Maduro y la “estrategia del espejo”

Maduro y la “estrategia del espejo”

Edgar Cherubini Lecuna

Es indudable que la crisis política en Venezuela tomó un nuevo curso con la elección el 28-J de Edmundo González, conducido por el liderazgo popular de María Corina Machado. Pese a que no hay dudas del triunfo, basado en el soporte de actas del escrutinio del CNE presentado por la oposición democrática y avalado por el Centro Carter y el Comité de Expertos de ONU entre otros, sin embargo, Cuba, los “Estados forajidos” aliados del régimen y otros países gobernados por la denominada “izquierda progresista” o influenciados por el Grupo de Puebla, han avalado el fraude y le han dado la orden a Maduro de mantenerse en el poder y resistir para no permitir el restablecimiento de la democracia en Venezuela. El régimen, además de cometer un fraude descomunal, ha desatado una violencia ciega, contra líderes y activistas de la oposición o cualquier ciudadano que se atreva a manifestar en contra de sus designios, secuestrando, desapareciendo y encarcelando a miles de ciudadanos pacíficos. El conteo de asesinatos va en aumento cada día que pasa.

La situación de la disidencia se agrava aún más al sufrir un bloqueo informativo sin precedentes. Ya la agencia EFE (26/06/2024) había informado que, en Venezuela, en los últimos 20 años, 405 medios han sido cerrados, esto incluye prensa, radio, televisión, “este cierre y los ataques contra los medios, los periodistas y las limitaciones que hay en el ejercicio del periodismo forman parte de una política de Estado”. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció un “apagón informativo casi total, algunos grandes diarios fueron comprados por el régimen (el Gobierno) y los que existen de forma independiente debieron migrar a internet, espacio en el que sufren bloqueos digitales permanentes”. El ciudadano solo recibe información sesgada, es decir, la verdad oficial emitida por el régimen. Es una guerra contra los valores democráticos y en especial contra la libertad de expresión, porque sin una prensa libre no hay democracia, ya que esta es la que condiciona el ejercicio de los demás derechos. De allí que Maduro la ha recrudecido confiscando las señales de las redes sociales. El (12/08/2024) Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional ilegítima y segundo de abordo del régimen, después de llamar “basura” al comité de expertos de la ONU, decretó la prohibición de las redes sociales: “(…) por el bien de los venezolanos, les vamos a quitar acceso a las redes sociales para que vean la realidad, porque las redes sociales son el mayor peligro para la libertad y la paz”. Esta declaración Orwelliana forma parte de lo que se ha denominado “estrategia del espejo”.

La estrategia del espejo antecede a las masacres

Son innumerables los actos de violencia verbal y física del régimen, que convierten al disidente, al adversario político o simplemente al que no piensa como ellos, en “enemigo” al que hay que hostigar, golpear, encarcelar, torturar y aniquilar. Entre sus argucias el régimen ha usado la estrategia del espejo, trampa en la que caen sus militantes y peor aún los medios internacionales controlados en su mayoría por la denominada “izquierda progresista”. Consiste en la inversión de la realidad política, así, el opositor es “fascista”, “golpista”, “corrupto”, “terrorista”, “traidor a la patria”, cuando esos adjetivos le corresponden al régimen chavista-madurista-militar. Las víctimas del abuso de poder, de fraude electoral y de la brutal represión se convierten en los responsables de los delitos cometidos por el victimario. El dictador se convierte en custodio de la democracia, el esbirro se convierte en víctima.

Maduro y los portavoces del régimen utilizan la retórica de la humillación. La violencia, el avasallamiento, el odio, el irrespeto y la indignidad constituyen la estructura de su discurso, limitado a un mundo de conjeturas confusas, de eslóganes y mentiras. Es un lenguaje reduccionista y es parte de la psicopatía política de los totalitarismos de todo cuño.

Según Jean Pierre Faye (Langages totalitaires, Hermann, París, 1972), el lenguaje totalitario es de por sí limitado debido a la exclusión que hace del resto de la sociedad que no piensa como su emisor. Es un lenguaje pervertido debido a la ilegitimidad, indignidad y deshumanización del que trata de imponerlo, pues para lograrlo debe recurrir a la fuerza contra la voluntad de los otros 

Por su parte, Yves Ternon (Guerres et Génocides au XXe siècle, Odile Jacob, París, 2007), afirma que el genocidio es el acto final de un discurso de discriminación, de agresiones verbales que prepara el terreno para expropiaciones, hostigamiento, persecuciones, deportaciones y masacres. George Bensoussan (Idéologie du Rejet, Manya, París, 1993) y Ternon (L’Etat criminel), coinciden en que el lenguaje totalitario deshumaniza a las víctimas con la idea de eliminar el sentimiento de culpabilidad en sus ejecutores. Según los autores antes citados, la retórica genocida es un uso consciente e instrumento de una política criminal del Estado. La primera etapa del genocidio es la supresión de la identidad de la víctima, cosa que se consigue a través de los insultos y la deshumanización del enemigo. El discurso político y la propaganda identifican al grupo a eliminar y preparan su destrucción. Mediante su previa desnaturalización, la futura víctima es rebajada a un nivel inferior a lo humano, se la compara con un “gusano”, “parásito”, “tumor”, “cáncer”, “basura”, “podredumbre”, “excremento”. Al transformar a su víctima en eso, se ayuda al asesino o ejecutor a invertir el sentido del crimen como un acto de profilaxis. El asesino no se siente asesino, se siente “terapeuta” o “sanitarista” y actúa con sobrada impunidad. En dos palabras es la “estrategia del espejo”.

edgar.cherubini@gmail.com


					
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Terremoto político en Francia y la reinvención de la UE

Elecciones europeas

Terremoto político en Francia y la reinvención de la UE

Edgar Cherubini Lecuna

El escritor Yann Moix, en una de sus novelas, describe algo parecido a lo que en este momento viven los franceses: “El acontecimiento es el vencedor. Traiciona las previsiones, liquida las teorías. La realidad nunca puede resistir su embate”. De allí surge el sobresalto que recorre la vida de los políticos en Francia por el ascenso meteórico de Jordan Bardella que, junto a Marine Le Pen, lideran el partido Le Rassemblement national (RN). Según los escrutinios oficiales, 31,37% del electorado se decidió por el RN contra un 14,6% de Valérie Hayer (macronismo), un “acontecimiento” que responde al desencanto y al hartazgo de las políticas desacertadas que padecen los franceses. Los estudios de opinión, semanas antes de las elecciones, mostraban que el 41% estaba “muy descontento” con Emmanuel Macron (Baromètre Ifop/JDD), demostrándolo con sus votos en una suerte de plebiscito. 

El 80% de los franceses piensa que Francia está en decadencia, en todas partes se resiente la pérdida de valores culturales, la inmigración descontrolada, el auge del islamismo y la violencia en alza que han provocado un período de inseguridad nunca visto en Francia. Los déficits públicos, la inflación, la desindustrialización, el sistema sanitario en crisis, la escuela en declive, el wokismo aupado a extremos, entre otros males que sacuden a los franceses, provocó la decepción y desconfianza en el “macronismo” y su visión de Francia en la UE.

Si denunciar la inmigración ilegal, que por cientos de miles hace su entrada en Francia y en la UE, o reclamar al Estado que cumpla su función de proteger al ciudadano contra el crimen y la violencia, significa ser de derechas, el pueblo francés voto por esas exigencias.

