, por un puñado de dólares.

Jean Clair, pensador francés, historiador de Arte, antiguo director del Musée National d’Art de Paris, ex conservador del Centre Pompidou y ex director de la revista de vanguardia “L’Art Vivant”, se pregunta: “¿Por qué está prohibido mencionar el término “engaño” sobre este tipo arte, sin que se lo considere a uno reaccionario?”. Como afirma Baudrillard, el “arte apuesta a esa incertidumbre, a la imposibilidad de un juicio de valor estético fundado, y especula con la culpa de los que no lo entienden, o no entendieron que “no había nada que entender”. Esta paranoia cómplice del arte hace que ya no haya juicio crítico posible, sólo un reparto amistoso de la nulidad”. 

En una entrevista reciente (Nicolas Ungemuth, Les vérités de Jean Clair, la sentinelle intellectuelle, Le Figaro, 05/07/2019), Clair calificó de “abortos” las obras de Koons y denuncia sin ambages: “Esto es obra de un sistema financiero, muy inteligente, que hace que las obras tengan un valor agregado más fuerte y más rápido de lo que carecen, es decir, del valor estético o espiritual. A esto le llamo la “titulización de la nada”, pero esta “titulización” (en el sentido del término bancario) solo es posible si las obras en sí no tienen un valor intrínseco. Los banqueros lo saben muy bien. Llevar las obras existentes al mercado debido a sus cualidades artísticas y estéticas nunca conducirá a las extraordinarias hazañas de las subastas que permiten lograr precios alucinantes como las obras de Koons. Esta falsificación original hace posible todas las demás imposturas y todas las demás corrupciones”.

Pero el caso de Hirst o de Koons, son apenas  dos entre muchos ejemplos de la superficialidad y banalidad que han atizado la cáustica voz de Avelina Lésper: “¿Qué hacemos con el arte? Decir abiertamente que ni el discurso, ni las intenciones, ni las grandes sumas de dinero convierten en arte a objetos sin inteligencia, factura y belleza, que la condición de arte está por encima de intereses ideológicos y económicos. Dejemos la hipocresía de las buenas intenciones y aceptemos que el arte está padeciendo a sus mercenarios, gente que lo ha convertido en un instrumento ideológico y económico, que han hecho de su mediocridad un arma, y que son artistas del chantaje social”.  


Miguel Ángel Buonarroti, David (1501-1504), Florencia

Haciendo frente al arte de la vulgaridad, existen voces reflexivas como la de Roger Scruton: “La belleza es un valor, tan importante como la verdad y la bondad. Pero en el siglo XX, la belleza dejó de ser importante. El arte apuntó a perturbar y romper tabúes morales, no era la belleza sino la originalidad, por mucho que se lograra y a cualquier costo moral, lo que ganaba los premios. No solo el arte ha hecho un culto a la fealdad, la arquitectura también se ha vuelto sin alma y estéril, y no es solo nuestro entorno físico lo que se ha vuelto feo. Nuestro lenguaje, nuestra música y nuestros modales son cada vez más escandalosos, egocéntricos y ofensivos. Como si la belleza y el buen gusto no tuvieran un lugar real en nuestras vidas”.

Pese a esta invasión de los Goliat del arte de la estulticia que acabamos de resumir, los coleccionistas informados y el público sensible al verdadero arte, ese que genera belleza, emoción, pensamiento y reflexión, siempre acudirán a las fuentes estéticas y a los artistas contemporáneos dotados con discursos coherentes, porque tienen la certeza que sus obras son las que van a perdurar en el futuro, como hasta hoy ha perdurado el David.

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Robert Wilson – Philip Glass, escena de la ópera Einstein on the Beach (1976)

Robert Wilson

De la ópera muda al monólogo abstracto

Edgar Cherubini Lecuna

París, julio 2019

Antes de comentar la más reciente obra de Robert Wilson, Mary Said what She Said, que presencié hace unos días en el Espace Cardin del Théâtre de La Ville de París, voy a comenzar por tratar de resumir la sorprendente historia de este genio del teatro contemporáneo, ya que para juzgar esta singular puesta en escena sobre María Estuardo, reina de Escocia, hay que remontarse a los orígenes de su creador.

