Los frankenstein socialistas del siglo XXI

Los “presidentes de los pobres” en nombre de un supuesto “socialismo” negocian los recursos de sus países con voraces mega corporaciones, promoviendo la devastación ambiental y humana.

Los frankenstein socialistas del siglo XXI

Edgar Cherubini Lecuna

París, Febrero 2014

Luego de años de seducción por “revolucionarios” latinoamericanos como Chávez, Correa y Evo Morales, algunos “idiotas útiles” representativos de la izquierda europea, están descubriendo hoy la cruda realidad, de cómo en nombre de un supuesto “socialismo” se promueve la devastación ambiental y humana, el comercio de los valores éticos y la soberanía a cambio de jugosos contratos, convirtiéndose en vasallos de las mega corporaciones que dominan la economía mundial.  Muchas de estas transnacionales no obedecen a Estados, ni parlamentos, ni contralorías, ni están ubicadas en coordenadas geográficas. Todo lo contrario, dominan gobiernos, cortes de justicia y parlamentos a su antojo, en medio de un “se vale todo” salvaje y voraz, donde los “presidentes de los pobres” negocian a su antojo los recursos de sus países provocando una rebatiña de corrupción. Con razón, el filósofo francés Bernard-Henri Levy afirma cáusticamente que “algunos gobiernos de izquierda latinoamericanos, además de su fascinación totalitaria, están enfermos de derechismo”.

Brasil

Durante el gobierno del “socialista” Lula (2003-2010), paladín del Foro de Sao Paulo y padrino del Socialismo del Siglo XXI, se deforestaron 110.852 Km2 de la selva amazónica, concedidas a las corporaciones madereras, petroleras, mineras y de biocombustibles, sin importarle la destrucción de la mayor reserva de la biosfera del mundo, la desaparición de miles de especies animales y de plantas, así como la extinción de las etnias que allí habitan, que son los reservorios de la sabiduría ancestral de la humanidad.

Según informes de Green Peace, el gobierno brasileño promueve, financia y participa como accionista de las grandes industrias y corporaciones locales y transnacionales que operan en la Amazonia, convirtiéndose en el principal impulsor de la más grande deforestación del planeta. Además, las leyes presentadas ante Congreso brasileño pretenden conceder derechos de propiedad a esas corporaciones, ocupantes ilegales de millares de hectáreas y así duplicar la porción de selva que puede ser deforestada “legalmente”.

Las organizaciones Trident Ploughshares, la Fundación Right Livelihood Award y la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM), denunciaron que durante el gobierno de Lula, Brasil fue el país que registró la mayor cantidad de asesinatos de líderes ambientales y sociales, 365 víctimas de los sicarios de empresas ganaderas, agrícolas, mineras y madereras.

Ecuador

El presidente de Ecuador, dirigiéndose a las comunidades indígenas y a los que se oponen a la explotación petrolera en el Amazonas ecuatoriano, declaró: «Basta de ese infantilismo del no al petróleo, del no a la minería’” (BBC Mundo, 05.12.2012), tratando de convencerlos de las bondades del nuevo proceso de licitación internacional para la explotación petrolera a gran escala en la Amazonía ecuatoriana que inició su gobierno. Las protestas están relacionadas con la multinacional norteamericana Chevron-Texaco, culpable de haber arrojado durante 28 años, 60,5 millones de litros de petróleo y 68 mil millones de litros de vertidos tóxicos en el ecosistema amazónico, además de los 235 mil millones de pies cúbicos de gas que había quemado al aire. Actualmente es la región más pobre de Ecuador con los índices de cáncer y malformaciones congénitas más altos del país.

Bolivia

En el año 2011, Evo Morales, reprimió salvajemente una marcha de indígenas que protestaban la ocupación de sus tierras y del parque nacional Tipnis, reserva de 3.860 kilómetros cuadrados en la cuenca amazónica boliviana, donde viven 14.000 indígenas, habitantes ancestrales de ese territorio.

Desde entonces, Morales quien ha sido calificado de “falso indígena”, ha tratado de imponer el proyecto de carretera, planificada, financiada y construida por Brasil con el objetivo de conseguir una salida al océano Pacífico, para exportar al Asia los productos de las mega corporaciones que están devastando la Amazonia brasileña. A la sombra de este proyecto también se encuentran los productores de coca, prestos a adentrarse en esa reserva natural. Recordemos que desde 1996, Evo Morales preside el Comité de Coordinación de las seis federaciones de productores de coca de Bolivia.

Venezuela

En relación al Amazonas venezolano, el secretismo de los organismos públicos podría estar encubriendo oscuros hechos de reducción, ideologización y aculturación de indígenas, la explotación de minerales estratégicos, la penetración de la narco guerrilla colombiana, así como de ideologías antioccidentales que buscan la progresiva ocupación de ese territorios y de sus riquezas naturales. Cualquiera de estas siniestras posibilidades que atentan contra nuestra soberanía, nos hace pensar que estamos ante una confabulación orquestada por intereses muy poderosos que mueven los hilos del régimen detrás de bastidores.

Los informes de PROVEA y de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de Amazonas (COIAM),alertan sobre los proyectos extractivos del «Plan Patria 2013-2019» promovido por Chávez y ahora por Maduro, debido a que “muchos de los yacimientos a desarrollar se encuentran sobre territorios indígenas”. Señalan igualmente, la entrada de garimpeiros a territorio venezolano como “constante y cíclica, así como la participación de funcionarios militares en la explotación de diferentes minas”. Pero como todos los desmanes se cometen legalmente, la Asamblea Nacional está estudiando un proyecto de ley para esa región.

Alexander Luzardo (Legalizando los negocios del desarrollismo, Tal Cual, 03.02.2014) denuncia la manipulación dentro de la Asamblea Nacional para aprobar una Ley de Frontera que “decretaría la desafectación y la liquidación del sistema de parques nacionales, reservas forestales y de biosfera, al contemplar la promoción de actividades mineras, petroleras, forestales y otros desarrollos, donde se encuentran Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), como el parque nacional Parima Tapirapecó y la Reserva de Biosfera Alto Orinoco Casiquiare que protege, entre otras cosas, las cabeceras del río Orinoco. El texto de dicha ley “posee una factura desarrollista, propia de los modelos del gorilismo militar brasileño, asociado a la denominada geopolítica expansiva, depredadora del ambiente y enemiga de los pueblos indígenas, que tanta influencia ejerció en los distintas cancillerías y escuelas militares de América latina, resumida en la idea de: «poblar y desarrollar fronteras, aun a costa de la diversidad biológica, sus cuerpos de agua y la población aborigen». Añade también que la minería “hace estragos en Amazonas, entregada a la voracidad del capital chino”.

Aparte de ser una zona de aliviadero y aprovisionamiento para las FARC, las noticias que llegan en boca de los propios indígenas, indican que la guerrilla colombiana está extrayendo oro en los municipios Guaviare y Atabapo. El gobernador del estado, Liborio Guarulla, denunció que “Amazonas está tomado por guerrilleros colombianos, que han construido cuatro aeropuertos que representan más de dos kilómetros de extensión y que eso lo saben las FANB”. (El Universal, 10.07.2013). En medio de una lucha de poderes por el control y dominio de esos territorios, las enfermedades diezman a las poblaciones indígenas, donde la tasa de mortalidad infantil ronda por el 40 %, antes de cumplir un año de edad.

Las democracias y las mega corporaciones  se excluyen mutuamente

Las mega corporaciones son poderosísimas economías paralelas, capaces de colocar, mantener, corromper o quitar a su antojo presidentes, parlamentarios, gobernadores o si se da el caso, provocar asesinatos, guerras o invasiones. De allí que, “las democracias y las mega corporaciones  se excluyen mutuamente”, como acertadamente afirmó Robert B. Reich, profesor de Economía en la Universidad de Brandeis. La democracia, que requiere de políticos que condenen las conductas irresponsables de las corporaciones en todos los ámbitos, desde los crímenes ambientales, pasando por el armamentismo hasta los desastres ecológicos y biotecnológicos, dependen de ellas.

Rusell Mokhiber y Robert Weissman en su libroCorporate Predators (Common Courage Press, USA, 1999) afirman que “las corporaciones multinacionales son más poderosas que las democracias”. Cincuenta de las cien más grandes economías del mundo son corporaciones, no son países.