El domingo 9 de junio, el 52,5% de los electores acudieron a votar por sus representantes en el Parlamento Europeo. Esta participación no había sucedido desde 1994. Las promesas electorales de Bardella y el RN se pueden resumir en sus claras propuestas: antiinmigración (control de fronteras y expulsión de clandestinos), firme apoyo a Israel y protección a los judíos franceses, nacionalismo económico (prioridad a las empresas francesas), desislamización de Francia (tolerancia cero, expulsión de delincuentes e islamistas), control de la globalización (no a la imposición de controles e impuestos europeos, promoción de nuestra agricultura), promoción del patriotismo y la cultura francesa, poner fin a la ampliación de la UE (no a la adhesión de los Balcanes y Turquía), soberanía y derecho a veto sobre decisiones contrarias a nuestros intereses vitales,  estrictos controles fronterizos. En todos los estratos de la población, en los círculos populares, entre los trabajadores y empleados, entre los agricultores y jóvenes, los umbrales alcanzados por RN son espectaculares. Como expresó el analista político Jérôme Jaffré: “La Agrupación Nacional (RN) avanza como una aplanadora”.

La diabolización de la izquierda contra el RN no dio resultado. La imagen del LFI de Jean-Luc Mélenchon y de Manon Aubry (9,89%), su cabeza de lista, declarando su apoyo a Palestina y a Hamas, contrastaba con la RN en su larga marcha hacia la respetabilidad que mostraban a Marine Le Pen y a sus dirigentes participando en la gran manifestación contra el antisemitismo. Los resultados de la elección traducen el rechazo a esa distorsión del derecho de asilo que ha permitido la entrada en Francia de miles de inmigrantes sin control, aupada por la izquierda en su afán de sumarlos a su militancia, la mayoría islamistas, asumiéndolos como el nuevo proletariado, debido a que los agricultores franceses ya no utilizan la hoz sino cegadoras automáticas guiadas por drones y los obreros cambiaron el martillo por aplicaciones digitales que controlan las líneas de producción robotizadas.

La disolución de la Asamblea

Ante la gravedad de la derrota sufrida, Emmanuel Macron decidió disolver la Asamblea Nacional, convocando a una nueva elección el 30 de junio, añadiendo así una crisis institucional a la crisis política desencadenada por el triunfo del RN. Alexis Brézet, director editorial de Le Figaro, lo resume así: “En respuesta a una derrota que tenía todas las características de una humillación para él, Emmanuel Macron decidió ir a por todas al declarar la disolución de la Asamblea Nacional contra todo pronóstico, calculando que el electorado, algo asustado por su audacia y por la conmoción que acaban de provocar las elecciones, rectificará en las legislativas el voto que emitió en las elecciones europeas. Convencido, a pesar de todo, de que aún conserva un vínculo personal con los franceses, espera, dramatizando lo que está en juego y haciendo él mismo campaña, restablecer la situación y quizás mediante nuevas alianzas, recuperar la mayoría. Pero no hay ninguna garantía de que esto vaya a ser así. El ascenso de la Agrupación Nacional (RN) no es casual: refleja una cólera que viene de lejos, que recorre ahora toda Europa, y que está alimentada principalmente por dos preocupaciones: los riesgos que la inmigración incontrolada supone para el equilibrio de nuestras sociedades, y la amenaza que el islam político representa para el futuro de nuestra civilización”. (Alexis Brézet, Dissolution : le pari dangereux d’Emmanuel Macron, Le Figaro, 10/06/2024)

Para sobrevivir, la Unión Europea necesita reinventarse

La onda sísmica ha movilizado a la izquierda en la creación de un frente común para contrarrestar al “lobo feroz del populismo ultraderechista”, sin considerar que la mayoría votó justamente por las promesas de RN en Francia, en forma similar a la de los partidos de derecha nacionalista en Alemania, Italia, España y otros países, un movimiento tectónico que invita a reflexiones más profundas que las manifestaciones violentas que están protagonizando en Francia. Sobre esto último, Pierre Haroche, en su análisis de sobre la Unión Europea y las dos visiones que se confrontan, expresa: “Si el proyecto europeo ya no pretende tanto reducir las fronteras entre los Estados miembros como erigir otras nuevas frente a las amenazas exteriores, los partidos políticos se ven incitados a posicionarse no sólo en la división clásica entre más y menos integración, sino también en un debate sobre el tipo de demarcación que pretenden establecer con el exterior, es decir, el tipo de “civilización europea” que buscan defender frente al mundo (¿Meloni o Macron? La Europa nueva, en la forja del mundo, Le Grand Continent, 2024),

Sin entrar a detallar las amenazas actuales que se ciernen sobre Europa, como la invasión rusa a Ucrania, los resultados de las pasadas elecciones al parlamento europeo han mostrado la enorme brecha entre la élite dirigente europea y lo que la gente común aspira en su vida cotidiana, entre la globalización corporativa darwiniana y los valores culturales de la civilización europea. Sobre el conflicto entre decisiones democráticas a lo interno de cada nación y decisiones tecnocráticas a escala supranacional, Dani Rodrick (The Globalization Paradox, 2011), afirma que “no podemos sustentar simultáneamente la democracia, autodeterminación nacional y globalización económica”. Al analizar la globalización económica (la financiera y comercial) concluye que existe una paradoja: para que la globalización produzca beneficios económicos para toda la sociedad en general, aquella necesita de democracias nacionales fuertes y normas nacionales que protejan a todos los actores socioeconómicos, pero normas que, a la vez, permitan a estos una suficiente interacción y maniobrabilidad internacional. Esta propuesta contrasta con la doctrina predominante en la actualidad que exige que la hiperglobalización económica vaya acompañada de instituciones públicas mundiales. El autor ve la globalización como un trilema donde no es posible combinar simultáneamente instituciones nacionales del estado-nación (soberanía nacional), la híperglobalización y la democracia. Rodrick concluye que tenemos que elegir a lo sumo dos de estos tres factores ya que la hiperglobalización, mediante la competencia ilimitada internacional, impone decisiones al estado-nación, reduciendo la soberanía nacional. A su vez, estas decisiones suelen ser de carácter político y estar sujetas a procesos democráticos y de consenso en cada nación. Por tanto, si las decisiones impuestas no son refrendadas vía los procesos democráticos nacionales, no se implementarán y se truncará la híperglobalización.

La UE existe para construir sociedades donde cada individuo tenga la oportunidad de emprender su propio progreso en libertad, disfrutando plenamente de sus derechos humanos y una vida libre de la violencia y la guerra. Para eso, necesita estadistas y líderes con visión, capaces de encarar las incertidumbres y desafíos del presente. Europa necesita de un discurso innovador que promueva de una vez por todas un cambio de paradigmas. Para sobrevivir, la Unión Europea necesita reinventarse.

edgar.cherubini@gmail.com

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Dia D

Desembarco de las tropas de la alianza en Normandía el 6 de junio de 1944

Dia D

“En la tumba de los héroes late el corazón de los vivos

Edgar Cherubini Lecuna

Hace 80 años, en el Día D, 6 de junio de 1944, con gran determinación y coraje, por mar y aire, 132.000 soldados de infantería y 24.000 paracaidistas cruzaron el canal de la Mancha hacia Normandía, arriesgando sus vidas al igual que miles de combatientes de la Resistencia que les brindaron apoyo para liberar a Francia y a Europa del nazismo. Ese día, más de 10.000 combatientes perdieron la vida en esas playas. El Día D abrió paso a los ejércitos aliados que se unieron a los de la France Combattante. Desde la batalla de Normandía, el 6 de junio, hasta el mes de agosto de 1944, las bajas fueron de 53.000 soldados, 155.000 heridos y 18.000 capturados o desaparecidos. A ellos les debemos nuestras vidas. En sus Oraciones Fúnebres, André Malraux escribió: “En la tumba de los héroes late el corazón de los vivos”.

Deseo rendir un homenaje personal a los comandos del cuarto batallón francés del Special Air Service (S.A.S.) o Régiment de chasseurs parachutistes, que se lanzaron en paracaídas en Bretaña a las 00:30 cerca de Plumelec en Morbihan (operación Dingson) y sobre el bosque Duault en Côtes-d’Armor (Operación Samwest). La misión fue la de establecer una base secreta de apoyo en Bretaña, cerca de Vannes, para unirse a la Resistencia Francesa local en las operaciones de guerrillas, despejar y establecer zonas seguras de aterrizaje, realizar operaciones de destrucción de las líneas de comunicación enemigas, emboscadas y sabotajes para impedir que los convoyes de refuerzos alemanes avanzaran hacia Normandía después del desembarco.