Robert Wilson, nace en Waco, Texas, en 1941. Hijo de un estricto e intolerante abogado, alcalde de la ciudad, y de una madre “presente pero ausente”, como él mismo lo indica. Diagnosticado como autista por el médico de la familia, en realidad era un niño ensimismado, tartamudo y retardado, lo que hacía empeorar la relación con un padre tan exigente.  Siendo un adolescente solitario, logra corregir su grave problema de tartamudeo gracias a Byrd Hoffmann, un psicólogo que utilizaba la danza como terapia. Wilson lo recuerda con infinito agradecimiento: “Aprendí con él a entender y controlar mi cuerpo, a moverme y hablar en cámara lenta, de esa forma comencé a estructurar mis pensamientos y comencé a expresarlos con palabras fluidas” (Katharina Otto-Bernstein, Absolute Wilson, 2006). Desde entonces, el ralentí o movimientos, a lo cámara lenta, estarán presente en todas sus obras. A los 20 años, decide irse de su casa para estudiar en la escuela de arte y diseño Pratt, en Brooklyn (NY). Para costearse sus estudios, trabajaba en asilos de Nueva York cuidando niños con discapacidades mentales y en estado catatónico, oficio que muy pocos querían realizar. Al egresar de Pratt, realiza pasantías con John Cage, Andy Warhol, George Balanchine y Martha Graham.

Robert Wilson
© Photography Yiorgos Kaplanidis

Wilson cuenta que cuando vivía en Waco, fue testigo de la exacerbada segregación racial de ese entonces.  Un día presenció una escena de ensañamiento de cuatro policías contra un niño negro sordomudo llamado Raymond Andrews, eso lo marcaría de por vida. En 1968, después de muchas gestiones, logra su adopción. Ese mismo año, adopta a un adolescente esquizofrénico, Christopher Knowles, para sacarlo del sanatorio donde se encontraba recluido, con ambos funda la compañía de teatro “Byrd Hoffman School of Byrds”, en memoria del psicoterapeuta que lo ayudó a hablar de manera normal y a estructurarse mentalmente. El resto de la troupe estaba compuesta por discapacitados de los sanatorios y hospitales públicos de Harlem. Con ellos produce varias obras pioneras del teatro contemporáneo: The King of SpainThe Life and Times of Sigmund Freud (una obra de 12 horas), ambas en 1969, la ópera silenciosa Deafman Glance (1971) y la obra KA Moutain y Guardenia Terrace (1972), escenificada en Irán durante siete días seguidos. En 1975, Wilson comenzó a trabajar con el compositor Philip Glass la ópera Einstein on the Beach, estrenada en 1976. Le siguen otras ochenta y cinco obras, entre las que destacan: Civil War (1984) escenificando cada uno de sus tres actos en tres países diferentes; Doktor Faustus (1989); Orlando (1993); Shakespeare’s Sonette (2009); entre otras.  Veintisiete de sus obras se encuentran actualmente en cartelera en media docena de países.


Algunos de los integrantes de The Byrd Hoffman School of Byrds (1970)

Sobre Deafman Glance o La mirada del sordo (1970), Wilson dice: “Fue el primer trabajo teatral que escribí y realicé en colaboración con un adolescente sordomudo. Desde el primer momento entendí que ese niño estaba dotado de una gran inteligencia. A pesar de que era un analfabeta, nos entendimos perfectamente ya que el pensaba en imágenes y signos. (…) A menudo señalaba cosas que yo no observaba, porque uno siempre está preocupado por las palabras y sus significantes, lo que uno habla y escucha, sin percibir el entorno. Titulé este primer trabajo: Deafman Glance”. (K Otto-Bernstein, 2006). Es con esta obra que Wilson se hará famoso en todo el mundo. Conocida en francés como Le regard du sourd o La mirada del sordo, estrenada en París en 1971. Después de asistir al estreno, Louis Aragon (1897-1982), uno de los fundadores del Surrealismo, escribe la conocida Lettre ouverte à André Breton sur le regard du sourd, la science et la liberté, expresando que “esta ópera muda es la obra más hermosa y conmovedora que he presenciado en mi vida”. Aragón se convertirá en uno de los admiradores y mejores amigos de Wilson.