Chávez y ahora Maduro, cabezas de un país petrolero sin instituciones reguladoras, se convirtieron de la noche a la mañana en verdaderos zares de los mega negocios. Chávez, desde que asumió el poder, fue un peón de las transnacionales de armas, comprometió las reservas de petróleo y la soberanía de la Faja del Orinoco a corporaciones provenientes de países como Cuba, Irán, Malasia, Bielorrusia, Rusia, Noruega, Francia, India, EEUU, Brasil, Portugal, Vietnam, China, España, Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay y el Reino Unido. Algunas de estas corporaciones son empresas de maletín, otras más poderosas han causado desastres ecológicos en sus propios países. Las principales obras de infraestructura de Venezuela están siendo desarrolladas por empresas extranjeras. Los capitales internacionales cuentan con la presencia de más de 200 corporaciones, una verdadera rebatiña.

Promovidas y protegidas diplomáticamente por las potencias mundiales y como una forma de neocolonialismo, la corporación multinacional, armada con la espada del neodarwinismo financiero, lo domina todo, no sólo la economía global, sino la política de las naciones, tiene el poder de comprarlo todo y a todos, produciendo “frankestein socialistas” a su servicio como Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Chávez y Maduro en Venezuela, entre otros, sustentando su poder a toda costa, para manejar y repartirse sus ganancias. A las mega corporaciones les tiene sin cuidado la destrucción de la naturaleza, de los indígenas, la demolición de las democracias o los derechos humanos de los ciudadanos de los países que explotan junto a sus socios locales.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

Estándar

La retórica de la humillación

 

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución.

Se hace una revolución para establecer una dictadura”.  

 George Orwell, “1984”.

La retórica de la humillación

Edgar Cherubini Lecuna

Paris, Enero 2014

La violencia, el avasallamiento, el odio, el irrespeto y la indignidad, constituyen la estructura de un discurso que arremete a diario contra la construcción de la verdad social, que debe ser el producto del conjunto de subjetividades que la conforman. El que pretende ser el presidente de los venezolanos, encerrado en una torre mediática por sus mentores cubanos y asesores extranjeros, limitado a un mundo de dogmas anacrónicos y conjeturas confusas, de eslóganes, ficciones e ilusiones sin esperanzas de realización, con un lenguaje de odio y resentimiento, está imponiendo los estrechos límites de su visión unilateral al resto de la sociedad, imitando el estilo de su antecesor. En cualquier caso, a esa visión unívoca de la realidad la precede un lenguaje reduccionista y es parte de la psicopatía política del comunismo y de los totalitarismos de todo cuño.

Lenguaje totalitario

Según Jean Pierre Faye (Langages totalitaires, Hermann, París, 1972), el lenguaje totalitario es de por sí limitado debido a la exclusión que hace del resto de la sociedad que no piensa como su emisor. Es un lenguaje pervertido debido a la ilegitimidad, indignidad y deshumanización del que trata de imponerlo, pues para lograrlo debe recurrir a la fuerza contra la voluntad de los otros, despreciando su dignidad, conduciendo al colectivo a espacios pre-políticos, pre-sociales, primitivos. 

Por su parte, Yves Ternon (Guerres et Génocides au XXe siècle, Odile Jacob, París, 2007), afirma que el genocidio es el acto final de un discurso de discriminación, de agresiones verbales que prepara el terreno para expropiaciones, hostigamiento, persecuciones, deportaciones y masacres. El discurso del odio va abonando el terreno con anterioridad para propiciar las masacres. George Bensoussan (Idéologie du Rejet, Manya, París, 1993) y Ternon (L’Etat criminel), coinciden en que el lenguaje totalitario deshumaniza a las víctimas con la idea de eliminar el sentimiento de culpabilidad en sus ejecutores.

La retórica genocida

Según los autores citados, la retórica genocida es un uso consciente e instrumento de una política criminal del Estado. La primera etapa del genocidio es la supresión de la identidad de la víctima, cosa que se consigue a través de los insultos y la deshumanización del enemigo. El discurso político y la propaganda identifican al grupo a eliminar y preparan su destrucción. Mediante su previa desnaturalización, la futura victima es rebajada a un nivel inferior a lo humano, se la compara con un “gusano”, “parásito”, “tumor”, “cáncer”, “basura”, “podredumbre”, “excremento”. Al transformar a su víctima en eso, se ayuda al asesino o ejecutor a invertir el sentido del crimen como un acto de profilaxis. El asesino no se siente asesino, se siente “terapeuta” o “sanitarista” y actúa con sobrada impunidad.

La humillación como política de Estado

En su libro «1984», George Orwell describe la utopía totalitaria del comunismo con la analogía de una nación cayéndose a pedazos, dirigida por un gigantesco y abrumador aparato de propaganda que invade hasta los últimos intersticios de la vida privada del individuo: “Lo que importa ahora es controlar a la mente. La realidad esta en el interior de la cabeza. El poder real, el poder por el cual debemos luchar día y noche, no es el poder sobre las cosas, sino sobre los individuos. ¿Cómo aseguramos el poder sobre el individuo? Haciéndole sufrir. La obediencia no basta. El poder es infligir sufrimiento y humillaciones. El poder es destruir el espíritu humano en pedazos que se juntan después bajo nuevos patrones armados por nosotros. ¿Qué clase de mundo estamos creando? Un mundo de temor, miedo, traición, tormento. Un mundo de aplastadores y aplastados, un mundo que a medida que lo afinemos se volverá cada vez más despiadado. El progreso de nuestro mundo será el progreso hacia el sufrimiento, fundado sobre el odio. No habrá otras emociones que el temor, la rabia y la humillación”.

Cualquier parecido con la realidad no es simple coincidencia. Nicolás Maduro, el mismo día en que negó el indulto navideño a los presos políticos, algunos de ellos moribundos, anunció en cadena audiovisual la creación de la misión humanitaria a favor de los perros de la calle ¿Alguien tiene dudas del mensaje?

Palabra, acto y gesto

Pensamos que comunicación es palabra, pero también es acto, incluso el gesto de amenaza posee una topografía mental plena de significados. De allí que Lacán se pregunte: “¿Qué es un gesto de amenaza? No es un golpe que se interrumpe, es algo que se hace para detenerse y quedar en suspenso, que no cesa de no producirse” (Seminario XI, 1964).

Así lo sentimos los venezolanos, el suspenso ante la amenaza permanente de la agresión “detenida”, pero que se producirá en cualquier momento. Según Lacan “las armas también son gestos”. De allí que la constante amenaza de “la revolución armada” tienen la misma connotación. Debido a sus significados y significantes de destrucción y terror, forman parte estructural del mismo lenguaje totalitario.

Durante los años 15 del chavismo, junto al desmantelamiento de sus instituciones, el lenguaje político ha sido demolido, de allí que la democracia y su sistema de libertades y derechos, de progreso individual y colectivo se extinguen con éste. El drama en Venezuela se agrava debido a la falta de un discurso que defina la verdadera naturaleza del régimen por parte de los líderes, analistas y portavoces de la oposición: un régimen militar dictatorial, con una fachada civil para lo cual es utilizado un muñeco manejado por los ventrílocuos de la inteligencia militar cubana y sus lacayos locales, una nomenclatura despótica y despiadada que busca imponer el comunismo, mientras realiza simulacros electorales para mantener una fachada democrática. Urge definirlo políticamente para, a partir de allí, trazar nuevas estrategias y consolidar la unión de los millones de venezolanos que se encuentran hoy sin orientación y sin respuestas. Urge, por igual, reconstruir el lenguaje político.

Inventar un lenguaje

Para eso es necesario suplantar slogans por ideas constructivas, creativas e innovadoras, las que históricamente han nutrido las causas libertarias de los pueblos. Un lenguaje que aparte los dogmatismos tanto de la izquierda que pretenden reeditar revoluciones comunistas que fracasaron en el siglo pasado, como los de la filosofía neo darwinista de la economía, propia de las corporaciones trasnacionales que se han constituido en los nuevos amos y depredadores del mundo.

Un lenguaje que reconstruya el escenario político venezolano ¿lo permitirán quienes al verse descubiertos en su autismo ideológico,  sacarán un AK-47 o una Glock cuando se mencionen las palabras “democracia”, “sociedad del conocimiento”, “globalización”, “políticas públicas”, “descentralización”, “meritocracia”, “inteligencia”, “idea”, “investigación científica”, “creatividad”, “talento”, «desarrollo sustentable», “eficiencia” o “diálogo”?  Convivimos con una izquierda enloquecida y militarista que aun piensa y habla de socialismo utópico y de socialismo real, que no le ha otorgado prioridad a la política como instrumento de decisión racional, a través del consenso y la negociación, sino por el contrario, radicalizándose y amenazando con el puño cerrado golpeando en la otra mano y el “los haremos polvo cósmico” (Chávez dixit) a quienes no piensen como ellos.