En esta operación de comandos se utilizaron los versátiles Douglas DC-3

Solo para reflejar la convicción, el sentido del deber  patriótico y el honor de estos hombres recios y valientes, a continuación copio la fervorosa oración de los paracaidistas franceses que esa madrugada, en medio del tremendo ruido de los motores de fondo, entonaban a coro con voces graves a abordo de los aviones de transporte antes de lanzarse detrás de las líneas enemigas y combatir fieramente por la Francia libre:

La oración de los paracaidistas

Dios mío dame tormento

Dame sufrimiento

Dame el valor para luchar

Dios mío, Dios mío dame tormento

Dame sufrimiento

Y después la gloria en la batalla

Y después la gloria en la batalla

Lo que otros no desean

o se han negado hacer

Dámelo a mí, sí, todo eso

No quiero descanso ni gozo

Dios mío, es lo que te pido

Pero dame, dame fe

Dame fuerza y valor

Pero dame fe

Para estar seguro de mí mismo

Dame tormento

Dame sufrimiento

Dame el fervor para luchar

Dios mío, Dios mío dame tormento

Dame sufrimiento

Y después la gloria en la batalla

Y después la gloria en la batalla

Solo pienso que, por la falta de visión, rigor, ética, entereza, coherencia, coraje, fe y voluntad, estamos perdiendo lo que costó tanto esfuerzo y tantas vidas lograr, un occidente libre de los enemigos de nuestros valores.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

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El silencio de las sirenas

Gueto de Varsovia, 1943. Holocaust Memorial

El silencio de las sirenas

Edgar Cherubini Lecuna

George Steiner, en Lenguaje y Silencio, dice que vivimos dentro del acto del discurso, pero que hay realidades que no pueden narrarse, que no pueden expresarse con palabras, “Lo inefable está más allá de las fronteras de la palabra, hay acciones del espíritu enraizadas en el silencio”.

El pasado seis de mayo en Israel, las sirenas resonaron durante dos minutos, no se trataba de las alertas que diariamente se activan ante los ataques de misiles lanzados desde Irán, Gaza, Líbano, Siria o Yemen, esta vez anunciaba la ceremonia Yom HaShoá o Día del Recuerdo de los Mártires, en homenaje a las víctimas del Holocausto. Es el día de un ritual social conmovedor, cuando a una determinada hora suenan las sirenas a lo largo y ancho de Israel, para anunciar el momento en que toda una sociedad se detiene en silencio. Los conductores interrumpen su marcha en calles y autopistas descendiendo de sus vehículos, permaneciendo de pie sobre el asfalto. Los trenes y buses suspenden su circulación, los empleados dejan los teclados de sus ordenadores y teléfonos, los deportistas paran de correr, aunque estén próximos a llegar a la meta, en las aceras se congrega una multitud guardando un silencio riguroso. Ese minuto de silencio es el sentimiento de cada individuo y a la vez el espíritu de toda una sociedad, creando una vivencia inexplicable cargada de emociones, donde se mezclan el recuerdo del horror y el optimismo al contemplar su pujante nación erigirse como un baluarte democrático en el Medio Oriente y en el mundo. Como lo expresaron ese día mensajes como éste: “El Estado de Israel no es una compensación por lo que hicieron los nazis al pueblo judío, es la garantía de que nunca más algo así́ vuelva a suceder”. La intensidad del silencio se convierte en una fuerza poderosa de unión, de determinación, de identidad. Ahora entendemos lo dicho por Maeterlinck: “el silencio nunca se desvanece”.

En silencio, el Estado de Israel y la comunidad judía mundial conmemoran la Shoah́, el genocidio de seis millones de judíos, entre ellos un millón quinientos mil niños inocentes asesinados por el nazismo. “Si deseamos vivir y legar la vida a nuestra descendencia, si creemos que debemos allanar el camino hacia el futuro, en primer lugar, no debemos olvidar”.

Si bien para Aristóteles “el hombre es el ser de la palabra”, que lo hace imponerse sobre el silencio de la materia, algo similar escribió́ Henry Miller: “Es del silencio de donde se extraen las palabras”. En un mundo construido por las palabras, el silencio es una forma de expresar la indignación ante los crímenes contra la humanidad. El silencio se convierte en la última palabra.

En el prólogo del libro de Henry Ashby Turner, A treinta días del poder (1996), Antonio Muñoz Molina expresa con asertividad la necesidad de impedir el olvido. “Sabemos el final de esta historia y estamos familiarizados con cada uno de sus episodios y de sus personajes, pero una y otra vez sentimos la necesidad urgente de que nos la cuenten de nuevo, y según nos adentramos en ella casi se nos olvida que sucedió́ hace mucho tiempo, y deseamos angustiosamente que los hechos no tomen el mismo curso inevitable, y se apodera de nosotros la mezcla de incertidumbre y esperanza con que solemos volvernos hacia un futuro sombrío que sin embargo no está́ prescrito”.

Junto al minuto de silencio para rememorar la Shoah́, deberíamos guardar un minuto de silencio para recordar todos los genocidios y masacres ocurridas en la historia producidos por el comunismo.  El libro negro del comunismo (Le livre noir du communisme: Crimes, terreur, répression, 1977), escrito por investigadores de varios países europeos y editado por Stéphan Courtois, director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), de Francia, efectúa un inventario de actos criminales (hostigamientos, asesinatos, tortura, exclusión, deportaciones) que arrojó la implantación del comunismo en el mundo, un balance más terrible que el del nazismo. En la introducción, el editor sostiene que “El comunismo real, puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir, en momentos de paroxismo, el terror como forma de gobierno”. De acuerdo con las estimaciones realizadas, el informe cita un total de muertes que “…se acerca a la cifra de cien millones”. La estadística del horror es la siguiente: 20 millones en la Unión Soviética, 65 millones en la República Popular China, un millón en Vietnam, dos millones en Corea del Norte, dos millones en Camboya, un millón en los regímenes comunistas de Europa Oriental, 150.000 en Latinoamérica, 1,7 millones en África, 1,5 millones en Afganistán, 10.000 muertes provocadas por “el movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder”.

¿Cuantos minutos de silencio necesitaremos para recordar la violación masiva de los derechos humanos, la destrucción de las naciones, el horror y las muertes de las dictaduras? Las sirenas que anunciaron el día del recuerdo de los mártires, me recuerda un pasaje de Franz Kafka, en El silencio de las sirenas: “Las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio”. “(…) Es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio”.

edgar.cherubini@gmail.com

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Días perfectos, un film impresionista

Días perfectos, un film impresionista

Edgar Cherubini Lecuna

Las sociedades contemporáneas están pobladas de seres invisibles, son aquellos que están detrás del funcionamiento de las cosas y que hacen posible que nos insertemos en la dinámica social, ya sea la movilidad, el trabajo o el esparcimiento. Nunca vemos al conductor del metro o al operador de una central hidroeléctrica que nos proporciona luz en casa o el operario del acueducto o del proyeccionista en el cine. Algunos otros oficios son considerados como de baja categoría, como por ejemplo los empleados de limpieza de los baños o aseos públicos. Win Wenders escoge como personaje de su historia “Días perfectos” (Perfect Days), a Hirayama, encarnado magistralmente en el actor japonés Koji Yakusho, un empleado de la municipalidad de Tokio encargado de limpiar inodoros. Nos hace acompañarlo en su rutina diaria, en la que observamos cómo cumple su trabajo a niveles de excelencia en los detalles, cuando limpia un inodoro o los grifos de un lavabo, hasta dejarlos relucientes. Es un perfeccionista. Se comporta en silencio, no conversa con nadie, es un hombre digno. De noche, lee “Las palmeras salvajes” de William Faulkner. Esto último no se si es una clave que nos brinda Wenders, porque una de las dos historias en la descarnada novela de Faulkner, narra los momentos de un hombre que encuentra el amor y huye de él.