Una escena de Deafman Glance (1970)

Su otro ayudante y escenarista es Christopher Knowles, quien estaba internado en una institución para niños psicóticos hasta que Wilson lo conoció y trabó amistad con él: “La institución, su familia, todo el mundo trataba de conducirlo a una vida normal, ya que lo único que hacía todo el día era teclear en una máquina de escribir eléctrica con la que, mediante la repetición de letras con el negro y rojo de la cinta creaba fantásticos diseños e inventaba lenguajes. Yo encontré que lo que este niño hacía era de una gran belleza”. 

Robert Wilson actuando en Letter to the Queen Victoria (1974), escenografía de Christopher Knowles. En los telones se aprecian fragmentos de la lengua inventada por Knowles mientras estuvo recluido en el hospital psiquiátrico.

Wilson adopta a Knowles y a partir de allí formará parte de su equipo de producción. Es notable el escenario de Letter to the Queen Victoria (1974), realizado por Knowles utilizando los mismos diseños que solía hacer mientras se encontraba recluido en el sanatorio. En los telones se aprecian los textos en la lengua inventada por Knowles. Cuando le preguntaron a Wilson el por qué lo había adoptado, respondió sin ambages: “Porque él es incapaz de mentir”.

La mayoría de las obras y escenarios de Wilson están inspirados en acontecimientos de su niñez y adolescencia. Ante la pregunta de un crítico de teatro sobre esa fijación, Robert Wilson, parafraseando a Baudelaire, respondió: “El ingenio consiste en atreverse a recuperar la infancia”.

Un monólogo abstracto

Mary Said what She Said, es el título de la más reciente obra dirigida por Robert Wilson. Mary Stewart o María Estuardo, mujer de gran belleza y sensibilidad, fue la Reina de Escocia y de las Islas, Reina de Francia y pretendiente al Trono de Inglaterra. En vida, la Reina María se propuso erradicar el protestantismo y edificar un reino católico, misión que le costó 19 años de prisión, acusada por sectores protestantes allegados a la Corona de una supuesta y nunca comprobada participación en un complot para asesinar a su prima, la reina Elizabeth I de Inglaterra. Durante todo ese tiempo, a la prisionera no le fue permitido ver a su hijo, de apenas ocho meses cuando fue condenada a prisión, siendo recluida en diversas torres y castillos, para evitar así las concentraciones de los nobles católicos que reclamaban su libertad. Mary Queen of Scots es decapitada en Fotheringhay Castle, el 17 de noviembre de 1558. La leyenda cuenta que su cabeza, al desprenderse de su cuerpo, no cesó de mover los labios, como si estuviera hablando. De allí que la obra, más que un monólogo es una declamación intencionalmente repetitiva que de tanto en tanto adquiere un ritmo delirante, acompañado de la música concebida por Ludovico Einaudi y la singular escenografía minimalista de Wilson. El guión es de Darryl Pinckney, inspirado a su vez en la biografía de María Estuardo de Stefan Zweig.  