El filósofo Wittgenstein, mientras servía como soldado en las trincheras y luego prisionero, durante la primera guerra mundial, acierta al escribir que “imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida” (Tractatus, 1916). Nos preguntamos entonces ¿cuándo inventaremos un lenguaje que motive la sinergia de todos los venezolanos. Un lenguaje capaz de construir una causa que nos conmueva y nos movilice permanentemente en defensa y reconstrucción de la democracia, de los valores éticos, la fraternidad, la igualdad y la justicia social? Un lenguaje que transmita conceptos e ideas, útiles para una reingeniería del pensamiento político, indispensable para salir de esta crisis local y global en la que estamos insertos. El futuro depende del lenguaje que utilicemos.

edgar.cherubini@gmail.com

Estándar

La “estrategia del espejo”

La llamada “revolución bolivariana” no tiene nada que ver con el socialismo democrático moderno, al ser un “proceso” diseñado en Cuba y encausado hacia el comunismo.

El régimen es “comunista”, con todo el legado de crueldades, genocidios, retrocesos, pobreza y calamidades que conlleva el término.

La “estrategia del espejo”

Edgar Cherubini Lecuna

París, 08.08.2013

El chavismo lleva 14 años desenvolviéndose en un esquema comunista. El régimen ha borrado los límites entre partido, gobierno, estado y nación, tomado por asalto a las instituciones, demoliendo el concepto de democracia. Son innumerables sus actos de violencia verbal y física que convierten al disidente, al adversario político o simplemente al que no piensa como ellos, en “enemigo” al que hay que hostigar, golpear, encarcelar o aniquilar. Intervino y asfixió a los medios de comunicación, creó un Estado paralelo, por demás ineficaz y corrupto, ha hundido la economía al confiscar y destruir las fuentes de producción y cada día se hace más patente el aislamiento progresivo del país de la modernidad global, entre otros desgarramientos a los que ha sometido a Venezuela.  La llamada “revolución bolivariana” no tiene nada que ver con la práctica del socialismo democrático moderno, al ser un “proceso” diseñado en Cuba y manifiestamente encausado hacia el comunismo.

Entre sus argucias el régimen ha usado la estrategia del espejo, y la oposición desde hace mucho tiempo ha caído en esa trampa. “Se trata de un calco perfecto de la realidad política, solo que invertido” (Pablo Brito, “Terrorismo de Estado o la táctica del espejo”). Así, el opositor es “fascista”, “golpista”, “corrupto”, “traidor a la patria”, cuando esos adjetivos, en especial el último, le corresponden al régimen chavista. La víctima del abuso de poder, fraude electoral y represión “se convierte en el responsable de los delitos cometidos por el victimario”. El acusado se convierte en acusador, el esbirro en víctima. Antes Chávez, y ahora Maduro, hablan de la “revolución del amor”, “patria segura”, “Venezuela es una democracia perfecta”… desde el espejo. De allí que cuando la “oposición” tilda de “fascista” al régimen, éste refuerza su campaña mediática local e internacional donde los “fascistas” y “golpistas” son los contrarios, de allí que el “canciller” Jaua reclame en la ONU por “más democracia”.

Es notorio que importantes dirigentes de la oposición, así como algunos asesores políticos, periodistas y analistas (algunos del cono sur), provienen de la izquierda radical, por lo que les cuesta llamar las cosas por su nombre: que el régimen es “comunista”, con todo el legado de crueldades, genocidios, retrocesos, pobreza y calamidades que conlleva el término. El comunismo soviético y la búsqueda del “hombre nuevo” resultó en la asfixia colectiva, la represión, la ruina, los campos de concentración y 20 millones de disidentes aniquilados. Sin entrar en la aterradora historia de Kampuchea bajo el Khmer Rouge o de Corea del Norte, es Cuba, que se encuentra devorando las entrañas de la patria, es el verdadero espejo del régimen: 11 millones de personas sometidas a la miseria y a la desesperanza en una cárcel de 100.000 km2.

Mark Lilla en su libro, La seducción de Siracusa, afirma que las doctrinas del comunismo, del marxismo en todas sus barrocas mutaciones, del nacionalismo, del tiers mondisme, en ocasiones animadas por el odio contra el poder despótico, fueron todas capaces de generar feroces dictadores, pero también de cegar a los intelectuales ante sus crímenes.

Pasaron muchos años, antes de que algunos dirigentes de la oposición criticaran la entrega de la soberanía al tirano Fidel Castro, ya que muchos de ellos también bebieron de la fuente habanera por años… y algunos continúan con sus corazoncitos enterrados en la isla. Prefieren hablar de “fascismo”que, por cierto, no le dice nada al pueblo venezolano, mientras que “comunismo” y “dictadura comunista”, eso sí lo rechaza la mayoría, incluyendo a un gran porcentaje de chavistas y “transaccionistas”asociados al gobierno. Llamarlos “comunistas” ayudaría a romper ese espejo.

Estándar

El rey al desnudo Conversación con Laurence Debray

“El Rey Juan Carlos encarna una dimensión sagrada que le ha permitido conjurar los demonios irracionales de España”.– Laurence Debray

El rey al desnudo

Conversación con Laurence Debray

Edgar Cherubini Lecuna

París, Julio 2013

 Juan Carlos d’Espagnede Laurence Debray, es un libro tan apasionante que desborda el género biográfico. Es una narración cuyo argumento y ritmo van develando una trama de acción y suspenso como en una novela psicológica. La autora retrata magistralmente a cada uno de los personajes que se entrecruzan en la vida de un joven predestinado a ser rey. Se trata de la vida del rey Juan Carlos de España, quien encarnó un proyecto político y un proceso inédito de transición que reconcilió a los españoles, guiándolos hacia la democracia y la modernidad.

ECL:¿Cuánto tiempo le tomó una investigación tan rigurosa y cómo hizo para informarse de tantos detalles, algunos de los cuales traspasan la intimidad de alcobas y despachos oficiales, revelando el entretejido de situaciones que hablan de intrigas, villanos y héroes en el desarrollo de esta emocionante historia?

LD: Tardé dos años en investigar los archivos diplomáticos, en entrevistar a los protagonistas de esta historia, a los amigos de infancia del Rey y a los políticos de izquierda en la oposición al franquismo, así como en leer todas las noticias, crónicas y biografías publicadas en España. No quise entrevistar al Rey directamente para no perder mi objetividad ni mi libertad de historiadora. Me hubiera gustado conversar con la Reina pero no sé hasta que punto ella hubiera podido expresarse libremente, debido a su investidura.  Después de haber acumulado tanta información, la estructuré como si fuera una novela, porque mi objetivo era que esta biografía del rey se leyera tal y como ha sido en la realidad, una  trama de suspenso, intrigas y personajes enrevesados, basada sobre hechos históricamente ciertos. El  destino shakesperiano del Rey Juan Carlos se prestaba muy bien para este ejercicio narrativo.

ECL: Franco, quien se encargó personalmente de preparar a Juan Carlos como futuro rey, quiere dejar una herencia anti republicana, anti comunista, anti carlista y anti liberal. Sin embargo, no cesa de inculcarle a Juan Carlos, que un rey debe estar por encima de las pugnas políticas y constituirse en el de factor unificador de la nación ¿Franco estaba muy claro en sus designios o es que no tenía otra salida ante la dinámica política y social de los otros países europeos donde imperaba la democracia y la modernidad?

LD: Franco pensaba dejar un heredero que fuera fiel seguidor de los principios del Movimiento Nacional. Estaba convencido que su régimen quedaría “atado y bien atado”. Consideraba que España no estaba lista para un gobierno democrático como el de Francia. No creo que haya anticipado la transición democrática.

ECL: Como un ejemplo del ascendiente de la realeza en España, usted comenta que en 1968, la Reina Madre Victoria Eugenia quien visita Madrid luego de años de exilio, es recibida por miles de españoles que se lanzan a las calles para aclamarla y el temible Caudillo se rinde a sus pies, aceptando nombrar como su sucesor a Juan Carlos ¿Nos puede decir algo más de estos intensos personajes de la realeza española?

LD: El episodio es mucho más complicado y sutil de lo que acaba de resumir. En pocas palabras: Victoria Eugenia se fue al exilio en 1931 junto a su esposo el Rey Alfonso XIII para evitar una guerra civil. La británica, quien es nieta de la reina Victoria, nunca fue feliz ni apreciada durante su reinado, siempre tuvo conciencia de la importancia de la restauración de la monarquía en España. Estaba dispuesta a sacrificar el puesto de su propio hijo Don Juan, el heredero legítimo del trono, a favor de su nieto Juan Carlos, porque sabía que tenía mas probabilidades de éxito. Franco siempre fue monárquico y muy respetuoso de Alfonso XIII, quien lo nombró general, el más joven de su rango en España. Fue testigo de boda del rey y de “su reina” como llamaba a Victoria Eugenia. Nunca se llevó bien con Don Juan, al que menospreciaba. Quería asegurarse que su sucesor fuera fiel a los valores franquistas y Don Juan se mostró siempre muy liberal así que eligió al hijo de Don Juan, Juan Carlos, a quien decidió formar según sus principios.