Esa disciplina estricta que lleva a Hirayama a acometer sus funciones a la perfección se basa en una rutina que comienza con el despertar en su pequeña vivienda, plegar el tatami, salir de su casa y observar cada nuevo día con una sonrisa. Al mediodía almuerza en los bancos de un frondoso parque, lo vemos concentrado en tomar fotografías del entretejido de ramas y hojas de la copa de los árboles con una vieja cámara instamatic, es allí donde comenzamos a descubrir el secreto del propósito que lo anima e ilumina, su rostro refleja éxtasis cuando observa el Komorebi. Ésta es una palabra japonesa que se compone de tres caracteres, o kanji: ko que significa árbol, more que significa escapar de, y bi que significa sol; la expresión significa: “La luz del sol filtrándose a través de las hojas”.

Para la espiritualidad japonesa, el concepto de komorebi exhorta a encontrar en los detalles del juego de los haces de luz que se filtran entre las copas de los árboles y el hipnótico cinetismo que produce el movimiento de las hojas, el regocijo de la vida y la belleza esplendorosa que se enuncia allí en instantes, en tiempo presente. Hirayama colecciona cientos de fotografías que ha capturado del Komorebi, contemplándolas con recogimiento cada noche antes de acostarse. Si el impresionismo está caracterizado por el intento de plasmar la luz y la impresión visual de un instante, pintar el momento de luz más allá de las formas, este último film de Wanders podríamos catalogarlo de impresionista.

Las relaciones que acontecen en su rutina diaria, la del lenguaraz joven ayudante, la encantadora encargada del bar a donde, de vez en cuando, va escasos minutos para escucharla cantar, el juego infantil con un desconocido a pisar sus propias sombras, el encuentro con su sobrina o con su hermana que sugieren un drama latente por errores del pasado, son peripecias que sortea con un afecto escondido en lo profundo de su corazón. No sabemos si su mutismo es timidez, depresión o iluminación. Hirayama es un hombre que vive de instante a instante el presente. Como bien lo expresa el crítico de cine Ernesto Diez Martinez, “La rutina para Hirayama no es el preludio de la muerte ni de la autodestrucción, sino el asombro hacia la vida, que puede ser efímera, pero también no deja de ser constante”. (Letras Libres, 15/02/2024)

Para no ser spoiler en relación con el final de la historia, solo digo que el close-up en toma continua de ese rostro mientras escucha “Feeling Good” de Nina Simone: “Birds flying high, you know how I feel/ Sun in the sky, you know how I feel/ Breeze driftin’ on by, you know how I feel/ It’s a new dawn/ It’s a new day/ It’s a new life for me”, resume el concepto del film. Su rostro expresa lo que cada día podemos sentir en nuestras implacables rutinas personales: tristeza, alegría, esperanza, en ese orden, a la inversa o en forma aleatoria, en cada nuevo día a pesar de ser días perfectos.

edgar.cherubini@gmail.com

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Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento

En el Centre Pompidou Málaga, España

Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento

Edgar Cherubini Lecuna

El Centre Pompidou Málaga, exhibe una importante selección de obras de Carlos Cruz-Diez, perteneciente a la colección del Centre Pompidou París, que van desde un proyecto iniciático para un mural exterior, concebido en 1954, hasta una de sus últimas obras, el Labyrinthe de Transchromie B (1965-2018). La exposición Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento estará abierta al público a partir del 21 de marzo de 2024. Un significativo homenaje a Carlos Cruz-Diez en su centenario.

En las obras de Carlos Cruz-Diez (1923-2019), el color posee un valor intrínseco que le permite afirmarse a sí mismo mediante sus comportamientos y ambivalencias. Como bien lo afirmaba el artista: “En todas mis obras, demuestro que el color, al interactuar con el observador, se convierte en una realidad autónoma y evolutiva, capaz de invadir el espacio sin anécdotas, desprovisto de símbolos, sin tiempo ni ayuda de la forma y aún, sin ningún soporte”. Sus obras no solo se observan con los ojos, sino también con el cuerpo, ya que al desplazarnos hacemos que surjan nuevas gamas de color, otorgándole al espacio y al tiempo funciones inéditas. El concepto o punto de partida de la obra de Cruz-Diez es el carácter sustantivo del color, demostrando en todas sus obras que el color, al interactuar con el observador, se convierte en una realidad autónoma y evolutiva, capaz de invadir el espacio sin anécdotas, desprovisto de símbolos, en tiempo presente

Carlos Cruz-Diez, Couleur additive 46, 1973. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais – © Bertrand Prévost © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

En 1955, durante su primer viaje a París, Cruz-Diez visita la exposición Le Mouvement, concebida por la notable galerista Denise René, junto a Victor Vasarely y Pontus Hulten, al agrupar a los artistas que deseaban sacudirse de los estándares tradicionales del arte y hurgar en las teorías científicas en boga, adoptar las tecnologías del momento y experimentar con nuevos materiales novedosas propuestas participativas. Esto propició la génesis y ebullición del arte cinético en Europa, marcando un momento clave en la historia del arte contemporáneo al impulsar una nueva dialéctica entre el espectador y las obras. Cruz-Diez se identifica con esa innovadora visión del arte y en 1960, decide establecerse en París, ansioso por continuar desarrollando las investigaciones cromáticas y participativas que venía realizando en Caracas desde 1954 y mostrarle al mundo sus hallazgos sobre el fenómeno cromático, por eso, inscribe su preocupación plástica en un enfoque estético más abarcador que le brindaba el Cinetismo. Sobre eso escribió: “Por primera vez en la historia del arte, el espacio y el tiempo reales, son instrumentos fundamentales de la creación de la obra y requieren de la activación del que las contempla”

Ya establecido en París en 1960, su rigor y disciplina lo llevaron a afirmar: “Practico la disciplina del investigador y del experimentador, porque los “soportes” que he logrado estructurar son fuente de sorpresas y de imponderables. Pongo en juego trampas de luz que capturan, fijan y evidencian el comportamiento del color. En mis obras nada está hecho al azar, Todo está previsto, programado y codificado. La libertad y lo afectivo solo cuentan a la hora de elegir y combinar los colores, tarea a la que impongo una única restricción: ser eficaz en lo que quiero decir”, a lo que añadía: “Yo no me inspiro, reflexiono”. [1]

Carlos Cruz-Diez, Proyecto para un mural exterior, 1954. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais – © Philippe Migeat © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento brinda la magnífica oportunidad al visitante de recrearse en sus hallazgos relacionados con el fenómeno cromático. Entre las obras representativas de sus ocho investigaciones, destacan el Proyecto para un mural exterior (1954), Ritmos móviles para un muro (1955), varias obras correspondientes a Addition Chromatique, Transchromie mécanique aléatoire, , Chromointerférence, Chromointerférence mécanique, Physichromies, Labyrinthe de transchromie, Douche d’induction chromatique, Couleur additive, Induction chromatique, Chromosaturation y el Projet pour l’animation d’une interstation du métro parisien : lecture discontinue d’une ligne (1973 – 1984).En una de las salas, el visitante podrá interactuar con la obra Chromoscope, investigación iniciada por Cruz-Diez en 1967. Se trata de un visor portable que permite al observador transfigurar el paisaje nocturno de las grandes ciudades. Mediante la interferencia de colores intensos con la luz del ambiente se desmaterializan calles, edificios, objetos y personas.

Carlos Cruz-Diez, Labyrinthe de transchromie B 1969 – 2017. Exposition « Suspension. Une histoire aérienne de la sculpture abstraite. 1918-2018 », Palais d’Iéna, París, 2018. © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.