Isabelle Huppert en Mary Said What She Said, París, 2019

La dirección de Robert Wilson convierte la tragedia de María Estuardo en una intensa y hermosa reflexión sobre la vida de esta altiva mujer, plena de detalles tanto poéticos y glamorosos, como infelices y turbios, al hacernos partícipes de la intimidad de sus sentimientos expresados en cartas y poemas, en ritmo con una coreografía insistente que comienza con un exacerbado ralentí de la protagonista, para después pasar a repeticiones que acompasan la voz y la prodigiosa energía de la actriz francesa Isabelle Huppert. Wilson dice que ella posee el don de “pensar de manera abstracta”. En su soberbia actuación, Huppert nos conduce por la laberíntica historia de María Estuardo, logrando que en ningún momento sintamos abatimiento por su suerte sino por el contrario, los atónitos espectadores fuimos imbuidos del orgullo de quien el día antes de su ejecución, inspirada en su inconmovible fe, exclamó: “En mi final, está mi comienzo”.

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Israel, a small country without natural resources, which, despite suffering daily threats and attacks from different fronts, has, within a few years, managed to take its place among the giants of the world technology and one of the most attractive country for investment.

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The curse and the miracle : Venezuela and Israel

Edgar Cherubini-Lecuna

VenEconomy, October 2014, Vol. 32, No. 1

Now more than ever Venezuelans must start to develop their main asset, which is their capacity for creativity and innovation, since oil alone cannot bring real progress and wellbeing to a country. This has been proved by the experience of Israel, a small country without natural resources, which, despite suffering daily threats and attacks from different fronts, has, within a few years, managed to take its place among the giants of the world economy

In July 2006, a shower of Qassam rockets from the Gaza Strip was falling on Israel. While this was going on, the terrorist organization Hezbollah, Iran’s military wing in Lebanon, was carrying out several attacks within its territory, prompting Israel’s military response in what has come to be known as the LebanonWar.

At that time and with the conflict escalating fast, Warren Buffett invested $4.0 billion in Iscar, an Israeli high technology company that manufactures precision instruments. A journalist asked him, somewhat incredulously, why he had invested in such a small country, which Iran has threatened to wipe off the map and which is under daily attack from its neighbors, to which Buffett replied: “I bet on people who invest in their people, not on people who bet on dead dinosaurs.”

While Palestinian terrorists continue their blind attacks on Israel and the planetary left looks for any kind of excuse to condemn the Israelis whenever they defend themselves, investments continue to flow into the country on an unprecedented scale. According to the Dow Jones Venture Source (2008), the four most important economies, after the U.S., in attracting venture capital were Europe ($1.53 billion), China ($719 million), Israel ($572 million) and India ($99 million). Israel, with 8 million people, attracted almost as much as China, with 1.3 billion inhabitants.

In 2013, foreign companies, especially startups, invested $6.0 billion to become partners in Israeli firms. In the same year, Israeli exports of high technology represented nearly $35.7 billion.  Israel maintains a successful trade balance with 165 countries.

Hatred of success

In the list of rich and poor countries, based on per capita GDP (PPA) that the World Bank prepares annually, Israel held 28th place in 2013 with a per capita GDP of $36,151, while Venezuela was in 72nd place with a GDP of $14,415 and Iran, the declared enemy of Israel, was much lower down on the list with $ 4,763.

The comparison with Venezuela is inevitable due to the fact that from 2005 onwards, the chavista regime has publically expressed its hatred towards Israel and increased its strategic alliances with Iran, Palestine, Hamas and Hezbollah, to become a kind of tropical fundamentalist enemy of the Jews: “May Israel be damned, I curse you from the bottom of my soul and my guts.” (Hugo Chávez, June 2, 2010).

Israel is a small Mediterranean country with a semidesert surface area of 20,770 Km2, without hydraulic or oil resources, hemmed in between Jordan, the Palestinian territories, Egypt, Lebanon and Syria, with a population of barely 8,120,300, besieged historically by the Arab countries, threatened by Iran and attacked daily with rockets by terrorist organizations like Hamas and Hezbollah, which have sworn not to rest until achieving its destruction and disappearance from the face of the earth. Nevertheless, the Organization for Cooperation and Economic Development (OECD), the club of the world’s most ad- vanced economies, says that “Israel is the most attractive country for investment, with high economic growth and historically low levels of unemployment.” For them, it is a bad thing to be poor.