ECL: Usted relata que en 1975, estando Franco disminuido y hospitalizado, sobrevino la crisis del Sahara occidental, cuando el Rey de Marruecos lanzó a través del desierto a una multitud de civiles desarmados, incluyendo mujeres y niños, hacia las posesiones españolas con la intención de ocuparlas. Juan Carlos, enfrenta la situación, tomando decisiones políticas audaces. Luego de leer sobre los complejos de soledad, timidez, desafecto y desapego del joven Juan Carlos, ¿cómo se explica que, repentinamente, haya actuado de forma tan temeraria?

LD: Juan Carlos, quien ya ha sido nombrado sucesor, piloteando su propio avión realiza un vuelo de reconocimiento, confirmando que en efecto ocurrirá un enfrentamiento. Aterriza en la base española, se posiciona al frente del ejército allí destacado, lo exhorta a retirarse dignamente, evitar la provocación y esperar unos días a que el Rey Hassan II lo contacte para negociar, pues “los reyes entienden de gestos”. Es una de las primeras decisiones que Juan Carlos toma en solitario. A partir de ese momento, la mayoría de los españoles que lo ignoraban y que despectivamente lo tildaban de “títere de Franco”, comienzan a considerarlo como una referencia y un líder con temple. Después de la muerte del Caudillo, a la mayoría de los españoles les tomará más de un año percatarse que el Rey no era tan tonto como se decía y que además  sería el motor del cambio. Durante los años de la dictadura, Juan Carlos vivía bajo la vigilancia estrecha de Franco, incluso en su propia casa. No podía permitirse el lujo de hacerse enemigos  dentro del régimen ya que pretendía ser el heredero del Caudillo. Podía confiarse a algunos en el extranjero o a sus íntimos en España, pero no más. Cuando después de muchos años de espera, llega a ser jefe de estado interino porque Franco esta hospitalizado, revela su verdadero carácter: dinámico, moderno, valiente, astuto.

ECL: Bruno Bettelheim, autor de Psicoanálisis de los cuentos de hadas, dice que en esos relatos, a pesar de las pruebas, injusticias y dificultades, al final la victoria se consigue gracias al encuentro azaroso de seres fantásticos o personas de carne y hueso. Usted narra el encuentro entre Juan Carlos y la princesa desterrada, Sofía de Grecia, como un cuento de hadas ¿No es acaso la Reina Sofía quien convierte a “un proyecto de persona, en la persona de un proyecto”?

LD: Sofía es una princesa que tiene la experiencia real de la monarquía ya que su padre es el rey de Grecia. Juan Carlos solo tiene una idea de la monarquía, mientras que ella la vive en lo cotidiano. Sofía renuncia a su condición de princesa real de Grecia y a su religión ortodoxa para seguir a su marido, creyente católico, a España, pese a que no existía ninguna certidumbre de que Don Juan tuviera las intenciones de abdicar a favor de su hijo Juan Carlos y que éste, algún día sería el rey de España.  En ese momento era solo un príncipe encantador y guapo, hijo del heredero de la Corona española en el exilio. Sofía es inteligente y pragmática, se da cuenta que el estatus de su marido depende totalmente de Franco. Lo va a secundar en todo muy activamente, incluso la noche del golpe de estado, cuando se negó a separarse del rey, pese a la amenazadora situación que vivieron. Dice de ella su marido que es una “gran profesional”.

ECL: Junto a la Reina Sofía coexisten en la vida cotidiana de Juan Carlos otros personajes emblemáticos durante la transición hacia la democracia ¿Qué más nos puede decir sobre el papel de esos actores políticos?

LD: Juan Carlos siempre tuvo un olfato extraordinario para encontrar consejeros inteligentes y útiles a su causa, así como la amplitud de criterio y humildad para escucharlos. Juan Carlos y España les deben mucho a todos ellos. Carrero Blanco, quien era el hombre de confianza de Franco, es la persona adentro del régimen que más ayudó al príncipe de España, fue su ángel protector hasta su prematura muerte a causa de un espectacular atentado de ETA. Carrero, estaba preocupado por el porvenir político de España después de Franco. Imaginaba un régimen conservador basado en un fuerte desarrollo económico, representado por una fachada política respetable y joven personalizada por Juan Carlos. Torcuato Fernández-Miranda, fue el profesor de derecho político que Juan Carlos tuvo después de completar su formación militar.  Su espíritu de gran finura, independiente y astuto abrió la mente del joven militar. Juan Carlos lo nombró Presidente de las Cortes porque tenía la clave para poder salir pacíficamente y legalmente del corpus de leyes franquistas: “pasar de la ley a la ley por la ley”. Suárez fue el joven cómplice, en ese momento, tienen los dos la misma edad, la misma ambición y el mismo temperamento; nombrarlo jefe de gobierno fue la primera gran decisión política de Juan Carlos. Conocía bien el régimen franquista por dentro como para poder desarmarlo y era lo suficientemente abierto para aceptar discutir con la oposición. Carrillo, el líder del PCE, entendió que para evitar una guerra civil, había que dejar de lado los símbolos del comunismo y jugar el juego de la monarquía porque ésta iba a la par con la democracia, tornándose hasta más monárquico que el propio rey. Cuando Felipe González llegó al poder gracias a las elecciones de 1982, fue una segunda prueba de fuego para el Rey, después del golpe de Estado del año anterior. Su padre le había pronosticado que si conseguía reinar con un gobierno socialista, la monarquía estaría por fin bien establecida. Juan Carlos y Felipe González avanzaron mano a mano para que España integrara la Comunidad Económica Europea y para demostrar que era una gran nación, moderna y rica. Recordemos la expo universal de Sevilla y los juegos olímpicos de Barcelona, entre otros.

ECL: En 1976, los partidos de oposición tomaron una decisión trascendental con la creación de la Junta Democrática (comunistas) y la Plataforma de Convergencia Democrática (socialistas) para conducir las negociaciones hacia una transición democrática y hacer posible las reformas constitucionales ¿Usted cree que los españoles aprendieron bien la lección de los líderes de ese momento o aún existen resabios anacrónicos?

LD: Los políticos españoles de la transición tuvieron conciencia de la inmensa responsabilidad histórica que les tocó vivir, ya que la amenaza de una nueva guerra civil era inminente. La situación cambia con el establecimiento de un sistema político democrático, con reglas de juego bipartidistas.  A partir de allí, la ambición personal se abre paso sobre la ambición nacional, como en cualquier sistema político, los políticos ya no son héroes sino gestores de su propia agenda.

ECL: Usted se refiere en forma muy asertiva a la participación de Henry Kissinger como factor de apoyo a la transición, pues según éste, una evolución democrática de España significaba ganar la estabilidad ¿Está usted de acuerdo en que los Estados Unidos ha sido un actor de primer orden en las crisis europeas desde la segunda guerra mundial, apoyando la democracia y la libertad, pese a la malquerencia de los europeos hacia ellos? 

LD: Desde la segunda guerra mundial, los Estados Unidos, son una “hiperpotencia”, según Hubert Védrine, esto explica la relación de amor y odio que tiene Europa con ellos.  A la vez, los necesitan y están celosos de la influencia que tienen en el mundo ya que ellos la han perdido. Pero Europa ya no quiere ser una potencia con todas las responsabilidades que esto supone, es un continente viejo que intenta conservar sus logros sociales y económicos.

ECL: ¿Por qué existen aún “zonas de sombra” en torno al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981? ¿Es cierto que el rey conocía del complot y lo dejó desarrollarse para evaluar sus decisiones en esas horas cruciales?

LD:  Para controlar un golpe, es bueno conseguir información desde adentro.  Recordemos que en ese tiempo todo el mundo complotaba para conseguir el poder, incluyendo a los partidos democráticos. Es cierto que el Rey cometió antes del golpe algunos faux pas, pero a la hora de la verdad, fue irreprochable. Durante los años de transición democrática, Juan Carlos fue el enlace fundamental entre las Fuerzas Armadas y el gobierno. Si las Fuerzas Armadas se movilizaban contra los avances políticos, el proceso democrático se detenía.  Las Fuerzas Armadas respetaron las acciones del Rey, incluso cuando se legalizó el Partido Comunista Español, porque Juan Carlos era el heredero de Franco y además, muy importante, uno de ellos, Juan Carlos es un militar y jefe de las Fuerzas Armadas. Cuando el descontento fue creciendo por la crisis económica, las acciones terroristas de ETA, la dimisión de Suárez, que abrió la puerta a todas las ambiciones, Juan Carlos escuchó atentamente los temores y disgustos de los militares, como siempre lo hizo. Pero quizás los escuchó demasiado, incluso cuando hablaban de una opción de gobierno de unión nacional dirigido por un militar o de un intento de putsch. El silencio del Rey fue interpretado por algunos como una aquiescencia y no como una reserva. Pero cuando surgió el golpe, Juan Carlos no vaciló y se puso del lado de la democracia y la legalidad inmediatamente, actuando con gran temple.   