En el catálogo, Michel Gauthier, curador de la exposición, expresa que Cruz-Diez entra en la modernidad en 1954 con sus murales participativos. “Sus primeras investigaciones artísticas se caracterizan por la voluntad de inscribir el arte en el espacio social. En este sentido, el proyecto prefigura las Physichromies que, nacidas cinco años después, situarían el color en el centro de sus investigaciones”. La Physichromie o la Transchromie se experimentan a través del desplazamiento del espectador, por lo que Gauthier las compara con partituras, que dan pie a que cada espectador las interprete de manera diferente, transformando las formas y los colores. Es imposible que dos personas interpreten exactamente igual una Physichromie, lo mismo sucede con el recorrido del Labyrinthe de Transchromie. “Esta presentidad continua y plena de una obra de arte cuya existencia presuponga ser mirada y, en cierto sentido, interpretada, aunque solo sea por el ojo; y si hay una obra que solo existe a través de la mirada, o mejor dicho las miradas sucesivas, que de ella se hacen, es la de Cruz-Diez”, afirma el curador.

Carlos Cruz-Diez, París 2017 Ó Atelier Cruz-Diez Paris / Fotografía Lisa Preud’homme © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images 2024.
Carlos Cruz-Diez, Induction chromatique 1972. © Carlos Cruz-Diez / Bridgeman Images
2024.

“La obra de Cruz-Diez, nace de una doble inquietud: la epifanía cromática y la inscripción social del arte. Estas dos dimensiones, la excitación del nervio óptico y el progresismo político, se vinculan a un nivel sin duda aún más profundo. El hecho de que en la zona de encuentro de dos planos de distintos colores aparezca una línea virtual de un tercer color es un fenómeno retiniano independiente de cualquier saber y cultura. El amarillo que se genera en el ojo de todas y todos, y en todos los climas, cuando se acerca el blanco al azul y el negro, o el verde percibido de manera universal por el ojo que ha estado bañado cierto tiempo en el rojo: en esas cromofanías es donde reside, lejos de simbolismos y codificaciones, la política del color según Cruz-Diez”, expresa Gauthier.

El Centre Pompidou Málaga, inaugurado en 2015, es una sede del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia y es la primera sede del Centre Pompidou París en el exterior en la ciudad española de Málaga. Su director José María Luna Aguilar y su equipo museístico junto al ​Atelier Cruz-Diez Paris, dirigido por Carlos Cruz-Diez Jr., hicieron posible esta notable exposición.

Exposición: Carlos Cruz-Diez. El color en movimiento Carlos Cruz-Diez. Colour in Motion
Carlos Cruz-Diez. La couleur en mouvement 

Centre Pompidou Málaga / 21 marzo – 29 septiembre 2024.

Dirección: Muelle Uno. Pje. del Dr. Carrillo Casaux, s/n, Distrito Centro, 29016 Málaga, España.


[1] Carlos Cruz-Diez, Reflexiones sobre el color, Fundación Juan March, España, 2009.

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Ucrania y la “Ambigüedad estratégica” de Europa

Soldados ucranianos en la región de Zhytomyr, el 30 de enero de 2024. © Servicio de Prensa de la Presidencia de Ucrania/Vía Reuters

Ucrania y la “Ambigüedad estratégica” de Europa

Edgar Cherubini Lecuna

A diez años de la anexión de Crimea y a dos años de la invasión rusa, Ucrania sobrevive bajo una intensa lluvia de misiles y drones suicidas contra sus ciudades y ataques combinados en varios frentes que han segado la vida a 70.000 soldados, a 10.000 civiles y 10 millones de ucranianos desplazados, entre los que se encuentran 4.3 millones de niños. Según The Mines Advisory Group (MAG), en Ucrania, 250.000 kilómetros cuadrados están sembrados de minas. De terminar la guerra, se tardaría varios años en ubicarlas y desactivarlas para salvaguardar vidas y rebaños. Una terrible tragedia humanitaria en progreso.

La invasión a Ucrania dio inicio al plan de restaurar la influencia soviética mediante la creación del Proyecto Euroasiático, teniendo como aliados a países como Irán y China. Como bien lo expresara su ideólogo Alexander Dugin, promotor de la “supremacía de Eurasia para enfrentar la hegemonía espiritual de un Occidente decadente”. Siguiendo al pie de la letra la “estrategia del espejo”, Putin proyectó al mundo una Rusia cercada y amenazada por Occidente. Ignorando esta inversión de papeles, algunos analistas encontraron razones para respaldar su proceder al recrear la teoría geopolítica de la amenaza a su «espacio vital» o Lebensraum, desdibujando las verdades históricas. El derrumbe de la URSS no se debió a intentos de ocupación de Occidente a sus 22 millones de Km2, sino a causas internas de un régimen que implosionó en 1989, cuando los países ocupados en el Este de Europa, convertidos en carcasas de horror y vilezas, pusieron fin a su aislamiento del mundo y a la dictadura del oprobio. El derrumbe del comunismo no fue vivido como “la mayor catástrofe del siglo XX”, como argumenta Putin, sino como una ansiada liberación. La pertenencia o el deseo de integrarse a la OTAN respondió al principio de legítima defensa de esos países. Los que avalan las motivaciones de Putin olvidan que Rusia ha sido por décadas el promotor de la subversión y apoyo a las “no-repúblicas” que socavan las democracias occidentales.

La ambición imperialista rusa representa un riesgo inminente para el mundo ante sus amenazas de desatar una guerra nuclear. Esto último, nos recuerda los últimos días de Hitler, cuando percibió que la derrota era inminente promulgó el Decreto de Tierra Quemada: “Si nos destruyen, sepultaremos con nosotros al mundo, a un mundo en llamas”.  El de Putin, es el mismo vaciamiento de conciencia que llevó al nazismo a destruir a Europa y producir una mortandad de 70 millones de personas. Según Glucksmann, existe una matriz común entre el nazismo y el régimen soviético, al utilizar el terror como la última ratio en su estrategia totalitaria.  Como funcionario de la KGB durante la Guerra Fría, Putin se formó́ en los perversos protocolos del estalinismo que moldearon su visión de la política, de allí su poder y el de las mafias que sustentan su régimen basado en un terrorismo de Estado que ha asesinado uno a uno a los periodistas y líderes opositores.

Los ucranianos no desean vivir de nuevo la pesadilla soviética, por eso luchan con arrojo y patriotismo doblando la apuesta a su propia supervivencia en libertad. La situación es compleja, las Naciones Unidas (ONU), encargada de mantener la paz y el orden internacional no puede intervenir debido a que cualquier resolución del Consejo de Seguridad es vetada por Rusia y China, prerrogativa de los miembros permanentes aun siendo regímenes totalitarios. Apartando este sinsentido, la Unión Europea decidió intervenir, ya que Ucrania siendo un Estado reconocido por la ONU, tiene el derecho a recibir apoyo de otros países para su autodefensa. En relación con el envío de armamento a Ucrania, la OTAN ha demostrado vacilaciones y contradicciones al tratar de poner de acuerdo con los 30 países que componen la alianza, cuando ya es irreversible su involucramiento en la guerra. Sobre esto último, Élie Tenenbaum, director del Centre des études de securité (IFRI), afirma: “La condición de cobeligerante no existe en el derecho internacional, o eres parte del conflicto o no lo eres”. Algunos se refieren a este conflicto como una guerra por mandato o por encargo de Occidente, debido a que, sin formar parte de la UE ni de la OTAN y a costa del sacrificio de su pueblo, es Ucrania la que está defendiendo a Europa.