Venezuela, on the other hand, stands out like a giant with its surface area of 916,445 km2, with the biggest oil reserves on the planet, bursting with natural resources of all kinds and a population of 28,047,938, without enemies attacking it daily with mis- siles or suicide bombers. It is curious that a country which has exported some $830 billion in oil during the past 16 years should nowadays present such a discouraging picture of poverty, shortages, lack of productivity and marginality from all points of view in world development.

From orange-growing to nanotechnology

The state of Israel was created in 1948 and, during the early years, its economy was based on agriculture, with oranges making up 60% of its exports. Israeli farmers invented new methods of irrigation; in cattle-raising, its animals became world champions in producing milk; they increased the area under cultivation by 160% and the irrigated area by 800% by using technology to turn sea water into drinking water. Exports of agricultural goods rose from $20 million in 1950 to $1.2 billion in 2009. According to David Mandel, in spite of the wars, with their great human and economic cost, the campaign of terror, its enemies at home and abroad and boycotts, Israel is today an economic power (David Mandel, Mi Enfoque, No 505, May 7, 2014).

One of the factors in Israel’s success was economic liberalization which brought to an end the obsolete socialist principles which had prevailed in the country since its beginnings. To this should be added its transformation from a benefactor state into an entrepreneurial state that invests in knowledge.

Another factor to be considered in relation to Israel’s success story are its universities, some of which are committed to turning Israel into the world’s leader in Nanotechnology, in order to create new applications in medicine, electronics, bio- materials and energy production. “Today Israel has 220 scien- tists, 750 doctoral students and 850 master’s-degree students specializing in nanotechnology. In the last six years, 101 inter- nationally-recognized scientists have come to work in Israeli universities. In the last three years, more than 7,500 articles about this technology have been published in Israel. Numer- ous start-ups have been created and more than 860 patents have been registered.” (Mandel)

Recently, Haifa was named as the “most intelligent” city in the Middle East by the IESE Business School of the University of Navarra (Barcelona, Spain), an annual survey that classifies cities according to categories of innovation, sustainability, quality of life, civic management, technology, economy, employment and ability to attract talented people. Haifa has a surface area of 854 km2 and 250,000 inhabitants. Its schools, universities and technological parks have reached the highest levels of excellence. This small city has produced more Nobel prize winners in science and technology than any other city in the world.

Invest in knowledge or waste money on ideology

With regard to Buffett’s investment in Israel, New York Times journalist and Pulitzer prize-winner Thomas L. Friedman wrote: “The oil countries depend militarily and economically on ex- tracting oil from the earth, on dead dinosaurs. Israel’s economic and military energy is now entirely dependent on extracting intelligence from its people, a renewable resource”(Thomas L. Friedman, People vs. Dinosaurs, NYT, June 8, 2008).

The contrast between Israel and Venezuela is dramatic. While a military regime following an expressly dictatorial line like chavismo invests in a political and economic model identical to that of Cuban communism, a democratic country like Israel is investing in knowledge towards a sustainable future. According to Juan Enríquez Cabot, “the empires of the future are the empires of the mind. The richest countries are not those that have the biggest natural resources, as they used to be, but those that are best equipped educationally and technologically” (Juan Enríquez Cabot, Mientras el futuro nos alcanza, Mexico, 2004).

The ignorance of the chavista regime and of the Cubans that direct it prevents them from seeing that the world is moving from an economy of basic goods to a Knowledge Economy. “Those countries that are still trying to compete by selling raw materials without knowledge are becoming increasingly poorer. An economy is able to move not only physical wealth, reserves and investments, but also intellectual wealth,”says Cabot.

Chavismo, an adventure in nihilism

Venezuela has been left behind by new tendencies in development, innovation and, in general, by the creativity necessary to face the challenges represented by the latest paradigms of civilization.