ECL: Debido a que usted es la hija rebelde de Regis Debray, un hombre rebelde, me parece curioso el episodio que usted comenta en el prólogo. Siendo adolescente, usted había colocado en su habitación un retrato de Juan Carlos, su “príncipe encantado”, pero su padre lo cambió por uno de Mitterrand, para encauzarla hacia el socialismo. Pero la política está llena de paradojas y fue el rey Juan Carlos quien legalizó los partidos de izquierda, apoyándose en el PSOE y en el PCE para las reformas democráticas. Después de todos estos años ¿Regis Debray coincide ahora con usted?

LD: Mi padre sigue siendo fundamentalmente un “republicano”, ¡…a pesar de mi libro!  Pienso que los españoles necesitan una mejoría económica y un poder político irreprochable para poder solucionar su crisis. La monarquía es útil cuando se sitúa por encima de los intereses particulares. Siendo un símbolo de unidad y estabilidad del país, y si es ejemplar en su comportamiento, evidentemente puede ayudar a los españoles a salir adelante, nuevamente.

ECL: Regis Debray, afirmó recientemente que en una sociedad para poder lograr que sus múltiples “yo soy” se transformen en un singular “nosotros”, debe existir una idea o creencia en algo superior, por encima del rompecabezas social para poder unificar y transformar ese conglomerado de ideas y tendencias en una arquitectura estable. 

LD: Lo digo en mi libro, el Rey Juan Carlos encarna una dimensión sagrada que unida al Estado y enraizada en la historia, le confiere un estatus fuera de lo común que le ha permitido conjurar los demonios irracionales de España.

ECL: La popularidad del rey comienza a menguar a raíz de la difusión de la fotografía en la que el Rey Juan Carlos, fusil en mano reclama como trofeo de caza un elefante abatido a tiros por él en Botsuana. Esta actitud superficial y arrogante de cazador ilegal de paquidermos ¿Se debe acaso a la pérdida de su fino instinto de “animal político”? ¿Es que repentinamente el Rey Juan Carlos multiplicó por cero todo su haber histórico, su poder y su prestigio?  …Como sucede en el cuento de Andersen ¿El rey está desnudo?

LD: La caza es un deporte aristocrático. La madre del Rey era famosa por ser una experta en la caza de elefantes en África. Ahora no es políticamente correcto y el Rey, que tiene derecho a una vida privada, no se percató que iba a provocar un escándalo en España, a pesar de ser un viaje privado que no le costó nada al contribuyente. Si no hubiera tenido ningún accidente, nadie se hubiera enterado. Si antes, España podía cerrar los ojos, ahora no esta dispuesta a perdonar nada a su jefe de estado debido a la crisis tan radical que afecta a todas las familias. Su vejez es difícil, tiene varios problemas de salud que le impiden caminar bien. Y a lo mejor esta muy cansado del poder también. Pienso que perdió su olfato legendario…

ECL: ¿Cree usted que hoy en día, el español común, el joven, el “indignado” por la corrupción de los políticos o el furibundo que protesta contra la monarquía, entiendan el entramado de situaciones que Juan Carlos tuvo que sortear para conducir a su país a la democracia y a la modernidad?

LD: Los jóvenes españoles están desesperados debido a la situación económica y política del país y tienen toda la razón, todos los partidos políticos presentan casos de corrupción y hay un joven sobre dos que está en paro y sin ninguna perspectiva positiva frente al futuro. Los que han vivido la transición democrática y el intento de golpe en 1981 saben muy bien lo que le deben al Rey. Pero por primera vez Juan Carlos muestra sus debilidades  – las mujeres atractivas, los problemas de salud, sus conexiones, aunque indirectas, con los negocios –  en un momento en que el país necesita de un guía respetable y sabio. No se lo van a perdonar. Hoy en día hay un divorcio entre el rey y su pueblo. En mi opinión, la inculpación del marido de la infanta Cristina es lo que más ha dañado la imagen de la monarquía.

ECL:  Los españoles están colocando en tela de juicio a las instituciones y a los políticos, y la Corona no está exenta del escrutinio de la opinión pública. No podemos olvidar que el Rey posee una serie de mandatos constitucionales, entre estos: Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, árbitro del funcionamiento de las instituciones y ostenta, además, el mando supremo de las Fuerzas armadas. Tomando en cuenta el poder inaudito que tiene en sus manos, si a usted le permitieran dar un consejo al Rey Juan Carlos ¿qué le diría?

LD: Este poder es muy limitado en comparación con el poder que heredó de Franco en 1975. Hay que subrayar el hecho de que se desprendió de todos los poderes dictatoriales que heredó de Franco, restituyendo la soberanía popular. Lo hizo porque tenía un sentido de la Historia y del Estado. La única sugerencia que le daría es la de encontrar mejores consejeros que los que tiene actualmente, pues han demostrado que no saben manejar la comunicación en una situación de crisis y menos hacia los jóvenes. Hoy en día, con el poder de las nuevas redes sociales, hay que manejar la monarquía como “un brand”. Es muy importante, ya que proyecta la imagen del país al extranjero.

ECL: Usted narra la vida de sacrificios y deberes a los que desde niño fue sometido Juan Carlos, entre estos, su estricta formación académica, política y militar. Juan Carlos fue preparado minuciosamente para enfrentar los desafíos de la política que demandaba la transición. ¿Está acaso España y sus políticos preparados para los retos del presente? ¿Estaría el Príncipe Felipe a la altura del  liderazgo necesario en medio de la crisis?

LD: España padecía de “juancarlismo”, que es bien diferente del monarquismo. La crisis que afectó la imagen de Juan Carlos y sus problemas de salud permitieron al príncipe Felipe afirmarse. Su padre siempre pretendió que su hijo era el príncipe heredero mejor formado de Europa. El país lo percibía como una persona fría y con poco carisma, pero ahora se dan cuenta que su comportamiento es muy ético y que cumple con su papel perfectamente. A lo mejor, España va a devenir “felipista”…

ECL: ¿Es la España de hoy el país que Juan Carlos soñó en su juventud?

LD: El Rey Juan Carlos concretizó en España lo que su abuelo y lo que su padre no pudieron realizar. Su éxito político tuvo un precio personal muy alto. Nunca lo quiso revelar. Tiene la elegancia de no subrayar las dificultades que tuvo que vivir y superar. Es uno de los jefes de estado europeos de los más importantes del siglo XX. Ahorró a su país una nueva guerra civil y fue el motor del cambio, un cambio pacífico y rápido que no era nada inevitable, haciendo posible la entrada de España en la modernidad y en Europa. Estoy segura que algún día España, cuando salga de la crisis, se dará cuenta de todo lo que debe a su rey.

edgar.cherubini@gmail.com

Laurence Debray, es hija de Elisabeth Burgos y Regis Debray, Laurence Debray, de 36 años, educada en Francia y España, es historiadora, egresada de la Sorbona y de la Escuela de Estudios Superiores de Comercio (École des Hautes Études Commerciales – HEC París), así como de la London School of Economics and Political Science. Produjo esta investigación sin ningún sesgo, basándose en nuevos documentos y archivos, así como en numerosos testimonios de actores políticos y testigos históricos.                                                                       

Estándar

Guerra de religiones y la Yihad mundial

“Los islamistas están masacrando a los cristianos en el Medio Oriente y África”

Guerra de religiones y la Yihad mundial

Edgar Cherubini Lecuna

07.11.2012

El Profeta ha dicho, «El Día del Juicio Final no llegará hasta que los musulmanes maten a todos los judíos que se esconden detrás de piedras y árboles. Las mismas piedras y árboles dirán, ¡Oh, musulmanes! Hay un judío detrás de mí. Ven y mátalo». Las amenazas que reiteradamente son pronunciadas por Irán y organizaciones como Hezbollah o Hamas, de hacer desaparecer a Israel del mapa, se han extendido por igual a los cristianos, blanco de ataques terroristas en Egipto, Líbano, Irak, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Nigeria, kenya y otros países.Hace apenas una semana, la oficina del Partido Falange Cristiana en Beirut fue blanco de un atentado con un carro bomba, matando a 8 personas e hiriendo a 80. L’Osservatore Romano, informa sobre más de 20 muertos, como resultado de un ataque contra una iglesia cristiana atestada de fieles en Nigeria, efectuado por un grupo terrorista islámico denominado Boko Haram. El mismo día se reportaba un atentado con bombas contra una iglesia en Nairobi, Kenya. Es tal la preocupación del Vaticano, que su Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone y el presidente de la Conferencia Episcopal de Italia, el cardenal Ángelo Bagnasco, han lanzado una alerta a la opinión pública sobre “la creciente intolerancia, la feroz persecución y las matanzas a las que están siendo sometidos los cristianos en el medio Oriente y África”.