Destacados analistas coinciden en que, si no ocurrieran acontecimientos sorpresivos, en 2024 continuará la guerra de desgaste, mientras ambos bandos fortalezcan sus capacidades ofensivas y lo más importante, la dotación inmediata de armamento y municiones para Ucrania. Hemos observado el debate en el congreso de EE. UU. sobre si envían o no los 61 mil millones de dólares de apoyo militar a Ucrania en 2024, que solo contribuiría a reforzar la defensa de las actuales posiciones. German Padinger, afirma: “Desde hace dos años los ucranianos han estado peleando unidos, pero esa unión y esa voluntad no son infinitas, y el reclutamiento es cada vez más difícil a medida que el conflicto se estanca territorialmente”. (Estas son 9 revelaciones que ha dejado la guerra de Rusia en Ucrania tras dos años, CNNespanol, 25/02/2024). Sobre los imprevistos de esta guerra, Nona Mikhelidze, Senior fellow en el Instituto Affari Internazionali (IAI), expresa asertivamente: “Putin puede tener la tentación de apuntar a un miembro de la OTAN para socavar el Artículo 5 y la cohesión de la organización, basándose en que Estados Unidos sería reacio a acudir en ayuda de un aliado europeo. Es esencial comprender que la agresión de Rusia contra Ucrania no se limita a simples disputas territoriales, sino que afecta al corazón de la seguridad europea. Es vital reconocer cuanto antes esta realidad si queremos preservar la paz en nuestro continente”. (Grand Continent, 24/02/24).

Al finalizar la reunión de líderes europeos en París el pasado lunes 26.02, el presidente Macron declaró: “Francia no descarta, en caso necesario, de enviar soldados a suelo ucraniano. Nada debe ser excluido para alcanzar nuestro objetivo: Rusia no puede ni debe ganar esta guerra. Estamos convencidos de que la derrota de Rusia es necesaria para la seguridad y la estabilidad en Europa”. Macron, que debido a su ambigüedad ha perdido credibilidad en su propio país, se desayunó al día siguiente con un comunicado de la Casa Blanca señalando que “Estados Unidos no enviará tropas a luchar a Ucrania. El camino hacia la victoria es proporcionar ayuda militar para que las tropas ucranianas tengan las armas y municiones que necesitan para defenderse”. (BBC, 27/02/2024).  La oficina de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en un comunicado expresó que “el apoyo de Italia no contempla la presencia de tropas de Estados europeos o de la OTAN en territorio ucraniano”. También el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, descartó la presencia inmediata de tropas en Ucrania. “No hay planes de enviar tropas de combate de la OTAN al territorio ucraniano”, afirmó. Los gobernantes de República Checa, Suecia, Hungría y Polonia descartaron sus intenciones de enviar tropas. Alemania, desde el comienzo de este conflicto, se debate internamente sobre los alcances de la ayuda que deberían prestar a Ucrania; a sus indecisiones sobre el envío de tanques Leopard se une la reciente polémica desatada en el parlamento sobre el envío de misiles Taurus de largo alcance, ya que esto implicaría que Alemania “sería parte de esta guerra”. Por otra parte, Scholz rechazó las declaraciones de Macron: “No habrá tropas terrestres, ni soldados en suelo ucraniano enviados por países europeos o Estados de la OTAN, no tomarán parte activa esta guerra”.

Para el experto en política internacional Ulrisch Speck, el objetivo de Macron con estas palabras podría ser mantener una “incertidumbre estratégica” que ponga a Moscú en alerta. Mientras que para Pavel Aksenov de la BBC, las declaraciones de Macron sobre el envío de misiles de largo alcance y el despliegue de soldados cruzan “líneas rojas” implícitas que ahora existen. Por su parte, el Kremlin dice que “será inevitable un conflicto directo con la OTAN si los países aliados despliegan tropas en Ucrania”. Putin alertó sobre el uso de armas nucleares si esto sucediera.

Al escándalo desatado por las habituales ambigüedades e imprudentes declaraciones de Macron se unen las indecisiones y desaciertos de los líderes europeos que aún no adoptan una visión de conjunto ni una estrategia coherente sobre este conflicto que amenaza a Europa. Es insólito que se haya descartado la vía diplomática; esto se debe a que no cuentan con diplomáticos ni estadistas visionarios sino con un club de políticos inexpertos y de egos desmedidos. Ante cualquier decisión futura, habría que recordar y alertar que la Segunda Guerra Mundial arrojó la cifra de 70 millones de muertos en Europa sin la utilización de armas nucleares, que hoy esgrimen irresponsablemente los fanáticos nacionalistas rusos. Lo más lamentable es la inutilidad de la ONU, llamada a evitar la Tercera Guerra Mundial, que según el historiador Emmanuel Todd, ya comenzó.

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Las noticias, la política y la incertidumbre de las langostas

Las noticias, la política y la incertidumbre de las langostas

Edgar Cherubini Lecuna

Un enorme desconcierto produce la incapacidad de la ONU de actuar en Ucrania y otros conflictos que asolan el mundo, cuando su objetivo es el de mantener la paz y la seguridad internacionales, así como la protección los Derechos Humanos. A esto se suman las infames declaraciones de sus altos directivos sosteniendo que Hamas es un “movimiento de resistencia”, justificando así los aberrantes ataques terroristas contra Israel el 7-O, sembrando dudas sobre la esencia neutral de la institución, hoy ocupada por Estados forajidos y miles de funcionarios de izquierda aliados del islam extremista por mandato de la “internacional progresista”, como es el caso de las sedes de UNRWA en Palestina, utilizadas como refugios de Hamas, donde decenas de sus funcionarios participaron en la masacre de civiles israelíes. Hay que añadir a estas inquietantes noticias, el despropósito de la desacertada política exterior norteamericana en Latinoamérica, especialmente en Venezuela, contribuyendo a crear incertidumbre sobre el futuro democrático de la región.

Pero, antes de continuar, repasemos algunas ideas sobre la incertidumbre. Comenzaré por citar a Werner Heisenberg, premio Nobel de Física, que en1932 enunció el llamado principio de incertidumbre, según el cual es imposible medir con precisión el valor de la posición y la cantidad de movimiento de una partícula. Por su parte, Stephen Hawking, en su Teoría del tiempo, dice: “Cualquier teoría física es siempre provisional, en el sentido de que es solo una hipótesis. A pesar de que los resultados de los experimentos concuerden muchas veces con la teoría, nunca podremos estar seguros de que la próxima vez el resultado no vaya a contradecirla”.

Si en Física las cosas no son absolutas, por el contrario, son inciertas, lo son más aún en la escala humana, pues nuestras pequeñas y a veces colosales incertidumbres cotidianas se han convertido en un inquietante modo de vida. Ante la falta de certezas, la gente se alimenta de ilusiones, como las langostas, que se sienten atraídas por un señuelo y no ven la nasa de red, la trampa que consiste en un cilindro que se va estrechando en forma de embudo invertido, de forma que cuando la langosta se introduce dirigiéndose hacia el cebo, cae en un depósito del que no puede salir, permaneciendo allí por días, hasta que es recogida, almacenada y posteriormente distribuida “viva” a los restaurantes.

A propósito de las langostas, su candidez es la causa de su irremediable destino, al igual que la nuestra, ya que mordemos el cebo de la irresponsabilidad de los políticos occidentales. De allí que, atónitos, sin que suscite ninguna reacción internacional, leamos las noticias en las que el régimen integrista iraní, siguiendo su dictado teocrático de sojuzgar a los infieles de occidente, continúa nutriendo a las organizaciones terroristas de Hamás, Hezbollah y Hutíes, mientras acelera el enriquecimiento de uranio para sus misiles balísticos que apuntan contra Israel, país al que ha jurado borrar del mapa. Sumemos a esto el ingreso de miles de yihadistas diluidos en la avalancha de emigrantes que diariamente penetran las fronteras de Europa y que engrosarán las redes terroristas enclavadas en el corazón de sus ciudades donde siembran el terror, cobijados a la sombra de la corrección política de los gobernantes de la UE, protectoras ONG y organizaciones políticas de extrema izquierda aliadas del islam. En este recuento de acontecimientos en tiempo real, no podemos pasar por alto el incremento exponencial de las matanzas de cristianos en África y Medio Oriente, sin que esto despierte ninguna reacción en Occidente, ni siquiera del Vaticano. Ni hablar de la impunidad con la que Putin revive el horror estalinista, envenenando uno a uno a los disidentes mientras avanza en su nuevo ideal hegemónico, avasallando a Ucrania y amenazando a Europa.