In its fanaticism, the chavista regime has excluded entrepreneurs, technicians, researchers, scientists and intellectuals, who represent the most valuable assets of any country, and has substituted them with activists and fanatics, as well as harassing and destroying the universities, where pluralist thought is forged. It has dilapidated immense resources and valuable, unrecoverable time in pursuit of senseless, populist myths. It has destroyed several generations of agri-industrial production and erased the borders between government, state, nation and party by taking over institutions and denying any possibility of a social pact, which is the only tool for reaching concerted collective solutions capable of uniting individualities for the sake of the country as a common cause. In other words, it has broken the ecological chain of democracy through a mis- guided, nihilistic adventure. After the waste and robbery of thousands of million dollars and 16 years adrift, without any stance or clear objectives on development, Venezuela is start- ing to tremble at its weakness and isolation.

What does the future hold for Venezuela?

Israel has shown how a country can, in a few years, reach a level of development when it proposes to. But rebirth will only be possible in democracy, with the participation and political will of clear-minded people who decide to rectify the uncertain course which has been followed until now. They will have to begin by overcoming the mental poverty which has prevailed over all these years and, instead of cursing Israel, start asking how to achieve a similar miracle in order to save Venezuela.

Edgar Cherubini Lecuna

Franco-Venezuelan journalist and communicational strategist living in Paris. Since 1972 he has contributed to different local and international publications. He was awarded the European Union Prize for Journalism, 2008.

Paris, July 2014

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La maldición y el milagro

Edgar Cherubini Lecuna

VenEconomy, October 2014, Vol. 32, No. 1

En julio de 2006, se precipitaba sobre Israel una lluvia de cohetes Qassam lanzados desde la franja de Gaza y una serie de ataques terrestres eran perpetrados  por la organización terrorista Hezbollah, brazo armado de Irán en Líbano, desatando la respuesta militar de Israel en lo que se conoce como la Guerra del Líbano.

En esos días y en plena escalada del conflicto, Warren Buffett invirtió 4.000 millones de dólares en Iscar, una empresa israelí de alta tecnología, fabricante de instrumentos de precisión. Un periodista le preguntó con asombro, por qué había invertido en un país tan pequeño, amenazado por Irán de hacerlo desaparecer del mapa y atacado a diario por sus vecinos, a lo que Buffett respondió: “Yo apuesto a la gente que invierte en su gente, no a la gente que apuesta por dinosaurios muertos”, en clara referencia a Irán.

Mientras los terroristas palestinos continúan sus ciegos ataques a Israel y la izquierda planetaria solo está pendiente de condenar a los israelíes cada vez que se defienden, se produce por el contrario, una escalada de inversiones sin precedentes hacia ese país. Según el Dow Jones Venture Source (2008), las cuatro economías importantes después de USA, en la atracción de capital emprendedor estaban: Europa US$ 1.53 mil millones, China US$ 719 millones, Israel US$ 572 millones y la India US$ 99 millones. Israel, con 8 millones de personas atrajo casi tanto como China, con 1.3 mil millones de habitantes.

En 2013, empresas extranjeras, en especial start-ups companies [1] invirtieron US$ 6 mil millones para asociarse a firmas israelíes. En ese mismo año la exportación israelí de alta tecnología representó cerca de 35.700 millones de dólares. Israel mantiene una balanza comercial exitosa con 165 países.

El odio al éxito

En la lista de los Países ricos y pobres basada en el PIB (PPA) Per Cápita que el Banco Mundial elabora anualmente, Israel figura en el 2013 en el puesto No 28 con un PIB de US$ 36.151, Venezuela en el puesto No 72 con un PIB de US$ 14.415 e Irán, el enemigo declarado de Israel, mucho más abajo, con US$ 4.763.