Como bien lo afirma Thierry Desjardins, director adjunto de Le Figaro, “Este odio hacia los cristianos ya no se trata de una cuestión de fe, “atacando las iglesias, a sacerdotes y fieles, los islamistas pretenden destruir la civilización occidental, la democracia, lo que ellos llaman el “neocolonialismo”, los derechos del hombre, la igualdad entre hombres y mujeres, el progreso como nosotros lo concebimos”.

Pero no solo los judíos y cristianos son blanco de la demencia islamista, los violentos ataques contra la comunidad budista en Birmania, ha dejado como saldo cerca de 112 muertos, 70 heridos y miles de templos budistas incendiados, en lo que se teme sea el comienzo de una guerra religiosa en ese país. Sin duda se trata de una escalada de violencia organizada, como parte de la estrategia de la mundialización de la Jihad al desatar los demonios de una guerra de religiones.

La historia ha comprobado que la religión es un elemento movilizador tan eficaz como el nacionalismo. La noción de “choque de civilizaciones” ideada por Toynbee y popularizada por Huntington, está siendo alimentada por la variable de la guerra religiosa dentro de la concepción de la Jihad o guerra santa contra los infieles, que pretende la creación de un califato mundial. Utilizando la invisibilidad del combatiente suicida, el anonimato de un hombre-bomba o el de un francotirador que dispara sobre una multitud, el terrorismo es apenas una forma de ensayar sus asaltos a Occidente.

Según Toynbee, “significativamente las líneas de fractura entre civilizaciones son casi todas religiosas”. Esos son “los primeros empujones que una civilización le da a otra”, la que a su vez responde de la misma forma y así sucesivamente hasta que una de ellas termina paralizada o derrotada.

En Francia, donde cualquier acto antimusulmán es considerado un delito contrario a las leyes que garantizan la libertad de culto, las reacciones apenas comienzan. Durante el primer trimestre de 2012, se registró un aumento de acciones contra el Islam (14%) comparado con 34% del totalizado durante 2011. La ocupación, la semana pasada, de la gran mezquita de Poitiers, por un grupo derechista denominado “Generación Identitaria”, constituye una de las respuestas a las amenazas terroristas contra Francia que se han incrementado luego de la reciente masacre de Toulouse perpetrada por un “lobo solitario” de al-Qaeda y de la declaración de guerra del Aqmi (Al-Qaïda au Maghreb islamique) contra los franceses en África.

Para Francia, como para cualquier país occidental, se plantea de nuevo el dilema que Churchill, con la causticidad que lo caracterizaba, resolvió en una oportunidad afirmando: “Nunca debes intentar pactar con los que te han declarado la guerra”.

edgar.cherubini@gmail.com

Estándar

Condenados a desaparecer

Yanomami indian girl

«La miopía y el desprecio hacia la cuestión indígena, han relegado a los indígenas a la trastienda de los Estados».

«Los Yanomamis, se encuentran hoy en vías de extinción, a causa de la invasión de buscadores de oro y la deforestación de sus territorios ancestrales».

Condenados a desaparecer

Edgar Cherubini Lecuna

París, 31.08.2012

En el mundo existen dos tipos de gente, los yanomamö y los que no lo son.  Estos últimos somos nosotros, los nabë:intrusos, forasteros, enemigos o simplemente ajenos a la selva. Yanomamö o Yanomamis, significa “gente nuestra”, aunque el monema yano “casa” acompañado del sufijo ma significael que“hace su propia casa” o shabono, para así diferenciarse de  los animales. Siglos atrás los Yanomamis, procedentes de la sierra Parima, en la frontera de Venezuela con Brasil, se dispersaron  por todo el alto Orinoco y sus afluentes, dividiéndose en varios linajes. Unos fueron hacia el norte y se llamaron a sí mismos sanema, otros se expandieron hacia el nordeste y se les conoce como ninam. Los shamatari, ocuparon las riberas del río Siapa, estos últimos jamás han visto a un nabë.  Dentro de la misma étnia se encuentran diversos dialectos y denominaciones: yanoamii, yanoamö, xiriana, shamatari, yaninam, shirishana, entre otras. Habitantes originales de la selva, viven en los límites virtuales entre Brasil y Venezuela, en un territorio de 250.000 Km².  Su población actual no llega a los 15.000 individuos en Brasil y cerca de unos 11.000 en Venezuela. Los Yanomamis, se encuentran hoy en vías de extinción, a causa de la invasión de buscadores de oro y la deforestación de sus territorios ancestrales.

Hijos de la Luna

En su mitología, los shirishanas dicen provenir de las estrellas. Los sanema se llaman a sí mismos “hijos de la Luna”. En sus shabonos o casas comunales circulares, conviven varias familias, respondiendo a un sistema comunitario establecido hace miles de años, con códigos y valores propios. Sólo para citar un fragmento de su entramado de creencias, cada uno de los habitantes del shabono tiene su non-eshi, alter ego o doble espiritual, que habita en las entraña de la selva; por eso, cuando un Yanomami se enferma es porque en algún lugar de ésta, se ha caído una cría de su nido, o un animal se encuentra herido o sufriendo.  De allí que la comunidad en pleno se dedique a buscar en la intrincada foresta la causa del problema y de no encontrarla, realizan una representación teatral donde hacen como si colocaran a un pichón en su nido o sanaran a un animal, hasta que el shamán, entre mantras y danzas, logra restaurar la salud del paciente.  Los niños Yanomamis tienen su escuela en la misma naturaleza, ayudados por la cosmovisión de sus padres, donde los mitos juegan un papel vital para entender el mundo y a ellos mismos. Para un Yanomami, cada individuo y todos los seres, sean animales o vegetales, son en sí portadores de una energía que forma parte de una gran fuerza vital universal.  Un Yanomami sabe que el universo es eterno y que la luna, el sol, las aguas de los ríos, las montañas y todos las cosas que existen tienen una “historia” que habla por sí misma,  que ellos pueden leer y escuchar.  Un Yanomami es capaz de distinguir en su territorio hasta 1.500 distintas especies de plantas de flores y alrededor de 750 especies de árboles (30.000 en toda la Amazonia), con propiedades nutritivas y medicinales.  De las 1.800 diferentes especies de aves, un Yanomami puede llamar por su nombre a 400 de ellas y es posible que haya clasificado sus diferentes plumajes y cantos.  Igualmente puede identificar a 150 de las 300 especies de mamíferos y a 100 tipos de reptiles.  De las 2.500 especies de peces, 50 le son familiares, así como innumerables tipos de mariposas de los 10.000.000 de especies de artrópodos de la Amazonia. Esta diversidad la encuentra a su paso mientras recorre en irreductible gesto de libertad su vasto país vegetal, un mundo aparte de unos 1.200.000 Km².  En medio de ese océano de selvas el Yanomami observa en el paisaje las grandes mesetas de arenisca, las primeras que se elevaron sobre la corteza terrestre, en cuyas cumbres se detuvo la evolución. 

El Estado Amazonas venezolano y su  territorio de 184.000 Km², forma parte del “pulmón verde del planeta” y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo.  Sus bosques pluviales tienen una antigüedad de 75 millones de años y, junto a otros idénticos ecosistemas a lo largo del verde cinturón ecuatorial del globo terráqueo, pasando por Africa y Asia, interactúa con las zonas polares manteniendo el equilibrio climático al producir nubes, lluvias, agua y oxígeno para todo el planeta. Los Yanomamis son los habitantes más antiguos de ese ecosistema y allí han sobrevivido durante miles de años debido a su organización social y cultural, logrando un perfecto equilibrio con su medio ambiente gracias a una original interpretación de la vida, basada en la libertad individual conectada a profundas corrientes espirituales. 