Retomando el tema de la incertidumbre, el periodista Guy Sorman atina al decir que el futuro no está escrito: “La política y la historia obedecen a leyes no escritas e imprevisibles y, en consecuencia, ingobernables e incontrolables. (…) El británico Karl Popper nos desaconsejaba predecir el futuro, ya que este, por definición, no existe. ¿Cómo podemos predecir algo que no existe? En el ámbito de la economía, Friedrich Hayek afirma que la economía obedece a tantas variables que nadie es capaz de controlarlos, y, por consiguiente, nadie es capaz de prever el orden futuro”. (Guy Sorman, El futuro no está escrito, 09/01/2024). Sin embargo, en enero de 2018, publiqué un artículo titulado “La incertidumbre de las langostas” que hoy estoy revisitando, en el que me adentraba en la ola de incertidumbre que en ese momento nos sumergían en la perplejidad y en la inseguridad. Sobre esto último, no dejó de ser significativa para mí una noticia que en ese momento había pasado inadvertida en medio de tantas superficialidades y calamidades globales. Se trataba de la inauguración del busto en bronce de Putin, engalanado con una toga de emperador romano, erigido al norte de San Petersburgo en 2015. Un despacho de la AFP daba cuenta de la ceremonia en la que se desveló dicha estatua y las palabras de apertura: “La imagen de un emperador romano es la de la sabiduría y esto corresponde al rol histórico de Vladimir Putin que logró unir Rusia y Crimea”. Rusia anexó por la fuerza esta península ucraniana a su territorio en marzo de 2014. Sin que me motivara ninguna pretensión de análisis geopolítico y solo por reaccionar a este simbólico presagio, escribí sobre su plan de restaurar la influencia soviética mediante la creación del “Proyecto Euroasiático, teniendo como aliados a países como Irán y China, para enfrentar la hegemonía espiritual de Occidente”, como bien lo venía expresando su ideólogo Alexander Dugin, promotor de “la supremacía de Eurasia sobre un Occidente decadente”. La invasión del ejército ruso a Ucrania el 24 de febrero de 2022, hizo que Europa y la OTAN despertaran desconcertados de su siesta, esta vez con el feroz dinosaurio gruñendo al pie de la cama.

A monument to Russian President Vladimir Putin is erected in Saint Petersburg. Monument is erected by a group of St. Petersburg Cossacks. (Photo by Sergey Nikolaev/NurPhoto)

En días recientes, la OTAN anunció la realización de maniobras defensivas, declarando la necesidad de prepararse para una guerra inminente, mientras en USA y en otros países de la UE se enfrentan opiniones sobre si continuarán apoyando esta guerra por encargo de Occidente. Los ucranianos no pueden enfrentar solos la maquinaria militar rusa, ni mantener por más tiempo su línea Maginot de trincheras, ni revertir el agotamiento de su pueblo al borde del colapso, ni podrán recuperar la Crimea. El retiro de sus tropas del frente de Avdiïvka esta semana es significativo. Las promesas de inscribirlo cuanto antes como miembro de la UE sufren tardanzas inducidas por el cinismo y la doble cara de los políticos europeos. La Unión Europea carece de estadistas y ha estado conducida por políticos anodinos que olvidaron la máxima de Flavio Vegecio (S. IV): Si vis pacem, para bellum, “Si deseas preservar la paz, prepárate para la guerra”. Para el historiador Emmanuel Todd la Tercera Guerra Mundial ya comenzó: “Esta guerra se ha vuelto existencial para los Estados Unidos: Ambos, Rusia y EE. UU., no pueden zafarse ni retirarse del conflicto. Por eso estamos ahora en una guerra interminable, en un enfrentamiento cuyo desenlace debe ser el derrumbe de uno u otro”. Pienso que, si Rusia llegara a Kiev sería la catástrofe, la guerra total.

Pero la incertidumbre se hace presente con énfasis en América Latina, donde impera la perversión y la corrupción de los carteles de la droga en las instituciones políticas, reeditando aberrantes dictaduras en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, operadas por Cuba en su impune expansión subversiva contra las democracias desde hace 66 años, a escasas 90 millas (144 Km) de USA. La dramática crisis venezolana es el reflejo de una destructiva psicopatía política en la que 29 millones de personas subsisten en la más completa incertidumbre, sin poder ejercer sus derechos ciudadanos, sin medios de comunicación para expresarse, siendo rehenes de organizaciones criminales locales e internacionales. De ese esplendoroso país se han fugado 8 millones de personas, la mayor crisis migratoria del mundo. “Venezuela está al arbitrio de un juego de dados, de una suerte que puede o no llegar a su destino” (El Nacional, 17/01/2018).

En medio de un destino incierto para los habitantes de este planeta, hay quienes se preocupan por las langostas que se van a comer en el almuerzo. Por decreto, el gobierno suizo prohíbe a los cocineros sumergir langostas vivas en agua hirviendo, debido a que las langostas experimentan dolor cuando se las hierve. “Se debe aturdir a los crustáceos de antemano con descargas eléctricas o destrucción mecánica del cerebro, antes de arrojarlos en agua hirviendo”, dice la ley. Es probable que esta toma de conciencia se deba al relato Consider the Lobster (2006) del periodista estadounidense David Foster Wallace: “Incluso cubriendo la olla y alejándose de ella, puedes escuchar el chillido, el golpeteo y el chirrido de la langosta contra las paredes. O las zarpas de la criatura aruñando la olla tratando de salir. En otras palabras, la langosta tiene mucho de ti y de mí si nos arrojaran en agua hirviendo”.

Gracias a los suizos, ya existe una certeza para las langostas de poner fin a su cruel incertidumbre antes de ser cocinadas, sin duda habrá esperanza para nosotros los humanos de ponerle fin a la nuestra antes de que nos engullan los ogros totalitarios.

El filósofo Fernando Savater, que debido a su posición crítica contra la izquierda “progresista” acaba de ser expulsado del diario El País, España, en un artículo titulado Incertidumbre, afirmaba: “El principio de incertidumbre de Heisenberg, en física cuántica, dice que no se puede conocer al mismo tiempo la posición y la velocidad de una partícula elemental. De modo semejante, el sabio no logra conocer la conjunción de su situación histórica y el vértigo acelerado de sus descubrimientos. Y quizá tampoco ninguno de nosotros sepa determinar juntamente dónde está y a dónde va en este mundo hermoso y atroz”.

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La ética como ejercicio de la libertad

Guerrero griego, ilustración en una vasija del siglo VIII A.C. Enciclopedia britanica

La ética como ejercicio de la libertad

Edgar Cherubini Lecuna

En este presente desacertado y dramático, de corrupción, de miseria omnipresente y de violencia ciega, hablar de la ética puede parecer incongruente, inapropiado o incluso provocador, casi un escándalo. En el discurso político es raro escuchar hablar de la ética como principio generador de valores como son la dignidad, la verdad, la justicia, la igualdad, la responsabilidad, la compasión, el bien y la libertad como ideales sociales. Por el contrario, estamos viviendo una peligrosa declinación de los valores occidentales y en parte se debe a la pérdida del consenso ético sobre la aspiración al Bien, que solo es posible lograr mediante el ejercicio de los derechos humanos en democracia y de la subordinación de la política a la ética. Fomentar la capacidad de sinergia para trazar un rumbo hacia nuevos paradigmas, solo se logrará rescatando los valores morales y adoptando una actitud ética como único terreno sólido desde donde tomar decisiones.

Esta reflexión en voz alta nos lleva a indagar sobre sus orígenes. La palabra ética se deriva del griego antiguo ēthikós (ἠθικός), que significa «El carácter de uno», que a su vez proviene de la palabra raíz êthos (ἦθος) que significa «naturaleza moral».  El gran paradigma de la educación griega fue el de establecer un ideal para la moral del hombre: la aspiración al Bien y la Belleza, sí, la belleza también debe ser una aspiración social. Platón (S. V a.C) afirmaba que “la Belleza es englobante y unificadora” y definió el Bien como, “aquello que eslabona todo el universo sensible e inteligible, lo material, las ideas y las representaciones de éstas, la tierra, los astros, el hombre, la política, las ciencias”.  Pero esta aspiración no nacía del azar, sino que eran producto de una disciplina consciente, condensada en el concepto de Areté o Virtud.