Es inevitable hacer una comparación con Venezuela, debido a que el régimen chavista desde el año 2005 hizo público su odio a Israel e incrementó sus alianzas estratégicas con Irán, Palestina, Hamas y Hezbollah, convirtiéndose en una especie de fundamentalista tropical enemigo de los judíos: “Maldito seas Estado de Israel, te maldigo desde el fondo de mi alma y de mis vísceras” (Hugo Chávez, 02.06.2010).

Israel es un pequeño país mediterráneo con una superficie semidesértica de 20.770 Km2, sin recursos hidráulicos ni petróleo, arrinconado entre Jordania, Palestina, Egipto, Líbano y Siria, con una población de apenas 8.120.300 habitantes, asediado históricamente por los países árabes, amenazado por Irán y atacado a diario con cohetes por organizaciones terroristas como Hamas y Hezbollah, que han jurado no descansar hasta culminar su destrucción y desaparición de la faz de la tierra.  Sin embargo, la Organisation de Coopération et de Développement Économiques (OCDE), el club de las más avanzadas economías del mundo, dice que “Israel es el país mas atractivo para las inversiones, de mayor crecimiento económico e históricos bajos niveles de desempleo”. Para ellos, ser pobre es malo.

Venezuela, por el contrario luce como un gigante con sus 916.445 km2 de superficie, con las reservas de petróleo más grandes del planeta, pletórica de recursos naturales de todo tipo y una población de 28. 047.938 habitantes, sin que ningún enemigo lo esté atacando a diario con misiles ni kamikazes. Resulta curioso que un país cuyas ganancias producidas por el comercio del petróleo haya sido de aproximadamente US$ 600.000 millones en 16 años, presente hoy tan desesperanzador cuadro de pobreza, escasez, improductividad y marginalidad en todos los órdenes del desarrollo mundial.

Del cultivo de naranjas a la nanotecnología

Según David Mandel[2], a pesar de las guerras, con su gran costo humano y económico, de la campaña de terror, de sus enemigos externos e internos, y de los boicots, Israel hoy es una potencia económica.  El Estado de Israel fue creado en 1948 y la economía del país en sus primeros años estaba basada en la agricultura, 60% de las exportaciones eran naranjas. Los agricultores israelíes inventaron nuevos métodos de irrigación, en ganadería consiguieron que sus vacas fueran las campeonas del mundo en dar leche, aumentaron en 160% el área cultivada y en 800% el área irrigada utilizando la tecnología de convertir el agua del mar en agua potable. La exportación de artículos agrícolas subió de US$ 20 millones en el año 1950 a $1.200 millones en el año 2009.

Entre los factores del éxito israelí, Mandel cita la liberalización de la economía que terminó con los obsoletos principios socialistas que habían regido en el país desde sus comienzos. Habría que añadir el reposicionamiento que pasó de ser un Estado benefactor a un Estado emprendedor que invierte en conocimiento.

Otro factor a considerar en relación al éxito israelí, son sus universidades, algunas de ellas decididas a convertir a Israel en el líder mundial en Nanotecnología, con el fin de crear nuevas aplicaciones en medicina, electrónica, biomateriales y producción de energía. “Hoy en Israel 220 científicos, 750 estudiantes de doctorado y 850 estudiantes de maestría, se especializan en nanotecnología. En los últimos seis años 101 científicos de reputación internacional se han integrado a las universidades israelíes. En los últimos tres años se han publicado en Israel más de 7.500 artículos sobre esta tecnología. Se han creado numerosas startups y se han registrado más de 860 patentes” (Mandel).

Recientemente, Haifa fue calificada la ciudad más “inteligente” del Medio Oriente por el IESE Business School de la Universidad de Navarra en Barcelona, una encuesta anual que clasifica las ciudades en base a las categorías de innovación, sostenibilidad, calidad de vida,gestión cívica, tecnología, economía, empleo y capacidad para atraer a personas con talento. Haifa, tiene una superficie de 854 Km2 y 250.000 habitantes. Sus escuelas, universidades y parques tecnológicos están a niveles de excelencia. Esta pequeña ciudad ha producido el mayor número de premios Nobel de ciencia y tecnología que cualquier otra ciudad en el mundo.

