Luz, las luces y el hombre ilustrado


« Luz, las luces », pabellón de Francia, Dubai 2021

Cruz-Diez en la Exposición Universal de Dubai

Luz, las luces y el hombre ilustrado

Edgar Cherubini Lecuna

“Colocar la innovación científica y tecnológica al servicio del progreso humano: esa es la ambición que Francia quiere encarnar desde la Ilustración. Frente a la actual crisis pandémica, así como a los desafíos de la transición ecológica, las nuevas formas de movilidad y la revolución digital, esta ambición adquiere ahora un nuevo significado y una nueva urgencia. Por eso queríamos colocar el Pabellón de Francia en la Exposición Universal de Dubai bajo el signo de las Luces del siglo XXI”. Así se expresó Jean-Yves Le Drian, ministro de Relaciones Exteriores, sobre la participación de su país en La Exposición Universal de Dubai, a celebrarse entre 1 de octubre de 2021 y el 31 de marzo de 2022.

“Luz, las luces”, es el nombre asignado al pabellón, dedicado a la noción de progreso e innovación, basado en los recursos naturales, culturales y humanos de Francia, la experiencia del visitante gira en torno a la luz. De allí que, en el corazón del pabellón se exhibirá la edición original de los 35 volúmenes de la Enciclopedia o Encyclopédie, editada en Francia entre 1751 y 1772, bajo la dirección de Diderot.


Diderot, Enciclopedia, editada en Francia entre 1751 y 1772

Pienso que retomar la ilustración como idea central es de una gran significación en este presente rodeado de las asechanzas oscurantistas, ya que los valores esenciales que defienden los hombres de la Ilustración en toda Europa son la tolerancia, la libertad y la igualdad. El siglo de las Luces o de la Ilustración proyectó la figura del hombre pensante como un ideal a alcanzar por la sociedad. A este hombre se le exigía el rigor intelectual de ejercer la razón en todos los dominios del saber y, a la vez, tener conciencia y sensibilidad social.

Junto a las innovaciones tecnológicas y avances en todos los órdenes para el desarrollo sostenible, Francia exhibe su patrimonio cultural y artístico como el fundamento de su identidad como nación. La escogencia del artista franco-venezolano Carlos Cruz-Diez (1923-2019), que desde 1960 escogió Francia como su hogar, es sin duda un acierto. En 1960, al establecer su taller en París, las propuestas de Cruz-Diez se sumaron a las tendencias de la Abstracción Geométrica y a la corriente Cinética en pleno desarrollo en ese momento en Europa. Sus investigaciones sobre la luz y el fenómeno cromático, sus reflexiones y hallazgos hicieron que su nombre se asociara al de otras grandes figuras del arte contemporáneo, siendo considerado uno de los más destacados pensadores del color del siglo XX. Sus propuestas que han contribuido a modificar los paradigmas sobre el color forman parte de la motivación a la invención que desea transmitir Francia en su pabellón de Dubai.

Cruz-Diez, el hombre ilustrado

Las interrogantes que incitaron a Cruz-Diez a escrutar la realidad que existe detrás del fenómeno cromático y que lo llevaron a transformar el plano estático de la pintura tradicional en colores dinámicos o espaciales, fueron producto de una intensa y sistemática reflexión sobre la luz y la condición sustantiva del color.  Sus hallazgos son el fruto de un pensamiento libre que se nutrió sin cesar de los avances científicos y culturales de su tiempo. Sin esquemas preconcebidos, se dedicó a escrutar la realidad que existe detrás de los fenómenos. “Tú descubres cosas, las relacionas, haces tus reflexiones y asociaciones para luego inventar. El invento es la codificación de algo existente, es decir, de algo que existió siempre pero que tus contemporáneos o tus predecesores nunca lo percibieron. El arte es el vehículo entre el hombre y las cosas de una época, por eso, los misterios se aclaran gracias a los artistas”.


Carlos Cruz-Diez, Paris 2017 © Atelier Cruz-Diez Paris / Photo: Lisa Preud’homme © Estate of Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images

En su ensayo sobre el proceso creativo, James Baldwin describe la actitud del artista cabal y su reveladora misión en la sociedad: “El artista se distingue de los demás actores responsables en la sociedad por el hecho de que él es su propio tubo de ensayo, su propio laboratorio, trabajando de acuerdo con normas muy rigurosas, aunque no sean las establecidas, con el fin de revelar, sin ninguna consideración, todo lo que pueda descubrir con respecto al misterio del ser humano. La sociedad acepta algunas cosas como reales, pero la realidad visible esconde otras más profundas y es el artista quien las revela. La sociedad asume que todo es estable, pero es el artista el que conoce y expresa que no hay nada estable bajo el cielo” (James Baldwin, The Price of the Ticket,1985).

Si la función del artista, según Baldwin, es la de revelar lo que se esconde detrás de la realidad, que en su devenir es sutil, inestable y ambigua, pensamos que Cruz-Diez se inscribe en esa función social trascendente, cuando afirma: “El condicionamiento cultural fundado en el culto de la forma y la imagen, nos impide aprehender los acontecimientos sutiles que suceden en el espacio y el tiempo. En mis obras, el color aparece y desaparece en el transcurso del diálogo que se genera con el espacio y el tiempo real. Simultáneamente, aparece de forma incuestionable el hecho de que la información adquirida, así como los conocimientos memorizados en el transcurso de nuestra experiencia vital, no son, probablemente, ciertos …al menos parcialmente. Es posible, además que, gracias al color, abordado a través de una “visión elemental” desprovista de significaciones preestablecidas, podamos despertar otros mecanismos de aprehensión sensible más sutiles y complejos que los impuestos por el condicionamiento cultural y la información masiva de las sociedades contemporáneas” (Carlos Cruz-Diez, Reflexión sobre el color, 2009).

El crítico de arte Jean Clay se expresó sobre la trascendencia de su obra: “podríamos afirmar, sin lugar a duda, que los hallazgos de Cruz-Diez como pensador del color, dejan atrás las ideas establecidas sobre el color cultural, ligado a los sistemas de organización mental del siglo XX” (Cruz-Diez et les trois étapes de la couleur moderne,1969).

Cruz-Diez no solo se destacó como un artista cabal, sus preocupaciones sociales lo mantuvieron conectado con las convulsiones de su país natal y las evoluciones del pensamiento del país que lo adoptó en su plena madurez intelectual. Entre los 72.000 artículos de la Enciclopedia, Diderot define los valores del hombre ilustrado: “Es un intelectual comprometido que interviene en la sociedad, un hombre honesto que actúa en todo con la razón, que se preocupa por desenmascarar los errores”. 

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

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