En la Ilíada, Homero (S. VIII a.C) cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, quien decide defender a su ciudad del invasor.  El concepto de Areté o Virtud, es empleado aquí por Homero para designar la excelencia humana, es decir, los rasgos de carácter que hacen la diferencia entre un hombre noble y un hombre ordinario. Como expresa Fernando Savater, “Héctor era un hombre como los demás, que ha podido enfermarse o escaparse, más aún venderse al enemigo, sin embargo, se decidió por lo más difícil ¿por qué? porque era un hombre libre, capaz de elegir su forma vida; en otras palabras, Héctor era un hombre con “ética”. 

Según Werner Jaeger (Paideia, 1962), la fuerza de la nobleza se halla en el hecho de despertar el sentimiento del deber frente al ideal. La actitud del guerrero griego no significa solamente el vencer a un adversario, sino el mantenimiento de la Areté conquistada tras el rudo dominio de las pasiones, sometidas a una constante exigencia de conducta. Por lo tanto, Areté y honor estaban unidos indisolublemente. El honor no como vanidad, sino como medida de valor por el mérito alcanzado. Aristóteles (S. IV a.C) se inspira en este modelo cuando afirma en su Ética a Nicómaco: “todo lo que nos da la naturaleza lo recibimos primero como potencialidades, que luego nosotros traducimos en actos (…) Quien se estima a sí mismo, debe ser infatigable en su heroísmo moral y, de ser necesario, abandonar todo para apropiarse del Bien y la Belleza”. En otras palabras, esos valores los tenemos en potencia dentro de nosotros y la clave para hacerlos surgir, reside en nuestra actitud, en las decisiones y acciones que emprendamos.

La Moral (de la raíz Mori: costumbre) tiene que ver con los valores que aceptamos como válidos en nuestra sociedad. Ética es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y por qué decidimos actuar en consecuencia. El ser responsable consigo mismo es el verdadero ejercicio de la libertad, es entender que cada uno de mis actos me va construyendo, me va definiendo, me va inventando, al elegir lo que debo hacer voy transformándome poco a poco, todas mis decisiones van dejando huella en mí mismo y en la sociedad que me rodea. 

Aristóteles en su Ética a Nicómaco, reafirma el concepto ético de la manera siguiente: “Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder.” Al poder decidirnos por la virtud, ejercemos nuestra libertad, nuestro poder, agregando luego una frase terminante: “No se puede ser libre por otro”.

Virtud, Ética y Libertad son conceptos inseparables. La palabra Virtud deriva etimológicamente de la raíz “vir”, la fuerza viril del guerrero, el rigor y temple que se imponen en el combate físico y ético. Octavio Paz, lo resume magistralmente: “la libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: “Si” o “No”. 

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La izquierda antisemita aliada de Hamas

Manifestaciones antisemitas promovidas por el islamismo y la izquierda radical en las principales capitales del mundo

La izquierda antisemita aliada de Hamas

Edgar Cherubini Lecuna

Tras los ataques de los Hutíes del Yemen y los avances de Hezbollah en el Líbano, se abren nuevos frentes contra Israel en Oriente Medio, mientras Irán amenaza con intervenir en Gaza directamente, ya que esta teocracia es el soporte principal del terrorismo en Gaza y en esa convulsionada región. Tomando ventaja en este escenario geopolítico volátil y complejo, la izquierda radical promueve en Europa y las Américas una ola de antisemitismo a nivel global, no solo en Europa y EE. UU. sino también en países lejanos como Colombia y Chile, que han llamado a sus embajadores en Israel para consultas, a los que se suma Bolivia, al romper relaciones con Israel, como lo hiciera Chávez y Evo Morales en el 2006. No es de extrañar la posición de Bolivia en este conflicto ya que, bajo la tutela de Luis Arce, factótum de Evo Morales, los ministros de defensa de Bolivia y del régimen terrorista de Irán firmaron en el mes de septiembre un memorándum de entendimiento para ampliar la cooperación bilateral en el campo de seguridad y de defensa en el que Irán ofrece a Bolivia “tecnología militar avanzada” (¿coincidencia?). La estrecha relación con Irán la comenzó Evo Morales a pedido de Cuba y Venezuela durante el gobierno de Chávez.

Al oscurantismo y al terror islamista se han plegado una legión de políticos, intelectuales y medios sesgados de una izquierda delirante que ha adoptado al islam como su nuevo proletariado. En Europa se rasgan las vestiduras ante la respuesta defensiva de Israel, pero han sido incapaces de condenar las viciosas masacres cometidas por Hamas en los Kibutz fronterizos a Gaza y la lluvia de misiles que a diario lanzan contra sus vecinos, ni pronunciar palabra alguna sobre la utilización de civiles palestinos como escudos humanos o de hospitales y campos de refugiados como plataformas de lanzamiento de sus rockets. Pero esa impostura tiene sentido ya que es producto de una estrategia global de la izquierda y las variopintas dictaduras caribeñas, en franca alianza con las teocracias islámicas enemigas de la democracia y de la cultura occidental.

La guerra justa (Ius ad bellum) contra Hamas que ha emprendido Israel ha sido el pretexto perfecto para revivir el antisemitismo arraigado en la izquierda radical europea. Como bien apunta el filósofo Luc Ferry (Judéophobie, comprendre la nouvelle donne, Le Figaro, 02/11/2023), en Europa los actos antisemitas violentos proceden abrumadoramente de los islamistas, “(…) añadiendo una nueva forma de judeofobia, la del wokismo y el “islamoizquierdismo”, a cuyos ojos el musulmán ha sustituido al proletario en el papel de oprimido. Esta judeofobia se basa en la idea de que el sionismo es el último avatar del colonialismo occidental y racista respaldado por el neoliberalismo estadounidense, principal apoyo de Israel, de modo que el sionismo combinaría todo lo que odia la extrema izquierda. (…) El odio a Israel evidenciado por las palabras de Jean-Luc Mélenchon o Antonio Guterres es despreciable. Cualesquiera que sean los gravísimos errores cometidos por Netanyahu, me hacen vomitar quienes hacen de Hamás un movimiento de “resistencia” (Guterres et Mélenchon dixit) y se niegan a calificarlo de “terrorista”. El fenómeno es grave, está creciendo en lo que llamamos el “tercer mundo”, así como en la extrema izquierda que ve a los palestinos como los nuevos “condenados de la tierra” (Ferry hace alusión al libro faro de laizquierda en la década de 1960: Les damnés de la terre de Frantz Fanon). Los occidentales no sólo deben dejar de considerarse el centro del mundo, sino que también deben comprender que no se trata «sólo» de un resurgimiento de las viejas caras del antisemitismo, porque esta nueva judeofobia está alimentada sobre todo por el odio a Occidente”.

En Europa y especialmente en Francia y España, junto a los “guardianes del templo” comunista, conviven intelectuales y dirigentes que apoyan sin ningún pudor a los regímenes dictatoriales y corruptos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, países que integran la nueva internacional comunista del Foro de São Paulo y su fachada política denominada Grupo de Puebla, constituida por la izquierda radical continental, guerrilleros, narcotraficantes y grupos terroristas como Hezbollah y Hamas, que campean a sus anchas en esos tristes trópicos. El apoyo de esa izquierda a organizaciones terroristas palestinas y a los desmanes totalitarios de los caudillos caribeños es una pulsión que florece y da sus frutos en el terreno de la psicopatía política o de la delincuencia organizada. A fin de cuentas, es una izquierda que tiene en su cabeza un Gulag, un pogromo o una Kalashnikov, obedeciendo a un mismo guion, siendo incapaz de desprenderse de sus camisas de fuerza ideológicas.

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