Una etnia en vías de extinción

Los Yanomamis, una de las etnias más antiguas de la humanidad, se encuentran hoy en vías de extinción, a causa de la invasión organizada de empresas y aventureros en busca de madera y minerales por toda la Amazonia. Los garimpeiros o mineros ilegales, buscadores de oro en su gran mayoría, arrasan indiscriminadamente grandes extensiones de selva y utilizan mercurio en el proceso de extracción que perjudica los suelos y envenena los ríos.  A esto hay que añadirle su ferocidad y desprecio hacia el indígena.  La deforestación por la tala de grandes extensiones de bosques ha reducido notablemente sus territorios ancestrales, provocando éxodo y hambruna a miles de ellos. La idea del gobierno brasileño es la de reducir la selva amazónica al 50% de su tamaño, cientos de kilómetros cuadrados de selva tropical son arrasadas anualmente, para beneficio de las corporaciones madereras, petroleras, mineras y de biocombustibles, sin importarle la destrucción de la biosfera, el calentamiento global del planeta, la desaparición de miles de especies animales y de plantas, así como la extinción de etnias que son los reservorios de la sabiduría ancestral de la humanidad.

Amazonas venezolano

En relación al Estado Amazonas venezolano, éste se encuentra protegido, en teoría, por la figura jurídica denominada Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), que engloba tres Parques Nacionales y una Reserva de Biosfera de 83.000 Km², además de la prohibición de cualquier actividad minera y de la explotación forestal. Sin embargo, es patético el estado de ingobernabilidad de esos territorios selváticos. La mayoría de los 11.000 Yanomamis que habitan en el Alto Orinoco, padecen malaria, oncocercosis o ceguera de los ríos, tuberculosis, helmintiasis, asma y anemia, entre otras enfermedades.  En algunas comunidades, la hepatitis viral presenta una incidencia de 85%.  La presencia del hombre blanco, les modifica su estructura mental y social, igualmente los aleja de su sistema natural de supervivencia. Los Yanomamis están siendo sistemáticamente aniquilados por los garimpeiros, tanto brasileños como venezolanos, quienes los utilizan como guías, los esclavizan, hostigan, asesinan y violan a sus mujeres. El solo contacto con los nabë desata entre ellos epidemias causadas por virus ante los cuales su sistema inmunológico no tiene defensas. Hasta la fecha no se observan acciones coherentes y programas permanentes de parte de Brasil o Venezuela para prevenir y controlar tales situaciones. La miopía y el desprecio hacia la cuestión indígena, han relegado a los indígenas a la trastienda de los Estados. En el caso de la Amazonia venezolana, durante varios siglos, el Estado delegó en la Iglesia católica y misiones evangélicas “el cuidado” de los indígenas como si se tratase de minusválidos, para luego permitir que ideologías radicales mesiánicas y fundamentalistas los penetraran o fueran portavoces de sus reivindicaciones. En la actualidad, el Amazonas venezolano es el escenario de una lucha de poderes por el control de esos territorios por parte de militares, diversos entes gubernamentales, multinacionales mineras, garimpeiros y un nuevo actor en este drama, la guerrilla colombiana aliada con el narcotráfico. Todo esto amenaza la supervivencia de este ancestral grupo humano, víctima desde hace quinientos años de un sistemático etnocidio.

Existen dos tipos de gente, los que saben leer el cuerpo del mundo y entienden las voces de la selva porque son su propio cuerpo y su propia voz y los que, ciegos de poder, codicia e ignorancia, la explotan y destruyen.

edgar.cherubini@gmail.com

Estándar

Los niños de la guerra

Niña colombiana formando parte de un regimiento de la guerrilla de las FARC. Fotografía: Carlos Vásquez Manrique, Fundación Dos Mundos / Cortesía de Unicef.

En Colombia 11.000 niños combaten en la guerrilla y grupos paramilitares

Los Niños de la Guerra

Edgar Cherubini Lecuna

Venezuela, 09.01.2008

En Colombia se estima en unos 11.000 el número de niños, niñas y adolescentes combatientes en los ejércitos guerrilleros de las FARC y el ELN, así como en las filas de los grupos paramilitares de ultraderecha. Los menores, con edades comprendidas entre 9 y 16 años, son utilizados para acciones de alto riesgo tales como la activación y desactivación de minas antipersonales, espionaje, servidumbre y esclavitud sexual para la tropa. Para algunos grupos armados, incluyendo a la guerrilla y a los paramilitares, no importa a quien se recluta, ya sea niño o niña. Lo único que buscan es ampliar su contingente frente al escalamiento y deterioro del conflicto. En declaraciones a la prensa, los jefes de las FARC han confirmado en repetidas oportunidades el reclutamiento y la utilización de niños y adolescentes en combate al afirmar con gran naturalidad que “cualquier joven de 15 años está capacitado para empuñar las armas”. Como consecuencia de esto, entre 1990 y el 2002 cerca de 900 niños, niñas y adolescentes han muerto o han quedado mutilados a consecuencia de las minas antipersonales. Ya es frecuente verlos entrar en acción portando armas livianas o encontrar sus cuerpos luego del combate.

Según los datos que maneja UNICEF (Impacto del Conflicto Armado en los Niños, Niñas y Adolescentes de América Latina) “los niños y adolescentes son reclutados por representar un potencial humano disponible, maleable y capaz de realizar diversas tareas en los frentes de combate sin medir riesgos. Por lo general, niños y adolescentes obedecen sin objetar, pueden ser empujados a cometer actos atroces y resultan más baratos que los adultos. La proliferación de armas pequeñas y ligeras de fácil manejo, tales como pistolas, revólveres, fusiles de asalto livianos, ametralladoras, minas y granadas, permiten su utilización a niños de apenas 10 años”. El reclutamiento forzoso u obligatorio de niños, niñas y adolescentes viola gravemente sus derechos a la vida, a la libertad, a vivir en familia o junto a sus padres, el derecho a la educación, a la salud, a la protección contra la explotación y el abuso sexual, aparte de las consecuencias psicológicas permanentes.

La guerra ha agotado las palabras, las ha debilitado, las ha deteriorado

Ante la caótica situación de inseguridad que se vive en Colombia donde a diario la población civil se ve cogida entre dos fuegos, UNICEF advierte que “dos millones de desplazados, entre ellos cerca de 1.100.000 niños, niñas y adolescentes han padecido la angustia de tener que abandonar sus hogares en medio de la violencia, el miedo y la muerte. La mayoría huye de las áreas rurales para buscar refugio en los suburbios diseminados en las principales ciudades de Colombia, aunque aún así no están seguros, pues los ataques en represalia suelen ser comunes, viéndose forzados muchos de ellos a pasar la frontera hacia países vecinos”. Esta situación atenta contra todos los derechos de los niños, pues tiene efectos destructivos y de desorganización en el escenario familiar y comunitario provocando profundas transformaciones, mermando las garantías básicas y atentando contra el derecho a la vida. 

Después de sufrir tales humillaciones a su dignidad y a su inocencia, los niños que sobreviven a este horror nunca podrán crecer un solo centímetro como hombres y mujeres normales. En medio de la ruina, terror y degradación que producen los conflictos armados como el colombiano, donde es común la despreciable práctica de utilizar niños, niñas y adolescentes para la violencia y la guerra, hipotecándoles su futuro, impidiéndoles crecer, mutilándolos física y mentalmente, podríamos parafrasear a Henry James y decir con dolor que “la guerra ha agotado las palabras, las ha debilitado, las ha deteriorado”.

Lo espantosa, lo aterradora que es la guerra, es aún más aterradora cuando se convierte en normalidad

La insurgencia de grupos armados contra el Estado y sus instituciones que data de los años cincuenta, se intensificó a partir de los años noventa con la multiplicación de los frentes guerrilleros y las sangrientas ofensivas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en combinación con las acciones terroristas de los carteles de la droga. Los grupos irregulares cercanos a los 50.000 hombres en armas le declararon la guerra al Estado colombiano asesinando candidatos a la presidencia, jueces, magistrados, policías, militares, periodistas y poniendo en jaque a la sociedad colombiana. A esto se suman los grupos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), mercenarios al mejor postor, acusados muchas veces de realizar el trabajo sucio del ejército. Las AUC controlan una parte de la producción y tráfico de drogas en amplias zonas campesinas y selváticas.

Las poderosas organizaciones de narcotraficantes juegan un papel predominante en el conflicto al dominar amplios sectores políticos, financieros y empresariales, llegando a controlar parcelas del Estado y de la misma guerrilla. La alianza entre narcotraficantes y la guerrilla es tácita. Los guerrilleros controlan las plantaciones y cobran un canon por kilo de droga procesada. El narcotráfico ha generado alianzas entre grupos de autodefensa y guerrilla en zonas específicas donde unos aparecen custodiando los cultivos y otros custodiando los laboratorios en la misma zona.

Fotografía: Donaldo Zuluaga, Fundación Dos Mundos / Cortesía de Unicef.