Invertir en conocimiento o despilfarrar en ideología

El periodista del New York Times y premio Pulitzer, Thomas L. Friedman, a propósito de la inversión de Buffett en Israel, escribió: “Los países petroleros dependen militar y económicamente de extraer petróleo de la tierra, de dinosaurios muertos. La energía económica y militar de Israel es hoy enteramente dependiente en extraer inteligencia de su gente, un recurso renovable”[3].

Es dramático el contraste entre Israel y Venezuela. Mientras un régimen militar con expresa línea dictatorial como el Chavismo, invierte en un modelo político y económico idéntico al comunismo cubano, un país democrático como Israel, invierte en conocimiento hacia un futuro sustentable. Según Juan Enríquez Cabot, “Los imperios del futuro son los imperios de la mente. Los países más ricos no son, como antes, los que tienen más recursos naturales, sino los que están mejor equipados educativa y tecnológicamente” [4] . La ignorancia del régimen chavista y de los cubanos que lo dirigen, no les permite ver que el mundo está transitando de una economía de bienes básicos a una Economía del Conocimiento. “Aquellos pueblos que siguen tratando de competir vendiendo materias primas sin conocimientos, son cada día más pobres. Una economía no solamente puede mover la riqueza física, reservas e inversiones, sino que también puede mover la riqueza intelectual”, afirma Cabot.

El chavismo, un despropósito nihilista

Venezuela, se ha quedada rezagada de las nuevas tendencias del desarrollo, de las innovaciones y en general de la creatividad necesaria para enfrentar los retos que representan los nuevos paradigmas de la civilización. En su fanatismo, el régimen chavista ha excluido a gerentes, técnicos, investigadores, científicos e intelectuales que representan los activos más valiosos de cualquier país, suplantándolos por activistas y fanáticos, empeñándose además en hostigar y destruir las universidades, fraguas del pensamiento plural.  Han agotado inmensos recursos y un valioso e irrecuperable tiempo en mitos populistas sin sentido. Destruyeron la producción agro industrial de varias generaciones, borraron los límites entre gobierno, Estado, nación y partido, ocupando las instituciones y negando la posibilidad de un pacto social que es la única herramienta de búsqueda de soluciones colectivas concertadas para aglutinar las individualidades en una causa común de país. En pocas palabras, han roto la cadena ecológica de la democracia en un despropósito desatinado y nihilista. Luego del despilfarro y robo de cientos de miles de millones de dólares y tras 16 años a la deriva, sin posicionamiento y sin objetivos ciertos de desarrollo, Venezuela está comenzando a estremecerse en su debilidad y aislamiento.

¿Cuál será el destino de Venezuela? Israel ha dado un ejemplo de como en pocos años un país puede alcanzar el desarrollo si se lo propone. El renacimiento solo será posible en democracia, con la participación y voluntad política de mentes lúcidas que decidan corregir el rumbo incierto que ha predominado hasta el presente. Habría que comenzar por superar la pobreza mental imperante durante todos estos años y en vez de maldecir a Israel, preguntarse qué hacer para lograr un milagro semejante y salvar a Venezuela.

edgar.cherubini@gmail.com

[1] Una startup o empresa de capital-riesgo, son por lo general empresas emergentes con ideas asociadas a la innovación y desarrollo de nuevas tecnologías. Una startup es además una organización humana con gran capacidad de cambio, eficiencia y estructura operativa. Las startup en general, necesitan formar alianzas accionarias con otras empresas afines a su modelo empresarial para conseguir que un negocio despegue, crezca y sea exitoso.

[2] David Mandel, Mi Enfoque, No 505, Mayo 7, 2014.

[3] Thomas L. Friedman, People vs. Dinosaurs NYT, 08.06.2008.

[4] Juan Enríquez Cabot, Mientras el futuro nos alcanza, México, 2004.

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