A raíz del fracaso del proceso de paz, el gobierno apostó por una solución militar. El presidente Álvaro Uribe afirmó al comienzo de su mandato: “no es el tiempo para negociar la paz, es hora de la definición militar para derrotarlos. Aquí no hay conflicto sino la agresión del terrorismo contra un pueblo y contra unas instituciones democráticas”. Washington, como nuevo actor en este drama, decidió otorgar al Estado Colombiano más de la mitad de la ayuda militar destinada a toda Latinoamérica a través del Plan Colombia, lo que significa un incremento en el armamentismo de ese país y una escalada en la ofensiva militar contra los grupos insurgentes.

La sociedad colombiana no ha tenido sosiego: entre 1950 y 1990, tan sólo tres años transcurrieron sin estado de sitio y en el presente no se vislumbra ninguna posibilidad para la paz. La aparición de los niños soldados en el escenario colombiano es una de las consecuencias de una historia de violencia que parece no tener fin. Aquí calza perfectamente la frase de Susan Sontag: “lo espantosa, lo aterradora que es la guerra, es aún más aterradora cuando se convierte en normalidad”.

El país entero está remendado con tela de araña

El conflicto colombiano, debido a su naturaleza y desarrollo, así como a su brutal degradación, ha sido definido como un caso de “barbarismo asimétrico” (Iván Orozco Abad, Dealing with Symmetrical Barbarism: A Challenge for the Human Rights Movements). Es una guerra entre frentes guerrilleros y el ejército, donde al mismo tiempo se desarrollan enfrentamientos entre la guerrilla y grupos paramilitares. Por otra parte, poderosos grupos de narcotraficantes mantienen, según su conveniencia, alianzas o enfrentamientos con unos y otros. Todos los bandos irregulares están involucrados en secuestros, asesinatos, masacres y brutalidades contra la población civil. Esta mezcla de insurgencia, guerra civil, terrorismo y narcoterrorismo convierte a Colombia en una catástrofe humanitaria, debido a la existencia de “zonas oscuras” sin control ni legalidad, abiertas a la arbitrariedad y a la impunidad, donde perpetradores y víctimas están colapsando por igual. A Gabriel García Márquez, una imagen le basta para referirse a la caótica situación de violencia y al vacío institucional imperante en gran parte del territorio colombiano: “el país entero está remendado con tela de araña”. Como un ejemplo que corrobora esta terrible afirmación, despuntan las 30.000 muertes violentas que se producen al año, de las cuales sólo un 3% tienen un proceso judicial con sentencia. Como una consecuencia directa de esta debilidad del Estado, la impunidad alienta tanto a la guerrilla como a los paramilitares y a sectores de las fuerzas de seguridad.

Fotografía: Donaldo Zuluaga, Fundación Dos Mundos / Cortesía de Unicef.

Como bien apunta Iván Orozco Abad, es una Guerra civil “sucia” donde, “los ejércitos enemigos actúan como aliados de facto en la tarea de abusar y matar inocentes del common reservoir de la población civil”, sin ninguna noción de leyes humanitarias y mucho menos de la posibilidad de penalización de los perpetradores, ya que tanto en los dominios de las guerrillas como en el de los paramilitares, no existe presencia de instituciones judiciales, por lo que todos los bandos actúan en completa impunidad, poniendo en permanente riesgo los esfuerzos de las organizaciones de derechos humanos. El grado de victimización es de tal magnitud que pareciera que “es una guerra total contra la población civil” concluye Abad.

Según André Glucksmann (Dostoievski en Manhattan), en un conflicto armado el control de la guerra y del terror debe ser bilateral, para distinguir así entre violencias lícitas e ilícitas. Estas “leyes de la guerra”, frágiles y variables, ponen límites a la potencialidad del terror ya que, cada acto que se permita puede llevar a lo inimaginable. El “todo vale” terrorista de un Estado, un grupo o un individuo se auto exime por principio de cualquier regla”. De allí que, cuando no se respetan las convenciones, la guerra se criminalice.  Pasándose del marxismo a la ideología del “se vale todo”, la guerrilla colombiana de las FARC y el ELN, aliadas con el narcotráfico, al igual que los grupos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), han sido ubicados en la categoría de “terroristas internacionales”, incursos en crímenes contra la humanidad.

Fotografía: Manuel Saldarriaga, Fundación Dos Mundos / Cortesía de UNICEF.

Es un “crimen de guerra” la utilización de niños como soldados

Debido a la internacionalización del conflicto colombiano, conviene refrescar los avances en las leyes para proteger a los niños en conflictos armados. La aprobación en 1989 de la Convención sobre los Derechos del Niño es el principal instrumento legal para proteger a todos los niños, niñas y adolescentes del planeta. Las resoluciones y protocolos sobre los niños y los conflictos armados, tanto de la Organización de Naciones Unidas (ONU) como de la Organización de Estados Americanos (OEA), instan a los Estados Parte y a las demás partes en los conflictos armados a que tomen las medidas necesarias para acabar con la utilización de niños como soldados, violando el derecho humanitario, y a que se garantice su desmovilización y su reinserción a la sociedad. El Protocolo Facultativo sobre la Participación de Niños en Conflictos Armados (2002) es contundente en este sentido. El Estatuto de Roma (1998), ratificado en 2002, considera “crimen de guerra” el reclutar o alistar a niños menores de 15 años para que participen en las hostilidades.

Estas son las leyes internacionales que protegen a los niños de la guerra:

Los Convenios de Ginebra (1949)

Los Protocolos Opcionales (1977)

La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (1989)

El Estatuto de la Corte Penal Internacional o Estatuto de Roma (1998)

El Convenio 182 de la OIT sobre Erradicación de las Peores Formas de    Trabajo Infantil (1999)

Las Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la Participación de Menores en Conflictos Armados, específicamente:

Resolución 1261 (1999)

Resolución 1314 (2000)

Resolución 1379 (2001)

Resolución 1460 (2003)

El Protocolo Facultativo Relativo a la Participación de Niños en los Conflictos Armados (2002)

Uno de los más importantes instrumentos legales a nivel internacional es el Protocolo Facultativo sobre la Participación de Niños en Conflictos Armados, que entró en vigor en el año 2002, el cual puede considerarse como un nuevo tratado que fortalece a la Convención sobre los Derechos del Niño porque:

Prohíbe la participación directa de menores de 18 años en combates.

Prohíbe a los Estados el reclutamiento forzoso de menores de 18 años.

Prohíbe a los grupos armados el reclutamiento obligatorio o voluntario y toda participación de menores de 18 años en las hostilidades.

En nuestra región han ratificado el protocolo: Argentina, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, panamá, Paraguay, Perú y Colombia, mientras los otros países sólo se han adherido, pero aún no lo han ratificado.

Una Coalición para acabar con la utilización de niños como soldados

En una cultura de la guerra existen pocas salidas para los niños que viven en medio del desarraigo, el miedo, la soledad, la inseguridad, la discriminación y el maltrato. Podríamos afirmar que el futuro está hipotecado para los niños de Colombia y de otros países que padecen conflictos armados, sin embargo, una voz de esperanza emerge de en medio de este drama, una instancia de movilización social para cambiar las situaciones que violan los derechos de los niños, niñas y adolescentes: la Coalición para acabar con la utilización de niños como soldados. La Coalición se formó a nivel mundial en 1998, y está conformada por Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Save the Children, el Servicio Jesuita para los Refugiados, la organización Terre de Hommes, Defensa de los Niños Internacional, entre otras, manteniendo una estrecha alianza con instituciones de la Organización de Naciones Unidas –UNICEF, ACNUR y UNESCO – en unos 40 países. Desde entonces no ha cesado en su labor de educar, informar e incidir en las políticas públicas relacionadas con este tema. Según Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF, “cuando se trata del sufrimiento de niños afectados por los conflictos armados, todos somos responsables”. El material informativo producido por UNICEF, para la sensibilización y la movilización sobre la Coalición, dirigido a periodistas y formadores de opinión: “Impacto del Conflicto Armado en los Niños, Niñas y Adolescentes de América Latina”, surge del reconocimiento del papel clave que puede jugar la información exacta y sensitiva al movilizar a la sociedad para cambiar la legislación y la práctica, promoviendo una mejor comprensión de los derechos de los niños e informando y denunciando situaciones.

Susan Sontag (Ante el Dolor de los Demás), piensa que no es un acto inútil “al hacer que el sufrimiento parezca más amplio, al globalizarlo, al darle la indispensable significación, acaso lo vuelva un incentivo para que la gente sienta que puede interesarle”. Sin embargo, el tema de la niñez afectada por los conflictos armados y la protección de sus derechos se enfrentará sólo en la medida en que la sociedad entera promueva una cultura de la paz y de la convivencia pacífica.

edgar.cherubini@gmail.com

Publicado en la Revista Analítica, Venezuela, este trabajo fue galardonado con el premio de periodismo de la Unión Europea (Lorenzo Natali Prix 2008).

Estándar